"No te lastiman mis palabras, te lastima que no digan lo que quieres de ellas escuchar.
No te lastima el destino que ellas puedan tener, te lastima que el destino no las conduzcan a tí.
No te lastima que no cante, te lastima que la melodía que entono, no te mencione en ninguna parte.
No te lastima mi silencio, te lastima imaginar que estoy enojado, que no quiero hablarte, que no tengo nada importante y valioso que decirte.
No te lastima que me aparte, que me aleje, te lastima que a otra me aproxime, que me le acerque.
No te lastima que te ignore, te lastima que mi atención, esfuerzo y tiempo, lo gaste con otra que si lo aproveche.
Tú esperabas de mi algo que no puedo darte, yo solo de mi ser, te ofrecí una parte, tu fuiste la que esa decisión de aceptarla tomaste, y con ella conformarte, luego quisiste más, y mas no podía yo darte.
Ahora que cambia la marea, yo soy el malo del paseo, el que te abandona a tu suerte, el que se hace de la vista gorda con tu dolor, un desagradecido más y un aprovechado de tu buena fe y amor.
Yo te digo: es mejor herir con la verdad, que agradar con hipocresía, tú me ofreciste una amistad, y eso creí que de tí recibiría.
Una sin contratos, ni prevendas, sin imposiciones, respetando libertades, cautelando independencias, protegiendo integridades, valorando dignidades, sin preceptos, condicionamientos, concesiones o emocionales chantajes, cada uno tan libre de ataduras y obligaciones como fuera posible darse.
Yo si quiero ser tu amigo, pero si no te sirve, lo que soy ni lo que te ofrezco, entenderé tus particulares motivos, aceptaré y trataré de asimilar la decisión que tomes basada en tus personales razones, pero ten presente estas cuestiones.
Quien sacrifica amor por amistad, o amistad por amor, no reconoce la valía de una mala transacción de emociones."

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