"No deja de sorprenderme la vileza del ser humano, humanos dañando a otros humanos, en esta escala involutiva de destrucción colectiva.
Unos pocos con el poder que les otorgan sus millones, sus excelsos apellidos, su trayectoria familiar, fortuna, muchas veces labrada en sangre y maldad, en ego y codicia, mancillando la dignidad de muchos infelices, "dormidos", "analfabetos", "borregos", "esclavos", "lazarillos" de los poderosos, esos "avivatos" que ya no solo gobiernan a través de la trampa y el engaño, si no que su afán avaricioso, los ha llevado al homicidio, al genocidio, y ahora son lo más organizado de la sociedad, por que de cierto es que lo único organizado hoy por hoy es el crimen.
La política no es más que una serie de argumentos trillados, discursos símiles de utopías rebuscadas, todo puesto al servicio de la demagogia de éstos encantadores de serpientes, de estos "culebreros", expertos en promesas a incumplir, todos con el afán de el poder a través de una ideología barata que cada año nos sale muy cara, "la democracia", el más grande sofisma, la mentira más caduca de todos los tiempos, un estandarte que logran hacer ondear estos pícaros de la palabra y la oratoria, sobre la masa ignorante, que los elige y reelige.
Es esta masa ingenua, la que labra el camino expedito para que estos abusadores y plutócratas de la política, dicten y proscriban leyes que les sean absolutorias de sus crímenes y les permita legitimizar su conducta por demás inmoral, ladrones de cuello blanco que se parapetan en ideologías de una seudo democracia, los laceradores de lo público, legalizadores de sus conductas criminales, con sus poderes políticos quieren levantar cortinas de humo, sobre su oscuro y delictivo pasado, que suelen heredar a sus futuras generaciones.
El crimen es el retrato hablado de una sociedad enferma, en constante declive, en la decadencia de los valores, en el desmoronamiento de la estructura familiar, una radiografía cruda, del deterioro paulatino de los componentes básicos de la sociedad y de los valores del ser humano.
Padres abusivos, hijos rebeldes, padres enfrentados contra sus propios hijos, hijos enfrentando a sus padres, explosión de la demografía, manifestada en familias numerosas y embarazos prematuros, en los que el hambre y la miseria protagonizan estas desgarradoras historias de pobreza e ignorancia.
La cuna de la violencia, se mece en el interior de los hogares, en su más cruda y cruel expresión, la raíz de toda la podredumbre, que suele juntarse en pandillas que patrullan las calles de barrios, que se acumulan en las esquinas, que se organizan para el delito.
Se agrupan para asaltar la dignidad incluso de los más pobres, lo hacen en buses, taxis, calles, en casi todo sitio inimaginable, incluso en frente de los guardianes del orden, que hacen de sus cómplices muchas veces.
Es el origen de todo mal, que va tiñiendo de sangre, las ciudades, que sube cada día y cada mes, la curva de las estadísticas criminales, que llena de fosas y lápidas los cementerios, y satura los hacinados recintos carcelarios.
Corromperse, ha resultado el camino facilista que se exhibe apologética e impúdicamente, en series de televisión, cine, radio y prensa, un culto morboso por lo ilegal, por la inteligencia y pericia criminal.
El alma humana (si existe tal cosa), jamás estuvo tan a la merced de la maldad, vender el cuerpo, la dignidad tan puesta en duda, como el alma misma, todo por dinero, ése dios todopoderoso, "que todo lo puede", "todo lo compra", "todo lo consigue", por lo que se asesina, moneda contante y sonante, que te viste de gala, de seda y chiffón, que disfraza de marcas tu codicia absurda, pero que deja desnudo el vacío interno de tu ser, ése en el que no crees, o que dejaste de creer, que desdeñas y desprecias, por la riqueza del intelecto, ése que engordas con pan de filosofía y vino de ateísmo.
Modelo de conducta, es ahora el criminal, el tramposo, el que hurta sin ser visto, el que se sale con la suya, y que no es atrapado, el que "tumba" a los incautos, el que se hace rico con la ingenuidad ajena, el que logra burlar la justicia, los intelectuales del crimen, que estudian bien la jugada, para en caso de ser atrapados, no dejar prueba sustentable de sus crímenes, y no perder mucho, para cuando salgan libres poder disfrutar del botín "coronado", tranquilamente y sin cargos de conciencia alguna.
Robar, matar, prostituir, traficar, negocios redondos, los atajos facilistas de los que rinden culto al dios "plata", por que hay que ser ricos, famosos, bellos, altos, fuertes, de mejor estrato, de mejor posición social y económica.
Todos lo quieren, pocos lo logran, y los que lo hacen guardan dentro de si, la podredumbre de todos a los que pisotearon, todos a los que les mintieron y engañaron para satisfacer su afán de poder.
El pecado de este mundo es creer que hay vivir por encima de todo y de todos, una ley evolutiva que justifica la supervivencia del más fuerte, o del más "vivo", del más inteligente, del mas listo, del más apto, una ley que va en contravía, que nos hace más viles a través de los actos, más violentos y más inhumanos.
No hay alentador panorama, no, para quienes disparamos versos, no para quien apuñala lienzos con navajas de pinceles, no para quien hace estallar granadas de arte, en los muros de las ciudades, no, para quien estampa rebeldía en la piel y la carne a través de un tatuaje.
Se espera vivir, sobrevivir, con la certeza que es cuestión de tiempo, que una bala perdida te borre del mapa, en alguna calle o esquina, que algún "muerto de hambre" de dinero o drogas, vacíe tus bolsillos y tus esperanzas en el acto sucio de un atraco.
No se sabe a ciencia cierta, como ser feliz en medio de tanta maldad, como resistir a la tentación de mentir, robar, prostituir, y matar, como lo hace todo el mundo, como lo hace Vicente y toda su gente."
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