"Escribiré de los recuerdos, de las memorias, de las evocaciones que hago ahora, después de tanto tiempo, han pasado meses, perdí contacto con tu ser, con tus palabras, con lo que solías escribirme, conversaciones, diálogos, disertaciones, todo lo abstracto y complejo del lenguaje, entre dos personas tratando de descifrarse la una a la otra.
Fui causa de una intriga, una interrogante en tu mente, una imagen que llenó de curiosidad tu ser, un enigma casi indescifrable, las preguntas iban y venían, el enigma creció, se mantuvo tras una careta de dolor y tragedia, un avatar siniestro, que necesitaba ser resuelto.
Hablábamos de lo cotidiano, tu trabajo, el mío, tus responsabilidades, tu cordura, tu juicio, mi desdén por los oficios inútiles del hombre, mi locura, mi enfermiza dualidad personal.
Yo quería ver en ti lo bueno, lo magnífico, lo especial, lo fuera de lo común, tu en cambio, rehuías, esquivabas, evadías, te refundías, lo negabas, siempre a la defensiva, con la natural reticencia, de quien se ve a sí misma, sin ninguna sobrenaturalidad.
Lo cierto es que mi vida tuvo un matiz menos sombrío por aquella bella época, y tus palabras lograban mejorar en algo mi declinante estado de ánimo, recuerdo abriste tu corazón de mujer, y a través de ti pude en algo entender un poco su naturaleza, arañé algo de entendimiento.
No recuerdo en detalle todas nuestras charlas, solo recuerdo que la noche se hacía corta, y el día interminable, las horas se escapaban raudas, y los dedos acusaban una fatiga ignorada, era un elixir intercambiar ideas y conceptos, sobre tantos temas contigo, una química en el lenguaje, un cóctel intelectual que nos embriagaba.
Siempre me hiciste falta, siempre regresaba, con el afán y propósito de hallarte, de leer un mensaje tuyo, no fué así, no sé que pasó contigo, pero si sé que pasó conmigo, pasó el tiempo, pasó por encima de mí, me aplastó con tu ausencia, y el silencio fue la banda sonora de una dolorosa separación.
Ahora vuelves, no hablas mucho, sigues evasiva, retraída sobre si, colapsada en tu silencio, no te casaste, te ennoviaste, pero no hablas del tema, solo quieres hacer memoria, yo solo quiero olvidar para poder seguir adelante, y vivir lo nuevo, sobrevivir al aquí y al ahora de mi patética existencia.
Solo hay algo que no cambia, cuando menos en mi, me encanta hablar contigo, me sana, me libera, me purifica, me aleja del dolor, me esconde de la pena, sigue siendo terapéutico el contacto con tu ser, con tus palabras, con tu silencio.
Sigue siendo un desafío para mi soledad, para mi pobre intelecto, sigue siendo exquisito intercambiar impresiones, puntos de vista, divergir en cuestiones, converger en emociones, darle la vuelta a nuestro mundo, asesinar la rutina con palabras, estar en contacto, aún estando lejos el uno del otro, tu allá siendo amada, yo acá, sepultado en la más absoluta cripta de soledad."


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