lunes, 15 de septiembre de 2014

Lunes 15 de septiembre de 2014
 
"-La oscuridad besaba su frente y sus pensamientos eran tinieblas espesas.
Un rencor del pasado amagaba en su pecho y se revolcaba en sus entrañas.
Su mirada algo lúgubre y con el pesar en la expresión de su cara.
No brotaron de su boca nunca más las palabras, sobrevivía apenas a su propia y mustia presencia.
Pueriles y vanos eran los días de su vida, testigo mudo del devenir de las horas, mientras éstas se diluían en el tiempo.
Cubría su rostro con algún pañuelo, tan negro como el color de su cabello.
Se le cayeron de los bolsillos rotos de la esperanza, las ganas de seguir viviendo.
Aquel mismo día rodaron cuesta abajo por sus mejillas, pesadas lágrimas de tristeza.
Una que le fue perforando el alma y que lo dejó muriendo en vida.
Se enlutó de pie a cabeza, y la luz no volvió a tocar su espectro.
El color huyó hacia una sola tonalidad oscura y siniestra.
El era un agujero negro con brazos y piernas, que iba colapsando bajo el peso gravitatorio de su propia sombra.
Nunca encajó bien en el mundo, y el mundo nunca gustó de él , se sentía fuera de tiempo, y el tiempo nunca se ocupó de él.
El espacio en el que habitaba, le arruinaba el carácter, le fue siempre la soledad por única compañía.
Las personas para él no eran otra cosa que fantasmas que penaban en aquel mundo de prefabricada irrealidad.
Loco, brujo, satánico blasfemo, etiquetas que los que no le conocieron le pusieron al cuello, con una soga apretada de prejuicios.
Más el ajeno al veneno de las víboras que se arrastran ladinas y traicioneras por el polvo del mundo, nunca posó ni sus ojos, ni su atención en aquellos hipócritas seres.
El vivió su oscuridad a plena luz del día, una especie de eclipse ambulante, la noche fue su reino, su país, su planeta distante, siempre fue una criatura de las tinieblas, de oscuras sombras que le definían el propio ser.-"

domingo, 14 de septiembre de 2014

Domingo 14 de septiembre de 2014
 
"-Me puse a repasar los hechos, en ese ritual sado masoquista de recordar lo sucedido, de volver a hacer las mismas preguntas y a obtener las mismas inútiles respuestas.
Allí la soledad levantó una vez la mano, mostrando el vacío de mi vida, el pesado fardo de culpas que ya no cargo, pero que arrastro como grillete.
Evidencio entonces la completa y absoluta incapacidad de abandonar el pasado, de dejar atrás tu imagen, de vivir de los recuerdos y seguir adelante, con una vida que no me sabe a nada y de la que siento que no hago parte.
Totalmente enajenado, absorto todo el día en cavilaciones, mi silencio no lo perturba más que el ruido de los autos en la calle, el ladrido de abandonados perros, y las voces de gente que susurra socarrona al verme.
En mis pasos el destino se confunde, y mis manos vacías sujetan el frío de lluviosas tardes.
El sol se fue a vivir en tus ojos, y la luna se esconde cuando de noche salgo.
Quisiera creer que una estrella me protege, o que mi destino está en una inteligencia que me precede y antecede en evolución y superioridad.
Mas los días vienen y se van, como lo hacen las aves en la mañana, y el tiempo pasa sin misericordia alguna por mi carne.
Se me han dormido las ganas de ir a la batalla de los lechos, de encender en llamas de pasión algún inocente cuerpo.
Los besos resecaron la humedad que quedaba, y ya no se como se calca un abrazo en la madrugada.
Ando perdiendo la memoria de mi mismo, olvidando donde pongo las cosas que utilizo, y no me acuerdo de los nombres de mis amigos, ando adivinando siempre a donde voy conmigo.
Yo miro el horizonte como viendo algo desconocido, y me figuro perdido en el tumulto de gente que me saluda con una sonrisa en los labios.
Ya no ven mis ojos al mundo con el agrado de otros tiempos, mi daltonismo solo permite que vea el gris de todas las cosas.
El espejo es ahora mi enemigo, un extraño vive en su reflejo, y no me deja verme.
Y mi cama es inmensa y fría como el polo sur, aunque vivas en el polo norte.
Siento que enloquezco un poco mas cada día, que se resbala mi cordura, y que el sueño que no concilio le resta fuerzas a mi propia vida.
Se me ha agotado el llanto de los ojos, solo está el revuelque de las tripas.
Y esta mente traicionera, que no deja de pensarte, no cesa de dibujarte clara y tangible a cada instante.
Se agotó mi paciencia con el cielo, aquél en el que creía tanto, se cocieron mis alas en el fuego, de este infierno de extrañarte tanto.-"
 

sábado, 13 de septiembre de 2014

Sábado 13 de septiembre de 2014
 
"-Criatura de singular belleza y simplicidad en la expresión, cautivaba con el verde de sus ojos felinos, en ella la astucia hizo morada prematuramente y el pecado la tentó cuando apenas dejaba la niñez atrás.
Entendió rápidamente la estrategia del infierno, y supo entonces que su cuerpo sería su arma, su instrumento, el que usaría para sonsacar la lujuria pecaminosa, de la abundante masa depravada masculina.
Por aquel entonces entendió el mensaje tergiversado de la iglesia, y sus dogmas se fueron por el retrete como la mancha de sus tampones.
Empezó a vivir en total y resoluta rebeldía, y por su cuerpo pasaron hombres y mujeres, que bebieron de su miel recién nacida.
Su inocencia se perdió en la juerga del sexo el alcohol y las drogas que nublaban momentáneamente el dolor que la realidad le obligaba a vivir.
El amor amagó con instalarse en su vida, mas no le dio alas a tal sentimiento jamás, lo suyo eran los asuntos del cuerpo y de la carne.
Muchos se enamoraron de sus ojos, de sus besos, de sus caricias y su sexo retorcido.
Pobres rufianes terminaron con sus corazones hechos pedazos, se hicieron méndigos de su cariño y atractivo.
Ninfa sin alma, corazón descarriado, se fue por el mundo haciendo mierda la lascivia de los hombres; que en sus manos fueron solo marionetas.
Sacó provecho de lo que le dio la naturaleza, y por su ser nunca acampó el arrepentimiento, no sintió lastima por nadie, no hubo llanto de ojos masculinos o femeninos que lograra conmoverle el ser.
Fría y calculadoramente se hizo a la fama de fiera salvaje, y su vida de huracán pasó de largo llevándose a todo el que se le cruzara en frente.
Mas siendo ella criatura del diablo, vino el socarrón a reclamar su alma, y en una noche de juerga, de esas en que se pierde la conciencia a causa de los muchos crímenes y pecados, otra más mala que ella le pinchó con una aguja ya usada, entonces la enfermedad le cobró por ventanilla, todo el mal que hizo a diestra y siniestra durante su alocada carrera en la vida.
Siempre habrá gente más buena, y mas mala que uno.-"
 
Sábado 13 de septiembre de 2014
 
"-Se quedó parado allí, esperando que un milagro le materializara la alegría, mas el mundo no le devolvió jamás la sonrisa, muy por el contrario, le fue dejando un amargo sabor en la boca, y le frunció el ceño, dejando entrever que no volvería a agradarle los días.
Sus pasos acumularon millas, con el rumbo a un destino desconocido, las ganas le empujaban apenas el cuerpo, ya no más las caderas; ya no hubo cuerpos que desnudar, ni sábanas que mojar con sudor, ni agitar frenéticamente algún viejo colchón.
Lo que una vez le hizo sentir vivo, agonizaba dentro suyo.
No hubo cigarro o botella de alcohol que le borrara la memoria, siempre andaba con una resaca de recuerdos, y sus heridas a medio remendar, nunca tuvieron la sanidad; las manos le temblaban, y sus pasos trastabillaban, pues el camino se le fue haciendo extraño e infranqueable a medida que lo recorría.
No pudo más que dejarse llevar, respirar por inercia, ver pasar los días, los meses y los años de su ausencia.
Dejó de pelear contra si mismo, de renegar de su valía, poca o mucha, en su pecho nunca cupo la soberbia, y aunque el orgullo quiso hacer nido, el viento de la conciencia siempre supo hacerlo caer de la copa de aquel árbol de egoísmo.
La locura le tocaba la puerta, más el miedo siempre le mantuvo bajo llave el impulso de perder la cordura.
Sintió entonces que el tiempo le pasó temprano la factura, de todos aquellos pecados que no cometió, de la anquilosada manera de concebir y ver el mundo, que estuvo siempre detrás de la ventana, que nunca quiso abrir.
Se guardó entonces para si, como una virgen para el sagrado rito del matrimonio, y no dejó que el mundo le viese nunca mas, y las sienes se le fueron blanqueando, y la piel se le llenó de surcos.
Los espejos dibujaron reflejos desconocidos de su rostro, y pensó que era otra persona por algún tiempo.
La vida se le fue apagando junto al brillo de su mirada, y esperó de pie en la puerta, el llamado de la muerte, de la misma manera que esperó a aquella, que le dejara vacío, y sin ganas de vivir la vida.-"

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Miércoles 10 de Septiembre de 2014

"La música aturde ahora mis oídos, hace vibrar a profundidad mi ser con cada acorde, el sonido estridente y maldecido de guitarras eléctricas saturan mis entrañas de rebeldía.

Una euforia auto-inducida por una letra anatema y prohibida, mi ser revienta en explosiones súbitas de adrenalina que como gasolina, aceleran el motor de los latidos de mi corazón.

En el rock la filosofía del hedonismo se resume, se sublima, se exalta, se enardece y enarbola, se agiganta y se expande, como incendio, como ráfaga de viento.

En la hipnosis colectiva que el endemoniado ritmo de la música me sumerge, se adormecen mis sagrados credos, y se despiertan mis demonios, surge entonces la inexplicable tentación de probar lo prohibido, de pecar, de romper lo establecido.

Música infernal le llaman, pacto melodioso con satanás, le vendes tu alma al diablo en estrofas proscritas, si sacudes tu cabello y contorsionas tu cuerpo en el enloquecido ritmo, ya estás poseído, perdido en el infierno.

Voy al tumulto de los renegados, los despreciados, los rechazados por la masa que domina, la dueña del dinero con el que se compran las conciencias, la que alcahuetea la pedofilia de la iglesia que bendice sus acomodadas cabezas.

Yo sacudo mi cabeza en los conciertos, con afán de desterrar lo que de niño me metieron en el cerebro, un viejo y caduco orden, un sistema que te hace cada día más borrego, esclavo y lava cerebros.

Con mi música yo me libero, me zafo los grilletes y las cadenas del intelecto, yo me voy a lo más básico, al pogueo y machoneo, al exorcismo de la realidad que nos pusieron en el plato.

Es la música mi religión, mi adicción y mi personal credo, mi filosofía de vida, la banda sonora de mis juergas de alcohol, droga y sexo, es mi culto a la rebeldía y a la diferencia.

Es el rock, el metal y el punk, mi desayuno, almuerzo y comida, me la bebo, me la fumo, me la sudo en una cama con una buena compañía.

Que viva el rock, que me satura las entrañas, que enciende el fuego con la chispa de la locura, de esa que me posee cada vez que suenan las guitarras, los bajos o la batería, y que una voz de ultratumba, me conmueva las entrañas, mientras sacudo mi cabeza y estrello mi euforia contra este mundo que inventaron otros para asesinarnos de rutina y modelos de perfección absurda.-"


Miércoles 10 de Septiembre de 2014
 
 
"-Quisiera imaginar que la mañana no lastima tu mirada, cuando la luz del sol se mete por tu ventana, que no te duele la cabeza con el concierto de trinos de las aves que te dan los buenos días.
Quisiera imaginar que tus pasos presurosos no te conducen a brazos ajenos, que tu sonrisa no va a parar a los ojos de otro enamorado, que tu boca no bendice de besos su rostro, que tus manos no se deleitan con la aspereza de una vellosidad en aquel extraño rostro.
Quisiera imaginar que las horas no se hacen tu cómplice en el crimen de olvidarme, que mi recuerdo titila débil en el brillo de una estrella distante, de esas que miras en la noche justo antes de acostarte.
Quisiera imaginar que tus oídos no se endulzan con la miel de boca extranjera, que tu palpitar no se acelera si una mano aventurera se cuela por entre la falda o debajo de tu blusa, en busca de un sutil gemido de placer y locura efímera.
Yo quisiera imaginar que te vas a la cama con un libro, un taza de té caliente y una foto que te haga memoria de este fantasma que desaparece a la distancia.
Quisiera imaginar que eres libre, que no le perteneces a nada, ni a nadie, que tu vida no tiene dueño, que no le vendiste la alegría a la utopía de un vaporoso sueño.
Quisiera imaginar que me guardas muy profundo, escondido quizás, a la vista de tus entrañas, en aquel rincón dónde solo habita para ti lo sagrado de la memoria.
Quisiera imaginar que aún me amas, así como yo lo hago, aunque solo sea en mi imaginación.-"

jueves, 12 de junio de 2014

"Le cedo mi poder al vino, mi escasa fuerza de voluntad, le entrego mi dolor, le dejo en sus manos mi angustia, a su custodia mi desesperación, y su cuidado mi abandono.

Él, conoce el breve camino a la inconsciencia, al estado nebuloso y confuso de la mente, una especie de embolate, de viaje astral auto inducido, en el desvarío de una noche de juerga, que te borre trágicas memorias, y que cuya resaca te haga el milagro de anestesiarte dolorosos pensamientos, que aquella muerte consentida de células cerebrales, mengüen la capacidad de los recuerdos, de venirse así sin avisar, y pegar fuerte en el pecho.

Licor, embriaga mis penas, no intentes ahogarlas, las muy perras saben nadar, y lo hacen en sincronía perversa y cruel, con aquellas melancólicas melodías, cuyas letras y música se hacen imágenes, con nombre y apellido,de aquel fantasma en que se ha convertido, aquella a la que una vez amé, y que ahora se ha ido.

Una tras otra las botellas hacen fila, los tragos se desvanecen en mi boca, y pacientemente la nostalgia se filtra hasta mi sangre, hace guardia con tristes recuerdos, mientras el licor en mis venas hace recorrido alegre, enervando mis sentidos, aflojando mi lengua y de vez en cuando, desabrochando la bragueta de mi pantalón.

Licor que mi realidad deforma, la llena de luces de colores, la doblas y con ellas las figuras, pones a mi pequeño y encogido mundo a dar vueltas, licor que enlagunas mi conciencia, que refundes la memoria, que hinchas mi mirada, y que la extravías de la luz.

Licor que purgas mis entrañas, tanto como quisiera yo lo hicieras con lo que me duele, con lo que me pesa, con lo que me lastima y me castiga, con lo que llena de lágrimas mis ojos, y de rabia mis entrañas, licor que anisas el aliento de mi boca, el sabor de mis labios, que elevas mi ego aterrizado y lo liberas de su natural encierro, que le añades osadía a mis temores, que derrumbas tapias de cobardía, que fragmentas cortinas de timidez.

Licor que me pone alegre, contento, o que me reduce en un momento a tristeza, que me lleva a la euforia, o me deja caer en un sentimiento depresivo y suicida, que me disfraza de buena gente, o que le baja los pantalones al hijo de puta que escondo profundamente.

Excusas tengo para ingerirte, a pequeños sorbos, a vasos o a bocanadas, como bebiéndome la amargura de la vida, pretextos para hacerme tu fiel esclavo, tu servidumbre, para rendirte pleitesía cada fin de semana, en una especie de ritual bohemio y suicida, en donde matar pretendo con aguardiente, ron, cerveza, vino, brandy o chicha, lo que mi alma le escupe a la mente, un rostro casi olvidado, una caricia perdida, un amor extraviado en otras sábanas, irreconocible en otros cuerpos.

Licor, contigo le doy alas mi natural demencia, contigo mi adrenalina fluye en torrente y no se acobardan mis ganas, no hay mujer lo suficientemente altiva y soberbia, orgullosa y altanera, que bajo tu efecto e influjo considere fuera del alcance de mi deseo.

No sois la panacea, no aliviarás mis dolores, no eres la medicina de mi enfermedad mental, no me curas las heridas, sos mas bien una especie de placebo, un contentillo momentáneo, una especie de felicidad tan efímera como un orgasmo, una de las tantas adicciones que sirven a los escapistas de los dolorosos estados de inconsciencia, que solemos habitar.

¿Que sería de la vida sin los beneficiosos y probados efectos del licor?, ¿qué sin la música que suele acompañarle, junto con la danza y el baile?, quizás la experiencia más insípida del universo, o simplemente un disfrute o un sufrimiento a quemarropa de lo que llamamos vida, y éstos, licor, música y baile, van todos tomados de la mano, son hijos y hermanos de un mismo padre, los tres suelen encontrarse y actuar juntos, o incluso por separado.

El licor sin la música, solo embriaga, la música sin licor, no anima al cuerpo ni al alma, y bailar sin música es una ridiculez absurda, a menos que suene en tu cabeza, pero cuando embriagado se baila y se canta, se le hace el amor a la vida, se le hace una burla al destino, se mofa uno de la realidad en su propia cara.

Licor, como cualquier adicción o vicio, siempre hallarás quien te ataque y te defienda, tus defectos y cualidades, tus efectos y consecuencias, sobre lo que me haces, y lo que le haces a todo aquel que te ingiera."