domingo, 6 de abril de 2014

"Ella tiene poder sobre mi famélica fuerza de voluntad, ella debilita mis sentidos cuando la miro, ella pone de revés mi mundo con su sonrisa, ella trae la locura a carcajadas, ella rompe el silencio de mi amargura con un grito de esperanza.

Ella se viste de fina coquetería, se pinta el rostro de alegría, de su boca brotan bellas palabras y cuando canta el cielo le hace reverencia, los ángeles se encelan por el halo que brilla a través de su precioso ser.

Ella no es más linda por que no le da la gana, su belleza le sobrepasa, creo que le duele la cara de ser tan guapa, ella no lo presume, como hace la mayoría de su mismo género y especie, la belleza le es tan propia y natural como respirar, ella pica el ojo, y flashea los corazones pretenciosos de quienes posan para su mirada.

Condenadamente bella, maldita buena, tarúpidamente hermosa, los cumplidos no le cuadran, los piropos le resbalan como mantequilla en sartén de teflón, no se cree nada, no la convencen las palabras, ni la miel de boca de los múltiples aduladores, ella se hace la indiferente ante los hechos, quiere pasar desapercibida, como un tuerto en un mundo de ciegos.

La maldita levanta polvo cuando camina, y la entrepierna de los machos parece hincharse cuando pasa por su lado más morboso, si se viste o se desviste, la maravilla no desaparece, los ojos la persiguen hasta adherirse de su humanidad.

A veces se siente acosada, intimidada, perseguida, un tanto sofocada, el ambiente cargado de testosterona la satura, la lleva al límite de su paciencia, ella huye en cuanto puede, del acoso de las palabras halagüeñas.

No desagradece haber nacido bella, más bien cree que todo el mundo ve algo que en si misma, no se percibe, que todo el mundo exagera, la modestia en ella es un fallido intento de mantenerse en la simpleza, ella no sabe que diablos hacer con tantos ojos encima, todo el tiempo.

Ella guarda silencio, no dice nada, se ríe socarronamente, solo ella sabe sus preferencias, y aunque algunos machos le parecen interesantes, su corazón se inclina por la belleza de una hembra, una que la respeta, que la valora, una que la trata con humana ternura, desprovista de la depravación y la bajeza de la natural condición del género masculino.

Ella escogió fijarse en otra como ella, no tan bella externamente, lo mas bello está por dentro, en su cabeza, en sus emociones, en sus sentimientos, en el trato delicado, en el deseo de tenerla cerca, sin pretender revolcarse con ella."

"No hay gay's, lesbianas, bisexuales, transexuales, hay humanos que se enamoran de otros humanos"






sábado, 5 de abril de 2014

"Hoy le falté de nuevo a mi palabra, hoy ignoré mi propósito, hoy dejé que los recuerdos me robaran el tesoro de la paz, ése que todo mundo quiere, pero que solo llega con el estertor de la muerte.

Hoy mi mente estuvo inquieta por demás, hoy dió un paseo largo por las cosas que infructuosamente intento olvidar.

Hoy se llenó de nuevo de tristeza mi pecho, de lágrimas mis ojos, de melancolía inútil mi vida, hoy fuí derrotado una vez más por la memoria, la que intento perder haciendo un montón de cosas, que entretengan mi ser, que embolaten mi alma, que la distraigan, que la cansen, que la alejen del pasado doloroso.

Me traicioné de nuevo, sucumbí ante mis evidentes debilidades, en un acto sado-masoquista, he repasado uno a uno los momentos, los que una vez dibujaron una sonrisa en mi rostro, y la imagen de aquella que hoy pinta al óleo, surcos de amargura en mis pálidas mejillas.

Estoy presa nuevamente del hastío, de ver como mi vida sigue vagabunda y solitaria como nunca, muy extraviada, sin radares encendidos, sin escuadrones en mi búsqueda, soy la columna de un periódico que nadie lee, una carta olvidada en un viejo buzón, el mensaje en una botella que vaga aún en la infinidad del océano.

Ahora entiendo el escapismo facilista de las drogas y los narcóticos, entiendo el dolor y la ansiedad de quienes padecen la adicción, la necesidad vital de una satisfacción, de un reseteo mental, de un perderse por un par de horas de la cruda y cruel realidad, una que lastima como alambre de púas, como llaga abierta y sangrante que no cicatriza, que se lastima cada cuanto con el roce de la memoria.

Yo ya no sé con que ojos mirar esta vida, ni con qué valor enfrentar éste desafío de olvidar lo que me tortura, ¿como me arranco la espina, sin desangrar la estupidez de mi corazón?, ¿como extirpar de mi cerebro los recuerdos, sin daño permanente a la razón?.

Ahora entiendo a los bendecidos de la parca, ella viene a alivianar la terrible carga de una vida pesada, ella borra su pasado doloroso de una buena vez y por todas, ella reinicia el programa de la vida, formateando la memoria dolorosa, ella reduce a cero, ésa ecuación indescifrable de la vida, la que uno intenta vivir, a la que uno trata de sobrevivir, la que uno finalmente fracasa al morir.

En el silencio he de hallar mi paz, en el mutismo consentido y aceptado, en eso que tanto odio, callar, guardar mis pensamientos, mis palabras, hacerlos invisibles al mundo y las personas, como abdicar a mi esencia charlatana y parlanchina, el ejercicio cansón de analizarlo todo, de pasarlo por estricto exámen, por someterlo a escrutinio minucioso.

Debiera dejar que la locura me posea del todo, desatarme los nudos de la razón, dejar de preocuparme más, solo existir, vagar por allí observándolo todo con indiferencia, con el desdén que lleva puesto todo el mundo."







"Que locura más grande, que insensatez más absurda que revolcarme en el polvo y las cenizas de un amor que no va más, que caducó, que venció en el tiempo, que se fué marchitando, flor de un día que no soportó el verano.

No sé que me hace más daño, si repasar la memoria de hermosos y gratos recuerdos, o taladrar mis entrañas con la repuja que inflama mi tristeza, una amenaza a mis ojos, con lágrimas secas que no resbalan más por mis mejillas, unas ganas de llorar y de mandar todo a la mierda.

¿Por qué fuí tan ingenuo?, ¿tan torpe?, ¿tan iluso?, ¿tan inocente?, ¿que tenían sus ojos?, ¿que droga el aroma de su piel?, ¿cual fué el alucinógeno que me arrojó a la cara con sus besos?, ¿cual el narcótico con el que me dominó la voluntad?, ¿que burundanga me aplicó en el cuerpo, cuando fuí suyo, aquel domingo por la tarde?.

Que inútil resulta extrañarte hasta desgarrarme en llanto, siento la impotencia acumulada en el tumulto de los años que pintan de canas blancas y grises mi cabello, viejo tonto enamorado, que no aprendiste nunca a descifrar la falsedad de los sentimientos, ni el engaño de los corazones oscuros.

Bufón del amor, el ridículo del romanticismo, uno que muchas desprecian y ven con homofóbica desconfianza, payaso de los sentimientos, de esos que nadie estima en estos tiempos de sexo barato, lujuria descarada, morbo explicito, y lascivia desenfrenada, y es que desde que el sexo se hizo algo común y fácil de conseguir, el amor se tornó esquivo, y difícil de hallar.

Que torpeza, seguirte armando en partes ajenas, buscar tu mirada en otros ojos, tus caricias en otras manos, tus besos en otros labios, tu placer y tus orgasmos en otros cuerpos, aquél amor que decías sentir en el corazón de quien no puedes amar, sin ser lastimado.

Siento que mi vida se va por el retrete de ignominia, una que me importa poco, pues lo he perdido todo, mi dignidad nunca estuvo en un nivel tan deplorablemente bajo, mi auto-estima, necesita una visita urgente al taller de mecánica cuántica, mis valores a revisión ético-mecánica, mis pensamientos deben ser cuidadosamente examinados y estudiados a fondo, hay baches y lagunas mentales que amenazan mi escasa cordura.

Nunca me he sentido más solo, aún con alguien en mi cama, nunca me sentí más abandonado, aún sujetando la mano de otra, que hipócrita resulta mi existencia, respirar un aire que le pertenece a otro, ocupar un espacio, que solo llena alguien más.

Quisiera perder la memoria de aquellos días, volver a reírme de tantas tonterías, no preocuparme más por las nimiedades del mundo, ni por sus guerras, ni sus miserias, ni por el hambre que padecemos colectivamente, una suerte consentida de ignorancia, alcahuetería pasmosa y pendeja de un sistema que nos ahorca y asfixia, que drena nuestras vidas, mientras vacía nuestros bolsillos.

Mi tristeza es un collar que llevo puesto, que quisiera quitarme y arrojar al mar del olvido, más su peso, es como el de un yunque, que me arrastra hasta el fondo de un profundo abismo, que abrí bajo mis propios pies, cuando decidí hacerte un espacio en mi vida.

No se como sacarte, expulsarte de mi mente, de mi corazón, de mi vida entera, si te veo en todas partes, si te siento en el aire que respiro, si me corres por las venas, como el líquido vital, que derramo por la nariz cuando se me sube la presión de las arterias.

No hay cura para mi enfermedad de tí, y no quiero sanarme, apenas y logro adormecer mis sentidos con una que otra cápsula, una que anestesie los recuerdos, que adormezca mis sentimientos, que mantenga en estado de coma mi resentimiento.

Quiero olvidarte y no lo consigo, quiero borrarte, pero la tinta de tus besos es indeleble, el fuego de tu cuerpo calcinó para siempre mis entrañas, te me tatuaste en el alma, ya no hay vuelta atrás para este karma."





viernes, 4 de abril de 2014

"Saqué a pasear a mis demonios, los eché a la calle un rato, y el circo de la vida estaba lleno de personajes curiosos, de multitud de máscaras, caretas, disfraces, un carnaval de apariencias.

El chico play, con su smarth phone, en un intenso cyber romance, apenas y podía mirar de frente para no caerse, tardó un buen rato en pagar su pasaje, pues no pudo quitar sus ojos de aquella pequeña pantalla.

Más allá una chica cuya longitud en su falda, dejaba entrever la descarada intención de arrancar las miradas libidinosas y los verdosos pensamientos de los machos, sus lentes oscuros lograban disimular tenuemente la picardía de su mirada, era obvio que su intención era provocar.

Luego hallé al méndigo, habitante de la calle, disfrazando su necesidad en harapos malolientes, extendiendo su ambición de dinero fácil, a través de un discurso practicado, una vieja herida que no sanó jamás, una llaga en su cuerpo producto de algún accidente del pasado, quizás auto-infligido, la ayuda gráfica, y el testimonio de su necesidad, la prueba de su hambre, la que dibuja en su rostro con actuación estelar, ésa que logra conmover a cualquier transeúnte, que se rebusca lastimero, en sus bolsillos, las monedas que le sobraron para colocarlas con una mezcla rara de reticencia, repulsa, y compasión.

Más allá había un chico, pantalón descaderado, doblado hasta la rodilla, con unos tenis de moda, gorra beisbolera, gafas oscuras, muy a pesar de lo gris del día, en su mano un cigarro sospechoso, con un aroma que nublaba claramente sus sentidos, y enrojecía su mirada.
 En la otra mano, un artefacto que resonaba en altos decibeles, una melodía cadenciosa, era más un ruido acompasado, la banda sonora de una lujuria retratada en el descaro de una letra, que repetía con la solemnidad de un himno, música que le alimentaba la lujuria, y que le hacía revolcarse en su oscura y retorcida imaginación,  con cualquier chica que se encontrara a su paso.
 Parecía como que aquel cigarro pudiese darle el don momentáneo de desvestir a cada incauta que pasaba por su lado, se reía socarronamente, dibujando el morbo en su rostro, de vez en cuando, un piropo vulgar, se filtraba por la hediondez de su boca.

Luego vi al snob, al encorbatado, el típico gentleman de los negocios, de las innumerables propiedades, el de la billetera llena de tarjetas, y las cuentas sin un inventario claro de sus posesiones, cuando menos, su acento y particular estilo de hablar, dejaban al desnudo que no tenía más que dinero en sus bolsillos, y soberbia en el resto de la humanidad perfumada.
Miraba de reojo y con cierto desprecio al resto del mundo, mientras hablaba por su teléfono de ultima generación, hacía un recorrido por su inmediato pasado, el viaje a Europa el mes pasado, lo caro del parqueadero del centro comercial, recalcaba el hecho de estrenar un auto del año, y preguntar por parientes de los que casi no ve de tanto viajar.

En una esquina, un tanto camuflada, unas chicas, semidesnudas, exhibiendo sus atributos, con el rostro lleno de subidos colores y miradas localizadas, era evidente que estaban de alquiler, unos minutos de cielo, en cuerpos subastados, una promesa de besos y caricias prestadas, de orgasmos fingidos, de lujuria y morbo con precio  pre-establecido.

Luego vi al guardián de la ley, al títere del sistema, al que jura proteger y servir, y que no hace ninguna de las dos cosas, más alcahuete del crimen que otra cosa, su mirada escanea a todo el mundo, una mirada que pone sospecha hasta en el alma más noble, mientras la trampa y el robo hacen fiesta en sus propias narices.

Vi un par de colegialas, lo sé por la uniformidad de sus ropas, sin embargo era evidente que habían modificado adrede el largo de sus faldas, para convertirse en un fetiche sexual del sexo masculino, les escuché un par de palabras, que sin lugar a duda, no tenían nada que ver con lo que se supone, enseñan en la escuela, aquel lenguaje dejaba al desnudo la cruel realidad del abandono de sus padres, del descuido de los adultos que les custodiaban las vidas.

Me topé también con filas enteras de vendedores ambulantes, aquellos que han hecho de la calle una propiedad privada, que surten de cantidad de baratijas las aceras, con la esperanza de arrancar el sustento diario para sobrevivir a esta vida, convirtiendo en un laberinto intransitable la ciudad.

Vi muchos otros espectros, otros demonios afines a los míos, ellos se recrearon por un momento, alivianaron el peso de sus pecados, al darse cuenta que no estaban solos, que allí afuera, también hay resentidos, chicaneros, envidiosos, rencorosos, desadaptados, viejos verdes, pendejos, descarados, inconscientes y mal vivientes.

Respiré profundamente una vez más el aire contaminado por el humo de los autos, el olor de cigarros alucinógenos, el mal aliento de los vagabundos, el estiércol de las mascotas de los ricos, una ves saturados mis pulmones, exhale mi ira y frustración en un suspiro, en la náusea de un vómito casi voluntario, asqueado de la putrefacta descomposición en la que anda todo lo que me rodea ahora.

Regreso a mi casa, me refundo en mí mismo, me guardo mis demonios, los encierro y les pongo las mismas cadenas de sensatez y cordura, vuelvo al mundo que me inventé para sobrevivir a esta cruda realidad de todos los días, de salir a la calle, a exhibir mi propia máscara, a bailar en un carnaval de mentiras y de apariencias, una batalla pública de egos y personalidades, una selección natural, donde impera la ley del más pendejo."









"Dos almas se conocieron una única vez, se juntaron brevemente, se adivinaron el amor en los ojos, y descifraron una pasión inconclusa en sus desnudos cuerpos.

Un encuentro furtivo que el destino les puso en las manos como papa caliente, el muy jodido luego los separó, a ella la mandó lejos, y a el lo dejó atrapado en la misma cárcel que ladrillo a ladrillo y reja a reja, él mismo se construyó, unas cadenas que no pudo zafar, unas ataduras ennudadas, un rollo complejo que no hay forma de desenredar.

Sus ojos no lo supieron entonces, muy a pesar que se encontraron en miradas, él busca incansable ésa misma mirada, pero los mares no son los mismos, la miel que brillaba en ése par de espejos, es insípida y sin resplandor alguno.

Sus manos se entrelazaron entonces, pero sus dedos no entendieron el contacto, no lograron capturar el calor, ni la lúdica de sus movimientos. Ella ahora posa sus dedos en otras piernas, en otra espalda, en otro rostro, ella los usa como pinceles en el lienzo de otro cuerpo, pintando caricias, dibujando deseo y pasión.

Sus pasos caminaron juntos, al unísono, como emparejados, se sintieron el uno para el otro, fué muy efímero, pasajero, así lo sintieron, pero no fué así para sus almas, sus almas estaban juntas desde antes, no lo comprendieron, hoy estan lejos el uno del otro, pero el piensa en ella todo el tiempo, el la extraña, el siente que la ama en profundidad, ella viene y va, se aparece de repente, deja ver que todavía vive, luego se marcha, como en otras ocasiones, sin dejar rastro, sin decir adiós.

Ellos no saben el por qué de estas cosas, por qué juega el destino, con sus sentimientos, con sus emociones, por qué los manipula y los somete a sufrimiento, están lejos, separados, pero sus almas no lo están, él lo sabe, ella quizás no, los dos siguen como si nada, aunque por cada uno de ellos pasa de todo.

Se extrañan, se aman, pero no se dicen nada, guardan silencio, guardan dolor en sus almas, el dolor de estar lejos, de no verse, de no hablarse, de no tocarse, de no abrazarse, de no fundirse en sexo, besos y caricias llenas de amor, más que de deseo.

Se sueñan mutuamente, se imaginan juntos, se imaginan tomados de la mano, unidos, como debió haber sido, miran el mismo cielo, aunque no en la misma tierra que pisan, le reprochan al universo, las heridas, la distancia, lo macabro de haberlos unido, y separarlos de nuevo."





miércoles, 2 de abril de 2014

"Mis detractores, son un montón de gente invisible, gente sin rostro o género definido, alborotadores anónimos, saboteadores que se parapetan en las sombras de comentarios furtivos, no dan la cara, su propia vergüenza les impide tener el coraje de enfrentar la cobardía de apuñalar con el filo de sus señalamientos por la espalda.

Su mediocridad los ha llevado a la mentira, a los prejuicios sin fundamento, a hablar de lo que no saben, a pensar y suponer, en lugar de preguntar, indagar de la fuente, comprobar y corroborar.

Su lengua lisonjera, y su escasa materia gris no les da, si no para soltar falsos testimonios, mentir descaradamente, y desdibujar una imagen, que me vale una mierda sostener.

No vivo ni respiro por ellos, me necesita el universo, para asuntos más trascendentes, que perder mi valioso tiempo y energía, en gente tan hueca, tan poca cosa, tan hipócrita y falsa, como una moneda de cuero.

Deberían limpiar su trasero, de toda la mierda que les brota por la boca, un maloliente y putrefacto aliento les deja la innumerable cantidad de pendejadas, que dicen y suponen de mí.

Me vale madres, lo que piensen, lo que sientan, su envidia es evidente, su falta de inteligencia emocional, es deprimente, patéticos criminales de las sombras, les da culillo enfrentar una mente diferente, una que si sabe defenderse, de la infamia y la calumnia, de la poquedad de sus seres.

Carecen de argumentos sustentables, sus mentiras, flaquean, apenas y se mantienen de pié, tiemblan ante la inminente caída, ciegos de virtudes, con telescopios electrónicos escrutan los defectos ajenos, sin mirar lo sucio de su trasero.

Su corazón es tan oscuro y mal intencionado, que solo hay un objeto en el universo que podría ser trasplantado a estos mediocres del espíritu, un agujero negro, que los consuma a sí mismos, que los colapse en su propia negatividad.

Su vida es un lodasal, un desierto, por lo tanto no soportan los oasis de virtud, ni los verdes prados de esperanza, que otros siembran en su propia vida.

La soberbia es su carta de presentación, una tarjeta que exhiben, tanto como sus infladas billeteras, como el ego hinchado, por la acumulación de cosas que valoran más que así mismos.

Son tan cínicos, y su descaro tan evidente, que se atreven a proponer modelos de moralidad, de comportamiento, se creen los dueños de la verdad, una que les dijeron, una que les contaron, una que leyeron por ahí, una que no han vivido, una que remotamente han experimentado por si mismos.

Su mundo está reducido a lo que pueden o no ver, más allá de sus narices saturadas de cocaína o marihuana.

Se las dan de rebeldes, irreverentes y libres...jajajaja, ni siquiera conocen el significado de tales palabras, las saben por que sus teléfonos, más inteligentes que ellos, hacen la tarea y les consiguen los significados, son más esclavos del mundo y sus majaderías que cualquiera que hayan conocido.

Su misión en esta vida es estorbar, entorpecer, ser la tapia que deberán sortear las almas que sí poseen un valor y una luz, ellos son la oscuridad que permite que la luz de los auténticos, los valerosos, los luchadores y guerreros de la vida, puedan brillar.

Los dejo detractores, no merecen más elogios, su naturaleza está condenada, su karma tarde o temprano les pasará factura, su envidia y mediocridad no pasarán impunes, el universo siempre busca su equilibrio, no prevalecerán sus mentiras, inventos y maquinaciones, váyanse mucho a la chingada, y que la mierda que hablan y respiran por los demás, sea la misma que los cubra en su propia tumba!"




lunes, 31 de marzo de 2014

"No sé en qué momento perdí el control de mi vida, en cual instante de la misma, te cedí el poder que era solo mío, que me pertenecía por derecho propio.

Pensé en primer lugar, que hacer lo que querías, que complacerte, era lo correcto, en un afán ilógico y escapista de mantenerme inmunemente alejado de los conflictos contigo.

Confieso no fué fácil, no entendí nunca tu maniática necesidad, de tenerlo todo bajo control.

Parecía que todo lo que hacía, no era más que un intento fallido, un remedo de tu modelo de perfección, en el modo y manera de hacer las cosas.

No podía entonces, sentir mayor frustración, luego vino tu abandono, y las excusas repetidas de tus prioridades, por encima de mis humanas y naturales necesidades.

Necesidad de una caricia, de un abrazo, de un beso, de una palabra de aliento, de tu presencia, de tu compañía, de una confortación, un alivio, de tu afecto, de tu sexo y complicidad.

Llegó un triste momento, en el que ya no tenía nada que compartirte, solo mi silencio, ninguna cosa en común, solo nuestros hijos, me hice cómplice de tu ausentismo premeditado, consentí tu distanciamiento, compartíamos un cuarto, una cama, una casa, un montón de cosas, un montón de objetos.

Dormía junto a tí, pero en esa cama estaba más solo que el tigre en la luna del que habla la canción de Arjona.

Estaba contigo, pero sin tí, me acompañabas a estar solo, me fuí creyendo tu injusto abandono, me convencí con tus acciones de que no me amabas, de que no te inspiraba ni un mal pensamiento.

Siempre era el mismo cuento, unos días todo parecía ir bien, en paz, tranquilidad y armonía, pero la dicha no duraba mucho, se te dañaba el genio, el día, todo era un problema contigo entonces.

Un desgaste innecesario de energía, focalizada en lo insulso de los conflictos, de los malos entendidos, de los entendidos a la perfección, pero que ofenden, de los supuestos y de los ficticios.

Frustración, frustración y más frustración, la soledad empezó a pasarme factura, y esa necesidad de amar y sentirme amado, fueron empujando mi ser al equivoco rumbo de buscar en otro sitio, en otro corazón, en otro ser, desviaron mis ojos, más allá de lo que era un retrato calcado de una triste realidad en mi propio hogar.

Me sentí rechazado y rezagado a un segundo plano, al punto ciego, donde no era nada, ni nadie, donde no contaba, era un proveedor nada más, una figura de pretendida paternidad, un póster, el dummie, la fachada de un padre, que fué suplantado por la rigidez de tu carácter.

Siempre convergiendo al mismo punto de discusión, mi derecho inalienable a ser valorado, respetado, a ser tenido en cuenta, a ser aceptado y amado, que es en últimas cuentas, lo que siempre quise y esperé de ti.

Siempre quise ser tu amigo, tu cómplice, tu compinche, tu amante bandido, hacer locuras juntos, como un par de tontos, vivir y disfrutar intensamente nuestra común intimidad.

Siempre hubo una barrera, una tapia invisible para mi, un muro infranqueable, uno que no pudo sobrepasar mi paciencia, que fué menguando mis fuerzas, mis ganas de luchar, de intentarlo contigo, una y otra y otra y otra vez.

Cada mes una ruptura, cada año una nueva oportunidad para cambiar las cosas, para mejorar la relación, para arreglar lo que fuimos rompiendo juntos.

Te reprocho que me apartaras con desdén e indiferencia, cuando te buscaba mi amor, que me vieras como un hombre lujurioso, que deformaras mi imagen, y me hicieras ver un monstruo de apetitos carnales inmorales, que no me vieras como tu amante esposo, que te desea con cariño, con amor, con deseo, con pasión.

Te reprocho que me quisieras dominar, someter por la fuerza de la violencia emocional, que me chantajearas, que usaras tu cuerpo, como objeto de transacción, para modelar mi comportamiento en la relación, que me cortaras los servicios, para que enderezara mi actitud hacia tí.

Te reprocho que me quisieras mantener bajo control, que tuviese que hacer las cosas, según tu criterio, percepción y parecer, que no respetases mi libertad y mi humano derecho al error a la equivocación.

Te reprocho que solo pusieras el dedo en la llaga, que echaras la sal en la herida, en ves de aliviar mi dolor, que solo vivieras para mirar la paja de mis errores en mis ojos, mis humanos defectos, mis fallos, que no apreciaras lo que había en el fondo, ni lo bueno que había en mi guardado.

Reconozco que no fuí honesto, que te mentí, que te engañé, que te fuí infiel, lo fuí más con la mente, el corazón y el alma, con esas cosas intangibles, que con el mismo cuerpo, al que si puedes estrujar, besar, acariciar, follar.

Por que cualquiera te quita las ganas de sexo, pero el deseo de amar y ser amado, no cualquiera puede satisfacerlo.

Hoy por hoy te veo en otro contexto, y trato de ubicarte correctamente en mi vida y en mi ser, ya no te culpo ni te reprocho nada más, aún a pesar de ser tan ruda, tan tosca y apática, tan rígida y dura de corazón.

Fué mi culpa también, nunca puse un detente, nunca un hasta aquí llegas, no puse un limite, no tracé jamás una frontera, solo guardé silencio, y me dejé llevar, empecé a buscar en lo ajeno.

Espero ahora, llegar a un mejor entendimiento, quizás podamos sanar conjuntamente las heridas que nos causamos mutuamente, que aprendamos a mirarnos con compasión, desde adentro, sin ofendernos, sin arrojarnos el pasado a la cara, sin dramas inútiles, degradantes reproches, o injustos señalamientos.

Ojalá podamos volver a ser amigos, reconstruir una complicidad que lapidamos a lo largo de estos años de subsistencia, que podamos mirar de nuevo sueños y proyectos en común, sin tratar de enjaular nuestras libertades, sin poner tras las rejas nuestra individualidad, sin obedecer como borregos los modelos de perfección que trata de imponer la sociedad, la religión o el qué dirán.

Estarás en mi vida, si así lo decides, para acompañar mi proceso, mi proyecto de vida, y yo para hacer lo mismo por ti, estando para ver concretado el proceso y proyecto tuyo, pero no soy tuyo, no te pertenezco, no soy de tu propiedad, puedo serte fiel, pero no ser de tu entera y absoluta exclusividad, al igual, no me perteneces, no pretendo poseerte como un objeto.

Estaré, si así lo decido, junto a tí, libre, espontánea, voluntaria y conscientemente.

Hoy empiezo a ondear la bandera, de mi propia libertad!"