"No es tu pelo, es la oscuridad de tus cabellos que simulan el cielo nocturno...
No son tus ojos, si no el brillo que emana de ellos, como un par de soles, que hacen eterna la mañana en tu mirada...
No es tu boca, ni son tus labios, las dulces promesas de un beso, que el tiempo no logra desvencijar, y que el hastío no logra marchitar en el ocaso de la eternidad...
No es tu rostro, sino el paisaje de tus mejillas, el monte perfecto que se eleva hasta la punta de tu nariz, como la cúspide de la ternura, hasta donde escalan mis besos, es tu frente la llanura esteparia, y tus cejas la hierba fresca en la que mis labios, furtivos se desploman...
No es tu cuello, tentación y deseo, sensibilidad y lascivia, puesta a prueba, pista de hielo, en la que juguetona se desliza mi lengua...
No son tus brazos, es su perfecta y torneada redondez, y aquellas vellosidades que los pueblan, como ramificaciones de un árbol de seducción que extiende sus raíces, terciopelo acariciable y totalmente deseable...
No son tus manos, sino lo que provocan al contacto con mi piel, corriente eléctrica, que erotiza mis sentidos, que magnetiza los poros de mi carne, en un intercambio energético de placer...
No es tu cuerpo, ni la constelación infinita que dibuja cada lunar en la extensión onírica de tu espalda, no es la lujuria, que redondea y abulta ésa tentación libidinosa en tu par de nalgas...
No son las piernas, perfectamente esculpidas, las que liberan endorfinas, hormonas juguetonas de una retorcida e inescrupulosa perversidad mental (imaginación sexy)...
Es el todo, la suma de tus partes, es el paisaje completo, el amplio panorama de tu ser, expresándose y poniéndose de manifiesto, haciendo explosión en cada uno de mis sentidos...
Belleza infinita, materia densa, energía vibrante, universo contenido, cosmos encapsulado, cuerpo celeste, orbitando la existencia, magnífica presencia, de un cúmulo de fuerzas que se manifiestan en la realidad perceptible de mis ojos, tacto, oído, sabor y olfato...
Mas es lo que se esconde detrás de tus ojos, el alma que habita la belleza y perfección de tu cuerpo, lo que agita el océano que se contiene en mi pecho, el huracán hormonal que sintetiza la líbido en mi sexo, es tu ser inmaterial, que no se puede ver, oír, ni tocar, ni oler, ni probar, eso es lo que amo, eso es lo que me atrapa, lo que me envuelve, lo que me enreda, me hipnotiza y me idiotiza...
Néctar y ambrosía, alimento para dioses es tu alma, tu esencia anímica, espiritual sustento, que la ciencia descarta, que el ateísmo rechaza, que la indiferencia colectiva desprecia, y que tu misma te niegas a aceptar...
Es lo que nadie más ve en tí, lo que yo amo, a lo que pertenezco, en lo que creo y siento, es la imagen que me construyo de lo que eres, y de lo que no ves..."

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