"-Tu mundo surreal, el que te arrebatamos, el que te obligamos a habitar; el mundo que te fabricamos, con barrotes de oro y mullidas comodidades, adornados de bisutería de la cara y la barata que entretenga tus ojos, que te estimule la ambición.
Desde el principio de tu existencia quisimos poseerte, hacernos tu dueño, apropiarnos de la hermosura de tus formas, ya fuera por la fuerza, la violencia, los trucos o la absurda idea de que todo lo que eras, eres y serás está a la venta.
Fuiste mucho tiempo el oráculo de nuestras dudas, el cielo que descifrar para entender al mundo, la puerta abierta a lo desconocido y la palabra profética del incierto destino.
Allí hubo respeto o cuando menos un temor fundamentado en tu contacto con lo desconocido, con lo íntimo de la naturaleza, los dioses y su caprichosa voluntad sobre los hombres.
Fuiste matrona, bruja, druida, hechicera, sacerdotisa del templo que llamaste hogar, tus manos amasaron las vidas de tus hijos, esposos, hermanos, padres; tanto como los alimentos que te han tocado preparar.
Tu vientre se desgarró muchas veces pariendo hijos para la vida, para la guerra, para la muerte.
Curaste las heridas, las del cuerpo y las del espíritu.
Las del alma las guardaste dentro o las dejaste correr por tus mejillas.
El dolor se hizo tu amigo y lo has llevado dentro tuyo desde entonces.
Y aunque no usaste nunca de la violencia para defender tu existencia, la has padecido desde entonces.
Tu presencia en este mundo es en defensa propia, la contraposición que equilibra la locura que provoca el exceso de testosterona.
Con el paso de los siglos tu roll fue definido por tu carcelero, las grandes guerras y conquistas solo hablan de la gloria y honra de los hombres que tiñeron la tierra con su sangre.
Mas, ¿Qué hay de las mujeres que fueron ultrajadas, vejadas y humilladas a costo de la ambición de hombres cuya hambre de poder consumió sus vidas?.
Poco habla la historia de las que dieron su vida por nobles causas, en su mayoría las causas que los hombres imponían.
Cuando las cosas tuvieron valor y significado, viniste a perder tu significado y ha ganar valor en el mercado.
Uno que el mismo hombre te ha creado, entonces eras tan comercial como cualquier objeto.
Una dote definía tu futuro, el pago que cubría la transacción de tu destino.
Así pues el hombre te ha hecho moneda que va de mano en mano, cotizando, devaluándose con el paso de los años, pues tu capital es la belleza, la juventud y lozanía de tu piel.
Entonces y con el paso de los siglos hemos logrado implantar en tu psique la imperiosa necesidad de creer que tu valía está en rodearte de un poder que crees no poseer.
Un poder que te da tu dueño, tu esposo, tu amante, tu apellido, tu dinero, tu posición social.
Mas, ¿Qué hay de tu ser por sí mismo?.
¿No habías nacido ya libre desde el principio?.
Curiosamente uno creería que una mujer sería más libre o tendría más chance de ser libre, si nace atada por el cordón umbilical de otra mujer.
Mas no hay cuña que mas apriete que la del mismo palo.
Y en la aceptación de ese yugo machista hay mucha alcahuetería de la víctima y no tanto poder o fuerza del victimario.
Así que tienes que conseguir cuatro cosas para salir de este mundo surreal en el que te ha tocado vivir:
Un mapa, uno de sueños, con puntos cardinales definidos, con rutas, con pasos a seguir y caminos que recorrer, que te conduzcan a la libertad, a la de ser mujer, a la de disfrutar de tu cuerpo sin miedo o vergüenza, a la de decidir que hacer con tu vida.
Un fuego, uno que te arda en el alma y el corazón, tanto como el que te conmueve las entrañas, un fuego que encienda tu pasión por la vida, tanto como enciende tu carne y tu piel en el sexo que tanto aprehende a los hombres.
Un cuchillo, uno que corte las ataduras, que desbarate los lazos y las cadenas que te atan, que te someten, al hombre y su suciedad, perdón, sociedad.
Y una llave, una que portas desde que vienes al mundo, la llave del conocimiento, de la educación, la que te otorga inteligencia, sabiduría e independencia, la que te empodera y te libera, la que te abre las puertas a una vida plena, sin muros, sin barreras.
La llave que te saca de las jaulas de oro que te ofrece el mundo que explota tu imagen y se lucra vendiendo tu cuerpo.
¿Dejarás de creerte mercancía?, ¿de venderte al mejor postor?, ¿de ser objeto y convertirte en criatura?.
Está en tus manos mujer, siempre ha estado allí, es tu responsabilidad, es tu elección.-"
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