jueves, 19 de diciembre de 2013

"Desnuda va mi alma por la vida, desprovista del ropaje de personalidades, cuyos egos disfrazan la parafernalia de un hombre cuyos fracasos superan la escasez de sus éxitos...

Debo decir que he sido arrojado al suelo, puesto de rodillas ante la realidad más cruda, caí del cielo en el que creía, y el golpe ha sido tan fuerte, que ya no recuerdo, por que andaba en las nubes, y cuando fué que abandoné el suelo...

Ahora, siento un vacío enorme en mi ser, más que el vacío de mis bolsillos, que por tanto tiempo, pretendí llenar de dinero, y mi fé, con las promesas de futuros dichosos, con la esperanza inflando mis pulmones, con el oxígeno de olvidar un pasado doloroso...

Hoy todo es un cúmulo de imágenes difusas, y un océano agitado de emociones, que hacen fila para desbordar con lágrimas mis ojos, hoy me duele el pecho, como una cardiopatía prematura, que amenaza con fulminar de dolor la poca vida vivible que me queda...

Y llegan voces de personas que recién aparecen en la escena de mi existencia, insistiendo en la fuerza que debo tener, para seguir en la pelea, de vivir, de existir, de permanecer de pié en medio de la furia de la tormenta, que moja mis entrañas, que empapa de nostalgia mi alma casi yerta...

No sé como le hago para seguir en esta mascarada, solo a la espera del milagro que dibuje de nuevo una sonrisa en mi rostro y llene de alegría mi ser, así como cuando me enamoré de aquella mujer, que fué todo en mi vida, y que sin más me dijo adiós, dejándome a la deriva, sin el rumbo y el sentido que tenía mi existir, por aquellos días, cuando la fortuna me sonreía...

Se que debo levantarme, limpiar las lágrimas de mis ojos, secar el sudor frío de mi frente, armarme de valor, llenar de ganas mi ser, sacudirme el polvo, morder de rabia mi lengua, empuñar mis manos y preparar la carrera con la energía alterna de mis pies, para volver a vivir, para resucitarme, soplar el polvo y las cenizas en que se convirtieron mis sueños, y lanzarme al vacío, volar como el ave fénix, envuelto en las llamas eternas de un fuego que yace dentro de mi, y que contengo, que no dejo salir, por temor de encenderlo todo, de incinerarlo todo, de resultar quemado, o calcinar en mi huida lo que más quiero...

Tengo que ser fuerte, no por mi, ni por nadie más, es por pura vanidad y ego, no me gusta perder, no quiero ser derrotado, prefiero morir luchando, con las botas puestas, jadeando de cansancio y fatiga, dando el último aliento, es la naturaleza de mi ser guerrero, pelear muriendo..."






miércoles, 18 de diciembre de 2013

"Caemos en el engaño colectivo, de salir raudos a las calles a gastar el "fruto", del sudor de nuestras frentes, en cosas comunes e innecesarias.

Cosas con las que los periódicos, la televisión, la radio, y la tecnología de éstos tiempos "modernos", le hacen "bulling" a nuestra mente, y como borregos al matadero, por no "quedarte atrás", por no ser "el de menos", por no parecer "chichipato", les seguimos el juego a los reyes del capital, al imperio de la ignorancia consumista.

Una ignorancia, auto-impuesta, te "crean" una necesidad inconsciente, subconsciente, y compulsiva, por gastar, comprar y adquirir, para estar "in", a la moda, en la "onda".

Marionetas somos de los que inventan tonterías, de los que te venden fantasías, toda la parafernalia mercantil, vestida y disfrazada de trucos baratos, triquiñuelas, "culebreros" de ilusiones banas, que solo buscan sonsacar el fruto de tu esfuerzo, cuarenta y ocho horas de duro sudor y esfuerzo, desperdiciadas en dos o más horas de inútiles gastos.

Por que es el trabajo de las manos humildes, es sobre los hombros de los más pobres, donde recae la pesadez del capital, y el que hace posible, que el oligarca, plutócrata, recueste tranquilamente su conciencia y su vil humanidad "snobista" y sibarita, en una mullida cama cada noche.

Ojalá despertáramos de la hipnosis masiva, algún día, y abriéramos de una vez por todas, los ojos, la mente y la conciencia, en lugar de las piernas, la boca y la billetera.

Que nos sigamos siendo cómplices de la explotación de niños, mujeres y hombres, que trabajan incansables, clandestinamente, con apenas una comida al día, por un salario de miseria, la misma miseria que holla cada día su esperanza, una fé mentirosa de un futuro mejor y un trabajo digno." 




           "los verdaderos duendes de santa"
"No sé despedirme, quizás por que nunca pensé ni remotamente decirte adiós, no estaba en mis planes, cuando menos no en los inmediatos, y aunque tengo muchos recuerdos tuyos, alojados en mi mente y en mi corazón, solo me viene a la memoria tu sonrisa, tu voz, la devoción con que me trataste siempre..."mi preferido", solías decirme, y se dibujaba una sonrisa enorme en ese bello rostro, en el que el tiempo dibujó sus marcas, marcas de lucha, de sudor, de trabajo, de lágrimas derramadas por tus hijos, por tus nietos, por tus biznietos, había una tristeza profunda en tus ojos que de cuando en cuando desbordaba, por cosas y asuntos de este mundo, que solo el corazón de una madre tiene la capacidad y la sabiduría de interpretar, no quisiera pensar que te sentiste sola, alguna vez, prefiero no hacerlo, prefiero creer que en tus silencios y tu años de espera, estaba ese Dios, a quien tanto amaste, a quien cada noche orabas, por todos y cada uno de tus seres más queridos.

Hoy ése Dios, te ha reclamado, te ha liberado de la pesadez del cuerpo, reclamó para si lo que le perteneció de ti, desde el principio, tu bella alma.

Solo guardo un pesar en mi corazón, el no haberte podido agradecer una vez más, los sacrificios y el amor que siempre me brindabas, cuando hablaba contigo, recuerdo, que viví algún tiempo a tu lado, siempre preocupada por mi, por mis alimentos, por mi ropa, por mi bienestar, orábamos juntos, reíamos juntos, cantábamos juntos, cuantas cosas bellas que dejas detrás de ti, mi bella dama de cabellos blancos.

Hoy estuve en el patio, de la casa que nos dejaste, allí en el mismo lugar en donde niño, hallé a tu padre (mi bisabuelo), tendido sobre el lavadero, soñando el sueño eterno, el que ahora habitas a su lado.

Fuiste, eres y serás mi ángel, no dejaré de pensar en tí jamás, nunca lo dejé de hacer, estuviste siempre en mi mente y mis oraciones, descansa en paz, disfruta de la eternidad con mi abuelo Juan, dile que lo extraño, desde aquel día que le vi partir, y a tí amada mía, te extrañaré hasta que nos reunamos, allá, en lo profundo de la eternidad a la que fuiste alumbrar con la preciosa presencia de tu luz.

Te amo Abuela "Chila", adiós mi viejita preciosa!, Nos veremos luego!"



martes, 17 de diciembre de 2013

“¿Qué me dice la vida?, ¿qué el destino?, ¿Qué me susurra esta realidad insoportable?, ¿qué esconde mi tristeza?, ¿Qué disfraza de alegría, los pasos que doy cada día, sin rumbo alguno, sin destino, ni origen, sin planes, ni propósito?...

¿Dónde yace la luz de todas las cosas?, ¿dónde la claridad de mis ideas?, ¿A dónde se fue la estrella que guiaba mi vida?, ¿Dónde la fe?, ¿dónde la esperanza?, ¿dónde las ganas?, ¿dónde el deseo?...

¿Es este acaso el fin de todo?, ¿termina así la bondad que albergaba mi alma?, ¿es ahora la oscuridad, el rumbo siniestro de mi destino?, ¿es el rencor, ahora el aire que respiro?, ¿es la rabia, el alimento que nutre la bestialidad oculta de mi ser?...

¿Por qué soy arrojado ahora, a esta oscura circunstancia?, ¿Qué hacen en mi vida, estos sentimientos sombríos?, ¿por qué la oscuridad, procura mi ser?, ¿Cuál es el apetito voraz de las sombras, por la escasa luz de mi alma?, ¿qué pretende el destino arrebatar del vacío absoluto de mi ser?...
¿A dónde me llevas universo?, ¿Qué quieres hacer con mi energía?, ¿hacia dónde la mueves?, ¿qué haces con ella?, ¿la usarás para bendecir?, o ¿harás de ella una vorágine oscura de sombríos sentimientos, que envenenan otras vidas?...


No me uses, ni me desgastes en las banalidades del odio, la ira, el rencor y el desprecio, no quiero el juego inútil de auto-eliminarme, contaminando mi ser con estas bajas vibraciones, te las devuelvo, las dejo para quien no ha entendido el sentido de la existencia, la unidad y la conexión de todas las cosas…

Que ya está el mundo hasta el hastío de la ignorancia colectiva, de lastimarnos unos a otros, de mancillar la vida en guerras, por cosas que usas y que no necesitas, por dogmas, fanatismos, ideologías y las mismas viejas y obsoletas razones, que justifican el homicidio y la barbarie...

¿Queréis corromper mi alma?, ¿que sea un malvado más, en esta fiesta de satán?, pues te jodiste mundo!, yo vine a amar, y a ser odiado, más no devolveré odio por amor, ni odio por odio, de amor fuí hecho, y cada vez que puedo hago el amor, lo doy a besos, a abrazos estrechos, a caricias "arañantes", a mordidas prohibidas, lo entrego en orgasmos, en "ayes" y "oh si" de placer...

Para amar fui hecho, para dar amor, no espero recibirlo, pues la mezquindad del mundo es su naturaleza, solo dar, sin recibir nada a cambio, ¡nada!..."




lunes, 16 de diciembre de 2013

"Tristeza que se oculta, se agazapa detrás del bosquejo de una sonrisa fingida...
Una mirada que grita mucho, unos ojos que no revelan nada, que guardan silencio, una lagrima que escribe en el rostro, con tinta de sal, la amargura de un adiós, de una ausencia prolongada...

Un temblor, en las manos, en la voz, cuando hablas, un susurro que se escapa de tus labios, como ladrón de una prisión de olvido, una marea que se agita, como tormenta en tu pecho, y la sangre que te hierve, y se sube hasta tu cerebro...

Cansancio que te vence, que te tumba inerte sobre una cama vacía, que cobija tus sueños, que se acumula con espasmos de dolor en tu espalda, que se clava como puñal en tu cuello, que te taladra la cabeza con la jaqueca de inútiles recuerdos, resaca absurda de olvido, que ocupa de insomnio, tus noches largas, y de somnolencia la largura absurda de tus vanos días...

Y las triviales cosas que algún día llegaron a tener sentido, ahora yacen vacías, como piedras al lado del camino, carentes de sentido, en mi mente, de significado en mi alma, tan absurdas, como un caleidoscopio para un pesimista, o un par de guantes para un mutilado...
Ya no hay calor que logre calentarme, ni caricias que me hagan erizar la piel, ni luz del día que llene mi mirada, con la esperanza alegre de un nuevo amanecer, no hay unos ojos en los que me vea reflejado, ni profundad en las pupilas donde naufrague la barca de mi deseo, no me acelera tu voz los latidos del "remendado", ni escuchan mis oídos, las palabras que como combustible, aceleren el motor de mis ganas de vivir, de luchar, de vencer, no hay aliento que respire, como oxígeno vital, ni besos robados que me prometan el placer de un orgasmo, no hay alegría que mueva mis pies en el baile solitario de lo que es hoy mi vida...

Y me muevo por ahí, habitando espacios, llenando vacíos ajenos, con mi presencia ausente, con la ausencia de tu presencia en mi mente, te revelas silueta sombría en un mundo de ciegos, sordos, mudos e indiferentes, soy un muerto viviente, un vivo que muere, apenas si sobrevivo, a lo que soy, a lo que me he convertido, una sombra y un espectro, un grito que calla, un silencio que ensordece..."





"Amor que me respiras...
Que exhalas el aire que sobró de aquella noche, en que tu cielo cayó como lluvia de estrellas sobre mi pecho...

Amor que me inundas...
de lágrimas los ojos, de sangre que bombea mi corazón, de ganas mi sexo, de ilusión mi futuro incierto...

Amor que me pierdes...
En la oscuridad infinita de la noche, en el tumulto de gente indiferente, en el viaje etéreo del alcohol que nubla mis sentidos, en el orgasmo fugaz que deposito cada noche en tu vientre...

Amor que te mueres...
Por falta de oxígeno, de besos, de abrazos, de ausencia, de indiferencia, de impotencia ante los trágicos eventos, que suelen acompañar tu partida, de las cosas que hacemos, de las palabras que decimos, de las letras que escribimos, de las heridas que nos hacemos, del dolor que nos causamos...

Amor que te marchas...
Sin despedirte, sin un adiós que de consuelo a mi solitaria alma, amor que me ves desde la distancia, sumido en cruel silencio, en cobarde indiferencia, con el ropaje del orgullo, la vanidad y la soberbia, con careta de inteligencia y sabiduría, con desidia y desdén que justifique el abandono, sin razones, ni por qués...

Amor inútil...
Que vienes y vas, dejando cicatrices, escombros, soledades, llantos mudos, hondas penas, profundos dolores, odios, rencores, rabia, desesperación, manos, camas y vidas vacías, ojos llorosos, pasos cansados, desdén por la vida, y anhelo de muerte...

Amor...
¡Ya vete!..¡vete para siempre!...¡vete y no vuelvas!...¡vete y no me jodas más!..."





lunes, 9 de diciembre de 2013

"Hallé el cielo entre sus brazos, sus cabellos se enredaron en mis dedos, y ella juguetona, me besaba el cuerpo, yo sentía que sus labios mojaban mi alma, mientras su sexo mojaba las sábanas que inútilmente nos tapaban...

Una tarde de lluvia intensa, como las caricias que se deslizaron por nuestros cuerpos, un aroma a flores, una pasión que ardía cada minuto, el mágico encuentro de dos seres, recostados en el ombligo del universo...

Dos corazones que latieron acelerados, un sudor que mojó la piel, un placer que desbordó las entrañas, que empañó la ventana, que rompió la acústica de la habitación, y el silencio de la noche...

Dos sombras que se agitan y contorsionan en la penumbra, dos miradas que coinciden, unas bocas que se arrancan besos, unas uñas que arañan pasión y lujuria...

Una locura, que no tiene remedio, un amor clandestino, prófugo y proscrito, dos conciencias en tela de juicio, un amor que no se arrepiente, ni se amedrenta, no le tiene miedo al mundo, pues el mundo no les debe nada...

No se han comprometido más que con el breve momento, no hay ataduras de papeles, ni anillos, no hay contratos, ni negocios comunes, solo las ganas y el deseo de estar juntos, de reconocerse brevemente, el uno para el otro...

Y luego de viajar por el cosmos, en las naves desnudas de sus cuerpos, se visten de nuevo, para la hipocresía del mundo, caminan juntos, sin bajar la mirada, no hay pecado en lo que han hecho, no es pecado amarse, pero no amar nunca, si puede ser un verdadero pecado, o cuando menos, un gran desperdicio...

No se toman de la mano, como todos los enamorados, ¿para qué?, si ya se han tomado el alma, se miran furtivamente, y sonríen de manera socarrona, solo sus corazones saben, lo que les "cuelga, pierna arriba", o abajo, o debajo...

Se despiden con un beso, uno rápido, pues ya fué bastante de los besos lentos, de los que se quedan estancados y estampados en los cuerpos, se miran, con lágrimas contenidas, se ven, y saben que quizás no terminarán juntos, no en esta vida...

Siguen cada uno con sus vidas, ella, en casa, con el trajín propio de sus días, el, sobreviviéndose a sí mismo, a la melancolía y tristeza de su propia vida, esa que siente que recobra, cuando se encuentra con ella, por que es ella quien le devuelve, un poco lo que le ha sido arrebatado, lo que ha sido asesinado, lo que le extirparon, con pena y dolor, con una que solo el alma de el entiende, y que ella apenas tolera...

Y es que puedes hallar el cielo, brevemente, en los brazos de quien amor te ofrece, pero no hay garantía, de que un día, el cielo que te arropa, te caiga encima, y tu mundo se venga abajo, por la fé y la esperanza, puesta en el cielo en el que creías..."