"¿Que por qué escribo?, preguntan, trataré de dar respuesta, más no es compromiso mío que logren entender un poco lo que escribiré a continuación...
Escribo, desde que aprendí, no a estampar palabras sobre el papel, digo que escribo más los ilustres académicos que han llenado su mente de libros, de filosofía, de escritos ajenos, de divagaciones y tertulias propias, de inflados egos por asistir a foros, seminarios, ferias de escritores afamados y de escribir sus propios libros, soberbios en conocimiento, que hay que agradecer, por ilustrar la ignorancia de las masas, han de señalarme con el dedo y decir, "ése tonto no escribe", "no sabe escribir", "no tiene idea alguna de lo que es eso"...
Mas me vale madres, llevo las letras en mis venas, en el aire que respiro por inercia, en cada latido de mi corazón, llevo las letras en la punta de mis dedos cuando presionan el teclado, en el grafito del lápiz que garabatea sentimientos y emociones profundas que deseo compartir en cada escrito...
No pretendo hacerme grande como suponen algunos, la inmortalidad de mi ser, no depende de lo que escribo, mis letras no me hacen inmortal, me asesinan, cuando retratan mi personal tragedia, ésa que todos viven, ésa en la que todos actuamos, la vida misma...
No hay placer mas grande, que escribir sobre aquellas cosas que taladran tus sentidos, aquellas que inundan de lágrimas tus ojos, de rabia tus entrañas, de nostalgia y melancolía tu vida, escribir no es mas que drenar lo que se acumula en tu alma y se desborda en palabras sobre una hoja de papel o una pantalla...
Escribir me ha desgarrado tanto como el vientre de una madre cuando da a luz, escribir es entregar mi alma lo mismo que lo hace una mujer cuando saciar de sexo pretende su cuerpo, escribir es para mí saltar al vacío sabiendo que te esperan rocas escarpadas...
Escribo, por que mi locura me sobrepasa, está arraigada profundamente en mi ser, mi locura, no se remedia con camisas de fuerza, ni electrochoques, ni con el aislamiento perpetuo de lo que queda de mi escasa cordura...
Escribir es mi esencia, mi real forma si es que algún día tuve una, no me esconde, no me disfraza, mis palabras hablan de mí todo el tiempo, de lo que fuí, de lo que soy, de lo que pueda ser...
Hay quien valora el sencillo esfuerzo de desahogar emociones, en mostrar puntos de vista, en usar el lenguaje que los académicos, los letrados, demagogos, dramaturgos y literatos quieren secuestrar para sí, dejando a los analfabetos como yo, relegados al anonimato, por no pisar las aulas ilustres a las que su cabeza acomodada pudieron acceder...
Yo escribo, por amor, por odio, por pasión, por dolor, por rabia, por celos, por todas las humanas emociones que experimente mi ser, por todo lo que ven mis ojos, por todo lo que se agita en mi pecho, por todo lo que bulle en mi sexo, escribo por que quiero, por que me da la gana, por que me eleva, me deja caer, me asesina, me resucita, me salva y me deja a mi suerte...
Yo escribo por razones tan profundas, que los que lo hacen por la plata, por el reconocimiento, por el renombre por el afán insulso y esnobista de ser "best seller"...
Yo escribo, por que cuando lo hago, quedo desnudo, despellejado, con mis vergüenzas al descubierto, en la evidencia irrefutable de mi propia decadencia, quedo desprovisto de vanidad insulsa, soy uno más, soy uno cualquiera, haciendo parte de la masa, del tumulto que sobrevive a las palabras y las letras de quienes escriben la historia, robando vidas, masacrando ideales con hambre, enfermedad, economía y política...
Yo soy uno como tantos, que cuenta historias, algunas me reflejan, otras son ficción, otras realidad, pero hasta la propia realidad parece ficción ahora y mucho más cuando las escribo, pues solo el alma del poeta y del que escribe, entiende lo que plasmo en letras, párrafos, escritos, cuentos y poemas...
Los poetas se reconocen entre si por que aprendieron del dolor, de la pena, del sufrimiento, solo ellos saben de corazones rotos, de decepciones y traiciones, de pérdidas irremediables, de vacíos existenciales, de desórdenes mentales, de desviaciones sexuales, de paranoia, de esquizofrenia, de cordura disfrazada de locura, y viceversa...
Nada os obliga a leerme, ni mucho menos a entender lo que sucede, detrás de lo que escribo, más mi alma sintoniza a otras almas que como yo buscan elevarse en el sublime canto que una oda de poemas puede dar alas y hacer volar a aquél espíritu inocente, que quiera explorar otro mundo, otros universos, otras realidades, dibujadas con palabras, cuando escribo lo que escribo..."