lunes, 9 de septiembre de 2013

Que inútil resulta tratar de alejar mis pensamientos de tu recuerdo, ¿cómo diablos borrar una imagen tatuada en la retina de tus propios ojos?...absurdo e ilógico sacar de tu mente lo que se niega a abandonar tu corazón… ¿Cómo me mutilo este sentimiento?... ¿cómo castro mis deseos de tenerte?... ¿cómo obligo a mis pulmones a no respirar más aroma?, ¿a qué me recorras como veneno y ponzoña por las venas?...
¿Qué sentido tiene ahora volcar mis letras sobre esta hoja, llena de frustración y pena?... ¿qué propósito inútil acarrea la penosa tarea de desahogar mi llanto en párrafos saturados de melancolía?... ¿a dónde me lleva todo esto que siento?... ¿a la locura?...lo dudo!...ya me volví loco, la primera vez que te vi…

¿Qué hago con todos mis ¿por qué??...¿qué con el silencio con el que respondes?... ¿qué con la indiferencia con la que me asesinas el alma?... ¿cómo extraigo de mi ser a tu persona?, no puedo darle clic a mi mente y bloquearla para siempre, no, mientras te siga amando, no, mientras mi ser te siga reclamando cada día que pasa…
Porque el problema siempre seguirá siendo, darlo todo de ti, a quien no quiere recibirlo, amar a quien no te ama, desear a quien no te desea, soñar con quien no sueña contigo, querer ganar el cielo, con quien no cree en paraísos…
Fue todo mi culpa, fui yo quien se enamoró, quien te amó más allá de la locura, más allá del entendimiento, más allá de lo que dicen las leyes que está permitido, fue mi culpa idealizarte, creerte diferente, creerte perfecta, cambiarte por la luna que alumbraba la oscuridad de mis noches, reemplazarte por el sol que encandilaba mis ojos en la mañana, mi culpa fue construir sin tu autoridad y consentimiento una mujer que no eres, una que jamás querrías ser, pues sois libre como las aves, rebelde como el viento que zigzaguea entre valles y montañas sin ser detenido o evitado jamás…

Mi culpa fue darle significado al sexo con amor, a los abrazos en la madrugada, a encapsular el deseo en una mirada, a transmitir mi vida en una caricia, mi culpa fue poner amor en cada palabra, cada frase, cada canción dedicada…
¿A dónde se fue la luz que reflejaba tu mirada?, ¿dónde se esconde la noche que como cortina captura toda la oscuridad de tu pelo?... ¿A dónde te llevan los pasos que te alejan de mí cada día?...y ¿mi alma?... ¿la llevas contigo?...
Vuelan garzas sobre mi cabeza, y el viento susurra soledad a mis oídos, el ruido de la lluvia que cae, es la banda sonora de mi melancolía en este lluvioso día, y la lluvia me trae de equipaje tu recuerdo, ése que me quema por dentro, ése que me consume el pensamiento, que me abarca y totaliza, que llena de aire mis pulmones, que exhalo en suspiros cada vez que evoco tu imagen…

¿Cuándo habré de curarme de esto que me enferma?... ¿cuándo sanará mi herida?, ¿Cuándo dejarás de aparecerte como espectro en mis sueños?... ¿podrá tener paz de nuevo mi alma?, miro al cielo gris, y lanzo una pregunta con mis ojos enlutados, ¿hasta cuándo he de soportar esta tortura de sentirme enamorado de un imposible?...
La lluvia se apresura a mojar la hierba en la mañana, el sol tímido apenas si logra filtrar alguno de sus rayos por entre las nubes grises que cubren el firmamento, estoy sentado, absorto en pensamientos, todos revueltos, confusos, descoloridos y despojados de emoción, veo pasar la vida frente a mis ojos, y no es más que otro cuadro gris que pinta la mañana…

Me pregunto qué estarás haciendo ahora, a dónde te llevan tus pasos hoy, ¿a quién has conocido?, ¿quién se ha perdido en el cristal de tus ojos?, ¿quién te dibuja la silueta con la mirada?, ¿pensarás acaso en mí?...

viernes, 30 de agosto de 2013

"Tendré la osadía de cruzar el mar de indiferencia que nos separa cada día, de estrujarte con una mirada y de volar sin rumbo por entre el espacio infinito que dejas en cada pensamiento que se escapa de tu mente...
Podré inclusive escalar la montaña impenetrable que has puesto entre nosotros, cada vez que quiero tocarte con mis palabras...
lanzarme al precipicio abismal de tu lejano rostro, con la esperanza de acariciarlo con un beso en tu infinita frente...
Suicida cobarde, me paro en el borde de mi cama cada noche con miedo de caer en la blancura de las sábanas que como cielo nos cubrieron, cuando gastábamos amaneceres, enredados en la desnudez de nuestros cuerpos...
¡Oh melancolía absurda!, ¿cuando he de sanarme de tu enfermedad?...¿cuando he de abrir los ojos, sin que me hiera la luz del sol que aún refleja el recuerdo de tu mirada cuando despierto en medio de la profundidad oscura de la noche?
Dejaré que el tiempo o la muerte me respondan..¡lo que ocurra primero!