"No hubo mucho que decir de aquella espectacular figura, allí estaba ella intoxicando el lugar con su tímida presencia, una blusa vaporosa, apenas si cubría la lozanía color mocca de su piel...
Mis ojos se posaron de inmediato en los ligueros que asomaban rebeldes por entre la falda que procuraba tapar algo más que la voluptuosidad descarada de su figura femenina...
La recorrí con la mirada, mientras mojaba sus labios en una copa burbujeante, me miró de reojo y un destello asesino, traspasó mi ser, haciéndome estremecer, confieso que casi de inmediato, todas las vellosidades de mi cuerpo se erizaron cuando se quedó mirándome...
Para aquel entonces ya había perdido mi alma apostando a perder en la singularidad de su belleza...No miró más, pidió otra copa y se levantó de la barra, caminó lentamente contoneando sus curvas, los tacones resonaban con ecos por el recinto, y el bullicio de aquel sitio pareció enmudecer por un momento, mientras su figura, descarada se movía por aquel repleto espacio, mi mirada se filtraba por entre las siluetas danzantes, buscando su presencia, ella con la copa en la mano caminó hasta una mesa cercana, allí oteó para ver quien la miraba, como adivinando que mis ojos, estaban pegados a su vestido negro, que más que vestirle, parecía dejarle desnuda a los sentidos de los machos de aquel sitio...
Se acercó a un hombre ya de edad avanzada que estaba en aquella mesa, y mientras parecía susurrarle algo al oído, el brillo de su mirada, rompió la oscura distancia que la separaba de la mía, y otra vez vino...el temblor aquel que me sacudió cuando me miró por primera vez...y supe entonces que ya, yo no sería más de mí...que ahora sería atrapado una y otra vez por el encanto de su imagen y la hechicería que brotaba por sus ojos...

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