viernes, 6 de marzo de 2015

"-Algún día escribiré sobre ella, no para agraviarla, o para hacerle enojar.
Escribiré para entenderla con mis palabras, esas que ya no le importan más, que quizás nunca le importaron, por que no vive de palabras, sino de hechos, y los echos gritan, lo que una palabra susurra.
Ella es mujer de contundencias, de cosas claras, palpables.
Ella es de sabor en los labios y de música en los oídos; pero no para endulzarlos, ni para distraer la racionalidad de su mente inquieta.
Ella "no come cuento", come carne, le gusta el sabor de la piel y su geografía.
Algún día escribiré de lo que ven sus ojos, de lo que tocan la travesura de sus manos, de donde mete su nariz y sus dedos.
Algún día la haré aparecer en un cuento, en una historia, la disfrazaré con todas aquellas virtudes de las que reniega.
Le pondré una guirnalda de cualidades, la haré parecer un ideal.
Algún día escribiré sobre sus pasiones, sobre lo que le gusta, sobre lo que odia. (incluso si se trata de mi).
Algún día hablaré de la desnudez de su mirada, del morbo contenido en la punta de su lengua.
De la mordacidad de sus palabras para escupir la verdad.
Alguna vez escribiré que va por el mundo esparciendo su fragancia, como un virus que enferma de rebeldía por donde pasa.
Alguna vez diré que mira debajo de las faldas, por entre las braguetas, que busca con el sexo y a través de el, que va descubriendo su cuerpo, cuando disfruta de su intimidad, que ama los seres y no sus géneros, que reparte amor a diestra y siniestra, despojada de los prejuicios y tan desnuda va de paradigmas impuestos como su mismo cuerpo.
Alguna vez escribiré sobre ella, sobre lo que lee, sobre lo que dibuja, sobre las películas que le gustan, o el color de su blusa favorita.
Alguna vez escribiré que también llora de soledad, de impotencia, de decepción, de todo lo que le hace el mundo con su hipócrita manera de juzgarla, de señalarla y etiquetarla.
Alguna vez escribiré sobre ella, que no se vende, no se compra, no se alquila, no se presta, que no hay oro, ni diamantes, ni auto último modelo, ni título nobiliario que persigan sus apegos.
Alguna vez escribiré que es tan libre como los pájaros o los insectos, a los que el viento sostiene y se lleva más allá de dónde ojo humano puede ver.
Alguna vez escribiré que le gusta la calle, de andar la "seca y la meca". Que sus ojos se entretienen con atardeceres, con cuerpos desnudos, con ojos que miran sin miedo.
Alguna vez escribiré sobre ella, sobre lo que es, lo que fue, y lo que será. Sobre las cosas que hace, sobre las que calla y me cuenta, sobre todo aquello que escapa a mi masculino entendimiento.
Alguna vez escribiré sobre ella, sobre lo que ama, lo que odia, lo que quiere, lo que espera; sobre lo que piensa de todo y de todos.
Alguna vez dejaré de describirla con palabras, para empezar a vivirla, a disfrutarla como es y como no es.
Alguna vez la pasaré por mis manos o por mis ojos de la forma que ella elija. La podría hacer inmortal en un texto, en una oda o en un ensayo.
Alguna vez será ella quien me haga inmortal, con lo que le aporta a mi alma y la vida misma que puedo entender a través de lo que ella misma me revela.-"

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