"La pena me sobrepasa, una agonía que se mueve entre mi pecho y mi estómago, entre un ataque al corazón, o lo que queda de él, y las ganas de vomitar mis entrañas, con todo lo que contengan, odio, rabia, llanto, cólera, amor, decepción, tristeza, amargura, todo lo que enloda mi existencia, toda la putrefacción que me persigue, que no me deja en paz.
Hoy tengo en mi interior, la hediondez de lo que se fermenta, de lo que se oxida con el tiempo, el deterioro de mi ser, no me soporto, juro que quiero estrellarme contra un muro de concreto y quedar inconsciente, en el coma profundo del tiempo y el espacio del cosmos.
Necesito sacudir mi ser, no puedo seguir de esta manera, está muriendo en mi, la poca bondad que me queda, el sentido de lo correcto, justifico mis actos más viles, con la excusa rebuscada de una humanidad que me sobrepasa, ¿tengo derecho a equivocarme?, por supuesto! soy humano, bah, ya no quiero ser así, no me soporto, me hastía la humanidad que ostento, me repugna, la alcahuetería de una psicología basada en la liberalidad de las emociones, que lo único que hacen, es lastimar, dejar heridas y profundas cicatrices, no me sana, la autoestima, ni perdones, ni absoluciones a los múltiples golpes que nos procuramos unos a otros, con la excusa de amar, convivir, coexistir, dejar fluir.
¿Por que diablos me pasa esto?, ¿para qué diablos?, ¿que quiere demostrar el destino conmigo?.
Lo que siento ahora me está destruyendo"

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