"El verdadero amor es sometido a todo tipo de pruebas, es "testado" por la distancia, examinado por el tiempo, escudriñado profundamente por la adversidad, esculcado por la duda, "raqueteado" por el miedo, extorsionado por el olvido, secuestrado por los perjuicios, los tabúes y los dogmas, amenazado de muerte por la indiferencia y el abandono.
El amor tiene tantos enemigos, como demonios el mismísimo infierno, está hinchado de particulares emociones, matizado de profundos deseos, amalgamado en sentimientos de toda índole, que van y vienen con la marea de las circunstancias y los acontecimientos, en el oleaje de la vida, en la marea del tiempo.
Se te aparece de repente, como un fantasma, como un espectro siniestro que conmueve de miedo tus entrañas, y se desvanece de igual forma, dejándote convulsionando de susto y soledad, se disipa lentamente como el humo de un cigarro, sin que puedas aferrarte a alguna imagen de él, se te escapa de las manos, se evapora como agua en el desierto, se va y simplemente no regresa.
El amor es una poderosa fuerza, un impulso, que te mueve, que te empuja, que te lleva, te conduce, te dirige, es el color con el que pintas de alegría tus días más grises, es el responsable de que tu sangre corra más aprisa por tus venas, y hace que tus ganas, convulsionen violentas en tu vientre, es un estado de euforia inexplicable, un hipnotismo, una narcosis, el adormecimiento, consentido y aceptado de la racionalidad y la conciencia.
Pero lo es también, la potencia, las ganas, la voluntad de hacer, de conseguir, de lograr, el propósito de realizar y ejecutar en cada acto, el deseo profundo de materializar de llevar a cabo, de conseguir a toda costa lo que se persigue, es la motivación.
Ciertamente, el amor no todo lo puede, pero la voluntad y las ganas, logran lo que suficiente amor no consigue, en estas dos fuerzas, amor y voluntad, está la cohesión misma del cosmos, la caótica armonía del universo visible, la sincrónica anarquía de la existencia misma, sin amor y sin voluntad, no tiene sentido alguno la vida, no hay propósito loable, no realidad soportable, no sentido lógico, existir por existir, resulta insulso, e insípido, respirar y moverse, no sería suficiente.
Sin amor, la vida no sabe a nada...
Sin voluntad, no tiene sentido alguno seguir viviendo..."

No hay comentarios:
Publicar un comentario