"En el borde del silencio hace equilibrio mi alma, en la cornisa más alta de mi escarpada soledad, allí donde tu voz no hace mas eco, no hay murmullo que el viento repita a mis oídos, ya no leo tu nombre en el canto de los pájaros, no hay estrellas en el cielo que dibujen la constelación de los lunares de tu espalda.
De aquel tatuaje, la tinta se decolora en unos labios ajenos, y el rostro desdibujado de tus orgasmos, es el espectáculo mórbido, de otros ojos lujuriosos, no hay conjunción de almas en dos cuerpos que convulsionan en las sábanas de una extraña cama, ni ruido de colchón viejo que retumbe en la recámara.
El traqueteo absurdo, no es más que la agonía de un amor hueco, que se va vaciando de lujuria, que desgasta las ganas en sudorosos cuerpos desnudos, eclipse de sentimientos que agonizan, una cúpula inerte de ayes, y gemidos, pantomima de un placer fingido, teatro y ópera de pasión ejecutada.
Como marionetas cansadas, la pausa postcoito, nos une en un abrazo obligado, más nuestras almas están desligadas de nuestros mutuos sentires, nuestras mentes evocan la pasión de otros cuerpos, nuestro deseo está en manos ajenas.
Fingimos en la cama, en la vida, le mostramos al mundo lo que quiere ver, una pareja perfecta, una que se ama, una que está unida por lazos de conducta social admitida, una bendición divina, legalizada en papel, con tinta de juramento ante el altar de un Dios impuesto.
Mas la comunión de nuestros seres no existe más, está rota como la conexión con el cosmos, nuestro entendimiento se basa en simples coincidencias, en gustos compartidos, en objetivos insulsos que nos conducen siempre en la misma dirección, una que ninguno conoce.
En el mundo de las apariencias, el que más logra aparentar es el que lidera un carnaval de hipocresías, la máscara ostentosa de una devota esposa, el rostro cruel de un marido infiel, él ante el mundo es una oveja más del rebaño, ella es la loba en celo que engaña a su dueño.
Cada quien habita su propio infierno, y convive con sus propios demonios, cada quien esconde en su alma los más oscuros secretos, los más lujuriosos pecados, las más viles y canallas mentiras, ellos juegan a engañarse, ella fingiendo un extremo placer que no siente cuando se entrega, y el haciéndole creer que es la única en su vida.
Son tal para cual, nebulosas de mentiras, galaxias de engaño, taimados comunes, la verdad se va por el agujero negro de una realidad a la que no pueden ver con sus ojos, no está a su alcance, no al de sus almas, se perdieron, mientras jugaban a lastimarse.
Qué patético es este amor sin amor, esta pasión sin lujuria, este sexo sin ardor, este matrimonio sin comunión, esta pareja tan dispareja, él, que la ve a ella como objeto de posesión, y ella que se deja poseer sin ofrecer querella.
A ella solo le importa la fachada que le muestra al mundo, la casa impecable repleta de cosas que no podrá llevarse cuando muera, las joyas, los trajes, el cúmulo de bisutería barata, disfraces, máscaras, ella se siente orgullosa de estar casada, de exhibir un papel y un apellido que no es suyo, ella consiente dentro de si el ser vilmente engañada.
Ella está en su lado más cómodo, el de la plata, la de su marido, que también es de ella, según la ley que le ampara, hombres y mujeres de egos compartidos, éso es sumas cuentas lo que los mantiene unidos, eso es en resumen lo que también los separa."





