"Hablaré de tí, de lo que se adivina al verte, de ése silencio que no revela nada de tu ser, hablaré de tu mirada, la que refunde el significado de tu alma, hablaré de tu pelo, tan rebelde como tu propia esencia, hablaré de tus manos, que no estrenan caricias todavía.
Hablaré de la lluvia con la que juega a ser rocío en tu cara, hablaré del viento que no te pega sino que besa tu espalda, hablaré de la mañana que se queda atrapada en el brillo de tus ojos, y hablaré de la sonrisa que se hace mueca sería en lugar de carcajada.
Hablaré de tu simpleza y simpatía, de esa timidez que mimetiza un injustificado miedo, hablaré de la inocencia de tus años, de los llantos mudos, de las noches en vela, de la rabia que hace repuja en tu pecho, hablaré de la modestia y humildad de tu presencia.
Hablaré de la irreverencia con la que te mofas del mundo y sus trivialidades, de como le sacas a golpes música a los tambores, de como los redobles te aceleran la adrenalina de la vida, y le inyectan furia a la monotonía siniestra que amenaza tu vida.
Hablaré de lo que fui testigo, de unos ojos que todo lo esculcan, de una mirada que retrata y hace radiografía, de una que lo dice todo sin el uso o abuso del habla.
Hablaré de la honestidad que se asoma en tu rostro, del agrado o desagrado de un millón de vainas de las que participas, hablaré de ti como si te conociera, como si fueras de hace muchos años, de hace muchas vidas.
No te pareces a nadie, con nadie te comparo, más debo decirle al mundo que tu verdad se escapa por cada centímetro de tu joven piel, que los hipócritas no te llegan a los talones, que son solo estúpidos en sus ideas y manera de proceder, que no conocen del silencio inteligente, que les es extraño una persona
diferente.
Hay tanta mugre suelta en el mundo, tanta inmundicia que se atreve incluso a señalarte, unas serpientes con rostros de ángel, demonios que enmascaran su vileza, en la "belleza" de su piel, más por debajo no pueden escapar a su vil naturaleza, rastrera y fastidiosa, lengua de reptil, más lisonjera que cualquiera, no hay filosofía en su nombre, ni miel en sus iniciales, pero es tan odiosa como pudiese imaginarse.
Escapas a toda esta podredumbre, sales invicta, sales inmaculada, como te sumerges en estas aguas infestadas de alimañas, bichos rastreros como sus engaños.
Que hermoso es saber que habitas un mundo ajeno a estas pendejadas, que tus sueños son tus cohetes y tus alas, que vuelas lejos en el alado de unas pocas letras o palabras, que tus libros son tus mejores amigos, y que no te aferras a nadie, ni a nada.
Desbarata esta pantomima llamada vida, quítale la ropa a la realidad que todos compartimos, escúpele al viento tu verdad, vive como te plazca y a nadie complazcas, y si alguien te insulta o te rebaja, no dejes que tan pocas cosas te minimicen, no valen nada!
Te agradezco estar allí tendiéndome la mano, levantando mi ánimo, cuando yo mismo lo arrojo como basura al piso, te agradezco la confianza, la fe y fidelidad a mis escritos, a la grosería que se filtra entre los párrafos, no son escritos para idiotas, para los alienados del mundo y sus banales excentricidades, mis palabras calan en los sensibles, los tontos, los inocentes, a los inteligentes no les sirven, su ego es tan grande, que no hay talla de calzón que les sirva para contenerlo, mucha testosterona en unos casos, en otros exceso de progesterona, les hincha el calzón y el sostén, pero les mengua la materia gris del cerebro y las neuronas.
A los pseudo-académicos, a los que se parapetan en la filosofía que ni siquiera entienden, para esos, un pañal usado o una hoja de papel higiénico, les cuadra perfectamente, con lo que rellena sanitariamente su ser, con lo que les viene como cólico del corazón y les brota como vómito de la boca.
Gracias por seguir mis pasos, mis gateos en el mundo de las letras, ojalá me veas caminar un día, ojalá podamos caminar juntos las mismas vías..."
Amigo querido!!!! Me deja sin palabras al leer tus escritos, mis respetos :)
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