lunes, 29 de septiembre de 2025

"He visto, cómo un día lluvioso, pasa en breve a convertirse en un día caluroso. Del gris nublado al azul despejado.

Así mismo, desearía yo que cambiaran muchas cosas en mi vida. Esa que todavía no termino de entender y que vivo en automático.

Mi alma siempre a la expectativa, de algo o alguien, que la saque de la rutina.

Solo ocurre lo simple y lo ordinario frente a mis ojos.

La misma gente, con la misma prisa en los pasos, el mismo gesto de enojo en la cara, la misma evasión en la música o en el móvil.

¿Una monotonía entretenida?, o ¿una vida y tiempo desperdiciada en el bucle de la rutina?

Como fuese la vaina, toca respirar profundo y no dejar que la mente imponga la tirana narrativa del hastío.

Toca hacer de la vida ordinaria algo extraordinario.

Mirarla con otros ojos, edulcorar la realidad simplista y superflua.

Inyectarse una dosis de ánimo y de optimismo, así lo que pase frente a tus ojos te desilusione y te defraude cada cinco segundos.

O echarse ese pajazo mental de la imaginación, en dónde no somos como vivimos, y en donde vivimos como no lo hacemos en realidad.

Ahí dónde somos como queremos, hacemos lo que queremos y somos lo suficientemente felices, como quisiéramos aparentarlo verdaderamente.

La mente puede con todo, o bueno, con casi todo, si la engañamos lo suficientemente.

Menos mal, no me ha dado por fumarme un bareto o embriagarme para eludir la vaina.

Prefiero ocuparme escribiendo incoherencias o haciéndome el pendejo con la pesadez que produce vivir como vivo.

Prefiero mirar en detalle como pasa la vida delante de mis ojos.

Y ponerle freno a mis ganas de buscar un motivo pa no salir corriendo derechito pa la puta mierda, dónde de seguro me espera absolutamente nada.

Vaina jodida esta de estar encartado con uno, sin saberse administrar.

Será seguir vegetando a la expectativa de una sorpresa que quizá llegue, o quizá no. A ver si el universo me sorprende gratamente o me da un puñetazo de realidad en la cara y me manda de bruces a comer mierda y pavimento".


-Lyon Heart-



 

jueves, 26 de junio de 2025

"Así como van y están las cosas, uno ya no sabe, ni qué ser, ni qué hacer. 

Se la pasa uno no más, dando tumbos de allá para acá y ya no le alcanzan a uno la zuela desgastada de los zapatos, para saber que anda embolatado en el mundo y con la vida.

Carga uno encima, un resumen de desaciertos y yerros que le pesan a la consciencia y que uno manda a dormir temprano cada noche, para que el insomnio no lo levante a uno tan temprano en la mañana y lo que sea que pese, tampoco duela y si duele, que uno pueda aguantárselo o disimularlo con una sonrisa de esas bien hipócritas que otros, sin despabilo si le ofrecen a uno, cuando les desnuda su malparidez.

Yo ya no ando de pelea con mi vida, ni con la vida, la muy jodida es como es, con sus cosas buenas y malas, con sus escasas alegrías y repetidas tragedias.

Vaya uno a saber dónde putas está la tal estrella con la que uno nace.

Más parece un meteorito o un bólido de esos fugaces, que suelen hacerse vapor en el aire o pedazos en el océano.

Lo que brilla en mi es la ausencia, la de vos, la de tu estampa, ese anhelo inútil de tenerte cerca y añorarte como si no hubiese otra puta cosa útil que hacer.

Voy sin rumbo, escupiendo versos y vomitando una prosa rancia que nadie lee.

Voy en mi traba absurda de imaginarte a mi lado, tan perdidos como yo lo estoy ahora sin ti.

A falta de brazos, buenas resultan las patas y las uñas de mi gato.

Sus bigotes en la nariz despertándome en la mañana. Y ya no los besos húmedos en mi rostro y en mi espalda.

Bendita la hora en que la soledad se apropió de mi alma y desalojó mis ganas de ir a por vos, para mendigarte nada.

Mejor así, encartado conmigo.

Con nada en los bolsillos, en el estómago y en la nevera.

Con mi espina dorsal marcada en la piel y mi gato dormido a los pies de mi cama.

Yo mirando pal techo, esperando la luz de la mañana.

A ver pues que es lo que viene, si es que viene, así no llegue nunca nada".


-Lyon Heart-

jueves, 5 de junio de 2025

"Literalmente, tú no existes, no naciste nunca, y siempre te esperé.

Que aparecieras, que te materializaras, que fueras una realidad.

No fuiste ese capricho de la infancia, ni ese amor pasional de mi adolescencia. Ni la madre de mis hijos, ni la que me rompió el corazón yéndose con otro, para la puta mierda, lejos de mis expectativas.

Sencillamente, eres una utopía. La madre de todas ellas.

Un delirio de mi cabeza, un producto de mi puta imaginación.

No tienes mi misma estatura, ni los ojos azules, grises o verdes que podrían hipnotizarme, como dice la canción de Def Leppard.

Ni te gustan las cosas que a mí. Ni te asusta lo que a mí me asusta.

No te vistes como me gustaría, ni me miras como desearía.

No piensas, ni sientes, ni hablas, ni haces, como yo pienso, siento, digo y hago.

Lo ridículo de todo esto, es que te espero todavía.

A que existas, a que nazcas y crezcas, y me busques y me encuentres.

En el día y la hora que el destino disponga, si es que llega a disponerlo.

O cuando te dé la gana, o el mundo te rompa en pedazos, como lo hizo conmigo mientras no estabas y te seguía esperando, como quien espera al sol en la madrugada.

¿Dónde putas estás?, si es que estás.

¿Con quién?

¿Pensarás en mí?

¿Sabrás que existo?, o cuando menos, ¿lo sospecharás?

¿También esperas que aparezca en tu vida?

¿Qué putas hacemos, estando a galaxias de distancia, el uno del otro?

O de realidades, o de universos paralelos.

¿Cuándo coincidiremos?

¿Mañana?, ¿Nunca?

Aún te espero, aunque sospecho que no existes"


-Lyon Heart-

 

 "Pa estos fríos no hay arrunche que valga, y ya uno a mi edad va valiendo verga, con todo el inventario activo de achaques que la vida le va endosando a la vejez.

Una aguadepanela caliente con pan, un chocolate con arepa o una copa de vino en la que ahogo una cereza.

Ando buscando un potaje, que aletargue el entumecimiento de mis articulaciones, ya que frotarse las manos no sirve pa un culo, y por más chiros que uno se ponga encima, el frío cala hasta los huesos y pone rojos los cachetes y morada la jeta.

Vaya uno a saber como hacen los desposeídos, los sin nada en los bolsillos y con toda el hambre en el estómago. Debajo de un puente o una barandilla, en un antejardín o sobre un cartón en el andén.

Vaya uno a saber, cómo lidian con el hambre, el frío, la intemperie y la indiferencia.

A lo mejor el frío en mis huesos y el hambre en las tripas, viene a recordarme la indigencia en la que ando conmigo mismo últimamente.

El abandono estoico de mis dramas, de mis raciocinios inútiles, de mis quejas y diálogos internos.

Esa renuncia al pensamiento absurdo y a ese puto afán insulso, de darle explicación a todo. Como si todo pudiera o debiera explicarse.

Pobre de ellos, los de la calle y pobre de mi, que sin estar a merced de la injusticia social, me quejo de mi y de mis propios juicios personales.

Ya saben que escribo, por escribir, pa no desaparecer del todo, pa no ser ignorado del todo. Pa pretender que importo, que existo y que alguien de allá afuera pudiera extrañar lo que escribo.

Mi ego que se niega a morir de frío, de ausencia y de olvido.


-Lyon Heart-

sábado, 17 de mayo de 2025

"- ¿Qué hacés despierto, a esta hora?, me pregunta el reflejo añejo, que proyecto en el espejo.

El insomnio me ha sacado de la cama, muy temprano en la noche, como un espanto, que hace las veces de pesadilla y se presenta en el sopor del sueño saboteado.

Así que no me resisto más y simplemente me levanto, dejando que la inercia con la que existo, se haga cargo.

Ahí voy a lo pendejo, por los rincones de esta casa. De estas paredes finitas y reducidas a la dimensionalidad de mis desvaríos.

De un lado a otro paseo mi consciencia aletargada por la imagen de vos, que tengo enquistada en mi mente, desde hace más de una década.

¿Qué diablos te pasó?, me autopregunto. ¿Cómo carajos sigues así?, ¿en lo mismo?, ¿y, con la misma?

Me lavo la cara en el lavamanos, y me quito la lagaña que suelen dejar mis lágrimas tempraneras. Esas que no sé, de dónde carajos me salen, porque yo me digo, a mí mismo, que ya no lloro, por lo que debería, ni por quién debería.

Pero igual, las hijueputas caen mejilla abajo, dejando mi vulnerabilidad de macho al descubierto y en vergüenza evidente.

Vida hijueputa, uno tan viejo y ya con estos malparidos resabios y maricadas, que solo a mí me atormentan y a los que le doy relevancia.

Debe ser medio día, allá dónde estás. En el exilio lejano de todas mis ganas de verte a los ojos. Y quedarme pendejo viendo su color, su forma y su brillo.

A putamente difícil reconocer, que, extraño, esa dosis personal de hipnosis y narcolepsia, que me producía mirar tu rostro.

Yo aquí pensando en vos como un marica, y vos quizás allá con la resaca de haberte revolcado con otro.

Vos con hambre y ganas de desayuno, y yo acá con las tripas silbándome y la melancolía consumiéndome.

¿Cuánto tiempo más, en este inútil ejercicio tempranero de recordarte?

¿Cuántos años más, viendo pasar mi vida miserable, delante de mis propios ojos, sin hacer nada con esos alientos, suspiros y movimientos errantes?

¿Pa qué putas, te sigo pensando, extrañando, queriendo?

Me quedo con mi gato, mis libros, mis pedos y mis quejas de viejo resentido.

Me echo un par de tragos de agua, de vino, o de olvido.

De ese que no puedo darte, de ese que no vino en el paquete, cuando estuve contigo.

Qué vaina tan hijueputa yo ser así. Contigo, y conmigo.

A vos que no pude darte santa sepultura con olvido.

Y a mí que me sobrevivo cada día, diciéndome mentiras y estafándome con fortaleza y resiliencia.

De esa que te venden en tres minutos de tiktok o Instagram.

Para que te creás, que te mereces algo mejor, que la mediocridad de querer revivir un pasado refrito.

Qué puto encarte ser yo mismo, con toda esta incapacidad de dejar atrás el pasado y todo su inútil contenido.

Soy el indigente, el ropavejero que carga encima, un bulto invisible de recuerdos venidos a menos con el paso implacable del tiempo.

Sigo esperando que los días, los meses y los años, hagan el trabajo sucio, que yo por voluntad propia no pude.

La de dejarte en el pasado y en el olvido.

Para que tú sigas con tu vida, como ahora mismo lo haces, mientras esto escribo.

Y para que yo siga cargando estas memorias tuyas, como si fueran las medallas de una guerra que perdí contigo.

Vos que pudiste seguir sin mí.

Y yo, que digo que vivo sin vos, y encartado conmigo.

Me voy a lamer las heridas, de este puñal que me clavo todos los días, que es pensar en vos, recordarte a vos.

Mejor me pongo a perder el tiempo, en otras cosas y con otras personas, menos tóxicas que yo, menos pendejas y menos cursis.

Ahí te dejo, mujer a la que no le importo, a la que le valgo madres y a la que se chinga otro.

A la verga tú, a la verga yo.-"


-Lyon Heart-



sábado, 10 de mayo de 2025

"-No me vengás hablar de alborotar demonios, que a duras penas y se me alborotan las hormonas.
Vos que andás toda provocativa, como tentando la suerte, el destino y la lujuria ajena.

O a lo mejor, no es así, nunca ha sido así, y son interpretaciones mías, como todo lo que hago, a partir de lo que veo y supongo de lo que veo.
Y te veo a vos, maquillada y vestida, como para una gala de los MTV o unos premiso Óscar, o unos Grammys, ya que vos sudás música y transpirás canciones, de esas que nos gustan a los dos, pero que no compartís nunca y que dejás pa vos y pa tu oído egoísta.

Y si, obvio que no me canso de mirarte, ni vos de ignorarme, de hacerte la marica con el escote, la falda corta o el blue jean apretado, o las pestañas paradas, la boca roja carmesí, recién pintada, el olor a flores de tu perfume descarado, como descarada la manera en la que, contaminás visualmente con tu estampa, lo podrido del paisaje urbano.

Sós como el contraste de lo absurdo y lo cotidiano, lo trillado y obsoleto de las cosas de siempre, de lo mismo y de lo que se repite, no como rutina, sino como libreto.

Te aparecés, así no más, como si nada, cuando uno lee lo que provocas en el ambiente, y deduce, que es, como si todo.

Y yo lelo en mi guevonada, no puedo sencillamente, apartar mis ojos, y si los desprendo, es la mente la que tiene retenida tu imagen.

Vaya uno a saber, si el asunto es adrede, o solo otra las muchas casualidades, con los que la vida, viene a joderle a uno la sicología.

Pendejo que es uno quedar prendado de una tipa y de lo que trae puesto, o de lo que muestra a simple vista.

¿Qué putas puede deducir uno de alguien por lo que se pone o se quita?
Yo le puse mis ojos encima y ella me quita su atención ignorándome.
Bonita manera de hacerme invisible y de no percatarse de mí, mandándome a la chingada y a su colección personal de me "importa un culo".

Mejor sigo mirando pal techo, pal piso, o pa la puta mierda, que es dónde precisamente, su mirada no coincide con la mía.

Mejor me aguanto estas ganas de hablarle o decirle cualquier pendejada, de que me diga:-¡ah si!, ya lo sabía-, o que no me diga nada y me ponga cara de culo, como si le oliera a mierda, o le mi cara le pareciera un vómito.

Mejor me quedo así, mirándola como una puta gueva, e imaginándome de todo con ella, mientras ella no imagina ni un puto culo conmigo.

Al fin y al cabo, quién me manda a mí a estar mirando lo que no debo, a quién no debo, cuando no debo, ni de la manera que debo.
Así quiera, cuando quiera, a quién quera y de la forma que mis hormonas les de la puta gana.-"

-Lyon Heart-

viernes, 9 de mayo de 2025

"Por fin se asomó el "mono" esta mañana, varios días en una "caedera" de agua, que parecía un diluvio en cuotas.

Me andaba cogiendo la noche, para ir al trabajo, y como pude me hice un desayuno tan rápido y mediocre, como la vida que llevo recientemente.

El "michi" me persiguió en cada tarea. No se baña conmigo, porque corre el riesgo, que lo agarre de estropajo y me gane un "canazo" por maltrato.

Salí a las carreras y no alcancé a despedirme, del reflejo de mi espejo, que es el único que me dice adiós, dándome la espalda y sacándome el culo, cuando cruzo la puerta.

Hasta me despedí sin contacto visual, con el portero del edificio donde vivo.

Ha de pensar que soy un maleducado y un grosero.

Bueno, si lo piensa, en ambas cosas, está en lo cierto.

Corrí hasta la parada de los autobuses, y me agarró la impaciencia, en la premura de que pasara la ruta, que me llevaría a tiempo al trabajo.

Finalmente pasó el autobús que como alma que lleva el diablo, siempre me lleva a tiempo.

Pero paila, el viejo malparido que conducía, venía charlando con la moza en el celular y a paso de tortuga, se vino por toda la avenida del centro; y yo pariendo, mientras el reloj marcaba mi "cogida" de tarde.

A madres las que le "arrié" mentalmente, mientras trataba de calmar mi desespero con música. La mía, porque la que ponen en el transporte público, es para dos cosas, morir de aburrimiento o inducir a la náusea.

Andó a la velocidad que le dió la gana el viejo hijueputa, así que nada, me aferré al rocksito en mis audífonos y me eché un viaje imaginario, para no agregarle pesadumbre a mis ansiosas entrañas y desespero a mi mente propia.

Uno siempre imagina, que de pronto, sin más, se llegue a subir, una hembra que lo saque a uno del enojo, si, ya saben, una buena dosis de caldo de ojo mañanero, para distencionar y no amargarse la cogida de noche.

Dos o tres flacas interesantes, pero apáticas, como todas las mujeres de esta ciudad.

Cero contacto visual y tan ansiosas y desesperadas como este susodicho que no perdió detalle de ninguna.

Se fueron bajando una por una y me quedé con dos o tres pasajeros a los que nunca les puse atención cuando subieron.

Se pasó también volando el tiempo y con todos los minutos de retraso encima, como respirándome en la nuca, me bajé corriendo hasta el trabajo.

Ahora si, a disimular con una sonrisa, de esas bien hipócritas y a inventar una excusa creíble, que no sea, esa en la que me trasnoché, pensando en vos y en como olvidarte, por enésima vez, desde hace 4745 días.

Será intentar madrugar más, o dormir menos.

Cualquier cosa que ocupe mi tiempo en todas estas trivialidades y menos en recordarte o pensar en vos.

Cualquier cosa que parezca una vida normal de ojos para afuera. Porque para adentro vida no hay, no ahora y quizás no mañana.

A eso que llamaba vida, era pasarla contigo, entretenido con vos.

Era orbitarte y habitarte, sentirme parte de ti. Y eso, ya no pasó más.

Al día de hoy, intento seguir conmigo, y conmigo no soy capaz.

No me descifro y no me encuentro sentido, aunque intente dárselo.

Me va mejor vegetando, que intentando, seguir viviendo, o fingiendo que lo hago.

Conmigo, y sin ti.


-Lyon Heart-