viernes, 13 de marzo de 2015

"-Un chico, jugando a las canicas con las piedras que halló en sus zapatos.
Un chico que silba una canción que trinan los pájaros.
Un chico con pies descalzos sobre el pavimento que recién moja la lluvia.
Un chico que lava su cara sucia con las lágrimas que le caen de tristeza y alegría, según le convenga a la mañana o a la noche.
Un chico que espía las chicas que salen del colegio, por entre unas gafas oscuras, como buscando un amor del pasado, uno que quiso que fuera, pero que le quedó grande al destino hacer que se cumpliera.
Un chico que juega a las escondidas con su amigo imaginario, el que le vela el sueño en las noches y que se asoma en los espejos para acompañar la soledad de su reflejo.
Un chico de manos llenas de vacío, de ése que gusta de hacer nido en pechos desocupados, de rellenar vidas inútiles y de habitar cabezas huecas.
Un chico que ríe a carcajadas en silencio, que llora a gritos, que susurra un aullido a la luna cada veintisiete días.
Un chico fantasma de los que aparecen y desaparecen a conveniencia, sin premeditación o inocencia, que va y viene como la brisa o la ola marina que se estrella en la roca.
Un chico que recoge sus pasos, que juega a los dados apostando su propio infortunio.
Un chico de los que miran al cielo buscando respuesta de mudas estrellas.
Un chico que lee en el viento y la forma de las nubes, los augurios que no logra descifrar su alma.
Un chico de caminatas largas, de sueño pesado en las noches, de vigilias e insomnios.
Un chico de canciones viejas que ya nadie canta, que nadie recuerda, que el tiempo borra mientras se escurre en las repisas con el tic tac implacable del reloj que cuelga en la pared de la sala.
Un chico que ve la vida pasar frente a su ventana, que le guiña fortuna mientras pasa de largo, dobla la esquina y desaparece de su vista.
Un chico que amaga llantos, que corre detrás de la alegría, como persiguiéndola en algún loco sueño.
Un chico cuyos monstruos ya no se ocultan debajo de su cama, sino que duermen y se revuelcan con él sobre ella.
Un chico con la soledad como mascota, que entretiene pensamientos con imágenes y ansiedades con el cansancio de pasos a la deriva.
Un chico vagabundo, cómplice de la calle y alcahueta del desorden.
Un chico de juergas, de conciencia perdida, de alcoholemia en la sangre.
Soy un montón de chicos que no crecen, no maduran, no envejecen con el tiempo, no les sale arrugas, no caminan lento con excusas como bastón, no eyaculan precozmente ni sus ganas fracasan en la impotencia flácida de su pene.
Soy uno o cada uno, o quizás ninguno.
Soy un montón de chicos que no se toman la vida en serio, que juega a las escondidillas con la felicidad, y la felicidad sabe esconderse bien, por que allí donde la busco, o ya no está, o se a ido a esconder a otro lado.-"

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