miércoles, 9 de abril de 2014

"Me pidieron un poema oscuro, uno cuya negrura sobrepase el color de la noche mas aciaga, no sirvo para darle ese matiz a mi existencia, se equivocan quienes ven negatividad en mis palabras, quienes atisban oscuridad en mis letras.

Trataré de complacer a los amantes de las sombras, a los que gustan de lo tétrico, lo torcido, lo bizarro de la existencia, ésa que es monocromática y lúgubre.

Teñiré estas palabras de negro, como el alma de los mutiladores de esperanzas, de los asesinos de ilusiones, de los masacaradores de sentimientos.

Mortandad de emociones, estado de coma de los valores, ética agonizante, tinieblas de confusión, una eternidad nocturna, el anestesiamiento de los sentidos, un sopor insoportablemente existencial.

Una ceguera de lo que brilla, la ignorancia adrede de lo que resplandece, daltonismo consentido, para ver la vida en negativo, pesimismo, derrotismo, una angustia consentida y premeditada, el síndrome de un odio, un rechazo y una persecución inexistente.

Paranoia auto-inducida, psicodelia alimentada de narcosis, rabia saturada de música anatema, blasfemia que brota en vulgaridad y soez lenguaje de tu boca, una rebeldía sobre-actuada, antisocial y renegado carácter que te aparta, incluso de tu propia realidad.

Ira que te consume, rabia que calcina tus entrañas, estado permanente de aborrecimiento del sistema, un hastío que te cuelgas al cuello, que cargas en la espalda como pesado fardo, anhelo de muerte, de un final súbito y definitivo, que apague la pena, el dolor, el sufrimiento masoquista.

Tu oscuridad te colapsa, te hunde y te refunde, afloran las ganas de convertirse en asesino, de asesinar en otros lo que no se deja matar en ti mismo, con una mirada de odio, de indiferencia, de desdén y desprecio por una inteligencia que no ves en los demás.

Te sientes bicho raro, desencajado del mundo y su hipocresía, te da nausea lo divino, se satanizan tus creencias, tus paradigmas te provocan asco, no soportas la melosería y cursilería de los días, de las cosas, del hombre y sus triviales asuntos, el amor es una burla a tu inteligencia, a lo negro que te abarca.

Mundo de lodo, barro, pantano, lo denso y pegajoso, lo escabroso de la vida, que es una muerte vivida, soportada, un colectivo de destrucción, la descomposición lenta y macabra de lo intangible, de eso que llaman ser, de ése algo que llena la oscuridad de tu propio vacío existencial.

Utopía del terror, un temor que te ancla de por vida, un pensamiento suicida que te acecha, aprietas la quijada reteniendo tu energía, empuñas una daga invisible con el que te apuñalas la memoria, con todo el dolor que te han causado, con el que has padecido, eres una bomba de tiempo, una que estallará en el rostro de la realidad, una que teñirá de tragedia, la vida de otros.

Así de oscura es la gente que rellena el espacio de este mundo, de esta realidad que apesta a muerte, a odio, a ira irracional, a desprecio colectivo.

No haré jamas versos más negativos, la mierda tiene un canal de salida, y no deben ser jamás las letras mías."




martes, 8 de abril de 2014

"En el borde del silencio hace equilibrio mi alma, en la cornisa más alta de mi escarpada soledad, allí donde tu voz no hace mas eco, no hay murmullo que el viento repita a mis oídos, ya no leo tu nombre en el canto de los pájaros, no hay estrellas en el cielo que dibujen la constelación de los lunares de tu espalda.

De aquel tatuaje, la tinta se decolora en unos labios ajenos, y el rostro desdibujado de tus orgasmos, es el espectáculo mórbido, de otros ojos lujuriosos, no hay conjunción de almas en dos cuerpos que convulsionan en las sábanas de una extraña cama, ni ruido de colchón viejo que retumbe en la recámara.

El traqueteo absurdo, no es más que la agonía de un amor hueco, que se va vaciando de lujuria, que desgasta las ganas en sudorosos cuerpos desnudos, eclipse de sentimientos que agonizan, una cúpula inerte de ayes, y gemidos, pantomima de un placer fingido, teatro y ópera de pasión ejecutada.

Como marionetas cansadas, la pausa postcoito, nos une en un abrazo obligado, más nuestras almas están desligadas de nuestros mutuos sentires, nuestras mentes evocan la pasión de otros cuerpos, nuestro deseo está en manos ajenas.

Fingimos en la cama, en la vida, le mostramos al mundo lo que quiere ver, una pareja perfecta, una que se ama, una que está unida por lazos de conducta social admitida, una bendición divina, legalizada en papel, con tinta de juramento ante el altar de un Dios impuesto.

Mas la comunión de nuestros seres no existe más, está rota como la conexión con el cosmos, nuestro entendimiento se basa en simples coincidencias, en gustos compartidos, en objetivos insulsos que nos conducen siempre en la misma dirección, una que ninguno conoce.

En el mundo de las apariencias, el que más logra aparentar es el que lidera un carnaval de hipocresías, la máscara ostentosa de una devota esposa, el rostro cruel de un marido infiel, él ante el mundo es una oveja más del rebaño, ella es la loba en celo que engaña a su dueño.

Cada quien habita su propio infierno, y convive con sus propios demonios, cada quien esconde en su alma los más oscuros secretos, los más lujuriosos pecados, las más viles y canallas mentiras, ellos juegan a engañarse, ella fingiendo un extremo placer que no siente cuando se entrega, y el haciéndole creer que es la única en su vida.

Son tal para cual, nebulosas de mentiras, galaxias de engaño, taimados comunes, la verdad se va por el agujero negro de una realidad a la que no pueden ver con sus ojos, no está a su alcance, no al de sus almas, se perdieron, mientras jugaban a lastimarse.

Qué patético es este amor sin amor, esta pasión sin lujuria, este sexo sin ardor, este matrimonio sin comunión, esta pareja tan dispareja, él, que la ve a ella como objeto de posesión, y ella que se deja poseer sin ofrecer querella.

A ella solo le importa la fachada que le muestra al mundo, la casa impecable repleta de cosas que no podrá llevarse cuando muera, las joyas, los trajes, el cúmulo de bisutería barata, disfraces, máscaras, ella se siente orgullosa de estar casada, de exhibir un papel y un apellido que no es suyo, ella consiente dentro de si el ser vilmente engañada.

Ella está en su lado más cómodo, el de la plata, la de su marido, que también es de ella, según la ley que le ampara, hombres y mujeres de egos compartidos, éso es sumas cuentas lo que los mantiene unidos, eso es en resumen lo que también los separa."



domingo, 6 de abril de 2014

"Yo tengo que guardar mi distancia de ti, pretender que no me inspiras nada, que no provocas nada, que no me produces sensación alguna con tu mirada.

Yo debo fingir que no me gustas, que eres como cualquiera, y ante cualquiera debo negar lo que se agita en mis entrañas, cuando siento tu presencia.

Yo debo usar una máscara que disfrace de indiferencia, lo que siento, lo que pienso, lo que sueño contigo, yo debo bailar una música ajena, cuando quiero escuchar solo la melodía de tus palabras.

Yo debo repetirme a mi mismo lo prohibido de verte, de hablarte, de entablar una amistad contigo, yo debo ignorar el morbo de los curiosos y disimular que te conozco siquiera, para que la envidia no te alcance, para que su mala vibra no te toque siquiera.

¡Ay niña hermosa, si supieras lo que yo siento, lo que yo pienso, lo que yo sueño, lo que me imagino, aún cuando no te tengo!

Yo no envidio a tu dueño, al que escogiste para el juego del amor, aunque confieso, que el muy suertudo, si puede estamparte besos, enredar sus dedos en tu cabello, acariciar tu cuerpo, tomarte de la mano y presumirte como objeto.

Mi deleite está en mirarte, en admirarte, en contemplar lo profundo de tu ser, lo que hay detrás de aquellos hermosos ojos, apreciar la alegría detrás de tu sonrisa, ése montón de cosas intangibles que yo puedo tocar con unos versos.

Yo te calco en mi memoria, no para recordarte, sino para no olvidarme jamás de ti, yo quisiera atraparte en un abrazo, secuestrar tus manos brevemente, que me mires fijamente y me extorsiones la voluntad.

Solo es una fantasía, un hermoso sueño, la melodía inconclusa de una sinfonía ajena, por que he de mirarte lejos, esa es mi condena, verte feliz al lado de alguien más,  y pretender que no me afecta.

Debo seguir soñándote, percibiéndote como la realidad te trajo a mi vida, como estrella distante, como galaxia inalcanzable, estás a años luz de mi locura, y yo a años luz de tu inocencia.

Provocación del universo, tentación del infinito, lo más prohibido que me haya gustado en la vida jamás, un karma soportable, un riesgo asumible, un pecado sin redención aceptable, un infierno al que me iría con un beso robado de tus labios."
"Ella tiene poder sobre mi famélica fuerza de voluntad, ella debilita mis sentidos cuando la miro, ella pone de revés mi mundo con su sonrisa, ella trae la locura a carcajadas, ella rompe el silencio de mi amargura con un grito de esperanza.

Ella se viste de fina coquetería, se pinta el rostro de alegría, de su boca brotan bellas palabras y cuando canta el cielo le hace reverencia, los ángeles se encelan por el halo que brilla a través de su precioso ser.

Ella no es más linda por que no le da la gana, su belleza le sobrepasa, creo que le duele la cara de ser tan guapa, ella no lo presume, como hace la mayoría de su mismo género y especie, la belleza le es tan propia y natural como respirar, ella pica el ojo, y flashea los corazones pretenciosos de quienes posan para su mirada.

Condenadamente bella, maldita buena, tarúpidamente hermosa, los cumplidos no le cuadran, los piropos le resbalan como mantequilla en sartén de teflón, no se cree nada, no la convencen las palabras, ni la miel de boca de los múltiples aduladores, ella se hace la indiferente ante los hechos, quiere pasar desapercibida, como un tuerto en un mundo de ciegos.

La maldita levanta polvo cuando camina, y la entrepierna de los machos parece hincharse cuando pasa por su lado más morboso, si se viste o se desviste, la maravilla no desaparece, los ojos la persiguen hasta adherirse de su humanidad.

A veces se siente acosada, intimidada, perseguida, un tanto sofocada, el ambiente cargado de testosterona la satura, la lleva al límite de su paciencia, ella huye en cuanto puede, del acoso de las palabras halagüeñas.

No desagradece haber nacido bella, más bien cree que todo el mundo ve algo que en si misma, no se percibe, que todo el mundo exagera, la modestia en ella es un fallido intento de mantenerse en la simpleza, ella no sabe que diablos hacer con tantos ojos encima, todo el tiempo.

Ella guarda silencio, no dice nada, se ríe socarronamente, solo ella sabe sus preferencias, y aunque algunos machos le parecen interesantes, su corazón se inclina por la belleza de una hembra, una que la respeta, que la valora, una que la trata con humana ternura, desprovista de la depravación y la bajeza de la natural condición del género masculino.

Ella escogió fijarse en otra como ella, no tan bella externamente, lo mas bello está por dentro, en su cabeza, en sus emociones, en sus sentimientos, en el trato delicado, en el deseo de tenerla cerca, sin pretender revolcarse con ella."

"No hay gay's, lesbianas, bisexuales, transexuales, hay humanos que se enamoran de otros humanos"






sábado, 5 de abril de 2014

"Hoy le falté de nuevo a mi palabra, hoy ignoré mi propósito, hoy dejé que los recuerdos me robaran el tesoro de la paz, ése que todo mundo quiere, pero que solo llega con el estertor de la muerte.

Hoy mi mente estuvo inquieta por demás, hoy dió un paseo largo por las cosas que infructuosamente intento olvidar.

Hoy se llenó de nuevo de tristeza mi pecho, de lágrimas mis ojos, de melancolía inútil mi vida, hoy fuí derrotado una vez más por la memoria, la que intento perder haciendo un montón de cosas, que entretengan mi ser, que embolaten mi alma, que la distraigan, que la cansen, que la alejen del pasado doloroso.

Me traicioné de nuevo, sucumbí ante mis evidentes debilidades, en un acto sado-masoquista, he repasado uno a uno los momentos, los que una vez dibujaron una sonrisa en mi rostro, y la imagen de aquella que hoy pinta al óleo, surcos de amargura en mis pálidas mejillas.

Estoy presa nuevamente del hastío, de ver como mi vida sigue vagabunda y solitaria como nunca, muy extraviada, sin radares encendidos, sin escuadrones en mi búsqueda, soy la columna de un periódico que nadie lee, una carta olvidada en un viejo buzón, el mensaje en una botella que vaga aún en la infinidad del océano.

Ahora entiendo el escapismo facilista de las drogas y los narcóticos, entiendo el dolor y la ansiedad de quienes padecen la adicción, la necesidad vital de una satisfacción, de un reseteo mental, de un perderse por un par de horas de la cruda y cruel realidad, una que lastima como alambre de púas, como llaga abierta y sangrante que no cicatriza, que se lastima cada cuanto con el roce de la memoria.

Yo ya no sé con que ojos mirar esta vida, ni con qué valor enfrentar éste desafío de olvidar lo que me tortura, ¿como me arranco la espina, sin desangrar la estupidez de mi corazón?, ¿como extirpar de mi cerebro los recuerdos, sin daño permanente a la razón?.

Ahora entiendo a los bendecidos de la parca, ella viene a alivianar la terrible carga de una vida pesada, ella borra su pasado doloroso de una buena vez y por todas, ella reinicia el programa de la vida, formateando la memoria dolorosa, ella reduce a cero, ésa ecuación indescifrable de la vida, la que uno intenta vivir, a la que uno trata de sobrevivir, la que uno finalmente fracasa al morir.

En el silencio he de hallar mi paz, en el mutismo consentido y aceptado, en eso que tanto odio, callar, guardar mis pensamientos, mis palabras, hacerlos invisibles al mundo y las personas, como abdicar a mi esencia charlatana y parlanchina, el ejercicio cansón de analizarlo todo, de pasarlo por estricto exámen, por someterlo a escrutinio minucioso.

Debiera dejar que la locura me posea del todo, desatarme los nudos de la razón, dejar de preocuparme más, solo existir, vagar por allí observándolo todo con indiferencia, con el desdén que lleva puesto todo el mundo."







"Que locura más grande, que insensatez más absurda que revolcarme en el polvo y las cenizas de un amor que no va más, que caducó, que venció en el tiempo, que se fué marchitando, flor de un día que no soportó el verano.

No sé que me hace más daño, si repasar la memoria de hermosos y gratos recuerdos, o taladrar mis entrañas con la repuja que inflama mi tristeza, una amenaza a mis ojos, con lágrimas secas que no resbalan más por mis mejillas, unas ganas de llorar y de mandar todo a la mierda.

¿Por qué fuí tan ingenuo?, ¿tan torpe?, ¿tan iluso?, ¿tan inocente?, ¿que tenían sus ojos?, ¿que droga el aroma de su piel?, ¿cual fué el alucinógeno que me arrojó a la cara con sus besos?, ¿cual el narcótico con el que me dominó la voluntad?, ¿que burundanga me aplicó en el cuerpo, cuando fuí suyo, aquel domingo por la tarde?.

Que inútil resulta extrañarte hasta desgarrarme en llanto, siento la impotencia acumulada en el tumulto de los años que pintan de canas blancas y grises mi cabello, viejo tonto enamorado, que no aprendiste nunca a descifrar la falsedad de los sentimientos, ni el engaño de los corazones oscuros.

Bufón del amor, el ridículo del romanticismo, uno que muchas desprecian y ven con homofóbica desconfianza, payaso de los sentimientos, de esos que nadie estima en estos tiempos de sexo barato, lujuria descarada, morbo explicito, y lascivia desenfrenada, y es que desde que el sexo se hizo algo común y fácil de conseguir, el amor se tornó esquivo, y difícil de hallar.

Que torpeza, seguirte armando en partes ajenas, buscar tu mirada en otros ojos, tus caricias en otras manos, tus besos en otros labios, tu placer y tus orgasmos en otros cuerpos, aquél amor que decías sentir en el corazón de quien no puedes amar, sin ser lastimado.

Siento que mi vida se va por el retrete de ignominia, una que me importa poco, pues lo he perdido todo, mi dignidad nunca estuvo en un nivel tan deplorablemente bajo, mi auto-estima, necesita una visita urgente al taller de mecánica cuántica, mis valores a revisión ético-mecánica, mis pensamientos deben ser cuidadosamente examinados y estudiados a fondo, hay baches y lagunas mentales que amenazan mi escasa cordura.

Nunca me he sentido más solo, aún con alguien en mi cama, nunca me sentí más abandonado, aún sujetando la mano de otra, que hipócrita resulta mi existencia, respirar un aire que le pertenece a otro, ocupar un espacio, que solo llena alguien más.

Quisiera perder la memoria de aquellos días, volver a reírme de tantas tonterías, no preocuparme más por las nimiedades del mundo, ni por sus guerras, ni sus miserias, ni por el hambre que padecemos colectivamente, una suerte consentida de ignorancia, alcahuetería pasmosa y pendeja de un sistema que nos ahorca y asfixia, que drena nuestras vidas, mientras vacía nuestros bolsillos.

Mi tristeza es un collar que llevo puesto, que quisiera quitarme y arrojar al mar del olvido, más su peso, es como el de un yunque, que me arrastra hasta el fondo de un profundo abismo, que abrí bajo mis propios pies, cuando decidí hacerte un espacio en mi vida.

No se como sacarte, expulsarte de mi mente, de mi corazón, de mi vida entera, si te veo en todas partes, si te siento en el aire que respiro, si me corres por las venas, como el líquido vital, que derramo por la nariz cuando se me sube la presión de las arterias.

No hay cura para mi enfermedad de tí, y no quiero sanarme, apenas y logro adormecer mis sentidos con una que otra cápsula, una que anestesie los recuerdos, que adormezca mis sentimientos, que mantenga en estado de coma mi resentimiento.

Quiero olvidarte y no lo consigo, quiero borrarte, pero la tinta de tus besos es indeleble, el fuego de tu cuerpo calcinó para siempre mis entrañas, te me tatuaste en el alma, ya no hay vuelta atrás para este karma."





viernes, 4 de abril de 2014

"Saqué a pasear a mis demonios, los eché a la calle un rato, y el circo de la vida estaba lleno de personajes curiosos, de multitud de máscaras, caretas, disfraces, un carnaval de apariencias.

El chico play, con su smarth phone, en un intenso cyber romance, apenas y podía mirar de frente para no caerse, tardó un buen rato en pagar su pasaje, pues no pudo quitar sus ojos de aquella pequeña pantalla.

Más allá una chica cuya longitud en su falda, dejaba entrever la descarada intención de arrancar las miradas libidinosas y los verdosos pensamientos de los machos, sus lentes oscuros lograban disimular tenuemente la picardía de su mirada, era obvio que su intención era provocar.

Luego hallé al méndigo, habitante de la calle, disfrazando su necesidad en harapos malolientes, extendiendo su ambición de dinero fácil, a través de un discurso practicado, una vieja herida que no sanó jamás, una llaga en su cuerpo producto de algún accidente del pasado, quizás auto-infligido, la ayuda gráfica, y el testimonio de su necesidad, la prueba de su hambre, la que dibuja en su rostro con actuación estelar, ésa que logra conmover a cualquier transeúnte, que se rebusca lastimero, en sus bolsillos, las monedas que le sobraron para colocarlas con una mezcla rara de reticencia, repulsa, y compasión.

Más allá había un chico, pantalón descaderado, doblado hasta la rodilla, con unos tenis de moda, gorra beisbolera, gafas oscuras, muy a pesar de lo gris del día, en su mano un cigarro sospechoso, con un aroma que nublaba claramente sus sentidos, y enrojecía su mirada.
 En la otra mano, un artefacto que resonaba en altos decibeles, una melodía cadenciosa, era más un ruido acompasado, la banda sonora de una lujuria retratada en el descaro de una letra, que repetía con la solemnidad de un himno, música que le alimentaba la lujuria, y que le hacía revolcarse en su oscura y retorcida imaginación,  con cualquier chica que se encontrara a su paso.
 Parecía como que aquel cigarro pudiese darle el don momentáneo de desvestir a cada incauta que pasaba por su lado, se reía socarronamente, dibujando el morbo en su rostro, de vez en cuando, un piropo vulgar, se filtraba por la hediondez de su boca.

Luego vi al snob, al encorbatado, el típico gentleman de los negocios, de las innumerables propiedades, el de la billetera llena de tarjetas, y las cuentas sin un inventario claro de sus posesiones, cuando menos, su acento y particular estilo de hablar, dejaban al desnudo que no tenía más que dinero en sus bolsillos, y soberbia en el resto de la humanidad perfumada.
Miraba de reojo y con cierto desprecio al resto del mundo, mientras hablaba por su teléfono de ultima generación, hacía un recorrido por su inmediato pasado, el viaje a Europa el mes pasado, lo caro del parqueadero del centro comercial, recalcaba el hecho de estrenar un auto del año, y preguntar por parientes de los que casi no ve de tanto viajar.

En una esquina, un tanto camuflada, unas chicas, semidesnudas, exhibiendo sus atributos, con el rostro lleno de subidos colores y miradas localizadas, era evidente que estaban de alquiler, unos minutos de cielo, en cuerpos subastados, una promesa de besos y caricias prestadas, de orgasmos fingidos, de lujuria y morbo con precio  pre-establecido.

Luego vi al guardián de la ley, al títere del sistema, al que jura proteger y servir, y que no hace ninguna de las dos cosas, más alcahuete del crimen que otra cosa, su mirada escanea a todo el mundo, una mirada que pone sospecha hasta en el alma más noble, mientras la trampa y el robo hacen fiesta en sus propias narices.

Vi un par de colegialas, lo sé por la uniformidad de sus ropas, sin embargo era evidente que habían modificado adrede el largo de sus faldas, para convertirse en un fetiche sexual del sexo masculino, les escuché un par de palabras, que sin lugar a duda, no tenían nada que ver con lo que se supone, enseñan en la escuela, aquel lenguaje dejaba al desnudo la cruel realidad del abandono de sus padres, del descuido de los adultos que les custodiaban las vidas.

Me topé también con filas enteras de vendedores ambulantes, aquellos que han hecho de la calle una propiedad privada, que surten de cantidad de baratijas las aceras, con la esperanza de arrancar el sustento diario para sobrevivir a esta vida, convirtiendo en un laberinto intransitable la ciudad.

Vi muchos otros espectros, otros demonios afines a los míos, ellos se recrearon por un momento, alivianaron el peso de sus pecados, al darse cuenta que no estaban solos, que allí afuera, también hay resentidos, chicaneros, envidiosos, rencorosos, desadaptados, viejos verdes, pendejos, descarados, inconscientes y mal vivientes.

Respiré profundamente una vez más el aire contaminado por el humo de los autos, el olor de cigarros alucinógenos, el mal aliento de los vagabundos, el estiércol de las mascotas de los ricos, una ves saturados mis pulmones, exhale mi ira y frustración en un suspiro, en la náusea de un vómito casi voluntario, asqueado de la putrefacta descomposición en la que anda todo lo que me rodea ahora.

Regreso a mi casa, me refundo en mí mismo, me guardo mis demonios, los encierro y les pongo las mismas cadenas de sensatez y cordura, vuelvo al mundo que me inventé para sobrevivir a esta cruda realidad de todos los días, de salir a la calle, a exhibir mi propia máscara, a bailar en un carnaval de mentiras y de apariencias, una batalla pública de egos y personalidades, una selección natural, donde impera la ley del más pendejo."