"Te vi absorta en pensamientos, sumida en una extraña y visible melancolía, presa quizá de miles de interrogantes que danzaban en tu cabeza, te miré en silencio, te abracé, y te estampé un beso en el tatuaje de la espalda...
Supe entonces, que te juzgabas, que te reprochabas, que un sentimiento de culpa, agazapado, se filtraba por entre las sábanas que nos arropaban la desnudez...
Supe que tu alma se batía en el eterno conflicto, de sentir que traicionabas, que le eras infiel a tu dueño, que entregabas tu ser y dignidad a un recién conocido, por el que sentías que tu estómago se llenaba de nuevo de mariposas...
Besé de nuevo tu espalda, seguías en tus pensamientos, en el silencio de la culpa, y entendí tus razones, los conflictos de tu alma, la batalla de tu ser...
Mujer que has sido atada, con hilos de matrimonio, con cadenas de religión, con grilletes, de tradiciones familiares caducas, con dogmas, prejuicios tabúes sexuales, y todos los condicionamientos absurdos, con que la sociedad construida por los machos, te aliena desde que naces...
Entendí tu miedo, tu incertidumbre, los millones de interrogantes que se acumulaban en tu mente, vi entonces en tus ojos, a la duda asomarse, como una vieja chismosa a una ventana...
Supe entonces, que había en tu alma, más amor del que suponía, pues, aunque entregaste tu cuerpo, en acto de sublime pasión, tu alma, estaba aún en la duda, en la vacilación del pecado, el injusto auto-señalamiento, el reproche de si misma...
Te abracé de nuevo, y de nuevo busqué saciar mis ganas con las tuyas, nos sumergimos en el océano profundo de los besos, los abrazos, las caricias, las mordidas,, las cosquillas, y llegaron los embates, la fusión de nuestros sexos, el sudor de nuestros cuerpos, el temblor de nuestras manos, las lágrimas de nuestros ojos, los gemidos quedos, el "traqueteo" urgente de la cama, el empañado líquido de los espejos de la ventana, por la que se filtró la luz de la mañana...
No sé si en mi cuerpo disipaste tus dudas, pues dicen que los hombres, no se entregan, que toman, roban, se apropian, depredan...
Yo si pude disipar las mías, que te quería en mi vida, a mi lado, desnuda, vestida de mañana, de tarde, de noche, vestida de incertidumbre, de esa que te hace temblar, de esa que te dice, que no habrá otra oportunidad...
Yo te devolví a la realidad, con tus dudas, tus miedos, tus mariposas en el estómago, un par de profundos besos en la boca, un abrazo fuerte que tocó tu alma, una mirada que guardó mi escuálida figura en tu memoria, (¿para siempre?)...
No nos dijimos adiós, nos dijimos hasta pronto, hasta siempre, hasta que el destino le de la gana de juntarnos, de mezclarnos de nuevo en un interminable abrazo, en la humedad infinita de un beso, en un charco de esperma que moje, nuestro deseo, nuestras ganas, nuestro cuerpo, y las sábanas blancas, que arroparon la locura prohibida, de este amor clandestino y prohibido, que tenemos que callar y ocultar, como un pecado..."











