"El bullicio, calles iluminadas, gente que se agolpa en los portones de las casas, risas, música de "parranda", algunos tienen copas en sus manos, otros botellas de licor, la mayoría, habla por teléfono, o "chatea" en sus dispositivos electrónicos, navidades "modernas", dónde lo único común con el pasado, son las escasas tradiciones que sobreviven, al "autismo" provocado por la "modernidad" que amenaza la cada vez más elusiva convivencia y una escasa y cada vez más rara "unión familiar".
Lo que no cambia, es el afán de mostrar, de lucir, de "chicanear", equipos de sonido sobre las aceras, la música del momento, la de ayer, la de hoy, la de siempre, las chicas, acicaladas con sus mejores "pintas", los chicos, ebrios, de una lujuria que no los abandona, ni en "semana santa", un cóctel de licor y testosterona, que les enerva los sentidos, de sus bocas brotan a alto volumen, los ¡viva la navidad!, ¡tómese un chorro h...p...!, y cosas por el "estilo", muy a su "estilo"; Uno que apesta, uno que no revela mucho sentido común, que suele ser el menos común de los sentidos, en estas fechas, en donde, las riñas, y el desorden, opacan la armonía y fraternidad que se disfraza, de rojo y blanco, y que ríe socarronamente ¡jo, jo, jo!.
"Costumbres", "tradiciones", las mismas conductas nocivas de siempre, sacrificar la cena al aire libre, beber hasta perder el conocimiento, quedar henchidos, de natilla, buñuelos, sancocho de espinazo, caldo de pollo, "changua", costilla de cerdo, morcilla, chicharrón y toda la gastronomía, que eleva tus niveles de testosterona, y sacrifica de paso los niveles de materia gris, haciéndote un títere mas, de un sistema inventado por otros, una historia que se escribe cada año en la memoria colectiva de muchos, que los presiona, con la obligación, de dar regalos y celebrar, un nacimiento divino, que en nada corresponde a los hechos históricamente comprobados.
Sólo hay algo que logra entusiasmar un poco, la reticencia de mi alma, a tanto jolgorio inconsciente, ver, a abuelos, padres, madres, nietos, primos, tíos lejanos, familiares, amigos, desconocidos y "colados", todos aparentemente "unidos", en la misma y jactanciosa celebración.
Ríen, cantan, bailan, se emborrachan, dan "voleta", pero así son felices, así estan juntos, así logran reunirse, después de gastar sus vidas en un año de duro trabajo, en donde apenas si se pueden ver, salvo por el verbo y gracia de la tecnología, que los conecta.
La navidad para mi, no es otra cosa, que un cúmulo de contradicciones, de gente que se siente feliz de tenerlo todo, mientras que otros incluso cerca de aquella felicidad, sufren, y carecen, de cosas, de personas, de la felicidad que exhiben con tanta energía.
La vida te da, cosas, personas, pero también suele quitártelas, sea navidad o no, la vida no entiende de épocas, ni de clases sociales, no distingue ricos de pobres, inteligentes o tontos, exitosos o fracasados, la muerte tampoco, allí hallamos toda la justicia necesaria que nos es negada en vida, todos cortados con la misma guadaña, en la hora final.
Y hay quien se entristece, por que no obtuvo el regalo que quería, el auto del color que quería, la casa del tamaño que quería, el celular inteligente que quería, el video juego, la "pinta", el dinero, el título, el amor, la salud, en fin.
Expectativas, todas basadas en el lavado de cerebro profundo que hace esta sociedad enferma, en cada individuo desde que nace, e incluso antes, se inventaron la navidad, para satisfacer la compulsión de gastar, de consumir, éso les da felicidad a la gran mayoría.
Por mi parte, celebro la vida, cada día que pasa, a cada instante, por que incluso, la muerte, amenaza la escasa felicidad de sobrevivir por estos días, es tan frágil la vida, corremos tanto peligro todo el tiempo, que el miedo podría arrebatarnos, de inmediato las ganas de vivir, tanto como la vida, un infarto.
No hay navidad feliz, para quien no tiene nada que comer, nada que recibir, para quien está enfermo, sin trabajo, quien está de luto, para quien la calamidad es el pan y el vino de cada día de su penosa vida.
Y quienes lo tienen todo, no comparten nada, nada, ni un poco, la razón de la pobreza y la miseria, el hambre y la guerra en el mundo es solo una cosa...egoísmo.
Nadie, comparte nada, ni un poco de lo que tiene, incluso de lo que le sobra, no lo hacen con amor, y cuando lo hacen, lo hacen con soberbia, faltos de humildad, y buscando vanagloria..."bana"..."gloria"!
La misma gloria que cantan a un pesebre, a un árbol repleto de regalos, la misma con la que honran y esperan al "barbudo", que les trae en su trineo, el fruto de sus vanos deseos, "aguinaldos" de ambición y una codicia auto-impuesta.
Y como dice el poeta (Darío Gómez) en su canción..."y por eso, (y por muchas razones más)ésta (y ninguna otra), navidad no es mía."
Navidad de los Pobres...
Navidad de los Ricos y Poderosos...






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