"-Para que sigo buscándole sentido a mi constante e inútil esfuerzo por entender la naturaleza que me compone y que comparto con el resto de mi mortal condición humana.
Si bien es cierto hemos dañado al mundo, le hemos herido de muerte, envenenando sus aguas, talando sus bosques, llenando de agujeros el cielo y de cadáveres sus campos, también es cierto que nos hacemos profundas grietas en las almas los unos a los otros.
¿Cuanto ha ido avanzando el odio con el paso de los siglos?, ¿Cuántas vidas ha cobrado la ira y la sed de venganza desde que el hombre camina sobre dos piernas?.
¿Somos el resultado de una casualidad cósmica?, o ¿una causalidad lógica del universo?.
Un par de piernas, brazos, pulmones, ojos, riñones, lo único que no viene de a dos es el hígado y el corazón.
El hígado encargado principalmente del reciclaje de nuestro organismo; y nuestro corazón de bombear suficiente sangre a un cerebro del cual no usamos sino una mínima parte.
Tantos años de esfuerzo evolutivo y la guerra sigue siendo nuestro más distintivo comportamiento.
La lucha se desarrolla en si misma desde nuestra llegada a este mundo, pues millones de espermatozoos corren raudos en competencia por la pugna natural de la fecundidad.
Se ha dicho que el más fuerte llega a la meta, lo que se sabe realmente es que el óvulo elige que espermatozoo lo penetra y fecunda.
De manera que la competencia no es más que otro cuento que nos han ido introduciendo, primero en la psiquis, luego en la cultura, basados en supuesta evidencia biológica.
La ley de supervivencia, la ley del más fuerte, del más apto, del más inteligente.
¿Es eso lo que sobrevive actualmente?
¿Son los políticos los más aptos?, ¿los mas fuertes?, ¿los más inteligentes?.
No, pero tienen astucia, dinero y hambre desmesurada de poder.
Su aptitud está en enfocar cada átomo de su energía vital para procurarse una excelente educación que les permita adquirir el conocimiento necesario para embaucar, mentir y tergiversar las verdades más profundas con las mentiras más triviales.
Ahora el conocimiento es poder, por eso estudian leyes, finanzas, economía, oratoria y todas las demás carreras que les garanticen una cómoda silla en el estado.
Una vez allí instalados, se olvidan de los grandes ideales y necesidades del pueblo, para atender sus particulares intereses y asuntos domésticos.
Entonces los modelos de perfección actual, carecen de tal cosa.
Los artistas mas virtuosos, solo lo son en el escenario, en la calle son tan pecadores como cualquier mortal, con su música inspiran, pero con su ejemplo degradan.
La lucha del mas fuerte, ha ido probando con horror, que el más fuerte puede ser el más malo, el más perverso, el más corrupto.
El siglo XX no es más que el tiempo del derrumbe de los conceptos de la moral y los valores.
Y la moral la escribe una iglesia castrada de igualdad sexual, respeto y tolerancia a la preferencia sexual, una iglesia que honra al hombre en el altar, pero que mantiene subyacente a la mujer en el oficio del sacerdocio.
Los valores los escriben los dueños del capital, ellos dictan las reglas, el dinero determina el rango de tu valía, tu sitio en el triángulo de Maslow, tu estrato en la factura del teléfono o el gas, tu posición social.
El juego ya ha avanzado sobre si mismo, así que las reglas ya fueron creadas, los ricos y poderosos siguen jugando con cartas marcadas, para permanecer en el poder sin que jamás puedan ser removidos, desplazados o reemplazados.
Nuestra sumisa manera de seguir por la vida, viviendo la vida que nos fabrican, es lo que hace que estemos y sigamos en la base sosteniendo un mínimo pináculo de avivatos.
La revolución empieza con la educación, y termina cuando la vocación por procurarnos una mejor humanidad aflora.
Mientras nos sigan vendiendo estilos de vida, no hay forma alguna que cosa buena sobreviva, en esta selección "natural manipulada".-"