"Quizás doy demasiado crédito a mis sentimientos y emociones, demasiada e inútil importancia, quizás veo algo en ello, que nadie más puede, quiere o no logra ver.
Quizás es tan cruda y difícil, la realidad en la que sobrevivimos, que necesito escapar de ella, de alguna u otra forma.
Siempre quise amar y ser amado, fué quizás la filosofía "barata", que ves en la tele, y en el cine, la que envenena tu mente, y tergiversa la realidad de las cosas y de la vida.
No hay "príncipes", ni "princesas", ni el amor es un cuento de "hadas".
El amor, no viene siendo más que un intento, frustrante de hallarse en alguien más, incluso más extraviado que tu, de encontrar lo "bueno" del otro, sin buscarlo primero, en uno mismo.
Soy adicto a la Oxitocina, a la Luliberina, a la Seratonina, a la Vasopresina y a las endorfinas, la carga hormonal asociada a este fenómeno, con el que la ciencia deshumaniza y desensibiliza esta terrenal emoción.
Amar no es más que un esfuerzo, que a veces resulta desgastante, por lograr lo imposible, por soñar lo posible, por materializar lo increado, es el impulso, el propósito, lo que nos mueve, lo que nos empuja, es combustible que todo lo enciende, es la sal que le da sabor a la sopa insípida de la vida.
Supongo que hay distintos niveles, en aquello que llaman amar, que empieza como una afinidad, algunos le llaman "química", los más superficiales y "hormonales", empezarán por lo "físico", la atracción provocada por el estímulo y sobre estímulo de los sentidos, el atractivo, el sex appeal, de la "química", se pasa con bastante rapidez a la "física", que es como una especie de comunión, una "alquimia" de los sentidos, una expresión amalgamada de mente, cuerpo y alma (por supuesto, para quienes creen que el alma existe).
Luego viene el apego, el estado de enajenamiento, el enamoramiento, la dependencia psicoemocional, por aquel ser que completa tu rompecabezas existencial, que te hace feliz compañía.
Más eso que llaman amor, tiene más enemigos, que el gobierno de los E.E.U.U., pero el más mortífero sin lugar a duda, y la raíz de su mortal destino, es el miedo, miedo al abandono, a la mentira, a la traición, a la decepción, a la pérdida, una suma de inseguridades y dudas que todo lo daña, que lo desmorona, en desconfianza, en indiferencia, en olvido, en desinterés, en ausencia premeditada.
El miedo es el gran contaminante de ése océano cristalino en el que todos nos zambullimos, con alegría, pensando que no nos puede tragar, o ahogar, éso que llamamos amor.
Quizás le doy demasiada importancia y trascendencia a mis sentimientos y emociones, quizás debo tomar las cosas y las personas como vienen, disfrutar solo el momento y dejar que se vayan, que se alejen, y seguir adelante, como si nada, como si no importara nada, como si su paso fuese intrascendente, insignificante.
Me cuesta trabajo, pasarme por la faja de la indiferencia, tales cosas, son mis sentimientos, mis emociones, es lo que le da sabor y sentido a mi existencia, ¿que sentido tendría entonces vivir así?.
Quizás debiera ser un "aprovechado", y sacar ventaja de todo y de todos, así como lo hace casi todo el mundo, y no sentir vergüenza o remordimiento alguno, como pasa tan de seguido hoy por hoy.
Tal vez algo anda mal en mi sistema de creencias, tal vez se me vino el siglo encima y no me di cuenta.
Yo aún creo en la palabra dada, en la promesa hecha, en el compromiso, en lo eterno de lo hermoso, en el amor correspondido, en el respeto de la persona, de su ideología, de su pensamiento, en lo sagrado de sus emociones y todo lo que albergue su corazón.
Yo creo y valoro todo aquello que no puede verse al microscopio, ni probarse en laboratorios, ni formularse en complicadas teorías o postulados filosóficos, creo en la sinceridad de las palabras, cuando las personas son honestas y francas, yo creo en el afecto, cuando es demostrado, yo aún creo y confío en la "buena fé" de las personas.
Pero debo aceptar con crudeza, que no todo el mundo piensa, ni cree o siente de la misma forma o manera, hay quienes desestiman esta y muchas otras escalas de valores, les rechazan como paradigmas impuestos, hay quienes su confianza no está puesta más que en si mismos, y dan de acuerdo a la mezquindad de su propio ser.
Creo que he amado toda mi vida, de manera incorrecta, de manera imperfecta, de forma equivocada.
Mas creo, que no se ama a personas equivocadas, incorrectas o imperfectas, se ama de manera equivocada, incorrecta e imperfecta.
Parece ser que no hay manera alguna de amar sin salir lastimado, a veces esperamos o exigimos demasiado de los demás, sobrepasamos las humanas expectativas, endiosamos a los individuos, deseamos que sean como quisiéramos que fueran, sin aceptar lo que son.
Esperamos que nuestro amor, nuestro sentimiento los haga "cambiar", los transforme a la imagen de nuestros particulares deseos, entonces, olvidamos, que ya dejan de ser originales, dejan de ser ellos, por complacer nuestros caprichos, olvidamos que cada quien es un cosmos, un mundo, que gira en su propia órbita, cada quien es un universo que se rige bajo sus propias leyes físicas.
El verdadero amor, podría resultar a ciencia cierta, la cosa más insípida emocionalmente hablando.
El amor tiene su cortafuego, que es la mente racional, debe entonces haber un balance y un equilibrio, una danza armónica entre mente, corazón y sexo.
Sin embargo, y es mi caso...corazón siempre apuesta, mente siempre aconseja, sexo no hace caso, y el que pierde es el que palpita."
Amar, dicen algunos, es dar sin esperar nada a cambio, más es ilógico amar de tal manera, muchos lo expresan así, más interiormente se agita otro tipo de tormenta mental, es hipócrita plantear un amor en ese sentido.
Amas y esperas ser amado, si das amor, esperas recibir amor, si das sexo, esperas sexo, si das compañía, esperas recibir compañía, si das lealtad, esperas recibir lealtad.
Todas, absolutamente todas, son expectativas, es lo que esperas que te devuelvan, es en lo que "inviertes", es a lo que le "apuestas".
¿Amor desinteresado?, ése tipo de amor como tal, no existe, si los que no creen en Dios, se les dice ateos, a los que no creen en el amor se les dice "Áfilos".
El amor resulta a todas vueltas una transacción, un intercambio, algo que das con la expectativa de recibirlo de vuelta, a veces das mucho, inviertes mucho, quizás demasiado, pero lo que recibes, puede no ser lo que esperas, no da rédito, frente a lo que invertiste, apuestas y resultas perdiendo.
El amor, resulta entonces una mala inversión, una pérdida de tiempo, el acto sadomasoquista de lastimarse y hacerse mutuo daño con otra persona.
He perdido mi fé en él, ya no lo quiero en mi vida, no quiero hacer tratos, ni negocios con esta emoción.
Si he de dar amor, sabré de antemano que no habrá retribución en ello, será como un regalo, que no habrá recompensa, ni garantía de reconocimiento en ello siquiera, que no habrá rédito alguno en esta inversión.
Me he propuesto dar amor sin expectativas, sin esperanza.
Creo que solo hay una forma de encontrar una persona que te ame como tu quieres que te amen, una que piense, crea y sienta lo mismo que tú; y efectivamente, ésa persona eres tú mismo, así no tendrás que convencer a nadie de nada, ni esperar a que cambie, ni desgastarte en transformarlo en algo o alguien más.
La única persona a la que no debes decepcionar, traicionar, dejar de creer, en la que debes confiar, y amar profundamente, es a tí mismo.
Y no es narcisismo, todos los demás te fallarán, te mentirán, te causarán profundas y dolorosas heridas, que te resultarán insoportables; más las heridas que tu te causes, serán siempre parte de tu aprendizaje y más llevaderas y soportables, son tuyas ¿por qué no?.
"He de amarme profundamente, de ahora en adelante"..."
Amar, dicen algunos, es dar sin esperar nada a cambio, más es ilógico amar de tal manera, muchos lo expresan así, más interiormente se agita otro tipo de tormenta mental, es hipócrita plantear un amor en ese sentido.
Amas y esperas ser amado, si das amor, esperas recibir amor, si das sexo, esperas sexo, si das compañía, esperas recibir compañía, si das lealtad, esperas recibir lealtad.
Todas, absolutamente todas, son expectativas, es lo que esperas que te devuelvan, es en lo que "inviertes", es a lo que le "apuestas".
¿Amor desinteresado?, ése tipo de amor como tal, no existe, si los que no creen en Dios, se les dice ateos, a los que no creen en el amor se les dice "Áfilos".
El amor resulta a todas vueltas una transacción, un intercambio, algo que das con la expectativa de recibirlo de vuelta, a veces das mucho, inviertes mucho, quizás demasiado, pero lo que recibes, puede no ser lo que esperas, no da rédito, frente a lo que invertiste, apuestas y resultas perdiendo.
El amor, resulta entonces una mala inversión, una pérdida de tiempo, el acto sadomasoquista de lastimarse y hacerse mutuo daño con otra persona.
He perdido mi fé en él, ya no lo quiero en mi vida, no quiero hacer tratos, ni negocios con esta emoción.
Si he de dar amor, sabré de antemano que no habrá retribución en ello, será como un regalo, que no habrá recompensa, ni garantía de reconocimiento en ello siquiera, que no habrá rédito alguno en esta inversión.
Me he propuesto dar amor sin expectativas, sin esperanza.
Creo que solo hay una forma de encontrar una persona que te ame como tu quieres que te amen, una que piense, crea y sienta lo mismo que tú; y efectivamente, ésa persona eres tú mismo, así no tendrás que convencer a nadie de nada, ni esperar a que cambie, ni desgastarte en transformarlo en algo o alguien más.
La única persona a la que no debes decepcionar, traicionar, dejar de creer, en la que debes confiar, y amar profundamente, es a tí mismo.
Y no es narcisismo, todos los demás te fallarán, te mentirán, te causarán profundas y dolorosas heridas, que te resultarán insoportables; más las heridas que tu te causes, serán siempre parte de tu aprendizaje y más llevaderas y soportables, son tuyas ¿por qué no?.
"He de amarme profundamente, de ahora en adelante"..."




