sábado, 22 de marzo de 2014

"La mujer que una vez amé, no tenía dedos, sino pinceles que pintaban caricias en el lienzo de mi piel, la saliva de su lengua libidinosa era el óleo que expresionista, dibujaba placer en mi rostro.

La mujer que una vez amé, hablaba en prosa, y de su boca brotaba poesía, una eterna novela con palabras escribía en mi vida, y su voz era la música de mis días, la banda sonora de una película, un romance cinematográfico, una historia de amor, jamás contada.

La mujer que una vez amé, bailaba diabólicamente, con ropa, o sin ella, en la pista de una discoteca, o en el colchón de mi cama, sus caderas siempre hallaron el ritmo, mientras mi cuerpo tembloroso, buscaba desesperado llevarle el paso.

La mujer que una vez amé, se fumaba la vida, se embriagaba de alegría, se inyectaba adrenalina de peligro, su narcosis era la locura que expresaba en todas formas y en todas partes, ella era la locura, maquillada y arreglada para cada ocasión, ella era mi deseo vestida de color rosa, anhelo en cuerpo de mujer.

La mujer que una vez amé, caminaba conmigo de la mano, me guiaba en la oscuridad del miedo, me atrapaba en la cárcel deseable de muchos abrazos, me drogaba con la dulzura de sus besos, me lavaba el cerebro con la ternura de sus palabras, ella era mi debilidad, mi talón de Aquiles.

La mujer que una vez amé, no necesitaba tocarme, o estar a mi lado, o revolcarse conmigo en una cama, o estrujarme el pecho con una mirada, o esculcar mi ser con una ensarta de caricias, ni erizar mi piel, con el roce de sus dedos, no precisaba de su presencia, ella ya era la dueña de mis pensamientos, ella ya no era de ella, ella ya habitaba dentro de mi.

La mujer que una vez amé, no se dió cuenta de cuanto llegué a amarla, de cuanto llegué a necesitarla, de cuanto llegué a arriesgar por ella, de cuanto pude sacrificar, a cuanto pude renunciar por ella.

La mujer que una vez amé, creyó que me mutilaba, que se robaba mi libertad, que me sometía a esclavitud consentida, que me transformaba, que me quitaba identidad, mas no vió el brillo de mis ojos, ni entendió jamás los latidos enamorados de mi tonto corazón.

La mujer que una vez amé, no supo ver jamás mi amor, y si lo vió alguna vez, entonces quizás se asustó, le causó tal temor, que prefirió huir, esconderse, exiliarse, aislarse, ponerse fuera de alcance, borrarse del mapa.

La mujer que una vez amé, se llevó parte de mi, la mejor, la más bonita, la llena de amor, la de la fé, la de la buena voluntad, la del cariño, los mimos, la ternura.

La mujer que una vez amé, no dejó sino la cáscara que ahora soy, desprovisto de futuro, saturado de triste pasado, hastiado de un insoportable presente, que no logra darle sentido a mi existencia.

La mujer que una vez amé, ya no me ama, ya no se acuerda, de aquellas noches, de aquel "te amo", de aquel "a tu puerto volveré", padece de amnesia voluntaria.

La mujer que una vez amé, se cambió el look para engañar al pasado, para disimular en el presente, para timar al futuro, para decirle al resto del mundo que nunca pasó nada entre nosotros, que todo fué un sueño, un juego, una fantasía que yo mismo me inventé a su lado. 

La mujer que una vez amé, vive en algún lado, de algún país lejano, con alguien más, de un modo diferente, uno que le borre la memoria, que le resetee los recuerdos, uno que le escriba una nueva historia, para tapar con un dedo el sol de esto que ya no es más."






viernes, 21 de marzo de 2014

"Ella no se percata nunca de como su sola presencia afecta la realidad, no se da cuenta que cuando camina, una corte de ángeles la persigue, celosos del halo de felicidad que emana de su ser.

Se hace la loca, y así se queda, descaradamente, desafiando la rutina, la monotonía de la vida, el viento siente celos cuando desenreda los cabellos con sus dedos.

Ella dibuja una sonrisa pícara en su rostro, y un guiño insolente hace monumento, detalle de fina coquetería en su cara.

Ella vive intensamente la mocedad de sus años, ella canta cuando habla, baila cuando camina, ella dibuja pasos en las calles solitarias, y va dejando su aroma a flores por donde va.

A ella la primavera la bendijo de hermosura prematura, y la rebeldía se le filtra en la mirada, ella se hace la que ignora lo que pasa frente a sus ojos, ella simplemente es, y existe, y con eso le basta al universo que crea.

Sus ojos son otro par de estrellas, sus manos pinceles de caricias, su cuerpo el lienzo en blanco de orgasmos que aún no goza, su voz es la de un ángel que nadie ha tenido el privilegio de escuchar.

Ella esconde una mujer, ella guarda una artista, ella oculta una poetiza rebelde, hay una mártir del machismo protegida dentro de sí, ella es en mucho y mas la perfección que va madurando con el paso del tiempo, con los daños de los años.

Su alma es muy antigua, ella no ve las mismas cosas, del modo que lo ven las mismas de su edad, ella visionaria tiene su alma, adelantada su chispa, sobrepasada la inteligencia, casi bajo control su emocionalidad.

Ella no sabe lo que le hace a mis entrañas, cuando la percibo cerca, ni los remolinos en que se convierten mis pensamientos, cuando se aparece como espectro en ellos, ella no logra adivinar, cuan de prisa corre mi atontado bombeante de sangre, no adivina que mis poros se derraman en el sudor frío de unos nervios que altera con una mirada suya.

A pendejo yo, que la veo tan perfecta, tan irreal, tan idílica, una princesa de un cuento de hadas que me he inventado, para darle un matiz, a esta cotidianidad absurda, ella es el color de mis días grises, el eco de mi cuarto vacío, ella es la canción que se repite en mi memoria.

Ella es lo que no puede ser para mi, y yo soy lo que jamás seré para ella, ella está a años luz de mis ganas de abrazarla, ella es el agujero negro que se traga mis ganas de vivir.

Ella seguirá siendo la luna, y yo el perro callejero que le ladra inútilmente."






martes, 18 de marzo de 2014

"No se trata de la mirada, sino de los ojos en los que solía extraviarme.

No se trata de las caricias, si no de las manos de donde provenían.

No se trata de los besos, si no de la boca que los estampaban furtivamente en mi espalda.

No se trata del sexo, si no del cuerpo al que me aferraba, al vientre que visitaba, al cielo que alcanzaba en éxtasis divino.

No se trata de la filosofía, el arte, la ciencia, el ajedrez o los video juegos, se trataba de la inigualable compañía y complicidad que habitaba entre nosotros.

Lo que queda es un parque sin nosotros, una cama vaciada de pasión, una habitación de un hotel enmudecida, unas sábanas sin arrugar.

Una calle solitaria sin el eco de unos pasos nocturnos, una canción de amor,  que suena huérfana en la radio.

Una noche de luna llena, sin enamorados, un cigarro prohibido sin encender, la resaca de un amor a la mitad, mutilado de presencia, masacrado de indiferencia.

Lo que queda no es más que un corazón roto, un rostro ajado y deslucido por el llanto, un dolor profundo en el pecho, una ansiedad que carcome los días en mi vientre, la rabia y la impotencia del que fracasa irremediablemente.

Lo queda es un montón de letras que otros leen, una ensarta de historias encriptadas que insinúan lo que pasó, lo que me hiciste, lo que me hice, lo que te permití hacerme.

Lo que queda es un remedo de ser humano, uno que se mueve por ahí, con la mirada perdida en el horizonte, buscándole un millón de ¿porqués? a la existencia.

Lo que queda es un grito en el silencio sepulcral de la noche, un llanto ahogado en el fondo de una almohada remojada en lágrimas vanas.

Lo que queda es una cara de amargura, con la que saludas la mañana, unos lentes oscuros que disimulan el luto de tu alma.

Lo que queda, no le gusta a nadie, por que está roto, remendado, incompleto, sin lustre, ajado por la pena, derruido por el dolor.

Lo que queda es un despojo, los restos, los escombros, los residuos, la escoria, lo que fué desechado, desestimado, subvalorado, minimizado, ignorado, y desdeñado.

Lo que queda es un camino, uno largo, uno solitario, uno sin horizonte a la vista, uno lleno de incertidumbre.

Lo que queda es la esperanza de sobrevivirse a sí mismo, de no dejarse hundir en el abismo de la tristeza, de no morir en el vacío insulso de la monotonía de la vida.

Lo que queda es respirar un aire enrarecido por el desamor recibido, alimentarse de inútiles recuerdos, hacerle memoria a los difuntos sentimientos, sepultar en capas de hipocresía, una felicidad que te fué negada."




viernes, 14 de marzo de 2014

"Inquilina de mi memoria, habitante de la calle solitaria de mi vida, la indigente del amor que una vez mantuve por dentro, vagas por cada rincón de mi existencia, mendigando un olvido que mezquinamente te niego.

Dejo tu recuerdo a la suerte de los días, te abandono en la oscuridad de interminables noches, dejo que te extravíes en la madrugada, y espero que no pueda hallarte en la luz que despierta el alba.

Te digo adiós con los brazos abiertos, y quiero recibirte de nuevo en mi vida, dándote la espalda, así de ilógico es lo que tengo dentro, lo que me inunda de ironía la existencia, lo que me sobrepasa en fuerza anímica, lo que me confunde, lo que hace que pierda mi cordura.

Estoy en la ambigüedad del amor y el odio, de la luz y la oscuridad, de lo bueno y lo malo, de lo que quiero y lo que no quiero, de lo que amo y lo que aborrezco, me hala hacia el abismo una incertidumbre absurda, como absurdo resulta respirar un aire, sin el aroma de tu piel.

Te extraño, como se extraña el calor en el frío invierno, como se extraña la luz en la oscuridad absoluta, como se extraña la música en el silencio más cruel, como se extraña lo que se ama, en el olvido más injusto.

Te olvido, lo intento, fracaso, vuelvo a empezar, a llenar mi mente de nuevos pensamientos, de nuevas imágenes, mi vida de nuevas historias, experiencias, le pongo una mordaza a mi mente parlanchina, detengo el tiempo en mi memoria, para que no siga yendo hacia atrás inútilmente.

Te amo, está allí, no se va mi amor por tí, está arraigado, echó raíces fuertes, el viento de la indiferencia no ha logrado aflojarlo, y la distancia no ha podido menguar su crecimiento, él se rehúsa a abandonar el sitio que le preparé cuando empecé a sentirlo, ahí está de pié, esperando no se qué, no dice nada, solo está allí, ni siquiera le presto mucha atención, pero cada vez que esculco dentro, aparece, se levanta, aguarda, como si fuese a recibir a alguien, alguien que no llega.

Yo ya no lucho con esto, no tiene caso, me declaro vencido intentar sacar de la mente, lo que está tatuado con fuego en mi corazón, lo acepto, lo tolero, con dolor a veces, sin sensación alguna otras tantas, sigo adelante, engañando al tiempo, mintiéndole a mi inteligencia, burlando mis reales emociones, timando la escasa sensatez.

Simplemente me dejo llevar, por la vida, por el mundo, soy yo ahora el mendigo, el indigente, el habitante de una calle vacía, la de mi propia vida, soy el vagabundo de una existencia que se diluye, soy el único inquilino de esta realidad."




jueves, 13 de marzo de 2014

"Pretendes que guarde silencio de cosas importantes, de sentimientos que valoro, de lo que llevo dentro, como órgano latente, como líquido torrente, no es mi naturaleza el silencio, cuando hay que hablar, ni hablar cuando hay que callar, pero una cosa es guardar prudente silencio, frente a necedades, y otra muy distinta enmascarar la cobardía de lo que se siente, en un mutismo absurdo.

Ya no te entiendo niña, no comprendo lo que se mueve en tu ser, pensé que eras libre, que no le pertenecías a nadie, más que a tí misma, libre para pensar, libre para sentir, libre para expresar lo que acumulas en tu ser, libre para decidir a quien amar y a quien no.

Si te pones una mordaza, para no hablarme, para no transmitirme lo que emana de tu alma, es tu asunto, si te ciegas a tus propias realidades, eres tú quien se auto engaña, si elegiste un amo que administre lo que piensas, lo que sientes y lo que expresas, en realidad, no habrá nada que nos conecte ya.

Disfrazar un sentimiento, con distancia y apatía es tapar el agujero de un submarino con un dedo.

Si no puedes hablarme, ni escribirme, por que has escriturado tu alma, has hipotecado tus libertades, has puesto en concesión a tu corazón, y si tu mente y lo que piensas ya tiene un administrador, un capataz, un amo, ya no tiene sentido, que sigas enmascarando una amistad que rehúsas.

No guardaré silencio, no callaré, no me traicionaré a mí mismo, yo soy consecuente, con lo que pienso, hago y siento, yo amo, y no secuestro mis emociones, no me someto al chantaje emocional de quienes dicen amarme o quererme, si me aman de verdad, respetarán mi libertad, lo que sienta, lo que piense y lo que hable, con quien sienta, en quien piense y a quien le hable.

Se está en pareja, se comparte con la pareja, se siente por la pareja, pero no le perteneces a la pareja, no eres su propiedad, ni material, ni intelectual, ni emocional, ni espiritual.

Si no has madurado en este concepto de amar, entonces no podrás jamás conocer ni entender la libertad en el amor, y el amor a la libertad, a la tuya, a la que nace contigo, y la que fallece cuando exhalas tu último aliento.

La vida en pareja es compañía desinteresada, no propiedad privada.

No volveré a escribirte, no mereces mis letras, yo busco el valor y la osadía de las almas libres, la irreverencia, y el espíritu indomable en cada ser que se me aproxima, si decidiste ser tu propia esclava, allá tú con tu problema.

Te dejo, en tu laberinto de emociones encontradas, en la encrucijada del ser y no ser, del pensar y no pensar, del sentir y ocultar lo que se siente, te dejo libre, para que te pongas las cadenas que elegiste, para que tu rebuscada excusa de un bienestar con tu pareja, te sirva de consuelo, cuando busques en el fondo de tu alma, y no encuentres más que el vacío, que una vez llenó mis palabras.

Que seas muy feliz, en la cárcel que te construiste, dale gusto a tu carcelero, que vea lo que ves, que lea lo que escribes, que decida por tí, a quién le hablas y a quién no, vuélvete su marioneta, deja que un hombre gobierne tu país de mujer!."





(jajajaja y después se andan quejando del machismo, y ellas mismas lo alcahuetean en sus propias vidas, cuando viven en una relación de pareja) 

martes, 11 de marzo de 2014

"ya te extrañaba, incluso antes de que cruzaras el umbral de la puerta para irte lejos para siempre, te extrañaba en la calle vacía, en el atardecer sin puesta de sol que ver, solitario bajo el paraguas, en medio de un repentino aguacero.

Ya te extrañaba, sentado en el banco del parque, mirando las palomas picotear la yerba, de pie en el paradero de autobús, buscaba tu rostro en la singularidad compleja de la muchedumbre.

Extrañaba tus ojos, tu cabello, la insolencia muy tuya, el mal genio con el que sueles responder, extrañaba sacarte de quicio con mi locura y mi estupidez, extrañaba tus regaños.

Extrañaba que te hiciera falta, que preguntaras por la suerte que corrieron mis huesos, extrañaba que me leyeras, que refutaras mis argumentos, extrañaba el hermoso conflicto ideológico que solemos plantearnos, para descubrir que muy profundamente, nos hacemos falta, el uno al otro, sin tener que darle explicación alguna a nadie, a ningún tercero.

Te extrañaba en cada letra, en cada párrafo, en cada página que escribía, en mis historias de ficción, que te referenciaban, que en parte te describían, te extrañaba en el doble sentido y ambigüedad de lo que pretendo expresar en ellos.

Extrañaba a muerte, hablarte en verso, en prosa, en la lírica absurda de la poesía, extrañaba coquetearte descaradamente, y que me ignoraras decididamente, extrañaba, decirte que me gusta lo que tu ser guarda, y que tu silencio me hiciera pensar, que algo lograba conmover en tu interior, cuando te lo mencionaba.

Te extrañaba, en la mañana al despertarme, en la tarde al escribirte, en la noche al recordarte, en mi cama, a la hora de dormirme y que formaras parte de mis sueños.

Te extrañaba mi alma, te extrañaba mi ser, te extrañaba la oscuridad de mi luz interior, y la luz de mi oscuridad eterna, te extrañaba más allá de lo imaginado, imaginando que estabas más allá, fuera de mi alcance.

Te extrañaba, en las páginas de mis libros, en el piquetear de la lluvia en mi ventana, en el rayo de sol que se colaba por la ventana a medio día, en la canción de la radio que retumbaba en el servicio de transporte masivo.

Has vuelto, has regresado, quiero que te quedes, que no te vayas jamás, que permanezcas a mi lado, del otro lado, que sigas inalcanzable, para poder seguirte anhelando, que huyas, para poder seguir persiguiéndote por todos lados, que sigas, distante y lejana como la luna, para seguir aullando poesía, que algún día logre tocar tu alma de bohemia."






lunes, 10 de marzo de 2014

"Se ha quedado dormida, rendida, cansada, el ajetreo ha provocado su sueño, las sábanas transpiran el natural olor de cuerpos bañados en sudor después del sexo, yo la abrazo por la cintura, y veo como su vientre se abulta con cada inhalación, poso mis labios sobre su desnuda espalda, y le estampo un beso, mientras mis ojos recorren la curvatura de sus nalgas.

La veo dormir, en silencio, y recuerdo cuando convulsionaba conmigo debajo de las sábanas, como la alzaba en mis brazos y la tomaba de espaldas, como dibujábamos siluetas oscuras en la pared de la habitación, como jadeábamos de placer y lujuria, cuerpos poseídos del demonio del deseo.

Acaricio su cabello, aspiro su aroma, y recorro su piel con mis dedos, los mismos que exploraron cavidades hace muchos minutos atrás, esos que su boca mordió.

Me abrazo a ella, como queriendo ser su siamés, quedar pegado a su desnudez para siempre, y las hormonas vuelven a bullir en mi vientre, más ella duerme, respira quedo, su cuerpo endemoniado, es ahora, el más angelical monumento de belleza.

Mi boca, siente sed, quiere humedecerse, desea saborear de nuevo sus labios, todos sus labios, (jajajaja), mi lengua se desliza por su espalda, y llega más abajo, justo allá, donde ya pierde su casto nombre.

Y te despiertas, con el entrecejo fruncido, más dibujas una sonrisa de malicia, pues vez al diablo en mis ojos, con ganas de echarle candela al infierno.

Y empiezan de nuevo los besos, las caricias prohibidas, el escrutinio de las formas y los contornos, y mi lengua ya no es más el órgano del habla, es un fetiche, un juguete de tu sexo, se acaba la tregua, se termina el sueño, se acaba el estado de reposo, y renovadas ganas, nos llevan fuera de la cama, y el piso ahora amortigua la pasión que se desboca.

Me tomas y te tomo, de todas formas, nos comemos vivos, mientras cae la tarde y se adentra la noche, la habitación hace eco de muchos gemidos, de ayes, y otras palabras que suelen escapar en el arrebato de la lujuria compartida.

Llega el momento sublime de la muerte orgásmica, te miro a los ojos y me correspondes la mirada, viene la descarga en un simultáneo grito, y el sudor nos empapa de nuevo, un beso junta nuestros rostros, y un abrazo fuerte nos adhiere, jadeamos, buscamos el aire que se nos escapaba hace un rato, te beso, me besas, nos besamos, nos quedamos en aquel abrazo, tu guardas mi sexo, mientras nos vence de nuevo el cansancio, yo espero que el sueño llegue, y no se acabe.

El sueño de tenerte y alcanzar el cielo, brevemente entre tus brazos."