viernes, 21 de noviembre de 2014

"-Partíose en dos lo que estuvo junto y cada parte por su lado una cuota de dolor lleva pegado.
Cosidos los recuerdos y amarrada la memoria, amordazado el llanto de los ojos y con grilletes pesados las ganas de volverse a hablar.
Nudos en la garganta atados con orgullo, soberbia que añade lastre a la pesadez de tus pies de hierro.
Corazón de piedra que ninguna agua esculpe, por mas recia que sea la tempestad que agite la marea contra la roca que yace incrustada en tu pecho.
Fría como el peor de los inviernos polares, silenciosa como la inmensidad del cosmos.
Distante como la primera luz que brotó de éste universo.
Dolorosa como la muerte que me lleva de a poco cada día, con cada verso escrito.
Pensé que me levantaba de la enfermedad de extrañarte, que me estaba curando del olvido.
Me sigo muriendo de ti, penoso cáncer, que me carcome por dentro el sentimiento, la fe y las ganas de ignorarte para siempre.
No te borras, tatuaje del alma, no me arranco la piel en la que patinaron tus besos.
Y aunque el pecho se me estruja con las ganas de quitarme el aliento, son mis ojos los que débiles dejan caer lastimeras lágrimas.
Quisiera dormir para siempre y no despertar mañana, para no saber nada del mundo.
Que las imágenes no me muestren el color de tu pelo, el brillo de tus ojos, la humedad de tus labios, que la música no me muestre con burla descarada, el sonido de tu voz en mi oído.
Cuanto tarda el tiempo en hacer su sucio trabajo de borrarte de mi vida, de mi mente, de mi ser.
Que ladino y cruel en su paso, se mofa de mi propio padecimiento, te saca el hierro incandescente lentamente y se deleita en el agujero que se abre como herida.
No sana, no cicatriza, la disimulas con una sonrisa, con una máscara de positivismo, la disfrazas de alegría, tan efímera como el amor que juraste para siempre.
Un para siempre que no duró mucho en tu alma.
Me he prometido a mí mismo enterrar tu recuerdo y cada rato profano esa promesa exhumándote en mis pensamientos.
No hay cementerio que reciba esto que mataste y que yo me niego a sepultar.
Yo cargo macabro el cadáver de lo nuestro, de lo mío, de lo que no quisiste, de lo que devolviste cuando te asustaste, cuando se te hizo encarte, estorbo y piedra en tu camino para el avance.
Es fácil olvidarse, dejar atrás, cuando lo que se sintió era mentira, o del tamaño de una semilla de mostaza, que cualquier brisa eleva, se lleva y desaparece.-"

jueves, 20 de noviembre de 2014

"-Voy a hablaros hoy de vuestro principal enemigo, de uno que abrazáis como a vuestro mejor amigo: El miedo.
Le abrís las puertas desde que sois unos críos, lo aprendéis casi que instintivamente, y te lo inyectan como veneno en la psique.
Entonces te da miedo caminar, por temor a caerte, te da miedo la oscuridad, por que la luz ya no está; te da miedo la soledad, por que, ¿que ha de der de tu pobre humanidad?.
Para entonces la ponzoña ya está bien incrustada y a partir de allí, todo lo que viene para ti es en auto defensa.
Ahora tu vida está en riesgo y el que sea inminente depende de la paranoia que vayas desarrollando con el ejemplo de otros paranoicos y con lo que el pesimismo te clava en el cerebro.
Ahora el mundo empieza a tejer su mas grande y macabra conspiración contra la libertad de tu ser.
Ha logrado ponerte las pesadas cadenas del temor, te las cuelga como collar, te las pulsa en la muñeca para que las luzcas a donde vas.
Y como en todo juego macabro, vienen los valientes a sacar provecho de tu falta de coraje.
Por miedo es que trabajas de sol a sol, por miedo a trabajar para ti, en lugar de trabajar para otros, por miedo a poner el dinero a trabajar para ti y no en trabajar para el dinero.
Por miedo es que pierdes a los seres que amas, por miedo es que tus sueños los realiza alguien más.
Por miedo es que te dominan y te humillan, te maltratan, te asesinan, te borran de la historia.
Es el miedo el que aplasta tu trasero en una silla, en un sofá o en una cama, para que seas testigo de otras vidas, mientras la tuya se te escapa frente a la pantalla de un televisor.
El miedo es el que te castra las ganas de disfrutar el mundo y sus maravillas, incluso sus porquerías, no sabes de esas cosas por tu cuenta, sino por los corajudos que una vez cerraron sus ojos al temor y salieron a enlodarse los pies con la realidad.
El miedo te amordaza, te mantiene sumiso, esclavo y lacayo.
El miedo es el arma e instrumento con el que te manipulan hasta el ADN.
El miedo no es otra cosa que la excusa perfecta para quedarte como estás, cruzado de brazos, con la boca y la mente tan cerrada como tu propio corazón.
Por miedo dejas que otros ganen tus batallas, el cobarde vive y el valiente a la tierra su cuerpo yerto baja.
El cobarde sobrevive y el valiente perece en el olvido de su sacrificio.
El cobarde bebe la copa del triunfo que el valiente peleó.
Así que el miedo no es más que una estrategia premeditadamente calculada, para dominarte, para manipularte, para que sigas sosteniendo a los arquitectos del sistema.
Por miedo compras cosas que no necesitas, por miedo te inyectas cosas que te envalentonan.
Por miedo te armas hasta los dientes para no ser víctima.
Es por miedo que haces de tu casa un castillo impenetrable.
Es por miedo que miras a todos lados cuando transitas por las calles.
Ahora el miedo te trasciende, te ha hecho insensible y cruel.
Te hace mojar los pantalones de la dignidad.
Y por eso prefieres el resguardo de tu cama, de tu casa, de tu dinero en caja fuerte guardado.
El miedo hace que deposites tu confianza en las pólizas de seguros que tu pagas.
El miedo más ridículo es el miedo a morir, por que desde que se nace es lo más seguro que te va a pasar.
Pero quizás el peor de los miedos, es el miedo a vivir.
Y todos creen que viven, pero el miedo es el que los mantiene a penas con vida. Una medrosa existencia, una cobarde, una pusilánime, una a merced de la bravura de un alfa dominante.
El miedo es la tapia que le pusiste a tus sueños, ladrillo a ladrillo.
El miedo te hace traicionar y matar tus principios, tus valores, tu esencia, tu trascendencia.
El miedo te impulsa a prevalecer y sobrevivir, por encima de todo, por encima del otro, a costo del otro.
Por miedo es que el mundo está hecho una mierda, por que sólo de los valientes es la paz.-"

"-Sentí un cosquilleo extraño en mi vientre, cuando te descubrí parada debajo del portón de aquel edificio.
Y tu sonrisa terminó de profundizarlo en mis entrañas, de hacerlo mas intenso.
Mis ojos, en la costumbre de escanearlo todo se posaron en tu fina humanidad y echaron un vistazo minucioso a tu atuendo, tu rostro, tus ojos, tus labios, el color de tu pelo, tu perfecta dentadura y a ésa mágica alegría que sabe proyectar tu sonrisa.
Y aunque mis nervios no fueron en principio por causa de enfrentarme a lo novedoso, si tomaron alas al ver que el universo se había esmerado en hacerte hermosa físicamente.
De como el sol hizo su trabajo en tu piel, dorándola con esmero haciendo junto con tu ADN, el perfecto bronceado que de seguro envidian muchas mujeres.
Cuando mis nervios subieron de nivel, mis ojos no lograron posarse mas en ti, entonces mi cerebro empieza a disparar pensamientos y mi lengua a ametrallar con palabras.
Que dulce fue de tu parte, tolerar todo este barullo y el ruido de mis razonamientos.
Que no te pareciera imprudente que te quitara de la boca la palabra, que te interrumpiera o que me apoderara permanentemente del discurso.
Tu dulce voz fue la culpable, el disparador y el detonante, de toda la adrenalina que me corrió por las venas aquella tarde, que provocara que mi corazón remendado latiera a doble marcha.
Mas hasta aquí lo que pude ver solo con los ojos.
Luego me di cuenta, que tienes un tesoro interno, que tu luz va más allá de lo que proyectas.
Que hay una gran inteligencia, sabiduría, un corazón hermoso, que alberga mucho coraje y valentía.
Entonces, por breves instantes, me dejaba hipnotizar de lo que escasamente te dejaba decir.
Tenerte en frente fue más allá de lo que supuse o imaginé siquiera.
En esas breves horas me pude dar cuenta de cuan grande eres y cuan grande llegarás a ser, como persona, como profesional, como madre, como mujer.
Tu juventud llenó de asombro mi propia capacidad de entendimiento.
Mas ha sido tu aplomo, seriedad y control sobre ti misma, lo que me ha dejado con la guardia baja y con gratos recuerdos danzando en mi pensamiento.
No fue mas que un primer encuentro, una sorpresa que rara vez regala el destino, la oportunidad de conocer a quien te ha leído y ha podido verse en lo que has escrito.
Un alma con la capacidad de ponerse en la perspectiva de otra con la que nada tiene que ver.
De aquel encuentro me quedó tu buena vibra, la expectativa de tomarnos un café y hablar de libros.
De seguir despostando al mundo y todo su carnaval de trivialidades.
De quitarle la ropa a los prejuicios.
De pintarle una sonrisa a la cruel cotidianidad.
De ir cambiando de a poco el presente para ver que le podemos arrancar mas adelante al futuro.
Me vine envalentonado, viendo los cojones que te sobran.
Las ganas de sacar adelante tus proyectos y metas personales, el amor hacia tu carrera, hacia lo que haces.
El amor hacia tu hijo, que no precisa de ninguna figura paterna, que no sea capaz de asumir el compromiso.
Ese precioso ser, te tiene a ti y eso es suficiente por ahora.
Y él es tu motor, tu gasolina que lo impulsa, tus alas para volar.
Por lo que no importa que puedas pensar del mañana, el futuro o el destino.
Cuando un ser humano, vibra en la frecuencia del amor y la bondad; la bendición deja de ser promesa y se convierte en un hecho factual.
Estás destinada a brillar, como la sonrisa que regalas, como el calor en el apretón de manos.
Me he quedado maravillado de haber compartido contigo, de ése pequeño lapso cuántico de tiempo y espacio que ambos nos regalamos.-"
 
 
 


martes, 18 de noviembre de 2014

"-No puedo ser tuyo, no puedo enajenarme, entregarte la mitad que hoy soy.
No es justo que estando tan incompleta como yo, vengamos a remendar nuestros corazones hechos retazos.
No sanaremos juntos las heridas que nos hicieron otros, si no sanamos primero cada uno por aparte.
He quedado discapacitado, en muletas de dolor, cuadripléjico de emociones, no me hago a la idea de amar para ser lastimado.
La confianza se mudó a otro lado y no sé su dirección.
Mi fe ahora es atea, solo creo en lo que puedo ver, oler y tocar y aunque vea, huela o toque, siempre dejo un espacio en mi ser para dudar.
No podría ser tuyo, ni de nadie más, ahora mismo ni siquiera me pertenezco, no tuve nunca sobre mi, patria potestad.
A mi el universo me trajo al mundo, con un propósito que no descifro.
Mis pasos no conducen a ti, ni a ninguna parte, por que vagabundos siempre fueron, para andar por ahí sin ser alcanzados.
Puedo estar a tu lado, hacerte compañía, un minuto, una hora, un día, una semana, unos meses, un par de años o toda una vida; pero solo haciendo eso, siendo tu compañía.
Mi ser renunció a las cadenas, a las del pasado que añoro estúpidamente al lado de quien nunca supo ver el amor que le tenía reservado.
Yo ahora del cosmos me declaro ciudadano, habitante de la incertidumbre, de lo que no sabe si vendrá o no, de lo que será o quizás no.
¿No ves linda, que ando de pelea conmigo mismo y no logro derrotarme?
No querrás este infierno en tu cielo martillando su maldición.
No querrás nubes grises en tu verano y primavera.
Pensioné a cupido y le pagué su invalidez en mis historias de amor.
Le indemnicé el dolor que me trajeron sus fallidos flechazos.
Te querré como pueda, con lo que me queda y lo que queda en mi es muy poco, por que cuando quiero, lo doy todo y no se puede andar dando todo a cada rato, a cada quien.
Soy solo tu amigo, un ave de paso, no soy tu destino, ése está debajo de tu brazo.
Somos peregrinos, tu en mi vida y yo en la tuya, seguimos caminos que el universo hoy entrelaza, mas no tejo nada, no tiendo redes sobre nadie, no quiero atraparte, pues mi barco no tiene anclas.
Dejémonos libres, como nos hallamos, sin promesas que nos aten, sin futuros que no hacemos posible.
Simplemente el momento vivamos y que sea la suerte quien decida, si te vas o te quedas, si me voy o me quedo, si nos vamos juntos, o nos quedamos juntos.-"

"-Debo dejar de andar maquillando fealdades, de ir cubriendo de capas de irrealidad y fantasía a las personas y a la vida.
Debo dejar de ver la perfección de lo imperfecto y la bondad de la maldad que les abriga.
Debo empezar a verlos tal cual son, con sus virtudes y defectos y no hacer de ello una tragedia personal.
No están aquí para agradarme, ni yo a ellos, están por que les toca compartir mi espacio y tiempo, ser el testigo de mi vida y yo el espectador de la de ellos.
Debo entender, que muchos creen que si le añaden dos o cuatro ruedas a su vida, se creen seres superiores, o que si inflan su cuenta bancaria con muchos ceros a la derecha, o visten ropa fina de marcas reconocidas.
Debo aceptar que los inválidos del ser precisan de muletas comerciales, de prótesis de mercado que les permitan verse, mas bellos, mas importantes, mas poderosos.
Debo empezar a dejar la costumbre de encumbrar una imagen enana de quienes he amado en el pasado.
Debo entender que su carne puede y debe ser mas débil que la mía, que pueden y deben equivocarse, que deben y pueden lastimarme.
Debo aceptar que pueden ser malos, asesinos de ilusiones, inclementes, fríos, indiferentes y crueles.
Debo entender, que no entienden la vida, como yo la entiendo, que no aman, como yo amo, que no sienten, como yo siento.
Que el poderoso precisa de las armas y el dinero para conservar su poder.
Que el mentiroso recurre a la mentira, por que la verdad es cruda, le pesa, le facilita el afán de justificarse.
Que el que roba, le es mas fácil quitar que conseguir.
Yo he de perder la esperanza en todo aquello que no venga de mi mismo.
He de transformar lo malo que veo en mi.
El mundo no es más que un común espejo, que me refleja, a mi como a los otros.
Yo debo aceptar a los que viven de la carne y por la carne, a los que están en el espíritu y desde el espíritu.
A los idólatras de las cosas y a los fanáticos de lo intangible.
Yo debo entender al que le añade plusvalía a su vida comprando cosas que no necesita y que cuando muera, no podrá llevarse consigo a la tumba.
Yo debo tolerar a aquellos que el mundo desprecian y satanizan, haciéndolo amargo y sombrío como un cementerio.
Yo debo dejar de lado la expectativa, aterrizar mis prioridades y cuadrar mi realidad con la ficción ajena.
Ciertamente no todo lo que brilla en el mundo y las personas es oro, más prefiero tomar de ellos y del mundo el escaso gramo de bondad que puedan tener.
Que el universo la catástrofe permite, tanto como el milagro.
Que el homicida quita vidas, como madres dan a luz cada día.
Que la verdad brilla, a pesar de las mentiras que lees en el periódico que compras, o las noticias que ves en la televisión.
Que todo tiene un propósito en esta vida y en el cosmos que compartimos.
La ley de gravedad funciona para buenos y para malos.
La muerte jamás ha discriminado, sexo, edad, religión, preferencia sexual, poder adquisitivo, estatus o sangre real.
Que en el cementerio es donde acaban todas nuestras vanidades.
Debo empezar entonces, a acumular momentos y disfrutar experiencias, al lado de los que amo y me aman.
Por que las cosas ciertamente, pasan, te las quitan, se corroen, se acaban.
Más tus recuerdos, sentimientos y experiencias, ¿quién te las puede quitar?.
Solo hay un ladrón de experiencias, de momentos y de recuerdos, lo llaman tiempo y se apellida de olvido.-"
 
 


domingo, 16 de noviembre de 2014

A MALENA
 
"-¡Heme aquí! soñándote imposible, inalcanzable, lejana y distante como la más apartada estrella del firmamento, que escanean mis ojos desprevenidos en las noches de verano.
Te imagino entonces en pantalones cortos, con tus pies descalzos, caminando en la playa, besando la brisa marina con tu rostro.
Te imagino jugando con tus gatos, taciturnos compañeros solitarios.
Te imagino pintando arco iris de sonrisas cuando la lluvia termina de caer y el aire húmedo con olor a tierra se mete en tu nariz.
Yo te veo en mi mente bailando una canción que nadie más que tu escuchas.
Tu ternura cuelga de tu cuello, como cadena que no ata más que tu juvenil deseo.
Y tus ojos se posan curiosos en toda cosa maravillosa que se atraviesa en tu camino.
Pienso entonces en el pacto mágico que hizo la luna con la locura que habita tu ser y en como tu vientre se agita con el temblor de muchos volcanes.
Yo veo la vida correr rauda por tus venas, impulsar la carrera incierta de tus pies por la calle.
Yo veo una mujer a su mundo enfrentada, con toda una maleta de preguntas empacadas, listas para ser respondidas en el viaje que le depara la vida que tiene por delante.
No tiene caso seguirte a donde vas, pues tu alma tiene abiertas sus alas y tu espíritu viaja como cohete a un universo que gobiernan tus propias leyes.
Yo no te veo niña retratada en un espejo, tu eres mujer que al mundo entero grita su rebeldía.
Tu no has nacido para luchar por un lugar en el universo, tu estás aquí para embellecerlo y adornarlo con la luz que emana de tus ojos y la fuerza que exuda tu bendito espíritu.
¿Cómo no mirar el semblante de tal figura?, ¿Cómo no idealizar la feminidad que va prendida de tu ser?, ¿Cómo impedirle al destino que nos atraviese los caminos que nos conducen al mutuo reconocimiento?.
En el vaivén de tus caderas se columpian mis ojos.
Y en tu pecho se clava mi deseo de tenerte para siempre en el mío clavada como puñal que nunca hiere.
Yo te quiero así a prudente distancia de mis demonios, mientras los tuyos corretean libertinos jactándose de su alevosía.
¡Vénte pues a mi destino!, a la largura de mis años, a la anchura de mi ser, procura la compraventa de mi alma, la subasta de mis sentidos.
¡Hazte a una porción de mi locura! y deja que el mundo se desmorone en su rutina, que mueran de viejos y pendejos los que buscan el agrado en las cosas y por las cosas.
Deja que el tiempo deshaga sus inútiles planes de hacer sobrevivir lo perecedero, canjeando su maravilloso destino inmortal.
No permitas que te ate ni someta ningún dogma, paradigma o intención del sistema.
Deja que sea tu corazón y tu conciencia la que guie tus pasos a la felicidad que guardas celosa dentro de tu alma.
¡Guárdame muy profundo y tenme siempre presente, que yo no puedo olvidarte, ni de tu presencia deshacerme, que yo te llevo conmigo, desde que te conocí, que yo canjee mi patria potestad sobre mi propio ser, cuando a mi soledad arribaste y  te quedaste junto a mí.-"
 


viernes, 14 de noviembre de 2014

"-Debería ignorarlo todo, hacerme el pendejo con el mundo y lo que en el sucede.
Mirar con indiferencia absoluta, sin el ejercicio inútil y desgastante de formar juicios a priori, de todo lo que se me pone en frente.
Acallar mi mente, cesar toda lucha interna, intentar un vacío al que tengo miedo de saltar.
Abrazar mi soledad y darle un beso en la mejilla, hacer las paces con mi pasado, dejarlo plantado, recoger mis pedazos y rearmarme, reconstruir lo que está en ruinas y mirar al frente sin volver la vista.
Debiera entonces dejar que mi futuro florezca en mis manos, darle una oportunidad a lo incierto, caminar resuelto y sin prisa alguna.
Gozar del momento, el tiempo y personas, barrer con los malos pensamientos, dejar de luchar con lo que no entiendo, simplemente dejar ser, lo que tenga que ser.
Dulce o amargo, frío o caliente, crudo o cocido, tragarme entero el mundo y sus demonios, los míos propios.
Desnudar la realidad y tocarle el culo a la vida.
Beberme el elixir exquisito de cualquier presencia y compañía.
Mirarme en los ojos de un desconocido, ponerme en los zapatos de los descalzos.
Que si viene el llanto, lloro; que si viene risa, reviento a carcajadas.
Que si quieren quedarse en tu vida, bienvenidos, que si quieren irse y no volver; que les vaya bonito.
Dejar de hacerle caso a las vanidades, a lo superfluo de las apariencias, que si estoy feo, me valga madres; tanto como si estuviera para levantar miradas ajenas.
Que no venga la preocupación a robarme el sueño, que si hay dinero se gaste en lo que me dibuje una sonrisa, que si falta, bueno, que me muestre el camino para tenerlo en mis bolsillos de regreso.
Vivir mi vida a descubierto, que me importe nada lo que de mi opinen, digan, mientan o tergiversen.
Que no tenga que excusar mi conducta errática e ilógica, ni tratar de explicarle al mundo la locura que padezco.
Que mis heridas aunque expuestas, no requieran de respuesta.
Que si hablo o si callo, si escribo o me abstengo, tenga el mismo efecto en las entrañas de quienes esculcan mi vida y mi pensamiento.
Yo quiero que mis lágrimas corran raudas por mi rostro sin la vergüenza del sufrimiento y su oculta causa.
Yo quiero andar en peloto por la vida, sin los ropajes de los prejuicios, los tabúes, los paradigmas y las ideologías de otros.
Yo quiero mi propia filosofía, mi ciencia, mi arte, mi música, mi literatura.
Yo quiero escribir mi historia sin afán de dejar huella, sin el propósito de ser desenterrada cuando la sepulten los siglos.
Yo quiero mandar al carajo, todo aquello que le estorba al brillante ejercicio de reírme de mí mismo.
Yo quiero verle la cara a los que quieren verme roto y decirles, mala suerte conmigo; inténtalo de nuevo, mediocre fracasado.
Yo quiero abrazar la vida, llevármela a la cama, hacerle el amor como un loco degenerado, sacarle un millón de orgasmos y morir desgastado, cuando le de envidia a la parca y por fin venga a reclamarme el último aliento de mis pulmones.-"