"Derraman lagrimas una vez más mis ojos, se inunda mi alma de nuevo por una antigua herida, una que no cerró del todo, una que todavía duele, una que pica, una escoriación del ser.
Mi dolencia no tiene cura, el tratamiento parece no surtir efecto alguno en el mal que me agobia, mi plan de vida toma otro rumbo, el que le dan día a dia mis cansados pies.
Es una renuncia constante a lo planeado, a lo premeditado, es una interminable cadena de eventos improvisados, voy como veleta, que el viento enruta, hoy estoy aquí, queriendo estar allá, hoy estoy allá, necesitando vivir aquí.
Vagabundo es mi pensamiento, nómada mi memoria, exiliado está mi sentir al respecto, vivo enajenado, desorientado, sin un norte para mi existencia, confundido, perdido, extraviado, espero que la vida me sorprenda, o me asuste según a ella le parezca.
Todo lo que una vez tuvo sentido, se ha venido abajo, como castillo de naipes, las viejas estructuras morales, la ética caduca de una escolaridad obligada, una religiosidad puesta a prueba, una fe que se desvanece ante la crueldad de la vida misma, el arraigamiento de la desesperanza, con cada acto de traición, con cada mentira, con cada promesa rota y sin cumplir, con cada decepción amorosa.
Mis dudas, más que razonables, siguen siendo cuestionables, son el ropaje con el que visto mi escaso intelecto, aquella cosa de la cual echan mano los académicos, para encumbrar su ego y menospreciar el pensamiento ajeno, de quienes no llenaron de libros su mente, a quienes las puertas de la educación siempre permanecieron cerradas.
Yo ya no intento discutir, ni polemizar sobre los asuntos triviales en los que el mundo se entretiene, falacias inútiles, métodos sonsacadores de hipnotismo barato, el modo subliminal de mantenerte dormido en tu propia ignorancia, una de la que te jactas, y que luces orgulloso, cuando caes en el juego de lo que te induce el colectivo consumista.
Mi identidad no logra mantenerse intacta, en un mundo de hipócritas, la mentira tiende a ser más refinada, se hace técnica y sofisticada, aún para los expertos de siempre, políticos, burócratas, burgueses, hijos doctos de la santa madre iglesia, los de linaje prestigioso, los de billetera gorda, aquel a lo que a todo le ha puesto un precio, aquel que se vende y su propio valor se rebaja, en un mundo donde las ideas se regalan, la escasa moral se vende barata, y la poca dignidad humana se subasta.
Testaferros del sistema, hipotecamos nuestra esencia, nos ponemos los grilletes de una vida de esclavitud, de trabajo y lucha incansable, de competencia salvaje contra los demás, la necesidad paranoica de sobresalir, de tener más, de ser más, de saber más, y mientras más se busca, menos se encuentra, y más se sigue perdiendo, creyendo que se está ganando.
¿A cuantos pisoteas para sentirte grande?, ¿A cuantos humillas para sentirte poderoso?, ¿de cuantos te burlas para exhibir inteligencia?, ¿de cuantos te aprovechas, para vivir en el lujo y el confort?, ¿a cuantos les has robado los sueños, la plata, las ideas y la vida entera?, ¿a cuantos les has visto la cara, y te burlas, creyendo que te sales con la tuya?
La vileza te precede a donde quiera que vayas, ¡rata de alcantarilla!, ¡cucaracha rastrera!, ¡vil reptil!, porquería con piernas, estiércol y escoria, basura que no se recicla, te haces una vida, destruyendo muchas otras, dibujas una sonrisa en tu cara de hipócrita, con el pincel untado de lágrimas, sudor y sangre, de los que lastimas.
El infierno no es castigo para un alma tan perdida, ni borrarte del libro de la vida como amenaza la santa biblia, la muerte es misericordiosa, incluso con seres tan malvados que tantas canalladas ostentan, no parece haber castigo suficiente para los victimarios, la justicia los esquiva, parece no tocarlos, han torcido las leyes a su favor, para salir airosos de cualquier delito, la impunidad es su seguro, la garantía de seguir viviendo de acuerdo a lo que su bolsillo les permite comprar, incluso la vida misma."

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