viernes, 28 de febrero de 2014

"Entender, que mirar otros ojos, no lograrán jamás que vea el mar, en el que me zambullía, cuando conectaba mi atención con los tuyos.

Entender, que en una caricia ajena, no encontraré jamás la calidez y ternura que me transmitías con tus dedos, con la palma de tus manos sobre mi piel.

Entender, que los besos de otras bocas, la humedad de otros labios, la lascivia y lujuria de otra lengua, y que el aroma de un perfume desconocido, no reemplaza el dulzor de tus labios, el néctar de tu boca, ni el olor de tu cuerpo, que aún satura mi nariz en la memoria de los días.

Entender, que no serás reemplazada, que tu vacante no está disponible, que el lugar que ocupas es solo tuyo y de nadie más, que allí permaneces, inmutable, inamovible, como una imagen cristalizada, una estatua detenida en el tiempo, un cuerpo cryogenizado en el espacio infinito.

Entender, que aún te quiero, que vibras en cada átomo de mi ser, que te mueves en cada célula, que abarcas cada tejido, que te contraes en cada músculo, que me andas por las venas, que palpitas en lo profundo de este tonto corazón, que te respiro en el aire de la mañana, que me tocas el rostro con la luz que logra colarse por la ventana, que mojas mi cabeza, con millones de besos, que como lluvia de la tarde , moja mi rostro, que caminas a mi lado y haces eco en el adoquín de las calles por las que vago solitario, nada más que contigo en mi pensamiento.

Entender, que no podré sacarte de mi vida, no hasta que la muerte venga a arrebatarme el último aliento de vida de mis pulmones, no, hasta que la agonía eterna de extrañarte siempre, extinga definitivamente la llama que vital, arde en lo más profundo de esta triste existencia.

Entender, que debo aceptar que no estás más, no en mi vida, no en mi entorno, no a mi alcance, no en la misma frecuencia vibratoria, no en la misma órbita."




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