miércoles, 1 de enero de 2014

"Con la rabia de mis años, le arranco cada día pasos al adoquín de las calles, pinto de miradas el cielo azul que cubre los escasos cabellos que cubren mi cabeza, lleno mis manos con el espacio vacío que hay en mis bolsillos, oculto mis ojos en la oscuridad disfrazada de unos lentes oscuros, y mi tristeza va refundida en la sal de un par de lágrimas que siempre amenazan rodar suicidas por mi rostro.

Creo, ilusamente, a veces, que el viento me susurra tu nombre al oído, más es mi mente, la que desobediente, me representa en recuerdos, tus palabras, aquellas que dijiste, aquellas que no, las que te guardaste, las que te guardas para si, las que ahora endulzan los oídos de otros, las que llevan aliento, las que motivan, las que dan ganas de vivir, la banda sonora de una vida, que muere cada día.

Así están las cosas hoy por hoy, desde hace cuatro meses, desde que no se nada de ti, si vives, ¿como vives?, si duermes, ¿que sueñas?, ¿con quien sueñas?, si ríes, si lloras, si olvidaste finalmente, si amas de nuevo, o te quedaste sola.

Mientras tanto, desahogo mi pena, caminando extraviado, por calles desconocidas, fumándome el aire contaminado de la ciudad, tocando el frío concreto de muros pintados de olvido con mis manos, lanzando miradas suicidas al vacío de la noche, encegueciendo mis ojos con la luz del sol en la mañana.

De vez en cuando me pierdo en la multitud, buscando un rostro, uno hermoso, uno que se fije en mi, uno del que me enamore, unos ojos que me atrapen, que encarcelen mi alma, una voz, una que me hipnotice, que me idiotice, un ser que me narcotice, me quite la voluntad, me domine con la ternura de su ser.

Mas la naturaleza no suele repetir ciertas desgracias, no hay promociones en el destino, no pagas con uno el precio de dos, no hay tal fortuna, no para mi, dichoso aquél que mira ahora tus ojos, acaricia tu rostro, besa tu frente, prueba el sabor de tus labios, la humedad de tu sexo, que escucha en el silencio de la noche los latidos quedos de tu pecho, dichoso aquel que bebe la ambrosía exquisita de tu presencia, no solo en su cama, sino en su existencia.

Dichoso aquel que apuesta un beso tuyo en una partida de ajedrez, y aún perdiendo ante tu natural habilidad para la guerra de fichas y peones, gana una mirada tuya como premio de consolación.

Yo perdí la partida del amor, gané el premio mayor del olvido, suerte de indiferencia, fortuna de desdén, no soy nada, ni un triste recuerdo, nada que valga una sonrisa, mucho menos una lágrima.

Supongo que así fué escrito, por quién diablos no lo sé, se suele endilgar todo tipo de desgracias al destino, a Dios, ése en el que no crees, en él que me niego a dejar de creer, aún por haberme torturado con tu cruel abandono, sobrevivo a la experiencia masoquista de seguir pensando en ti, de seguir recordándote.

Algún día se me pasará, como una jaqueca, una fuerte resaca de mi existencia,  será uno de tantos recuerdos, una de tantas memorias sin sentido, ya no me dolerá más el pecho, ni el ego henchido de rabia y frustración, me reiré a carcajadas de mi mismo, de mi estupidez, de darle sentido a algo en el que fuí el único comprometido, me dolerá haber invertido, tanta energía, tanta emoción, y haber perdido tanto tiempo, en alguien a quien le importo un comino.

Mejor te doy de lo mismo, mejor intento olvidarte, negar que existes, volverme algo así, como un ateo de ti, blasfemar tu nombre, volverme un anatema de tu existencia, he de ser de ahora en adelante, un negador absoluto de lo que una vez pasó, a ver si logro curarme de una vez y por todas de esta locura que representó el amarte, tanto, mucho, demasiado, más de lo que se puede, más de lo que alguien común merece."





martes, 31 de diciembre de 2013

"Un año que termina, como todo lo que empieza, hubo un principio, con un abrupto final, no hubo estertor de muerte, ni nada que anunciara su fatal deceso, fué asesinado de indiferencia, de distanciamiento premeditado, acción calculada de apatía.

Excusas insulsas, argumentos cuyos cimientos flaqueaban sin sustento lógico, anémicos de explicaciones, de un estructurado discurso que lograra cuando menos, hacer claridad en los hechos.

Te parapetaste en el modo autodefensivo de esconder tus emociones, tras la careta de tu consabida y evidente bipolaridad, fué tu enojo la oportunidad perfecta, para acabar de tajo todo lo que había.

Así mueren algunas cosas, a manos de otros, en tus propias manos, un crimen no compartido, un homicidio endilgado al más tonto, y el mas tonto siempre suele ser el más enamorado.

Con este año no se muere solo ése sentimiento, se muere todo lo bueno que había en mi, la confianza en el amor, en lo que representó alguna vez, vaciada queda mi existencia, no corre sangre pura por mis venas, está contaminada de rabia.

En este año que termina, terminan mis ganas de amar, de entregarme, de darme entero, si migajas recibo, ¿por qué diablos he de darlo todo?, si el pago a una sincera entrega es el cruel olvido, ¿para que amar así?, de ahora en adelante, daré de lo que recibo, a ver si al mundo le vale madres, corromper un corazón sincero.

Que muera de una buena vez lo que siento, si quiere morir de a poco conmigo, lentamente, año tras año, esperando la justicia de la muerte, ésa que te lleva cuando menos la esperas, cuando no la necesitas, cuando empiezas a entenderlo todo.

No pudo el llanto lavar mi pena, ni mi congoja drenar el sentimiento, no hubo consuelo para mi pena, ni olvido alguno para todo lo que aún queda de ti en mi, solo el sueño alivia cada noche mi cruel tormento, allí no estas, allí no te veo, no veo nada, por que eso eres, por que eso soy para ti.

No quisiera este pesado fardo en el nuevo año que empieza, pero debo aceptar que siempre fué superior a mis fuerzas, como el amor que te dí, es mucho más de lo que mereces, es mucho más de lo que te dará cualquiera.

No te deseo el mal, ni la justicia de tu infelicidad, al lado de algún hombre de ésos que te gustan, llenos de intelecto y vacíos de emociones, solo espero no verte nunca, no encontrarte de nuevo, que mis ojos sean cegados por algún destello, antes de cruzarse de nuevo con la maldición que encierran los tuyos.

Te mueres para siempre, con lo que queda de este año, te dejo atrás, te mando al carajo, al olvido, donde siempre has debido de estar, que no te me aparezcas nunca es lo que pido, para este año nuevo, en paz comenzar."





lunes, 30 de diciembre de 2013

"¿A dónde diablos se fué la luna, que alumbraba nuestras noches, que acunaba los mutuos insomnios de interminables charlas?

¿Dónde está el mar en el que recreabas la vista, y el cielo que celoso coronaba de nubes tu preciosa cabeza?

¿dónde quedaron las noches, dónde los días, dónde la brisa que sacudía tus negros cabellos?, ¿y el cansancio, de correr sin rumbo por aquellas calles lejanas de España?

¿Sacude tu pecho ahora el miedo a ser descubiertos?

¿Por qué diablos tuve que endiosar un sueño al lado tuyo?

Busqué un cielo en tu mirada, y me heredaste un infierno de silencio.

Respiro el aire putrefacto, de una ciudad que  me contamina la existencia, me inyecto el veneno de tus recuerdos que me mata lentamente, sin piedad y con dolor extremo.

Me intoxico, con el humo que expelen los autos, y con el olor a hierba, de los que intentan huir de su cruel realidad fumando porros.

Es suicida la vida que llevo desde que no estás más, es incierto el futuro en mis manos vacías, en el espejo se asoma un remedo de lo que fuí a tu lado, una mueca sombría y yerta, ocupa el espacio de la sonrisa que dibujabas cada día en mi vida.

Es una maldición querer olvidarte y no poder hacerlo, quisiera arrancarme el corazón del pecho, y dejar hueca mi cabeza, mutilar mis manos, despellejarme, borrar hasta el más mínimo rastro de tu paso por mi cuerpo.

Pero la crueldad me cubre, con múltiples tormentos, con insomnios, con desvelos, con la memoria insulsa de fugaces momentos.

Fui yo quien le dio sentido a esto, fui yo quien entregó todo, fui yo, quien te endiosó, quien puso en un pedestal tu cuerpo, tu mente, tus palabras, tus ojos, tu cabello.

Solo hay una forma de matar a un dios.

Olvidándolo de tajo, negar que existe siquiera.

la mejor venganza y el mejor perdón, es el olvido!"



miércoles, 25 de diciembre de 2013

"El bullicio, calles iluminadas, gente que se agolpa en los portones de las casas, risas, música de "parranda", algunos tienen copas en sus manos, otros botellas de licor, la mayoría, habla por teléfono, o "chatea" en sus dispositivos electrónicos, navidades "modernas", dónde lo único común con el pasado, son las escasas tradiciones que sobreviven, al "autismo" provocado por la "modernidad" que amenaza la cada vez más elusiva convivencia y una escasa y cada vez más rara "unión familiar".

Lo que no cambia, es el afán de mostrar, de lucir, de "chicanear", equipos de sonido sobre las aceras, la música del momento, la de ayer, la de hoy, la de siempre, las chicas, acicaladas con sus mejores "pintas", los chicos, ebrios, de una lujuria que no los abandona, ni en "semana santa", un cóctel de licor y testosterona, que les enerva los sentidos, de sus bocas brotan a alto volumen, los ¡viva la navidad!, ¡tómese un chorro h...p...!, y cosas por el "estilo", muy a su "estilo"; Uno que apesta, uno que no revela mucho sentido común, que suele ser el menos común de los sentidos, en estas fechas, en donde, las riñas, y el desorden, opacan la armonía y fraternidad que se disfraza, de rojo y blanco, y que ríe socarronamente ¡jo, jo, jo!.

"Costumbres", "tradiciones", las mismas conductas nocivas de siempre, sacrificar la cena al aire libre, beber hasta perder el conocimiento, quedar henchidos, de natilla, buñuelos, sancocho de espinazo, caldo de pollo, "changua", costilla de cerdo, morcilla, chicharrón y toda la gastronomía, que eleva tus niveles de testosterona, y sacrifica de paso los niveles de materia gris, haciéndote un títere mas, de un sistema inventado por otros, una historia que se escribe cada año en la memoria colectiva de muchos, que los presiona, con la obligación, de dar regalos y celebrar, un nacimiento divino, que en nada corresponde a los hechos históricamente comprobados.

Sólo hay algo que logra entusiasmar un poco, la reticencia de mi alma, a tanto jolgorio inconsciente, ver, a abuelos, padres, madres, nietos, primos, tíos lejanos, familiares, amigos, desconocidos y "colados", todos aparentemente "unidos", en la misma y jactanciosa celebración.

Ríen, cantan, bailan, se emborrachan, dan "voleta", pero así son felices, así estan juntos, así logran reunirse, después de gastar sus vidas en un año de duro trabajo, en donde apenas si se pueden ver, salvo por el verbo y gracia de la tecnología, que los conecta.

La navidad para mi, no es otra cosa, que un cúmulo de contradicciones, de gente que se siente feliz de tenerlo todo, mientras que otros incluso cerca de aquella felicidad, sufren, y carecen, de cosas, de personas, de la felicidad que exhiben con tanta energía.

La vida te da, cosas, personas, pero también suele quitártelas, sea navidad o no, la vida no entiende de épocas, ni de clases sociales, no distingue ricos de pobres, inteligentes o tontos, exitosos o fracasados, la muerte tampoco, allí hallamos toda la justicia necesaria que nos es negada en vida, todos cortados con la misma guadaña, en la hora final.

Y hay quien se entristece, por que no obtuvo el regalo que quería, el auto del color que quería, la casa del tamaño que quería, el celular inteligente que quería, el video juego, la "pinta", el dinero, el título, el amor, la salud, en fin.

Expectativas, todas basadas en el lavado de cerebro profundo que hace esta sociedad enferma, en cada individuo desde que nace, e incluso antes, se inventaron la navidad, para satisfacer la compulsión de gastar, de consumir, éso les da felicidad a la gran mayoría.

Por mi parte, celebro la vida, cada día que pasa, a cada instante, por que incluso, la muerte, amenaza la escasa felicidad de sobrevivir por estos días, es tan frágil la vida, corremos tanto peligro todo el tiempo, que el miedo podría arrebatarnos, de inmediato las ganas de vivir, tanto como la vida, un infarto.

No hay navidad feliz, para quien no tiene nada que comer, nada que recibir, para quien está enfermo, sin trabajo, quien está de luto, para quien la calamidad es el pan y el vino de cada día de su penosa vida.

Y quienes lo tienen todo, no comparten nada, nada, ni un poco, la razón de la pobreza y la miseria, el hambre y la guerra en el mundo es solo una cosa...egoísmo.

Nadie, comparte nada, ni un poco de lo que tiene, incluso de lo que le sobra, no lo hacen con amor, y cuando lo hacen, lo hacen con soberbia, faltos de humildad, y buscando vanagloria..."bana"..."gloria"!

La misma gloria que cantan a un pesebre, a un árbol repleto de regalos, la misma con la que honran y esperan al "barbudo", que les trae en su trineo, el fruto de sus vanos deseos, "aguinaldos" de ambición y una codicia auto-impuesta.

Y como dice el poeta (Darío Gómez) en su canción..."y por eso, (y por muchas razones más)ésta (y ninguna otra), navidad no es mía."



Navidad de los Pobres...


Navidad de los Ricos y Poderosos...



lunes, 23 de diciembre de 2013

-Ella-

Se levantaba temprano, como todas las mañanas, desde hace ya quince años, años duros, en los que ambos sufrieron, en los que lucharon juntos, por crear un hogar, una familia.

Ella, ya no decía nada, hace tiempo que él no la mira con deseo, él le dejó morir, junto a las ganas. Ella se afanaba en quehaceres domésticos, el cuidado de los niños, las compras del día, las obligaciones de la casa, ella guardaba silencio frente a la cruel realidad que le pintaba de gris el día, la enfermedad que postró, los mejores años de su vida, y que amenazaba con dejarla sola en la vejez.

Se apresuraba a terminarlo todo temprano, para ayudar a su hombre, a aquel, que la conquistó con flores y poemas, que tantas veces, tentó la ira de su padre, y la mala fama en la lengua de su madre.

El ya no hablaba hacía más de un año, recostado en la cama, la enfermedad, le quitó la vitalidad, dejándolo vegetando, solo sus ojos tenían aquel brillo que titila, que le mostraba a ella, que allí, en aquella decrepitud, había todavía un alma, una que cuando menos y a pesar de las circunstancias, todavía amaba.

Ella, lo bañaba, lo aseaba, lo vestía de gala, lo sentaba frente al televisor, le daba su desayuno, le leía versos, que alguna vez el escribiera para ella, él solo la miraba, ella contenía las lágrimas de impotencia, y pretendía seguir son su vida, sin demostrar mucha tristeza, eso lo ponía peor.

De vez en cuando, salía a la calle, buscando el aire puro de la mañana, o la brisa de la tarde, se adentraba en algún parque, o subía de prisa alguna colina cercana, y a pesar que en ocasiones, cuando llegaba a la cima, se le escapaba el aire, ella respiraba profundo y miraba el horizonte, se veía a si misma, en años más joven, y recordaba con nostalgia la primera vez que se topó con la mirada de aquel hombre, que ahora, se consumía en una cama.

Llora desconsolada, de impotencia, de rabia, tantos años, tantos sueños.

Se va de nuevo a la casa, atiende a los niños que llegan de la escuela, hace las tareas con ellos, prepara su cena, los lleva a la cama, lo mismo hace con él, le administra la medicina, y le lee un libro esperando que el pueda conciliar el sueño que el extremo dolor le arrebata a veces, el se queda dormido, y ella sumida en su tristeza, se levanta, y se escapa por un instante de aquella pesadilla en la que se despierta cada día, desde hace más de un año.

Se va sin rumbo alguno, camina un par de calles, ve la entrada de una vieja taberna, en la que solía tomarse un par de cervezas,con el, entra, se sienta en la barra y pide una "amarga", la música le recuerda, los días mozos en los que ambos bailaban, hasta el amanecer en ocasiones, algo ebrios, reían mucho, se besaban mucho, se hacían el amor, veían la luz del sol aparecer en el horizonte.

Se bebe su cerveza, muchos intentan coquetear con ella, algunos incluso logran tentar su femenina naturaleza, hubo uno, incluso que le propuso una huida fácil, llegó incluso, a persuadirla de abandonar a aquel despojo, prometió casarse con ella, y hacerse cargo de los niños también, pero ella rehusó rotundamente, la infame propuesta.

El que yacía en la cama no era un hombre cualquiera, era el hombre de su vida, siempre la trató con respeto, siempre le dió amor, la apoyó en todas sus cosas, incluso cuando sus padres la echaron de la casa, el no se aprovechó de la situación, siempre cuidó de ella, veló por que estudiara, por que no le faltara nada, cuando los hijos llegaron, el compartía los deberes de la casa, y juntos fueron felices muchos años, antes que la enfermedad de el, todo lo cambiara.

Ella, se sentía sola, triste, desconsolada, abrumada por las circunstancias, pero aún así, lo amaba, incluso cuando su cuerpo dejó de calentar su cama.



-El-

Yace silente en un lecho de muerte, está vivo, pero se muere, cada día que pasa es un infierno, una pesadilla, el ve como ella se esfuerza por atenderle, por que se sienta bien, el sufre viendo como su belleza se escapa, al mismo ritmo que la vida le abandona a el.

El llora en silencio, cuando ella no mira, o cuando sale a la calle, el ve impotente como ella da la batalla con los hijos que desearon años atrás, el quisiera morirse, para no verla sufrir así.

El en ocasiones, sueña que ya está sano, y que puede abrazarla de nuevo, y caminar con ella, por las calles del pueblo tomados de la mano, e ir por la playa y jugar con los niños, y besar la frente de su amada, y escribirle versos, cantarle canciones al oído, y llevarla por las noches a la cama, y saciar las ganas de sus años maduros, y mojar sus labios con besos de antaño, que les hacían sentirse vivos, juntos, unidos.

El despierta cada día, con más ganas de morir, al verla a ella, llorando en silencio su soledad.

El le pide al cielo que lo olvidó, que se lo lleve pronto, para que ella pueda volver a reír, como en aquella tarde cuando la vió en la cima de aquella colina, cuando el viento le agitaba los cabellos, fué allí cuando cupido, atravesó sus corazones con la potente flecha del amor, uno que llegó a ser perpetuo, cuando menos, más allá del tiempo, que el jamás pensó.

El quiere verla reír de nuevo, y que viva el tiempo que le ha tocado, que no se apague su vida, ni la escasa juventud de su cuerpo, que vuelva a enamorarse, a sentirse viva.

El ya no quiere seguir viviendo, ni sus hijos le dan motivos, el sabe que con ella, ellos serán buenos, estudiarán y llegarán lejos, y cuidarán de ella, cuando el ya haya abandonado el lecho, en la muerte que tanto desea y que no llega.

El quisiera decirle, que lo abandone, pero ella no lee el pensamiento, el la ama en silencio, desde su enfermedad, y por eso quiere morirse, para librar al amor de su vida de tanta desdicha e infelicidad."



"Es el destino una cruel ruleta rusa, nunca habrá prueba más dura, ni exámen más difícil para el alma humana, que amar...amar de verdad, amar más allá de la enfermedad...más allá de la adversidad...más allá del ego que domina la sociedad actual, sociedad de amores pasajeros, amores de "cama rápida", de dinero, apellidos, posición social, perjuicio familiar...el verdadero amor, suele nutrirse con la cruel adversidad, el falso amor muere, cuando llega el hambre, o las duras palabras del "que dirán"...pero el amor verdadero, va más allá de lo efímero de la carne y el hueso, el amor verdadero, es extremófilo, se levanta donde nadie cree, sobrevive, donde todos mueren, tiene éxito donde todos fallan, el amor verdadero, siempre sobrevive al final"






sábado, 21 de diciembre de 2013

"Suelen encontrarse a la misma hora, en aquella cita clandestina, mutuamente consentida, almas proscritas, cuerpos infieles, la suma perfecta de dos pieles, un cúmulo de ganas, un tumulto de deseo que los empuja, unos besos que se repujan en los labios y no se aguantan, unas caricias, que no disimulan sus anhelos y que pretenden desbordar, la pasión que titila en las pupilas de sus ojos, miradas eléctricamente erotizadas, unas manos que se entrelazan, con timidez y disimulo...

Un cuarto común, un par de almohadas, mantas para el frío, un frío que el calor del coito desestima, un televisor que no distrae, un espejo colgado en la pared, que hace las veces de pantalla gigante, una cama que hace ruido, al ritmo implacable y salvaje de la lujuria de los amantes, cuatro paredes que replican con la complicidad de la acústica, y amplifican los gemidos, los susurros, los gritos de placer y de lujuria...

Una lámpara a media luz, que proyecta unas siluetas que se contorsionan, en oleadas de besos y mareas de caricias, cadenciosos movimientos que grafitean la pared, como en un teatro de sombras, una ventana que se empaña con el sudor, y al final de todo, un silencio, en el que llega de súbito la calma después de una tormenta de pasión, la banda sonora del agotamiento, del desgaste, la descarga y el derroche...

La luz del sol, se mete de a poco, por las hendiduras de las cortinas, tímidamente se refracta como en millones de prismas multicolores, a través de las gotas que se deslizan por el cristal de la ventana  aún empañada, dos cuerpos desnudos yacen sobre una cama desarreglada, que más parece un campo de batalla, los rastros de una guerra en la que ambos perdieron energía, pero que ganaron en sincronía con sus almas...

Las sábanas arrugadas, la ropa en desorden sobre el piso de la habitación, la evidencia inequívoca de un crimen, las huellas del paso de un huracán de sexo y pasión sin freno...

Una mirada que coincide en el momento exacto del despertar, del abrir los ojos, casi al mismo instante, un silencio compartido, una sonrisa sincronizada en el rostro de aquellos dos pecadores, unas caricias mutuas, que se tientan de nuevo, y que van en todas direcciones, a donde las ganas las lleven, se acumulan deseos en la mente, el morbo, y en los cuerpos, lujuria,  las vellosidades se electrizan, la energía alterna del sexo se enciende por segunda vez, se prodigan mutuos y apasionados besos, y la faena empieza, una y otra vez...

Le dan rienda suelta a sus mutuas fantasías, se abrazan en una sexual danza, recrean un kamasutra que sus deseos reescriben, en posturas, contorsiones y entrega convulsiva y compulsiva...

Se aman una y otra vez, hasta pasada la mañana, hasta que se agotan las ganas, hasta que el deseo se apaga, hasta que el fuego de la lujuria se extingue...

Se van juntos a la ducha, remojan sus instintos,  se repasan en besos,  y en mutuas y prolongadas caricias, con inocencia, absolviéndose mutuamente del crimen, se acicalan, y se lanzan a la calle, se despiden con un beso y siguen su vida como si nada...

Acuerdan encontrarse de nuevo...si la vida lo permite...si las circunstancias les alcahuetean...si al destino le da la gana!..."







jueves, 19 de diciembre de 2013

"Desnuda va mi alma por la vida, desprovista del ropaje de personalidades, cuyos egos disfrazan la parafernalia de un hombre cuyos fracasos superan la escasez de sus éxitos...

Debo decir que he sido arrojado al suelo, puesto de rodillas ante la realidad más cruda, caí del cielo en el que creía, y el golpe ha sido tan fuerte, que ya no recuerdo, por que andaba en las nubes, y cuando fué que abandoné el suelo...

Ahora, siento un vacío enorme en mi ser, más que el vacío de mis bolsillos, que por tanto tiempo, pretendí llenar de dinero, y mi fé, con las promesas de futuros dichosos, con la esperanza inflando mis pulmones, con el oxígeno de olvidar un pasado doloroso...

Hoy todo es un cúmulo de imágenes difusas, y un océano agitado de emociones, que hacen fila para desbordar con lágrimas mis ojos, hoy me duele el pecho, como una cardiopatía prematura, que amenaza con fulminar de dolor la poca vida vivible que me queda...

Y llegan voces de personas que recién aparecen en la escena de mi existencia, insistiendo en la fuerza que debo tener, para seguir en la pelea, de vivir, de existir, de permanecer de pié en medio de la furia de la tormenta, que moja mis entrañas, que empapa de nostalgia mi alma casi yerta...

No sé como le hago para seguir en esta mascarada, solo a la espera del milagro que dibuje de nuevo una sonrisa en mi rostro y llene de alegría mi ser, así como cuando me enamoré de aquella mujer, que fué todo en mi vida, y que sin más me dijo adiós, dejándome a la deriva, sin el rumbo y el sentido que tenía mi existir, por aquellos días, cuando la fortuna me sonreía...

Se que debo levantarme, limpiar las lágrimas de mis ojos, secar el sudor frío de mi frente, armarme de valor, llenar de ganas mi ser, sacudirme el polvo, morder de rabia mi lengua, empuñar mis manos y preparar la carrera con la energía alterna de mis pies, para volver a vivir, para resucitarme, soplar el polvo y las cenizas en que se convirtieron mis sueños, y lanzarme al vacío, volar como el ave fénix, envuelto en las llamas eternas de un fuego que yace dentro de mi, y que contengo, que no dejo salir, por temor de encenderlo todo, de incinerarlo todo, de resultar quemado, o calcinar en mi huida lo que más quiero...

Tengo que ser fuerte, no por mi, ni por nadie más, es por pura vanidad y ego, no me gusta perder, no quiero ser derrotado, prefiero morir luchando, con las botas puestas, jadeando de cansancio y fatiga, dando el último aliento, es la naturaleza de mi ser guerrero, pelear muriendo..."