viernes, 28 de febrero de 2014

"En los muchos o pocos años que han de quedarme por vivir, en la inmensidad de esta incertidumbre que me sobrepasa hoy por hoy, en la caducidad, de los días, y lo efímero de las noches, en aquellas horas que se diluyen, allí se va mi alma, por el retrete del tiempo que no vuelve.

Se pasea mi humanidad por todas partes, como buscando algo que se ha extraviado, una ansiedad repuja mi pecho, con una angustia que se petrifica, esta calcárea congoja que enrojece mis ojos, con la abundancia, de unas lágrimas vanas.

Un desespero que mi racionalidad no logra explicar, pero que mi cuerpo somatiza en insomnio, en un temblor que sacude mi cuerpo, mi alma y mi ser, terremoto de emociones de baja frecuencia vibratoria, el colapso de una escasa cordura, que no permite que me hunda en la totalidad de la inconsciencia.


Me va la vida, en la inutilidad de su devenir, en el momento a momento de sucesos anèmicos de emociones, en el hastío de ver pasar estos eventos, con la monotonía de unas imágenes que se calcan y replican día tras día.

Mi vida no es más que una película muda, con una sola escena que se repite día tras día, sin ningún guión emocionante, ni escenas de riesgo, no hay efectos especiales, no hay nada especial que me haga efecto, es una rutina mortal, que consume mi vida, como el cáncer de melancolía, que carcome mi ser.


Un no se qué, que me revuelca en la cama, peor que la "arrechera" de un libidinoso amante, es un cólico mensual que siento día tras día, que me desgasta la memoria en banales recuerdos, en escenas de un amor que fué asesinado de indiferencia.

La locura se disfraza de emociones que se aglomeran en mi pecho, haciendo fila para desgarrar mi alma, y desbordar mis ojos en llanto inútil, un sufrimiento masoquista, por demás innecesario.

Ya no se que hacer para arrancar de mi esto que me domina, que me pudre en vida, que me tortura inmisericordemente a cada instante.

No lo soporto, no lo tolero, no en mis cinco sentidos, preciso de un medicamento que me saque del suplicio, que borre mi realidad y la distorsione, que me profundice en un sueño, en el letargo de una sombría noche, que me ponga en estado comatoso, inconsciente.

En el vacío absoluto hallo la paz que no encuentro cuando estoy despierto, en la ausencia de pensamientos, en el adormecimiento de los sentimientos, como convaleciente, como recién muerto."



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