"-En silencio la observo, como cuando me hipnotizan los colores del paisaje.
Y en ésa abstracción de la realidad, me fumo su imagen y me trabo con el brillo profundo de sus ojos.
Y ellos, sus dorados cabellos, danzan con el viento, van y vienen según su caprichosa dirección.
Mis manos se tienden al espacio en busca de la curvatura de su cintura, y un anhelo ansioso reposa en mis entrañas con el deseo alevoso de hacerme suyo por la mañana.
Entonces la veo desaparecer en el horizonte, como si fuera el sol del ocaso y mi mirada le sigue los pasos y se llenan de sed de sus besos mis labios.
Habita en cada pensamiento y mi boca solo sabe pronunciar su nombre, como un mantra que me eleva el espíritu y me alcanza un nirvana al que solo aspiran las almas puras.
Yo la espero en mi cama, con afanes de primavera, esperando que con su tibieza derrita el hielo polar de mi crudo invierno.
Pero es lo que no toco, o huelo, o saboreo lo que me ata con hilos invisibles a su bendita presencia.
Lo que late en mi pecho lo exhalo en suspiros, y tengo la absurda manía de buscarla en el brillo de un millón de estrellas y armar constelaciones nuevas con los lunares y pecas de su espalda.
Ella es ahora la musa de muchas de mis letras.
Ella es la fantasía que le he venido negando cada día a mi vida; para no caer de nuevo de rodillas, humillado y vencido por la realidad que abofetea mis humanas utopías.
Ahora, mis ojos descansan en sus formas, en la redondez de sus caderas, o en las huellas de sus manos.
Y un beso furtivo en la mañana, es más dulce que un café para la hora de escribir alguna blasfemia.
Mi alma todavía la aguarda, con la esperanza de que el destino apunte sus pasos hasta mi.
Yo todavía espero que no pierda el rumbo de sus sueños y que alguno de ellos coincida conmigo en esta vida.
Mi ser la espera, como una banca solitaria espera un par de amantes para la complicidad de un beso y un millón de descaradas caricias.
Le he guardado un beso, le he escondido una caricia, le he puesto en remojo un millón de orgasmos y he almacenado un montón de abrazos para cuando se me aparezca.
Me tengo reservado, para ella, para que disfrute lo poco que soy y lo mucho que la amo.
Yo miro al cielo, al horizonte, al final de la calle y de la esquina que se dobla, yo miro a todos lados, esperando que aparezca, que se quede y no se vaya jamás, nunca más.-"
-Lyon Heart-
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