RENUNCIACIÓN
He abandonado poco a poco mi ser a su propia
suerte…descuidado mis pensamientos, esos que caminando entre laberintos,
siempre supieron hallar el camino hasta tu recuerdo…
Mis ojos ya resecos por la luz opaca, que se filtra por
entre las cortinas de mi ventana ya no lloran desconsolados en la penumbra…y mi
oídos ya no esperan escuchar más los quedos pasos que dabas en el corredor…
Sé que tu imagen se ha ido ya, igual que tus recuerdos…se
llevaron mi equipaje de llanto y nostalgia, ya mi corazón no palpita con dolor
ni pena…ya no tiene sentido siquiera que bombee más sangre a mi cerebro que no
piensa…
He sido vaciado de toda emoción, de todo sentimiento, hueco
estoy por dentro, un abismo me abarca, y la soledad me abraza como si temiera
perderme de nuevo…yo a ella…y ella a mí…
Grises son los días allá afuera, en ése mundo que apenas
conozco, ése que amenaza envejecerme en sus calles y muros…ése a quien le temo,
por sus odios raciales, por su violencia callejera, por el bullicio
incontrolable de sus superficialidades…
Finalmente fue derrotada mi fe y mi esperanza…esa que
manoteó desesperada en medio del océano de mi amargura, esperando ser salvada,
por un milagro que nunca se materializó…
Esperaré que la muerte venga a llevarme…o que la vida me
lleve hasta allá…lo que primero pase, y que mis pasos sin sentido vaguen por
las habitaciones vacías de ésta casa, y que mis pensamientos como fantasmas, se
aparezcan a deshoras y sorprendan con recuerdos tuyos…
Me hundo pues dentro de mí mismo, esperando hallarme algún
día, más perdido que nunca, en la vastedad de mi confusión…abandonado a mis
repujas internas, a las interminables noches de insomnio, al frío de solitarias
madrugadas, a la tumultuosa soledad del mundo y sus prejuicios…
Que me sacuda la vida cuanto pueda, que me suba, que me
baje, que tire contra el suelo, que ya no soy rival para sus embates…que si
quiere me mande al infierno, no creo que sea muy diferente de lo que ahora
siento por dentro…

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