jueves, 17 de octubre de 2013

"No sé donde hace más frío, si afuera de mi casa, o dentro de mi alma, finalmente se va el calor que me dejaste en un abrazo aquella noche de lunes en la madrugada, te vas para no regresar jamás, sé en mi interior irá muriendo tu imagen, se marchitará la flor de este amor, que sentí por tí, que fué tan grande y tan intenso...

Hay una herida, una cicatriz, una marca en mi pecho, en mis mejillas las huellas indelebles de lágrimas que cayeron copiosas como la lluvia que azota mi ventana en las mañanas, hay frío en mis manos, que ya no acarician, hay escarcha en mis labios que ya no besan, y mi sexo hiberna criogénicamente en la eternidad de una líbido apagada, sofocada de ausencia...

Ya no me siguen tus recuerdos a donde quiera que vaya, no recuerdo el color de tus ojos, se ha evaporado el aroma de tu perfume, no lo reconozco en el aire que respiro, te has vuelto tan extraña, como la existencia a la que sobrevivo todos los días...

Ya no me dueles, se me secó el alma, se me vació de tí, se me llenó de nada, estoy ingrávido en el vacío absoluto de mi ser, en la profunda e inexpugnable soledad que me contiene...

Mis pasos me llevan a ninguna parte, mi mente se pierde en lo que leo y escribo, por el arte poético de la inercia en la que empujo a mis musas, a desahogar lo poco que logra sobrevivir de tí en mí...

Desahuciado está tu recuerdo en mi existencia, se va, como las nubes cargadas de lluvia, se va, como las aves que emigran cuando hace frío, se va como el sol de la tarde, como el que fallece...

¿Podré finalmente olvidarte?, ¿saldrás de mis pensamientos?, ¿dejaré de extrañarte?...ya no tengo las respuestas a éstas simples preguntas, he condenado a mi mente al silencio, le he puesto un silenciador a mis pensamientos...

Te estoy dejando atrás, te estoy ignorando, te he bajado del pedestal en que te puse, te veo ahora como lo que siempre fuiste, una más, de las tantas que hay, una como cualquiera otra, sin nada especial...

Me quedo con lo poco que pude conservar, de todo aquello que te dí, de mí...
Quedan, las huellas, las cicatrices, el rastro visible de un profundo dolor, que se va a cuenta gotas, que me abandona lentamente, que prolonga la agonía en alejarse..."




miércoles, 16 de octubre de 2013

"Estoy al borde de la cama, tu duermes profundamente todavía, yo vengo de alcanzar el cielo, de tocar la profundidad del universo, vengo de mi viaje espacial en la nave de tu desnudo cuerpo...

Estuve en tu vientre, en el interior de tus entrañas, dentro tuyo, tu crees, que solo en tu anatomía, que solo por el deseo, que solo por las ganas que desbordaban por mis ojos, por mis manos, por mi boca, por mis dientes al morderte, por mi lengua al esculcar tus pliegues...

Tu crees que te devoré, para satisfacer mi hambre de gozo, mi deseo insaciable y lujurioso de revolcarte en la cama, de recrear el kamasutra, solo por orgullo sexista, tu crees que vaciando mi sexo, lleno mi alma y calmo las ganas de convulsionar contigo haciendo uso del cuerpo...

Mas ignoras que no soy el lobo hambriento que supones, que mi testosterona no es veneno que me llega al cerebro y me nubla la mente, que no envenena mi corazón para paralizar mis sentimientos, yo no te tuve, para saciar mi sed de tí, ni las ganas de tu cuerpo...

Yo te busqué en cada fugaz mirada, en cada beso, en la fuerza y presión asfixiante de mis abrazos, en los dibujos que hacían mis dedos sobre tu espalda, en el recorrido lascivo de mi lengua sobre las curvas de tu desnuda anatomía...

Que yo no te dejé las entrañas sembradas de esperma, yo me vacié el alma, en tu vientre, yo te sembré de amor, yo me entregué también, yo no tomé de tí nada, tú me tomaste una y otra y otra vez mientras saltabas, tu te creías apagando una llama, yo en cambio, con tu cuerpo, me fusionaba, en un abrazo, en un beso, en una caricia, en gemidos y gritos de pasión desenfrenada...

Y cuando hubo acabado la faena, cuando el cansancio y el sueño logró vencer el ímpetu de nuestros cuerpos, tu te abandonaste a la profundidad del sueño, yo en cambio, sentí que me abandonaba, que ya no me pertenecía más, que estaba habitando dentro tuyo...

Yo también me entregué, yo también te dí mi alma, mi sudor, mi sexo y mis lágrimas, yo te dí mi llanto mudo, el que no viste cuando en el orgasmo agonizabas, yo también morí y creí ir al cielo, volando entre tus brazos, mientras pensabas que solo arrugábamos sábanas...

Mas cuando despiertes, me mirarás a los ojos, y verás al cazador, al lobo, al depredador que se quedó con algo más que tu cuerpo, al que te llenó de sexo la cama, no verás, mi amor, ni mi ternura, ni la fragilidad de mi alma, solo al animal que te tomó como presa, como trofeo, aquel que finalmente consiguió lo que quería...

Y pensarás quizás, que ya no esperaré otra cosa de tí, que no sea tomarte de nuevo, que te verás presionada a entregarte, cada vez que salgamos, o te invite a escaparte, creerás que me he vuelto adicto a tu sexo y que este sentimiento para sobrevivir, deberá ratificarse de cuando en cuando con la entrega de tu cuerpo...

Pues te equivocas, niña, mujer, novia, esposa, amante...no soy el lobo que te imaginas, disfruto el momento que me regalas, la pasión que me obsequias, la entrega que me otorgas, más no preciso de tu sexo para sentir amor en mi alma...por que la presión que siento cuando te miro a los ojos, la siento en mi pecho no entre mis piernas...

El amor que te tengo está dentro de mi ser, no en las ganas de mi cuerpo...

El sexo es el sexo, pero el sexo con amor, viene del cielo, te puedo tomar mil veces para calmar mis ganas, pero prefiero tomarte aunque fuese una sola vez, para quedarme para siempre fundido a tu alma..."



lunes, 14 de octubre de 2013

"Asómate a lo profundo de la noche que nos cubre con un manto de estrellas, de nubes cargadas de rayos, de viento gélido que sopla desde las montañas...

Mira como la gente pasa sonámbula frente a nosotros y apenas si perciben nuestra miseria, como se ensanchan el ego en charlas banales, de autos de lujo, lenguas extranjeras, apellidos ilustres, cuentas de banco, tarjetas de crédito, ropa de marca, y demás cosas inútiles que les completan el vacío de sus corazones y de sus almas...

Mira como el indigente trata de cubrir el frío de su cuerpo con un puñado de periódicos, como la meretriz rebusca entre los hombres que cruzan la calle, a aquel que le revolcará, mas que el cuerpo, ese que lo toma brevemente para saciar la lujuria, y que le hace mercader del sexo...

Mira como el ladrón se para en la esquina, a la espera de su próxima víctima, esperando la oportunidad de arrebatarle el sustento que ha ganado con el sudor de su frente, él,  que solo espera, que caiga la noche para ganarse fácilmente, lo que a otro le ha costado tanto...

Mira como el aborigen se pasea por las calles con su descendencia  mendigando el sustento que le fué arrebatado siglos atrás por una raza desconocida, él mismo, género y color de piel, que viste de saco y corbata, que le ignora y le mira con desprecio...

Y así es el mundo casi siempre, cuando las cosas que nos parecen terribles, solo salen por las noticias, aquellas que hablan de muertos, de secuestros, de violaciones de niños, de homicidios de inocentes, de políticos corruptos que evaden la justicia que se empeñaron en construir con sus trampas...

Así es la realidad con la que te tropiezas, llena de odio, ira, ansiedad y angustia por un futuro que se estropea aquí y ahora, con la inconsciencia colectiva, con la demencia que se esparce como una enfermedad mental que nos ataca a todos...

Y aquellos a quienes veo con ojos de esperanza, los jóvenes, con los que casi interactúo, los veo arrojar basura a las calles, las colillas de los cigarros que se fuman, las botellas de licor vacías de las que beben y se embriagan, y me pregunto que les pasará, por la cabeza y por el corazón, que siguen perpetuando el daño a la naturaleza malherida que les hemos legado...

Asómate al mundo, ése que se cae frente a nuestros ojos, con la misma indiferencia con que vemos pasar todo frente a nuestras narices, con las manos llenas de buenas intenciones...y el corazón vacío de sentimiento...¿cuando te levantarás del letargo en el que el sistema te mantiene?, ¿cuando alzarás tu voz, y cambiarás tu manera de actuar ante el destino que han escrito otros?, te ha llegado el momento, ha tocado a tu puerta desde hace tiempo...

Es hora de que cambies...que cambies por dentro...que cambies tu mundo interno...así cambiándote a tí mismo...cambiarás luego lo externo, no inmediatamente, no todo, cuando menos, con el cambio que hagas en tí, ya no serás perecedero, sino que harás parte de lo eterno..."










domingo, 13 de octubre de 2013

"Si me dices "¡perro!",teniendo en cuenta las posibles analogías,cuando menos,ten en cuenta,ante todo lo disímil de semejante comparación, ambos somos animales, más a mí se me atribuye cierto grado de "inteligencia" "superior", debo sin embargo discrepar contigo si me equiparas en éste nivel con el cánido, ambos somos "inteligentes", el cánido con seguridad escogerá un amo,(o él le escogerá de una tienda de mascotas, según sea el caso) y confiará en él, y le cuidará, y le defenderá con su vida si es preciso; los humanos como yo, escasamente les somos leales a algo o a alguien, he aquí una disimilitud, con el cánido, tampoco confiamos, ni siquiera en nosotros mismos, solemos cuidar de nuestros propios intereses, incluso si tienen carne y hueso, y escasamente defendemos a otros, de nuestro género, y aún así, me dices "¡perro!"...
Me dices "¡perro!", por que flirteo constante e inconteniblemente, con las féminas, por que "¡todos los hombres somos iguales!", por que según tú nuestra naturaleza es ser infieles...he aquí otra desemejanza con los canes!, los canes, son fieles a sus amos y amas, confían en ellos, les siguen a donde vayan, incluso, después de muertos, les lloran y extrañan...nosotros los humanos, no le somos fieles a nada,ni a nadie,  ni siquiera a nuestros más valiosos ideales, conforme la marea de la vida nos arrastra a la profundidad del abismo que suele resultar vivir, cambiamos, y resignamos nuestros ideales, los subastamos, vendiéndolos al mejor postor, los abandonamos a su suerte, y lo que ayer defendíamos con nuestra propia sangre, hoy le desestimamos en menor valía para nuestra existencia...
Me dices "¡perro!", por que desde tu perspectiva "feminista", acuso una conducta deliberadamente descarada, con respecto, a mi gusto por el sexo...opuesto...más los canes suelen encontrar una pareja y quedarse con ella y procrear...no así los humanos, que parecen no llenar el vacío de sus camas, ni de su existencia...
Si me dices"¡perro!", difamas y calumnias al cánido, lo rebajas, lo humillas, lo descalificas...
Más te digo algo para que no creas que te doy la razón por insultar al animal que llevo dentro, me gustan las mujeres, es mi naturaleza, más no soy promiscuo con mi ser, mi alma ha de pertenecerle a quien la merezca, mientras tanto y haciendo uso del derecho que tenemos todos! (hombres y mujeres por igual),he de buscar a la que ha de compartir mi cama y mi vida, seguiré como hasta ahora, buscando, probando, ensayando, y vos...si tú, la que me dices "¡perro!", ten en cuenta que cuando lo dices, estás desde la ignorancia misma del sistema que inventaron los machistas, esos que suelen llamar "¡perras!", a las mujeres que ejercen sus derechos sexuales y reproductivos  libremente...si quieres ser respetada, entonces, debes conceder respeto también...
Cada quien es libre de hacer lo que mejor le plazca, sin dañar a otros en el proceso, por que el daño se causa, no solo con actos, sino, también con palabras..."



"No todos los guerreros usan espadas, ni escudos, ni armaduras, no todos van a la batalla con gritos de victoria, de furia, de enojo...



Muchos de ellos, anónimos para la mayoría del banal 


mundo que habitamos, se despiertan temprano en la 
mañana, con los primeros rayos del día, algunos, 
logran beber y comer algo antes de iniciar su batalla contra la vida, ésa que pierde el suicida, (¿por valor?, ¿por cobardía?...valor para renunciar a seguir peleando contra lo que le supera...cobardía por renunciar a la batalla, que en últimas es vivir! y que le da sentido a eso que llamamos vida...), otros en cambio, con el estómago vacío, pero el corazón lleno de ganas de vivir, se lanzan, a su propia batalla de cada día, a la arena de la supervivencia, a resistir con valentía el peso de los días, que te pasan por encima, que te empujan al abismo de la desesperación...



Éstos guerreros que te encuentras, limpiando retretes, recogiendo las basuras que descaradamente arrojas, con la estúpida excusa de que es su trabajo, otros los ves, limpiando mesas, lavando platos, cargando cajas, barriendo calles, vendiendo cachivaches en los trenes, en las paradas de autobús, en las salidas de los teatros lujosos, dónde los "snobs", suelen agruparse alrededor del henchido ego acomodado que les ha construido el dinero, de su apellido...



Otros, están por ahí, tratando de dar un paso, moviendo sus sillas de ruedas, aprendiendo a leer en "braille", a comunicarse por señas, a levantarse de su cama con el uso de muletas, mutilados de brazos, y pies, pero completos de corazón, armados con la nobleza y el coraje de su ser...



Otros postrados en sus camas de hospital, o de sus casas, peleando con uñas u dientes contra sus propios cuerpos, contra la enfermedad, el desprecio de su propia familia y el abandono...


Y ésos de los que no sabes nunca, que no aparecen en ningún lado, ocultos desde su tristeza, apenas y logras leerlos en poemas, escritos y versos, los adivinas, si llegan a ser publicados, y si son sacados del anonimato de sus vidas, del exilio voluntario que escogieron, cuando se escondieron del mundo y sus trivialidades, de la inmundicia del odio, el desamor y la tristeza sin causa...




Somos todos guerreros, batallantes, beligerantes, somos espíritus en pié de lucha constante, ésa que nos desgasta en odios y amores, en rencores y riñas, en reconciliaciones y en pérdidas, la lucha que encarna el hecho de existir, de sobrevivir cada día a esta vida, que nos junta y nos separa, nos acerca y nos aleja, nos choca, nos funde y luego nos extirpa...
Ésta vida que se empeña en lastimarnos unos contra otros, la misma que juega con destinos y propósitos, y que hace que unos pocos, puedan ser felices juntos, después de haber dejado todo, incluso su vida, en la arena del tiempo...en el campo perenne de eso que llamamos vida..."





viernes, 11 de octubre de 2013

"Mis labios te esperan...para tatuarte unos besos en el cuello...

Mis manos te esperan...para dibujar paisajes en tu vientre...

Mis dedos te esperan... para resbalar por la extensión de tu espalda, y perderse adrede en los pliegues prohibidos de tu anatomía...

Mis ojos te esperan...para recorrerte desnuda, con las pupilas dilatadas, en medio de la penumbra que proyectan las sombras de la noche, que nos abarca, temblorosa y pálida, ardiente de lujuria y pasión...

Mi boca te espera...para susurrarte un millón de te quieros al oído, para murmurar palabras profanas que enciendan tu líbido...

Mi nariz te espera...para aspirar el aroma de tu piel de seda y respirar el humo de un cigarro proscrito, para intoxicar mis pulmones con el perfume que exuda tu piel, el olor de tu sexo, el aroma de tu cabello...

Mi cuerpo te espera, al borde de la cama, en el rincón de la alcoba, de pié en la puerta de entrada, sobre la mesa del comedor, sobre el sofá de la sala, en el piso del corredor, en las gradas de la escalera, al aire libre de la terraza...

Mis pies te esperan, para andar desnudos y sudorosos por la casa, te esperan para cruzar corriendo la calle, con la prisa que guardan los pasos de quien se desea intensamente, te esperan, para caminar descalzos sobre la hierba verde y húmeda del parque, la arena caliente de la playa, la tibia alfombra de la alcoba, que nos esconde del mundo y de la realidad, de la tarde, hasta el alba...

Mi alma te espera...cada día, cada noche, cada mañana, cada tarde, cada vez que llueve, cada que hace sol, cada vez que me congela el frío, o me sofoca el calor, cada vez que sopla el viento, cada vez que te evoco en un pensamiento...

Mi alma te espera, te sueña, vuela hasta donde estás, te abraza, te besa, te envuelve, te cubre con el amor que la compone, que la conforma...

Mi alma espera...reunirse con la tuya, algún día, alguna noche, para siempre...hasta siempre..."


lunes, 7 de octubre de 2013

"No quise asustarte hermosa niña, no quise que mi voz temblorosa te contagiara de risa nerviosa, quería escuchar tu voz solamente, que cada palabra vibrada en tus labios, agitara la masa crítica de cada uno de los átomos que componen mi materia corporal...

No quiero que huyas, no te vayas de mi sin revelarme, sin esculcar mi alma con una mirada tuya, no te vayas sin interpretar los muchos símbolos ocultos en la prosa sencilla que suelo plasmar en estos escritos...

No te escondas de mí, no temas, no voy a lastimarte, preciso de tu dulce compañía tanto como el felino que cuidas, preciso de tus palabras, de la risa que se escapa de aquel palacio del que brotan hermosos cánticos, de la boca prohibida que contiene millones de besos que aún no das...

No me ignores por completo, que te sigo en el hilo de la historia, esta que escribimos, cuando nos leemos en mensajes de texto, la que recreamos en imágenes de video, la misma historia que suele atraparnos, mientras vas a la "U", o cuando voy al trabajo...

No guardes silencio, frente a lo que pasa, solo déjalo ser, deja que te atrape, que te suba los colores que te llene de temblores el cuerpo y de dudas e incertidumbre la cabeza, que tu corazón se agite en tu pecho, que la imaginación alce el vuelo, que se pierda la razón por un breve momento...

No te sientas presionada, solo quiero disfrutar de este precioso momento, del tiempo y el espacio que se doblan para unirnos brevemente, yo no te quiero mía, te quiero tuya, para verte y admirarte, para embelesar mis ojos en la belleza de tu propio paisaje, quiero recrear mi vista en tu imagen, mis oídos en tu voz, mi alma en el lenguaje de tu risa, mi corazón el el dialecto de tu timidez...

Déjame ser feliz, solo viéndote, sintiéndote, leyéndote, creyéndote interesada un poco, viéndote indiferente a veces, pica y corre, niña traviesa  pellizca mi corazón abatido, dale un poco de sentido a esos lentos latidos, y vete tan deprisa como puedas, para que no te quedes en él, y no me mates de pena...

No temas, no hay nada que temer, no estás comprometiendo tu ser, ni tu alma, ni tu intelecto, ni tu libertad, estás compartiendo, algo que nos pasa, (eso creo, presuntuosamente, esperando que así sea, que te pase, lo que a mí me pasa), que sentimos, cuando nos leemos, cuando aparecemos de repente en las pantallas...

Que extrañarte se ha convertido, en una bella incertidumbre, la misma que se quiebra cuando te revelas en mensajes...no me prives de la alegría que se expande desde tu sonrisa..."