sábado, 8 de febrero de 2014

"No es tu pelo, es la oscuridad de tus cabellos que simulan el cielo nocturno...

No son tus ojos, si no el brillo que emana de ellos, como un par de soles, que hacen eterna la mañana en tu mirada...

No es tu boca, ni son tus labios, las dulces promesas de un beso, que el tiempo no logra desvencijar, y que el hastío no logra marchitar en el ocaso de la eternidad...

No es tu rostro, sino el paisaje de tus mejillas, el monte perfecto que se eleva hasta la punta de tu nariz, como la cúspide de la ternura, hasta donde escalan mis besos, es tu frente la llanura esteparia, y tus cejas la hierba fresca en la que mis labios, furtivos se desploman...

No es tu cuello, tentación y deseo, sensibilidad y lascivia, puesta a prueba, pista de hielo, en la que juguetona se desliza mi lengua...

No son tus brazos, es su perfecta y torneada redondez, y aquellas vellosidades que los pueblan, como ramificaciones de un árbol de seducción que extiende sus raíces, terciopelo acariciable y totalmente deseable...

No son tus manos, sino lo que provocan al contacto con mi piel, corriente eléctrica, que erotiza mis sentidos, que magnetiza los poros de mi carne, en un intercambio energético de placer...

No es tu cuerpo, ni la constelación infinita que dibuja cada lunar en la extensión onírica de tu espalda, no es la lujuria, que redondea y abulta ésa tentación libidinosa en tu par de nalgas...

No son las piernas, perfectamente esculpidas, las que liberan endorfinas, hormonas juguetonas de una retorcida e inescrupulosa perversidad mental (imaginación sexy)...

Es el todo, la suma de tus partes, es el paisaje completo, el amplio panorama de tu ser, expresándose y poniéndose de manifiesto, haciendo explosión en cada uno de mis sentidos...

Belleza infinita, materia densa, energía vibrante, universo contenido, cosmos encapsulado, cuerpo celeste, orbitando la existencia, magnífica presencia, de un cúmulo de fuerzas que se manifiestan en la realidad perceptible de mis ojos, tacto, oído, sabor y olfato...

Mas es lo que se esconde detrás de tus ojos, el alma que habita la belleza y perfección de tu cuerpo, lo que agita el océano que se contiene en mi pecho, el huracán hormonal que sintetiza la líbido en mi sexo, es tu ser inmaterial, que no se puede ver, oír, ni tocar, ni oler, ni probar, eso es lo que amo, eso es lo que me atrapa, lo que me envuelve, lo que me enreda, me hipnotiza y me idiotiza...

Néctar y ambrosía, alimento para dioses es tu alma, tu esencia anímica, espiritual sustento, que la ciencia descarta, que el ateísmo rechaza, que la indiferencia colectiva desprecia, y que tu misma te niegas a aceptar...

Es lo que nadie más ve en tí, lo que yo amo, a lo que pertenezco, en lo que creo y siento, es la imagen que me construyo de lo que eres, y de lo que no ves..."






viernes, 7 de febrero de 2014

"No deja de sorprenderme la vileza del ser humano, humanos dañando a otros humanos, en esta escala involutiva de destrucción colectiva.

Unos pocos con el poder que les otorgan sus millones, sus excelsos apellidos, su trayectoria familiar, fortuna, muchas veces labrada en sangre y maldad, en ego y codicia, mancillando la dignidad de muchos infelices, "dormidos", "analfabetos", "borregos", "esclavos", "lazarillos" de los poderosos, esos "avivatos" que ya no solo gobiernan a través de la trampa y el engaño, si no que su afán avaricioso, los ha llevado al homicidio, al genocidio, y ahora son lo más organizado de la sociedad, por que de cierto es que lo único organizado hoy por hoy es el crimen.

La política no es más que una serie de argumentos trillados, discursos símiles de utopías rebuscadas, todo puesto al servicio de la demagogia de éstos encantadores de serpientes, de estos "culebreros", expertos en promesas a incumplir, todos con el afán de el poder a través de una ideología barata que cada año nos sale muy cara, "la democracia", el más grande sofisma, la mentira más caduca de todos los tiempos, un estandarte que logran hacer ondear estos pícaros de la palabra y la oratoria, sobre la masa ignorante, que los elige y reelige.

Es esta masa ingenua, la que labra el camino expedito para que estos abusadores y plutócratas de la política, dicten y proscriban leyes que les sean absolutorias de sus crímenes y les permita legitimizar su conducta por demás inmoral, ladrones de cuello blanco que se parapetan en ideologías de una seudo democracia, los laceradores de lo público, legalizadores de sus conductas criminales, con sus poderes políticos quieren levantar cortinas de humo, sobre su oscuro y delictivo pasado, que suelen heredar a sus futuras generaciones.

El crimen es el retrato hablado de una sociedad enferma, en constante declive, en la decadencia de los valores, en el desmoronamiento de la estructura familiar, una radiografía cruda, del deterioro paulatino de los componentes básicos de la sociedad y de los valores del ser humano.

Padres abusivos, hijos rebeldes, padres enfrentados contra sus propios hijos, hijos enfrentando a sus padres, explosión de la demografía, manifestada en familias numerosas y embarazos prematuros, en los que el hambre y la miseria protagonizan estas desgarradoras historias de pobreza e ignorancia.

La cuna de la violencia, se mece en el interior de los hogares, en su más cruda y cruel expresión, la raíz de toda la podredumbre, que suele juntarse en pandillas que patrullan las calles de barrios, que se acumulan en las esquinas, que se organizan para el delito.

Se agrupan para asaltar la dignidad incluso de los más pobres, lo hacen en buses, taxis, calles, en casi todo sitio inimaginable, incluso en frente de los guardianes del orden, que hacen de sus cómplices muchas veces.

Es el origen de todo mal, que va tiñiendo de sangre, las ciudades, que sube cada día y cada mes, la curva de las estadísticas criminales, que llena de fosas y lápidas los cementerios, y satura los hacinados recintos carcelarios.

Corromperse, ha resultado el camino facilista que se exhibe apologética e impúdicamente, en series de televisión, cine, radio y prensa, un culto morboso por lo ilegal, por la inteligencia y pericia criminal.

El alma humana (si existe tal cosa), jamás estuvo tan a la merced de la maldad, vender el cuerpo, la dignidad tan puesta en duda, como el alma misma, todo por dinero, ése dios todopoderoso, "que todo lo puede", "todo lo compra", "todo lo consigue", por lo que se asesina, moneda contante y sonante, que te viste de gala, de seda y chiffón, que disfraza de marcas tu codicia absurda, pero que deja desnudo el vacío interno de tu ser, ése en el que no crees, o que dejaste de creer, que desdeñas y desprecias, por la riqueza del intelecto, ése que engordas con pan de filosofía y vino de ateísmo.

Modelo de conducta, es ahora el criminal, el tramposo, el que hurta sin ser visto, el que se sale con la suya, y que no es atrapado, el que "tumba" a los incautos, el que se hace rico con la ingenuidad ajena, el que logra burlar la justicia, los intelectuales del crimen, que estudian bien la jugada, para en caso de ser atrapados, no dejar prueba sustentable de sus crímenes, y no perder mucho, para cuando salgan libres poder disfrutar del botín "coronado", tranquilamente y sin cargos de conciencia alguna.

Robar, matar, prostituir, traficar, negocios redondos, los atajos facilistas de los que rinden culto al dios "plata", por que hay que ser ricos, famosos, bellos, altos, fuertes, de mejor estrato, de mejor posición social y económica.

Todos lo quieren, pocos lo logran, y los que lo hacen guardan dentro de si, la podredumbre de todos a los que pisotearon, todos a los que les mintieron y engañaron para satisfacer su afán de poder.

El pecado de este mundo es creer que hay vivir por encima de todo y de todos, una ley evolutiva que justifica la supervivencia del más fuerte, o del más "vivo", del más inteligente, del mas listo, del más apto, una ley que va en contravía, que nos hace más viles a través de los actos, más violentos y más inhumanos.

No hay alentador panorama, no, para quienes disparamos versos, no para quien apuñala lienzos con navajas de pinceles, no para quien hace estallar granadas de arte, en los muros de las ciudades, no, para quien estampa rebeldía en la piel y la carne a través de un tatuaje.

Se espera vivir, sobrevivir, con la certeza que es cuestión de tiempo, que una bala perdida te borre del mapa, en alguna calle o esquina, que algún "muerto de hambre" de dinero o drogas, vacíe tus bolsillos y tus esperanzas en el acto sucio de un atraco.

No se sabe a ciencia cierta, como ser feliz en medio de tanta maldad, como resistir a la tentación de mentir, robar, prostituir, y matar, como lo hace todo el mundo, como lo hace Vicente y toda su gente."
"Asomarme a la realidad cada día, poner mis ojos en acontecimientos cotidianos, la gente, en las paradas de autobús; estudiantes, comerciantes, amas de casa, niños con sus útiles escolares, toda la modorra del sistema, todos en fila, sumisos, inmersos hasta el tuétano en el "borreguismo".

¡Alienados todos!
Levantarse muy temprano, salir a toda prisa para el trabajo, que más parece un nombre comercial que disfraza de dignidad la esclavitud moderna, trabajas para ganarte el pan de cada día, para ganarte la vida, para pagar las deudas que has contraído, comprando cosas que no necesitas, de las que te antoja la televisión, o la envidia por los "cachivaches" de tu vecino.

Trabajas incansablemente, para poder llegar a fin de mes, y pagar los servicios, los impuestos, para la gasolina de la moto, o del carro, si es que se quiere contaminar el ambiente en dos o en cuatro ruedas, aunque es bien sabido que el hombre solo tiene dos piernas y dos manos y puede llegar a contaminar, más que cualquier auto.

Trabajas para pagar tus tarjetas, para poder seguir solventando el estilo de vida "snobista" que elegiste, para satisfacer tu afán de aparentar, de "chicanear", que tienes dinero, para presumir e impresionar.

El consumismo circula por nuestras venas, como un veneno imperceptible, y te inunda el torrente sanguíneo, así como la mente se inunda de pensamientos, encender la tele, es hacer estallar una granada publicitaria y comercial, que te alcanza con sus esquirlas subliminales, y que lesiona tus sentidos, te empuja a la compra y adquisición de bienes o servicios, que después resultan lo que no eran, lo que no anunciaron, hay quienes aseguran resistir a tal impulso, más les ves luego, comprando tonterías en navidad, y eso que presumen de ser ateos.

Caemos en la hipnosis de los medios, nos tragamos el cuento entero y sin pasante, aceptamos una realidad que otros construyeron meticulosamente, como un juego calculado, en el que pierdes todo, dinero, conciencia, dignidad y humanidad, hasta el alma está en juego, si crees que tienes una, (los ateos no tienen nada que perder, por supuesto).

Son los juego del poder, en que solo somos, títeres, marionetas, como veletas de tejado, de quienes mueven los hilos, y cambian la dirección de los vientos en el mundo moderno.

Depredadores, lo más excelso de la escala evolutiva, hambrientos de poder, dinero, política, publicidad, farándula y psicología, de la barata, de la que suele lavar muchos cerebros, de esa que se encuentra accesible a cualquier mente, la que te mantiene en el redil, de la vida, en los límites pre establecidos y debidamente demarcados, por los paradigmas sociales, políticos y económicos de la sociedad a la que sobrevivimos.

Te gastas la vida en un trabajo incansable, casi perpetuo, uno que consume la energía y vitalidad de tus años, de tu cuerpo, que se aprovecha de tus talentos y habilidades, recursos, recursos humanos, humanos que sirven y se someten a otros humanos, muchos que hacen ricos a pocos, muchos, entregando todo, dándolo todo, años de vida, de sacrificio, tiempo y calidad de vida dicen, todo para un "futuro mejor", uno en el que te hacen creer, uno que jamás llega.

Para eso madrugas, para estudiar, para "salir adelante", para progresar, para ser un o una profesional, para ganar mucho dinero y prestigio, para ganar reconocimiento, fama, para ser exitoso, para sentirte orgulloso cuando te digan "doctor" o "doctora", "ingeniero", "ingeniera", coleccionas títulos que puedas exhibir orgulloso en las paredes de tu propia oficina, títulos que inflamen tu ego y te hagan sentir un semidiós de hombres, ya no eres ignorante, ya eres culto, ya estás muy por encima del promedio, hombre y mujer estrato siete, ¡que va!, que estrato siete ni que nada, estrato sfera!.

Mas el juego está arreglado, ya se había hecho la trampa cuando echaste los dados proletario, unos pocos son los que ganan, se llevan la parte más grande del ponqué, pasando por encima de ti, pasando por encima de muchos, de todos, de los que sea.

A muchos les corresponde la vida de igual cantidad de sacrificios, para lograr un propósito, una meta, un fin, una victoria en un campo de batalla, con mucho cacique y poco indio.

Hay una élite, una que se conoce los trucos, una más inteligente, una mentalmente mas apta, mas digna, mas merecedora, del poder y la riqueza, que no puede estar jamás al alcance de todos, una que le hace trampa al sistema, que logra burlar los preceptos, una que se educa, para aprender los artilugios y eludir eficazmente los baches de la vida, son "avivatos", que se lucran de las oportunidades, se las adueñan y administran a su antojo, dejando en desventaja al resto, que son casi todos.

Los privilegiados de una sociedad cimentada en el sudor de nuestras frentes, en el esfuerzo de nuestro trabajo, de mucha gente que padece de sed y de hambre, son los "yupis" del sistema, quien obtienen el rédito,un sistema que hace cada vez más ricos a unos pocos, y cada vez más más pobres y miserables al resto.

Y es esta ignorancia colectiva, la que hace avanzar éste cáncer, que corrompe los pueblos, las ciudades, los estados, los países y al mundo entero, es un cáncer de conciencia, de abrir los ojos de una vez por todas y tomar las riendas de nuestro destino.

Somos esclavos, ciegos, sordos y mudos, los creadores de los sistemas nos mantienen adormecidos, entretenidos en la ignorancia, la oscuridad y el analfabetismo.

Quieren de ti varias cosas, tu dinero, tu vida, tu devoto y silente servicio, que trabajes juicioso, por el sueldo que a bien ellos quieran asignarte, que pagues puntualmente los impuestos, la renta, que no olvides dar tu diezmo cada domingo en la iglesia, que acates las normas, las justas y las que no lo son, que deposites tu voto por ellos, que los elijas para que sigan en el poder, para así poder garantizar tu trabajo y tus prestaciones, que guardes silencio, que no te rebeles, que no te alces en armas contra su injusticia, que no protestes por tus derechos, que reconozcas que son superiores a ti, por su dinero, poder, apellidos y trayectoria política, no eres su igual, ellos son superiores.

No te quieren libre, no inteligente, no educado, no saludable, no rebelde, te necesitan tal cual estás ahora, perdiendo tu valioso tiempo, gastando tu vida en objetos y cosas, distraído en tecnología, drogas, alcohol y sexo, que compitas por ser mejor, por tener más, más poder, mas dinero, más autos, más joyas, más mujeres, más prestigio, mas fama, mas estatus, más posición social, te necesitan para que sigas intentando infructuosamente ser como ellos.

Así estan casi todos hoy por hoy, o cuando menos, una gran cantidad, empujados por la ambición y la codicia, y en esa carrera frenética, empobrecen su vida, su salud, y enriquecen la vida y la salud de alguien más.

Calman su ansiedad y el estress que les produce el ritmo que llevan, comprando y consumiendo compulsivamente, llenándose de cosas y objetos que no necesitan, para impresionar a gente que no les importa.

Venden y subastan su alma al diablo, al señor de este mundo, dando valor a lo inútil y vano, a lo innecesario e intrascendente, desechando lo esencial y lo sublime.

Asomarme a la realidad no es otra cosa que un acto suicida de desear a cada instante la muerte, ser borrado del mapa por alguna roca espacial, un borrón y cuenta nueva colectivo, es desear un "reset" del sistema, un back up de lo que hemos perdido.

No queda otra cosa que empezar a cambiar las cosas, de verlas con otros ojos, toca empezar a cambiar nuestra vida propia, a ver si de uno en uno, éste mundo cambia algún día."



sábado, 25 de enero de 2014

"Otra noche, como cualquiera otra, no hay café que beber para soportar el insomnio, el sabor de mis lágrimas es el único cóctel de amargura que bebo a esta hora incierta.

Ni siquiera siento el paso del tiempo, y mis piernas se adormecen cada rato, por el peso de un cansancio que le gana la batalla a mis ganas de dormir.

No siento nada ahora, escudriño mi pecho, en busca del tonto que suele enamorarse de imposibles, sé que está allí, late quedamente, sé que sigue enfermo, convaleciente, remendado, atado con hilos los trozos que se lograron rearmar.


Me llena de hastío la vida, pocas cosas logran dibujar una sonrisa en mi vida hoy en día, la música logra anestesiar mi pena, de vez en cuando, una euforia casi extinta me asalta por sorpresa y se lleva escondida una alegría desterrada, emoción exiliada, a tierras de lejana amargura.

El mundo sigue como si nada, vacío, inundado de odio, en la podredumbre de la ambición por el oro y el poder, el consumismo ya no tiene límites, te venden tonterías, te dicen que las necesitas, te crees sus mentiras, te sumergen hasta el cuello en realidades secuestradas de ansiedad, hacen que tu futuro se prolongue en el tiempo, para que el miedo se apodere de tu vida, mientras ellos, se apoderan de tu dinero, vacían tus bolsillos, y dejan hueca tu mente, con programas de televisión y noticias de vano e inútil entretenimiento.

He vuelto a la rutina en la que me hallaste un día, el día en que no te conocía, en que no sabía siquiera que existías, el día en que todo era igual, monótono, simple.

Hace falta que caiga un rayo que sacuda de tajo esta realidad asfixiante, el hedor de una existencia corriente y sin la emoción de las hormonas.

Hace falta el sabor en la comida, el aroma de flores en el aire, la humedad de unos besos, en la boca, una caricia que ponga la piel de gallina y erice los vellos de los brazos, hace falta la estrechez de un abrazo que detenga el tiempo, y paralice, no solo el reloj, si no las partes impúdicas del cuerpo.

Debo dormir, darle descanso a mi cuerpo, y sueño a mis ganas de mantenerme despierto, sigo con la esperanza de saber de ti, saber si vives, si eres feliz, si sobrevives.

Me retiro por ahora al silencio, a la oscuridad, al calor de una manta que simula el calor de tu cuerpo, la luz de la mañana imitará el brillo de tu mirada, y el viento en mi cara, hará las veces de aliento tuyo en mi pecho, no estarás allí para abrazarte, tendré que "entrepiernar" a mi almohada, poco a poco se vuelve costumbre, existir en tu ausencia, aceptar que no estás, que quizás no vuelvas.

Espero encontrar el camino perdido, el rumbo extraviado, las huellas de los pasos recorridos, que la marea del tiempo ha borrado, espero no perderme de nuevo, en eso que llaman amor...¡ay amor!, ¡cómo me has dolido!"



"Estaban tan lejos el uno del otro, tanto como una galaxia distante del centro del cosmos, él sin embargo rompió el hielo del silencio, lanzando preguntas a quemarropa, Ella abrió su mente, y su corazón, el abrió la boca y desparramó su alma, sus secretos, el dolor y la pena de su alma, de su boca, brotaron las palabras que se volcaron sobre el teclado, transmitiendo su enojo, tristeza y frustración.

Del otro lado, ella leyó atenta, con curiosidad, pero con el alma predispuesta, con la empatía de su ser, leyó cada expresión, y sintió como aquella alma distante, se quitaba la ropa de la timidez, dos desconocidos, auto revelándose, confesando emociones, compartiendo experiencias.

El quiso interrogarla sobre asuntos que merodeaban en su cabeza, intrigas que le restaban horas de sueño en sus noches de bohemia melancolía, el quiso entender la naturaleza de lo que sacudía sus entrañas, y empapaba sus mejillas con lagrimas, agua salada, que ocultaba, que guardaba para si, como un pecado no confesado.

Ella, llenó de palabras sabias, su pantalla, le mostró las perspectivas de su mente, de su alma, de su corazón y de su espíritu, en el lado más imparcial de la naturaleza femenina, siempre hubo consuelo para el dolor padecido, consejo sabio, para las palabras que llevaban fardos de enojo, siempre guiando hacia la luz, aún cuando el sentía que lo que llevaba dentro, lo conducía a la profunda oscuridad del resentimiento.

El no derramó lágrimas en sus ojos, cuando menos, ella no podía verlo, pero sintió su tristeza, su angustia, la soledad traspasante de su corazón contrito, sintió compasión, y decidió sacudir su alma, con sabias reflexiones, le ayudó a drenar el mar salado de amargura que desbordaba su ser.

El se sintió en grata compañía, sintió que había soltado por un momento una pesada carga, la culpa se había ido por un instante, su semblante dibujó una caricatura de esperanza en su rostro, el testimonio de aquella dama, le sugirió un destino más optimista, una luz tenue, que brilla siempre al final de todo oscuro túnel.

Ahora, ya no eran un par de extraños, ahora se descubrían mutuamente, ella en lo que leía de él cuando escribía, y él, en lo que leía de ella, cuando le preguntaba, por las cosas que los hombres, ignoran de la naturaleza femenina.

Jamás hubo una charla tan sincera y clarificadora, ahora ya no había, cuando menos, sombras de dudas, que asaltaran por el momento, la escasa tranquilidad, que le era esquiva, desde hace tantos meses.

Quizás el vuelva a escribirle, a indagar a través de ella, el misterio de la conducta femenina, de las difíciles decisiones que suelen tomar las damas, y que resultan incomprensibles para la finitamente masculina.

El buscará a través de ella, las respuestas que el destino, no ha querido responderle, que ha preferido tatuarle de dolor y sufrimiento en el alma, ella es ahora un oráculo abierto, a la curiosidad de su ser.

El estará para ella, y ella quizás para el, siempre que el tiempo se lo permita."



"A veces, todo lo que necesitamos, es un alma, como la nuestra, sensible a nuestras penas, y nuestros esfuerzos, que entienda nuestras luchas y se conmueva con nuestras derrotas, que nos acompañe, aunque sea por un instante, y a pesar de las barreras y distancias, nos de una voz de aliento, una luz de esperanza, que ilumine un poco, las sombras que solemos dibujar en el sombrío paisaje de nuestra propia existencia."

Gracias, Magdalena!



miércoles, 15 de enero de 2014

"Apenas y logro reconocer mi rostro en el espejo, mis ojos ya no tienen ese brillo de antaño, ya no guardan la inocencia de aquellos años mozos, no hay pulcritud de la cual sentirse orgulloso, es una mirada al vacío eterno de lo que alberga la nada.

Los años pasan inadvertidos, las huellas del tiempo marcan mi rostro, con surcos que mis lagrimas silentes labran, en noches de eterna melancolía, tristeza que se arremanga en mis pupilas, el sonido quedo de un insomnio con nombre y apellido que le resta energía a mis pocas ganas de seguir existiendo.

Miro mis manos vacías y me pregunto, ¿cuando he de llenarlas de caricias?, y ¿dónde he de remojar de besos mis labios?, ¿que hacer con el calor, que emana de mi cuerpo?, ¿y las ganas que contiene mi sexo?, ¿que orgasmos aguardan, por mi lujuria y deseo?.

¿A qué oídos irán a parar mis versos?, ¿qué hojas blancas, como sábanas que arrugamos, se llenarán con la tinta de poemas, de frases de amor, que mi corazón resguarda, para la que no ha de llegar nunca más?.

Ése extraño del espejo, no soy yo, no puedo ser yo, no el que reía, no el que era feliz con cualquier tontería insulsa, no el que oraba cada noche antes de irse a la cama, no el que le apostó a la vida por una dicha, que vino y le abandonó de repente, dejándolo sin nada.

No se reduce mi vida a días grises que pasan, como una película muda, protagonista de un filme que nadie ve, uno lleno de drama, la única acción que tiene esta historia, radica en las dificultades de su único protagonista, para sobrevivir a las escenas de riesgo que el mismo se plantea, en este monólogo de sobrevivirse a sí mismo.

Miro hacia atrás, y no logro verme en el pasado, ya no sé donde dejé tirados mis pasos, ni que rumbo tomé, ni el destino sabe donde diablos me trajo, me dejo llevar, como madero seco en la mitad del océano, uno que me lleva y me trae en oleaje salvaje, que no me muestra la orilla, ni tierra donde repose la esperanza que una vez tuve en mi alma.

Ahora aguardo los días, aquellos que soñé con luz de sol bañando mi cuerpo, con el rocío de la mañana mojando mi cara, y el viento jugando con mi cabello, imagino respirar un aire nuevo, descontaminado de enojo, un aire que refresque mis pensamientos, con bellos recuerdos, de un pasado feliz, de un presente lleno de gozo y de un futuro lleno de fe, sin rastro alguno de miedo.

Me siento al borde de la noche, miro al cielo, le hago siempre la misma pregunta, ¿cuando?, ¿quién?, ¿donde?, cierro mis ojos, abro mi boca, exhalo un suspiro, me levanto, camino sin rumbo, miro a todos lados, te busco, te busco, te busco..."


 

 

 

lunes, 13 de enero de 2014

"Una de ellas vino un día, y me arrancó un beso de los labios, un beso prematuro, el primero que lograra ruborizar mi rostro y acelerar los latidos de mi corazón puberto.

No fué la única que logró darle sabor a mis labios, ni jugó con mi lengua, ni estampó besos en mi rostro, ni dibujó pensamientos en mi mente.

Vino otra, que me arrancó la ropa, y recogió en su vientre mi esperma, se llevó consigo mi primera experiencia, un orgasmo de miedo, dolor, sudor y ganas.

Todas y cada una, han venido y se han ido de mi vida, y cada una se lleve algo de mi, me despojan de inmadurez, de resabios, de machismo, sus recuerdos habitan como fantasmas la casa abandonada de mi memoria, allí las encuentro a todas, los amores que amé, y que no quisieron estar a mi lado nunca mas.

Solo una me ha dado hijos, solo una me ha sacado el cobre, solo una es mi karma, ella sigue allí, esperando el hombre que no soy y que ella quiere, yo sigo esperando a la mujer de mis sueños, ésa que no es ella.

Ya me cansé de andarme estrellando con las chicas, de hacerme heridas profundas con cada una de ellas, estoy harto de dar besos que borrarán con otras bocas y caricias que reemplazarán con orgasmos en otros cuerpos, estoy cansado de decir palabras, que olvidarán, en vanas conversaciones que brotarán de otros labios, me resulta absurdo lanzar amor en mi mirada, si ellas buscan otra cosa en ojos ajenos.

Yo no se por que el amor me la tiene "montada", quizás si fuera "perro canequero", y comiese en donde me sirven, quizás si fuese machista inconsciente, un maltratador, el lobo con piel de oveja que suele tener más éxito con la viejas.

Tal vez mi error es esperar demasiado de ellas, verlas tan grandes, tan especiales, tan bellas, tan llenas de cualidades, endiosar su naturaleza, es ese quizás mi fallo, al fin y al cabo, son solo mujeres, no hay nada extraordinario, solo su capacidad de traer al mundo idiotas como yo.

Me pregunto si algún día, alguien se levantará y luchará por mi, me extrañará, me dedicará esa canción que tanto me gusta, me invitará a bailar, a fornicar, a caminar, me llevará el desayuno a la cama, me hará el amor a la fuerza, y me dirá que me ama, mirándome fijamente a los ojos, me pregunto si llegará a extrañarme si me ausento, si me pensará en cada momento, si me escribirá un verso de amor, si esconderá un dulce en el bolsillo izquierdo de mi chaqueta, si me esperará desnuda, escondida en el closet, si guardará una nota que dice "te amo", en el libro que leo cada noche.

¿Donde estará ésa mujer que me traspasa de amor con una mirada?, ¿que me quita el aliento con un beso furtivo?, ¿que me eriza la piel con el roce de sus dedos?, ¿que eyacula mi sexo, con la lujuria de su cuerpo?, ¿que me asesina de amor?, ¿que me estruja el alma con sus palabras de afecto?, ¿donde estará el vientre en el que repose mi cabeza?, ¿y las manos que sequen el sudor de mi frente, después de hacer el amor salvajemente?.

Ella estará quizás, tan sola como yo, quizás con el corazón roto como está el mio ahora, estará añorando una persona que la abrace, que la bese, que la acaricie, que amanezca a su lado y le sonría en la mañana, que la "besauyne" temprano, y que la cuide para siempre.

Ella está allá, lejos, quizás, y no sabe donde estoy yo, aquí, esperándola, aguardando su llegada, un día de estos, un día de tantos, un día que demora, que no llega, pero que sigo esperando."