"-Me gusta mirarte, dejar que mis ojos te calquen invisiblemente, que no sientas que proyecto mi lascivia sobre las curvas de tus carnes.
Me gusta ir de tu frente hasta el ombligo que dejas ver y de tus pobladas cejas hasta el remiendo de tu pantalón.
me gusta retratarme en el sepia de tus ojos marrones y saborearme mientras observo la carnosidad frutal de tus labios.
Me encanta imaginar la talla de tu brasier o el de tu ropa interior, creer que puedo adivinarla si la palpo con la torpeza de mis manos.
Me gusta mirarte mientras bailas, o caminas, o te mueves por ahí, o cuando corres por la calle, me gusta mirar el vaivén de tus caderas al subir alguna escalera.
Me gusta tu cintura y lo uterino de tu vientre, me gustan tus manos y la longitud de tus dedos.
Me encanta la forma de tu espalda y la puntita de tu nariz perfecta, cáliz de mis besos furtivos.
Me gustan tus formas, tus relieves, la curva que hace tu espalda sobre tus caderas, y la gesticulación de tu rostro representando tus estados anímicos.
Me gusta devorarte con mis ojos sin que lo sepas, aunque lo sospeches siquiera.
Me gusta que entres por mis ojos, te alojes en mi mente, me bajes por la garganta como saliva que trago, me aceleres los latidos, me pongas a sudar frío, me provoques el deseo y me subas los niveles de la líbido.
Me gusta que te hagas tentación a mi castidad.
Pecado que amenace con excomunión la integridad devotamente religiosa de mis pensamientos.
Me gusta verte prohibida, fuera de mi alcance, distante como galaxia y peligrosamente mortal como agujero en el espacio.
Me gusta el descaro de tu coquetería y la manera insolente como te le insinúas a mis demonios, de como tientas a la suerte con tu cínica sonrisa.
Morronga pervertida, me encanta todo lo tuyo, lo que seduce a la vista y lo que conquista con sabiduría.
Con la inteligencia de tus mozos años, con esa locura que representa reír todo el tiempo y sacarle la lengua a la amargura de la vida.
Quisiera robarte, secuestrar la alegría de tu mágica sonrisa y fugarnos juntos a ésos reinos de ensueño, a todas esas partes que te atraen tanto.
Mochilera de ilusiones, la hippie de sueños posibles sin viaje de humo o alcohol.
Quisiera contagiarme de tu buena vibra, solo para ver hasta donde te lleva la vida que te bulle por la cara de ponqué que le pones al destino, cuando éste te desafía y te reta con hastío y con rutina.
Tu vida es un goce completo, la ausencia total de un malestar colectivo, lo tuyo es un orgasmo prolongado que te produce solo el acto de respirar.-"
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