lunes, 22 de diciembre de 2014

"-Para que sigo buscándole sentido a mi constante e inútil esfuerzo por entender la naturaleza que me compone y que comparto con el resto de mi mortal condición humana.
Si bien es cierto hemos dañado al mundo, le hemos herido de muerte, envenenando sus aguas, talando sus bosques, llenando de agujeros el cielo y de cadáveres sus campos, también es cierto que nos hacemos profundas grietas en las almas los unos a los otros.
¿Cuanto ha ido avanzando el odio con el paso de los siglos?, ¿Cuántas vidas ha cobrado la ira y la sed de venganza desde que el hombre camina sobre dos piernas?.
¿Somos el resultado de una casualidad cósmica?, o ¿una causalidad lógica del universo?.
Un par de piernas, brazos, pulmones, ojos, riñones, lo único que no viene de a dos es el hígado y el corazón.
El hígado encargado principalmente del reciclaje de nuestro organismo; y nuestro corazón de bombear suficiente sangre a un cerebro del cual no usamos sino una mínima parte.
Tantos años de esfuerzo evolutivo y la guerra sigue siendo nuestro más distintivo comportamiento.
La lucha se desarrolla en si misma desde nuestra llegada a este mundo, pues millones de espermatozoos corren raudos en competencia por la pugna natural de la fecundidad.
Se ha dicho que el más fuerte llega a la meta, lo que se sabe realmente es que el óvulo elige que espermatozoo lo penetra y fecunda.
De manera que la competencia no es más que otro cuento que nos han ido introduciendo, primero en la psiquis, luego en la cultura, basados en supuesta evidencia biológica.
La ley de supervivencia, la ley del más fuerte, del más apto, del más inteligente.
¿Es eso lo que sobrevive actualmente?
¿Son los políticos los más aptos?, ¿los mas fuertes?, ¿los más inteligentes?.
No, pero tienen astucia, dinero y hambre desmesurada de poder.
Su aptitud está en enfocar cada átomo de su energía vital para procurarse una excelente educación que les permita adquirir el conocimiento necesario para embaucar, mentir y tergiversar las verdades más profundas con las mentiras más triviales.
Ahora el conocimiento es poder, por eso estudian leyes, finanzas, economía, oratoria y todas las demás carreras que les garanticen una cómoda silla en el estado.
Una vez allí instalados, se olvidan de los grandes ideales y necesidades del pueblo, para atender sus particulares intereses y asuntos domésticos.
Entonces los modelos de perfección actual, carecen de tal cosa.
Los artistas mas virtuosos, solo lo son en el escenario, en la calle son tan pecadores como cualquier mortal, con su música inspiran, pero con su ejemplo degradan.
La lucha del mas fuerte, ha ido probando con horror, que el más fuerte puede ser el más malo, el más perverso, el más corrupto.
El siglo XX no es más que el tiempo del derrumbe de los conceptos de la moral y los valores.
Y la moral la escribe una iglesia castrada de igualdad sexual, respeto y tolerancia a la preferencia sexual, una iglesia que honra al hombre en el altar, pero que mantiene subyacente a la mujer en el oficio del sacerdocio.
Los valores los escriben los dueños del capital, ellos dictan las reglas, el dinero determina el rango de tu valía, tu sitio en el triángulo de Maslow, tu estrato en la factura del teléfono o el gas, tu posición social.
El juego ya ha avanzado sobre si mismo, así que las reglas ya fueron creadas, los ricos y poderosos siguen jugando con cartas marcadas, para permanecer en el poder sin que jamás puedan ser removidos, desplazados o reemplazados.
Nuestra sumisa manera de seguir por la vida, viviendo la vida que nos fabrican, es lo que hace que estemos y sigamos en la base sosteniendo un mínimo pináculo de avivatos.
La revolución empieza con la educación, y termina cuando la vocación por procurarnos una mejor humanidad aflora.
Mientras nos sigan vendiendo estilos de vida, no hay forma alguna que cosa buena sobreviva, en esta selección "natural manipulada".-"

sábado, 20 de diciembre de 2014

"-Conocerme siempre fue traumático, pues no veo el mundo como todos, ni percibo la realidad como la mayoría, yo lo veo al destajo, sin sus máscaras de estabilidad económica, gobiernos socialmente responsables, respeto por las libertades fundamentales y todas las mentiras que nos dicen a diario en las noticias.
Yo quisiera ser como todos, una marioneta más de la obra, otro del montón, el mismo que respira banalidad y materialismo, el mismo que transpira egocentrismo y profundo amor a las cosas de este mundo.
Pero mis entrañas no digieren la maldad y la hipocresía de las masas.
Yo no me creo nada, no soy mejor ni peor que nadie, solo no sigo las reglas del sistema, ni abro la boca para que me metan el dedo con la lisonja que promocionan.
Aún así quisiera que las cosas fuesen de otro modo, que no se asesinaran animales por deporte, no para satisfacer el antojo y vanidad de la moda o la gastronomía.
Yo quisiera que no cultivaran veneno en masa para vendérnoslo luego como comida sana.
Yo quisiera que el afán por el dinero, la fama y los lujos no fueran la causa de las guerras, las traiciones, los homicidios, las masacres, las torturas, yo quisiera que la muerte dejara de ser negocio, uno sucio, con sucursales en los gobiernos y alcahuetas en los credos.
Yo quisiera que se dejaran los tabúes hipócritas sobre sexualidad e igualdad de géneros, de color de piel; yo quisiera que no fuera una utopía lo de la libertad de expresión.
Yo sé que el mundo no es perfecto y quizás no lo sea jamás, hacemos parte del problema o cambiamos para hacer parte de la solución, están en personas comunes y corrientes dar los pasos que conduzcan a la transformación profunda del hombre, por que lo extraordinario hace tanto ruido y escándalo que trivializa lo esencial del espíritu humano.
Cuando finalmente abandonemos el afán de poseer y nos enfoquemos en ser, entonces quizás haya oportunidad de garantizar el derecho más fundamental de cualquier criatura en este planeta; el derecho a ser feliz como mejor le plazca.-"

jueves, 18 de diciembre de 2014

"-Yo iba por delante doce años respecto de ella, pero aún así decidimos ir juntos a aquel cuarto a descubrirnos, a quitarnos el disfraz que cubría nuestra desnudez.
Nos bebimos en un par de besos y rodaron caricias cuesta abajo por las curvas de su juvenil cuerpo.
Yo sentí miedo y un montón de cosas pasaron por mi mente en ese breve instante, pude adivinar en sus ojos que tenía expectativas fundadas en aquel encuentro.
Supongo que tenía mucho que enseñarle en el terreno de quitar la ropa, estrujar el cuerpo y follar la carne.
La mirada le titilaba y con ella el deseo frenético de sacarle ruido al colchón que se nos tendía delante.
Yo solo la besé por todas partes, incluso las que han ido perdiendo el casto nombre, a cuenta de la pornográfica vulgaridad de ir desmantelando la anatomía de la mujer y el hombre en el acto del sexo.
Se dejó llevar y de su boca dejó escapar gemidos y ayes, cosas que mi débil naturaleza y mi inconsciente interpretaron como placer provocado, lo que hizo que me esmerara más en las caricias y los besos, incluso en aquellos que la iglesia excomulgaría.
Y aunque quise devorarla, tomarla con lujuria, embestirla con el ardor de un infierno de lascivia, mi cuerpo no dió con la sintonía de mis perversiones.
Ella en cambio me tomó como su fetiche y se procuró placer como pudo conmigo.
El sudor nos empapó y llovieron más besos y caricias y de cuando en cuando se cruzaron nuestros ojos.
"Me gustas","que rico", "dame más", "así", "no pares"; ayes y Oh dioses, el lenguaje repetitivo de la faena uno muy monosilábico y gestual que nos fué llevando poco a poco a la cima de una montaña rusa tan común hoy en día como el vicio de respirar.
Sentí la singular agonía de quedarme sin aliento mientras mi alma se hizo esperma que se derramó en sus entrañas, ella me acompañó en un sonoro gemido y fue el fin de la aventura.
Me sentí vaciado, como si hubiese dejado ir algo importante de mi mismo, ella se abrazó a mi, como una garrapata, pude sentir su respiración en mi pecho y la humedad sudorosa de su cuerpo desnudo.
Su sexo estaba húmedo y fresco todavía, tanto como sus ganas de seguir en aquello.
Yo lo vi en sus ojos, pero mi alma decía otra cosa a mi conciencia.
No la había obligado a nada, yo no invité al pecado, pero fuí su celestino alcahueta.
Ella se levantó luego, así sin mas, se fumó un cigarro de sospechoso pero conocido aroma, se duchó, se acicaló y se dispuso a partir con prisa.
"-fue un placer.-", me dijo; "-quizás te vea de nuevo.-" terminó con eso.
Lo cierto es que nunca más la volví a ver, ni siquiera recuerdo su nombre o la ropa que le quité aquella noche.
Pero tengo en mi memoria el recuerdo fresco de haberme entregado, con lo poco o mucho que pudiera ella tomar de mis doce años de ventaja sobre ella.-"

lunes, 15 de diciembre de 2014

"-Yo me quedé solo, encartado, con un millón de recuerdos, de granadas que estallan cada vez que recorro el vacío de la casa que compartimos juntos.
La cama es otro cementerio dónde quedaron sepultados los besos, las caricias, los abrazos y los orgasmos que solíamos provocarnos para huir del mundo y disfrutar del cielo en una abrazo desnudos.
Las paredes de esta casa son mi prisión de ausencia y olvido, los retratos, las cosas que se te quedaron cuando te marchaste son la única evidencia de que tuve algo contigo, un amor, una vida, una pasión, una herida.
Estoy tan vacío, tan hueco, como una tumba sin dueño.
Profundo es el pesar de mi alma que te reclama en los sueños que el insomnio me arrebata.
Yo le pido a gritos al destino, acabar de una vez por todas con el suplicio de vivir sin ti, teniéndote tan dentro.
¿Cómo he de hacer para olvidarte?, ¿para arrancarte de mi ser?, ¿para filtrar la sangre que rauda corría por mis venas, repleta de amor y de coraje?.
Se fue mi valentía detrás tuyo y mis ganas van ocultas entre las blusas vaporosas que guardaste en la maleta.
Mi corazón se fue contigo, persiguiendo los latidos del tuyo.
Y el calor se ha extinguido en el invierno de un montón de sábanas, que inútiles tratan de imitar el abrigo de tu desnudo cuerpo por la noches.
Una botella de ron se congela en el refrigerador, a la espera de una noche de borrachera que intente ahogar la pena, que con flotador aparecerá mañana durante mi resaca.
Se va el sentido y el propósito de seguir respirando, de olfatear el aire en busca de tu perfume, de tantear en la mañana y toparme solo con lo blando de la almohada.
Yo no se como he de reemplazarte, de hacerle espacio a otra, en mi vida, en mi cama, en mi alma, en el pecho y en el sexo.
Me muero cada día pensando que estoy viviendo, tu vives pensando que yo ya he muerto.
Yo morí para ti, tu vives en mí, yo sobrevivo a tu indiferencia, yo ya no existo ni siquiera en tu conciencia.
Así de cruel es la vida que palpita en tu corazón, se agita en tu alma y se retuerce en tu vientre.-"

viernes, 12 de diciembre de 2014

"-Hace frío, el cielo está cubierto de nubes grises, la calle eternamente vacía.
El aire congela la punta de mi nariz y mis ojos buscan las formas del paisaje detrás de la niebla infructuosamente.
Mi cuerpo tiembla y con el mi pensamiento, no quiero volver al mismo lugar, ni ver el mismo rostro que me hace padecer.
No se cuando dejará de doler el agujero en mi pecho, ni cuando desaparecerán para siempre los recuerdos.
Ya no quiero seguir arrastrando este lastre de dolor en mi ser.
No quiero tener mi rostro lastimero, con la ausencia de una sonrisa que el pasado lejano me pintaba.
Trato de mantenerme atento a mi presente, a no dejarme llevar por los asuntos no resueltos de un pasado que ya no tiene remedio.
No me aterra la idea de un futuro que se no existe, que no he creado aún.
Mas la soledad es el combustible que prende la hoguera en mis entrañas, esa rumia absurda por algo que mi razón no logra sopesar con argumento alguno.
Este sinsabor que deja cada dia mi propia vida y que destiñe la pasión que logro guardar en lo profundo de mí mismo.
¿Que rumbo puedo darle a mis pasos extraviados?; ¿a mis ganas de ir a cualquier parte y no ser jamás encontrado?.
¿Cómo le hago para huir de mi propia sombra?, ¿Como ir delante de lo que no quiero que me alcance, para que no se haga tormenta en mi mente a cada instante?.
Mi lucidez me abandona en la vigilia forzada de los días, el poco sueño que concilio logra apagar el ruido de mi cabeza cuando piensa.
Respiro profundo y exhalo con un resoplido, queriendo sacarme lo que corrompe mi tranquilidad.
Temo mucho por el equilibrio de mi alma, por perder de nuevo el rumbo, por socavar mi paz, por darle rienda suelta al exceso, por dejarme llevar de mi propia maldad.
No quiero abrirle espacio en mi vida al odio, al resentimiento, yo no quiero desgastar en vano mi energía en eso, no me lo merezco, nadie lo merece.
Yo quiero recoger mis viejas banderas y comenzar de nuevo, caminar despacio, disfrutando el camino sin los afanes del mundo, sin las exigencias de los sistemas.
Yo quiero hacerme de nuevo, vestirme de tranquilidad, de felicidad, de todo aquello que fastidia la realidad y que el mundo ya no soporta mas.
Yo quiero ir por ahí sin encajar.-"

jueves, 4 de diciembre de 2014

"-Escogió un martes pensando en las cábalas astrológicas de las que era fanático, mas superstición y fe irracional en lo holístico que algo soportado en las pruebas sacrosantas de la ciencia moderna.
Aún así se vio con ella en el parque de costumbre, dos bebidas energéticas de comprobados y dudosos resultados positivos para la salud y un par de sandwiches de jamón y queso para disimular el vaciado de sus cuentas bancarias y la bancarrota de su economía casera.
La vio aparecer en la esquina y se aceleraron los latidos de su corazón, un temblor sospechoso en las manos y una gota tibia de sudor en la espalda, fueron señales que sus ojos ya no veían del mismo modo a su entrañable compinche.
Se saludaron de beso en la mejilla y sus miradas chocaron brevemente acto seguido brotaron familiares palabras de sus bocas:
-¿Qué onda?, ¿como va todo?-, dijo él
-¡súper!, a todo dar-dijo ella.
Hubo un silencio de esos que causan incomodidad.
Ella le notó un particular y extraño brillo en la mirada y un tartamudeo inusual al modular palabra.
-¿Que te pasa wey?, estás como medio raro hoy, ¿no?-
-Pues no sé-, replicó él.
-Estás mas bonita que de costumbre-, añadió.
Dijo ella con cara de asombro:-¿En serio?, ha de ser mi blusa y mis zapatos nuevos-
-Si, seguramente-, asintió él con la mirada y la cabeza que le retumbaba en pensamientos.
Ella preguntó por el plan de la tarde: -¿que haremos?, platicaremos del libro que me contaste el otro día?-
La miró de reojo y dijo enseguida:-La verdad no he avanzado mucho, he caído en el desánimo, ya no me parece tan genial como creía.-
-¿En serio?-, preguntó ella.
Dijo el entonces:-si es una pena, la verdad se perdió la platica con este texto-.
Sacó las bebidas y los sandwiches y mientras los entregaba le miró fijamente y le dijo a quemarropa:-¡te quiero!-
Ella le miró como si nada y respondió de inmediato:-Ya lo se-.
Insistió el con la voz y la mirada: -no, no me estás entendiendo, ¡te quiero!-.
Ella miró sus ojos y entendió sobrecogida el mensaje, mas disimuló, o mejor dicho, su mente se hizo la loca, buscando la lógica de tal afirmación.
Luego dejó salir de sus labios:-¡Oye! no bromees así que no estoy para chanzas y mucho menos para vainas de esas-.
Cundió el desánimo en el pecho de él, pero aún así no dejó de buscar en el brillo de los ojos de ella, esa respuesta afirmativa que le daría alas al pájaro enjaulado de un amor que ya había dejado de jugar a la amistad.
Dijo entonces cabizbajo:-Aún así, ¡te quiero!-
Ella terminó su sandwich y bebió sendos sorbos del pet energizante, y mirándolo le dijo:-¿como ha pasado esto?, somos amigos, se supone que lo somos.-
Respondió el:-Solo pasó, es todo lo que se-
-¿Qué clase de respuesta se supone que es esa?, ¿que motivos te he dado yo?, ¿dime?-
-Estas cosas pasan sin aparente motivo, no todo tiene un como y un porqué-, respondió él.
Replicó ella:-¿Y crees que ese argumento flácido es suficiente para mi?-
El: -se que no, para ti ninguna respuesta o argumento plausible es suficiente nunca.-
Ella:-si tan bien me conoces, deberías al menos mencionar el por qué de estos sentimientos tuyos hacia mí-.
El supo que aquella charla se convertiría en un interminable tira y afloje de preguntas trascendentes, con respuestas evasivas.
Así que la tomó de las manos, la atrajo hacia si y le estampó un beso, que en principio quiso hacerse repulsa en ella, mas ella sintió un cosquilleo extraño en la panza percatándose entonces que el le besaba con los ojos cerrados, ella hizo lo mismo y ambos sellaron con ese beso, el paso de una sólida amistad, hacia la gelatinosa incertidumbre de un amor que les nacía en las entrañas.-"

miércoles, 3 de diciembre de 2014

"-Teje el destino sus crímenes y en ese hilado permanente de los imposibles los vino a convocar el mismo gusto por la estética del arte.
Se vieron como un par de personajes de cuentos, como escapados de alguna obra de arte de las que tenían ante sus propios ojos.
Ella pensó que era hijo de Apolo y el la creyó musa de algún poeta legendario, que escribiera odas a su prematura y juvenil belleza.
Entonces Eros se aprovechó del momento y les clavó a los dos sutil y certero enamoramiento.
Y cada quién procesó de acuerdo a los años y experiencia ese elaborado sentimiento en su corazón.
El mundo empezó a importarles poco, ya lo habían encontrado lleno de porquería y perjuicios.
Ya las élites puritanas condenaban al hades a homosexuales, pedófilos, prostitutas, vagabundos y miserables por igual, así que un pecado más no hacía más o menos condenable la miseria humana.
Cada quién por su lado se fue metiendo poco a poco en la mente del otro y para cuando se dieron cuenta ya se imaginaban juntos degustando besos prohibidos.
Entonces la pasión les fue creciendo en las entrañas; a ella le llenaba de mariposas el vientre y a el de bríos la madurez de sus años.
El miedo quiso menguarles las ganas del uno por el otro, pero llegó el momento en que se despojaron de el junto con la ropa.
Ella sin embargo se tomó su tiempo, le pidió paciencia.
El abdicó en el deseo de que fuera a su parecer y propia complacencia.
Entonces se dejó llevar por ella y aguardó a que las ganas y el trabajo de las hormonas coincidieran.
Ella le tentaba desnuda en la alfombra, el la pintaba al oleo con una copa de ron en la mano y la lujuria en sus ojos.
Nunca brotó de la boca de él reproche alguno por la espera, se reservó para ella, tanto como ella para él; y cuando el tiempo de juntarse les quitó por fin la ropa, vino el sexo a bendecirlos con el placer de una primera vez.
La de ella la de hacer el amor, y la de el al despojarse del deseo vano de poseer sin amar, de tomar sin entregar, de hacerse a un trofeo que presumir en su vida sexual.
Les parió el amor aquella relación, y se prolongó por un tiempo mas, hasta que como todas las cosas se acaban y mueren.
Mas en la memoria de ella, habita aquel noble caballero, que esperó por su virtud sin el afán del pecado.-"