"-Le diré al viento tu nombre, para que me lo devuelva hecho brisa en la mañana y me susurre con su voz, el encanto de tu ser cuando hablas.
Le diré al sol que te toque la piel con sus rayos y que su calor habite en todo tu cuerpo, para que en las noches me haga sudar tu verano y derrita el hielo de mis emociones dormidas.
Le diré a la noche que pueble tu pelo de estrellas brillantes y a la luna que le haga menguante a la niña de tus ojos.
Le diré a la calle que retenga el eco de tus pasos cuando caminas y las nubes que te bendigan con su rocío en la tarde.
Le diré a los pájaros que se posen en tus manos y que sean los mensajeros del amor que te guardo en mi alma.
Le diré a la tarde que se haga paisaje con la belleza y lozanía de tu rostro.
Le diré a la luz, inquilina de tu mirada, que se convierta en lumbre para la oscuridad de mi ser, cuando la tristeza infinita me embarga.
Le diré a tu cuerpo que se haga lienzo, para pintarle caricias con mis dedos y el óleo de mi esperma.
Le diré a tu desnudez que habite mi memoria, que se haga indeleble en el tiempo, que me fluya por cada neurona como una sinapsis infinita de deseo.
Le diré a la vida que me lleve a tu lado, que me haga un lugar en tus entrañas, en tu pecho, que me vuelva poesía para tus oídos.
Le diré a la muerte que no venga nunca, que se vaya lejos, que no nos sesgue el deseo que nos nace, que nos une, nos amarra con los hilos invisibles del cosmos.-"