"Hay un camino que se abre bajo mis pies a cada paso, pasos sin rumbo o dirección, la vida me sigue vagabunda, como extraviada, con la incertidumbre de aquello que empieza, pero no se sabe a ciencia cierta como terminará.
Hay un horizonte distante que dibuja mi mirada, lejana como la mujer a la que amo, y ese horizonte se hace grande, se ensancha como mi alma por la nostalgia, de cosas que no serán de nuevo, que tuvieron su tiempo y oportunidad de ser, y que no pasarán otra vez.
Hay unos abrazos pendientes que reclaman mis brazos, unas caricias en el congelador del tiempo, que anhelan los dedos de mis manos, hay una sed en mi boca que solo saciará la humedad de tus labios.
Mi necesidad absurda de todo lo tuyo, habita mi alma, me mueve el ser, hace que pierda la razón y el sentido de la realidad que me sobrepasa en cada evento y circunstancia, de esto que llamo vida.
Mi cuerpo te espera desnudo, debajo de las sábanas que prometimos arrugar juntos, mis besos aguardan la lujuria de tu vientre, mi esperma espera germinar en tu sexo, en una explosión de millones de flores.
A veces pienso que es una espera inútil, es aguardar en la puerta unos pasos que resuenan en la madera de las escalas de tu casa, pero no hay silueta alguna que asome su presencia en el portal.
Es una voz que se aproxima, pero no hay sujeto alguno al que le pertenezca, no es más que el eco en tu memoria, de una música que sonaba en tus oídos, una canción que ella cantaba, y que solo tu escuchabas.
¡Oh juego del destino!, macabro, cruel y despiadado, no entiendo tus reglas, no hay preceptos que me permitan jugarte limpio, y no juegas limpio con la inocencia de mi ser, te aprovechas de mi natural ingenuidad, me tratas con rudeza, pues no gustas de los blandos de corazón.
¡Qué inútil esperanza!, que expectativa más insulsa, ésa de esperar lo que no ha de llegar jamás, ¡Ah locura absurda!, ¡que neurosis más estúpida e inútil!.
mi narcosis es de realidad que me dopa, me mantiene en un sueño colectivo, de riqueza, fama, fortuna, lujos banales, amor por las cosas, odio por las personas, desprecio del mundo, desdén por la vida, por la tuya, por la de los demás, es la polarización al negativo de todo lo que no tiene carga.
Cada quien elige el caleidoscopio con el que quiere deformar la visión del mundo, de la vida y de la realidad.
Yo escogí ver el mundo con tus ojos, unos que ya no veo más, unos que mi alzheimer me harán olvidar, tarde o temprano."






