"Ella lloró...
Por el amor que perdió un día, en una noche de locura, un amor fugaz, que solo la confundía...
Ella recordó el día que se conocieron, la luz del sol en la tarde, el llanto le hizo lago en los ojos cuando vió vacía la banca del parque, aquella en la que se sentaban a ver el sol descender por el horizonte...
Recordó sus ojos, penetrando el abismo insondable de su alma, descifrando las mutuas miradas, recordó como con sus manos dibujaba sus labios, sus mejillas, sus cejas, como los dedos se enredaban en sus largos cabellos, y esos ojos azules, tanto como el mar, en el que solía sumergirse...
Recordó la pasión con la que estrujó su cuerpo, los orgasmos que logró arrancar a gritos en aquella alcoba, iluminada taciturnamente por titilantes velas, la humedad de muchos besos que rodaron lujuriosos por todo su cuerpo, las caricias, los abrazos, las noches y las madrugadas de entrelazados cuerpos bañados en sudor...
Solía ir sola a los bares en los que bebieron cerveza, vino y café, imaginaba su presencia, sus palabras, los gestos de su rostro, la sonrisa que lograba dibujar una, en la austera y parca faz, que permanecía inmutable en el suyo...
Los niños lograban darle algo de alegría, algo de esa esperanza que se le escapó, que dejó ir, y que el mundo quiso quitarle alguna vez, por la ignominia que sintiera, al no reconocer públicamente sus propias emociones...
A veces caminaba sin rumbo en la noche con la esperanza de hallarle en alguna esquina, ni el estudio, ni el trabajo lograron nunca, borrar su imagen, buscó siempre su presencia a donde quiera que iba...
Museos y vitrinas, galerías y boulevares, todos destinos comunes, ahora vacíos, de todo el amor que una vez se prodigaron, en besos apasionados, y las caricias prohibidas de dos amantes, cuya moralidad, fué puesta en la palestra del escándalo...
Se vieron de nuevo, brevemente, y ya no fué lo mismo, y aunque ella quiso amarle, el amor, ya se había marchado, a otra cama, a otra vida, con otra persona, que no era ella...
Su corazón quedó partido, para siempre, con una herida profunda, imborrable, inolvidable, su sexo quedó marcado con hierro candente de una líbido, que quedó en animación suspendida...
Ella dobló la esquina, y volteó la página de su vida, se alejó como el sol de la tarde, con su vestido azul, con la melancolía guardada en su cartera, con el dolor de su alma guardado en los trozos remendados del corazón que le quedó...
No volvió a ser la misma, no era la misma sin ese gran amor, ése amor que fué su adrenalina, que le movía cada célula del cuerpo, cada neurona del cerebro, cada poro de la piel...
La amaría por siempre, así fuese un amor, de mujer a mujer..."
-Inspirado en la Película, Azul, es el color más cálido, la historia de Adéle-, ganadora de la palma de oro 2013-

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