sábado, 8 de febrero de 2014

"Quizás doy demasiado crédito a mis sentimientos y emociones, demasiada e inútil importancia, quizás veo algo en ello, que nadie más puede, quiere o no logra ver.

Quizás es tan cruda y difícil, la realidad en la que sobrevivimos, que necesito escapar de ella, de alguna u otra forma.

Siempre quise amar y ser amado, fué quizás la filosofía "barata", que ves en la tele, y en el cine, la que envenena tu mente, y tergiversa la realidad de las cosas y de la vida.

No hay "príncipes", ni "princesas", ni el amor es un cuento de "hadas".

El amor, no viene siendo más que un intento, frustrante de hallarse en alguien más, incluso más extraviado que tu, de encontrar lo "bueno" del otro, sin buscarlo primero, en uno mismo.

Soy adicto a la Oxitocina, a la Luliberina, a la Seratonina, a la Vasopresina y a las endorfinas, la carga hormonal asociada a este fenómeno, con el que la ciencia deshumaniza y desensibiliza esta terrenal emoción.

Amar no es más que un esfuerzo, que a veces resulta desgastante, por lograr lo imposible, por soñar lo posible, por materializar lo increado, es el impulso, el propósito, lo que nos mueve, lo que nos empuja, es combustible que todo lo enciende, es la sal que le da sabor a la sopa insípida de la vida.

Supongo que hay distintos niveles, en aquello que llaman amar, que empieza como una afinidad, algunos le llaman "química", los más superficiales y "hormonales", empezarán por lo "físico", la atracción provocada por el estímulo y sobre estímulo de los sentidos, el atractivo, el sex appeal, de la "química", se pasa con bastante rapidez a la "física", que es como una especie de comunión, una "alquimia" de los sentidos, una expresión amalgamada de mente, cuerpo y alma (por supuesto, para quienes creen que el alma existe).

Luego viene el apego, el estado de enajenamiento, el enamoramiento, la dependencia psicoemocional, por aquel ser que completa tu rompecabezas existencial, que te hace feliz compañía.

Más eso que llaman amor, tiene más enemigos, que el gobierno de los E.E.U.U., pero el más mortífero sin lugar a duda, y la raíz de su mortal destino, es el miedo, miedo al abandono, a la mentira, a la traición, a la decepción, a la pérdida, una suma de inseguridades y dudas que todo lo daña, que lo desmorona, en desconfianza, en indiferencia, en olvido, en desinterés, en ausencia premeditada.

El miedo es el gran contaminante de ése océano cristalino en el que todos nos zambullimos, con alegría, pensando que no nos puede tragar, o ahogar, éso que llamamos amor.

Quizás le doy demasiada importancia y trascendencia a mis sentimientos y emociones, quizás debo tomar las cosas y las personas como vienen, disfrutar solo el momento y dejar que se vayan, que se alejen, y seguir adelante, como si nada, como si no importara nada, como si su paso fuese intrascendente, insignificante.

Me cuesta trabajo, pasarme por la faja de la indiferencia, tales cosas, son mis sentimientos, mis emociones, es lo que le da sabor y sentido a mi existencia, ¿que sentido tendría entonces vivir así?.

Quizás debiera ser un "aprovechado", y sacar ventaja de todo y de todos, así como lo hace casi todo el mundo, y no sentir vergüenza o remordimiento alguno, como pasa tan de seguido hoy por hoy.

Tal vez algo anda mal en mi sistema de creencias, tal vez se me vino el siglo encima y no me di cuenta.

Yo aún creo en la palabra dada, en la promesa hecha, en el compromiso, en lo eterno de lo hermoso, en el amor correspondido, en el respeto de la persona, de su ideología, de su pensamiento, en lo sagrado de sus emociones y todo lo que albergue su corazón.

Yo creo y valoro todo aquello que no puede verse al microscopio, ni probarse en laboratorios, ni formularse en complicadas teorías o postulados filosóficos, creo en la sinceridad de las palabras, cuando las personas son honestas y francas, yo creo en el afecto, cuando es demostrado, yo aún creo y confío en la "buena fé" de las personas.

Pero debo aceptar con crudeza, que no todo el mundo piensa, ni cree o siente de la misma forma o manera, hay quienes desestiman esta y muchas otras escalas de valores, les rechazan como paradigmas impuestos, hay quienes su confianza no está puesta más que en si mismos, y dan de acuerdo a la mezquindad de su propio ser.

Creo que he amado toda mi vida, de manera incorrecta, de manera imperfecta, de forma equivocada.

Mas creo, que no se ama a personas equivocadas, incorrectas o imperfectas, se ama de manera equivocada, incorrecta e imperfecta.

Parece ser que no hay manera alguna de amar sin salir lastimado, a veces esperamos o exigimos demasiado de los demás, sobrepasamos las humanas expectativas, endiosamos a los individuos, deseamos que sean como quisiéramos que fueran, sin aceptar lo que son.

Esperamos que nuestro amor, nuestro sentimiento los haga "cambiar", los transforme a la imagen de nuestros particulares deseos, entonces, olvidamos, que ya dejan de ser originales, dejan de ser ellos, por complacer nuestros caprichos, olvidamos que cada quien es un cosmos, un mundo, que gira en su propia órbita, cada quien es un universo que se rige bajo sus propias leyes físicas.

El verdadero amor, podría resultar a ciencia cierta, la cosa más insípida emocionalmente hablando.

El amor tiene su cortafuego, que es la mente racional, debe entonces haber un balance y un equilibrio, una danza armónica entre mente, corazón y sexo.

Sin embargo, y es mi caso...corazón siempre apuesta, mente siempre aconseja, sexo no hace caso, y el que pierde es el que palpita."

Amar, dicen algunos, es dar sin esperar nada a cambio, más es ilógico amar de tal manera, muchos lo expresan así, más interiormente se agita otro tipo de tormenta mental, es hipócrita plantear un amor en ese sentido.

Amas y esperas ser amado, si das amor, esperas recibir amor, si das sexo, esperas sexo, si das compañía, esperas recibir compañía, si das lealtad, esperas recibir lealtad.

Todas, absolutamente todas, son expectativas, es lo que esperas que te devuelvan, es en lo que "inviertes", es a lo que le "apuestas".

¿Amor desinteresado?, ése tipo de amor como tal, no existe, si los que no creen en Dios, se les dice ateos, a los que no creen en el amor se les dice "Áfilos".

El amor resulta a todas vueltas una transacción, un intercambio, algo que das con la expectativa de recibirlo de vuelta, a veces das mucho, inviertes mucho, quizás demasiado, pero lo que recibes, puede no ser lo que esperas, no da rédito, frente a lo que invertiste, apuestas y resultas perdiendo.

El amor, resulta entonces una mala inversión, una pérdida de tiempo, el acto sadomasoquista de lastimarse y hacerse mutuo daño con otra persona.

He perdido mi fé en él, ya no lo quiero en mi vida, no quiero hacer tratos, ni negocios con esta emoción.

Si he de dar amor, sabré de antemano que no habrá retribución en ello, será como un regalo, que no habrá recompensa, ni garantía de reconocimiento en ello siquiera, que no habrá rédito alguno en esta inversión.

Me he propuesto dar amor sin expectativas, sin esperanza.

Creo que solo hay una forma de encontrar una persona que te ame como tu quieres que te amen, una que piense, crea y sienta lo mismo que tú; y efectivamente, ésa persona eres tú mismo, así no tendrás que convencer a nadie de nada, ni esperar a que cambie, ni desgastarte en transformarlo en algo o alguien más.

La única persona a la que no debes decepcionar, traicionar, dejar de creer, en la que debes confiar, y amar profundamente, es a tí mismo.

Y no es narcisismo, todos los demás te fallarán, te mentirán, te causarán profundas y dolorosas heridas, que te resultarán insoportables; más las heridas que tu te causes, serán siempre parte de tu aprendizaje y más llevaderas y soportables, son tuyas ¿por qué no?.

"He de amarme profundamente, de ahora en adelante"..."




"Abro mis ojos, y el techo de mi habitación es el horizonte que logra abarcar mi mirada, espacio finito que una bombilla alumbra tenuemente, en la mesita de noche, se atiborran objetos personales, una fotografía sin su marco, un reloj que me dice que son las siete de la mañana, las llaves que abren la puerta de mi habitación, el habitáculo estrecho, donde recluyo mi humanidad, un par de billetes y algunas monedas, las poquedades, con las que apenas y alcanzo a desordenar la simplicidad de mi insulsa existencia...

Una repisa con libros, compañeros de mis largas noches de insomnio, una taza vacía, tanto como lo está mi alma a la hora en que escribo estas cosas, un vaso con agua hasta la mitad, una vela de cera medio derretida, una luz que titila solitaria en la penumbra...

Un espejo, que refleja el paso inclemente de los años en mi rostro y en el color de mi cabello...

Una cama, espacio infinito de dos por tres, desierto nocturno, un colchón que no hace ruido, y que solo el peso de mis huesos deforma cada noche...

Unas sábanas blancas y limpias, lienzos que ningún orgasmo pinta todavía, ni sudor que humedezca, ni cuerpo que dibuje su silueta, excepto el mío, cuando busco un cálido refugio en días y noches de invierno frío...

Soledad, vives conmigo, duermes en el rincón de mi cama, habitas en cada recodo de mi habitación, me esperas desnuda en la ducha, en los cajones donde guardo mi ropa, de pié en la escalera que me conduce a la entrada de la casa...

Soledad, me espías al vestirme, te ríes en mi cara, por mi torpeza en la cocina, te asomas por la ventana del patio, empujas el portón de la entrada, lo disimulas disfrazándote de viento...

Soledad me sigues a donde vaya, esperas conmigo el autobús, te sientas a mi lado, no me hablas, no me dices nunca nada, solo estás ahí, en el vacío del asiento, ocupando el espacio de la nada...

Soledad, sabes a ausencia, a abandono, a olvido inmisericorde, te escondes detrás del silencio, usas máscaras de mutismo, te disfrazas de susurro, te mimetizas de murmullo...

Soledad, estás en lo que miro, en lo que toco, en lo que hago, en lo que vivo, en lo que siento...

Soledad, yo te respiro, y tú me circulas por las venas, como ponzoñoso veneno...

Soledad, de tí estoy enfermo, contagiado de aislamiento, recluido en el vacío, condenado en el anonimato, exiliado en el más completo olvido...

Soledad, vives conmigo, cada día, cada instante, incluso con mucha gente, incluso conmigo mismo, entre multitudes estás presente, en el barullo y el tumulto del mundo, y toda la inmundicia que ensordece la existencia...

Soledad, no te vas de mi vida, te quedas a mi lado, para siempre, te sientas descarada en mis piernas y te burlas, en mi propia cara, me escupes insolente, tu inmortal presencia...







"No es tu pelo, es la oscuridad de tus cabellos que simulan el cielo nocturno...

No son tus ojos, si no el brillo que emana de ellos, como un par de soles, que hacen eterna la mañana en tu mirada...

No es tu boca, ni son tus labios, las dulces promesas de un beso, que el tiempo no logra desvencijar, y que el hastío no logra marchitar en el ocaso de la eternidad...

No es tu rostro, sino el paisaje de tus mejillas, el monte perfecto que se eleva hasta la punta de tu nariz, como la cúspide de la ternura, hasta donde escalan mis besos, es tu frente la llanura esteparia, y tus cejas la hierba fresca en la que mis labios, furtivos se desploman...

No es tu cuello, tentación y deseo, sensibilidad y lascivia, puesta a prueba, pista de hielo, en la que juguetona se desliza mi lengua...

No son tus brazos, es su perfecta y torneada redondez, y aquellas vellosidades que los pueblan, como ramificaciones de un árbol de seducción que extiende sus raíces, terciopelo acariciable y totalmente deseable...

No son tus manos, sino lo que provocan al contacto con mi piel, corriente eléctrica, que erotiza mis sentidos, que magnetiza los poros de mi carne, en un intercambio energético de placer...

No es tu cuerpo, ni la constelación infinita que dibuja cada lunar en la extensión onírica de tu espalda, no es la lujuria, que redondea y abulta ésa tentación libidinosa en tu par de nalgas...

No son las piernas, perfectamente esculpidas, las que liberan endorfinas, hormonas juguetonas de una retorcida e inescrupulosa perversidad mental (imaginación sexy)...

Es el todo, la suma de tus partes, es el paisaje completo, el amplio panorama de tu ser, expresándose y poniéndose de manifiesto, haciendo explosión en cada uno de mis sentidos...

Belleza infinita, materia densa, energía vibrante, universo contenido, cosmos encapsulado, cuerpo celeste, orbitando la existencia, magnífica presencia, de un cúmulo de fuerzas que se manifiestan en la realidad perceptible de mis ojos, tacto, oído, sabor y olfato...

Mas es lo que se esconde detrás de tus ojos, el alma que habita la belleza y perfección de tu cuerpo, lo que agita el océano que se contiene en mi pecho, el huracán hormonal que sintetiza la líbido en mi sexo, es tu ser inmaterial, que no se puede ver, oír, ni tocar, ni oler, ni probar, eso es lo que amo, eso es lo que me atrapa, lo que me envuelve, lo que me enreda, me hipnotiza y me idiotiza...

Néctar y ambrosía, alimento para dioses es tu alma, tu esencia anímica, espiritual sustento, que la ciencia descarta, que el ateísmo rechaza, que la indiferencia colectiva desprecia, y que tu misma te niegas a aceptar...

Es lo que nadie más ve en tí, lo que yo amo, a lo que pertenezco, en lo que creo y siento, es la imagen que me construyo de lo que eres, y de lo que no ves..."






viernes, 7 de febrero de 2014

"No deja de sorprenderme la vileza del ser humano, humanos dañando a otros humanos, en esta escala involutiva de destrucción colectiva.

Unos pocos con el poder que les otorgan sus millones, sus excelsos apellidos, su trayectoria familiar, fortuna, muchas veces labrada en sangre y maldad, en ego y codicia, mancillando la dignidad de muchos infelices, "dormidos", "analfabetos", "borregos", "esclavos", "lazarillos" de los poderosos, esos "avivatos" que ya no solo gobiernan a través de la trampa y el engaño, si no que su afán avaricioso, los ha llevado al homicidio, al genocidio, y ahora son lo más organizado de la sociedad, por que de cierto es que lo único organizado hoy por hoy es el crimen.

La política no es más que una serie de argumentos trillados, discursos símiles de utopías rebuscadas, todo puesto al servicio de la demagogia de éstos encantadores de serpientes, de estos "culebreros", expertos en promesas a incumplir, todos con el afán de el poder a través de una ideología barata que cada año nos sale muy cara, "la democracia", el más grande sofisma, la mentira más caduca de todos los tiempos, un estandarte que logran hacer ondear estos pícaros de la palabra y la oratoria, sobre la masa ignorante, que los elige y reelige.

Es esta masa ingenua, la que labra el camino expedito para que estos abusadores y plutócratas de la política, dicten y proscriban leyes que les sean absolutorias de sus crímenes y les permita legitimizar su conducta por demás inmoral, ladrones de cuello blanco que se parapetan en ideologías de una seudo democracia, los laceradores de lo público, legalizadores de sus conductas criminales, con sus poderes políticos quieren levantar cortinas de humo, sobre su oscuro y delictivo pasado, que suelen heredar a sus futuras generaciones.

El crimen es el retrato hablado de una sociedad enferma, en constante declive, en la decadencia de los valores, en el desmoronamiento de la estructura familiar, una radiografía cruda, del deterioro paulatino de los componentes básicos de la sociedad y de los valores del ser humano.

Padres abusivos, hijos rebeldes, padres enfrentados contra sus propios hijos, hijos enfrentando a sus padres, explosión de la demografía, manifestada en familias numerosas y embarazos prematuros, en los que el hambre y la miseria protagonizan estas desgarradoras historias de pobreza e ignorancia.

La cuna de la violencia, se mece en el interior de los hogares, en su más cruda y cruel expresión, la raíz de toda la podredumbre, que suele juntarse en pandillas que patrullan las calles de barrios, que se acumulan en las esquinas, que se organizan para el delito.

Se agrupan para asaltar la dignidad incluso de los más pobres, lo hacen en buses, taxis, calles, en casi todo sitio inimaginable, incluso en frente de los guardianes del orden, que hacen de sus cómplices muchas veces.

Es el origen de todo mal, que va tiñiendo de sangre, las ciudades, que sube cada día y cada mes, la curva de las estadísticas criminales, que llena de fosas y lápidas los cementerios, y satura los hacinados recintos carcelarios.

Corromperse, ha resultado el camino facilista que se exhibe apologética e impúdicamente, en series de televisión, cine, radio y prensa, un culto morboso por lo ilegal, por la inteligencia y pericia criminal.

El alma humana (si existe tal cosa), jamás estuvo tan a la merced de la maldad, vender el cuerpo, la dignidad tan puesta en duda, como el alma misma, todo por dinero, ése dios todopoderoso, "que todo lo puede", "todo lo compra", "todo lo consigue", por lo que se asesina, moneda contante y sonante, que te viste de gala, de seda y chiffón, que disfraza de marcas tu codicia absurda, pero que deja desnudo el vacío interno de tu ser, ése en el que no crees, o que dejaste de creer, que desdeñas y desprecias, por la riqueza del intelecto, ése que engordas con pan de filosofía y vino de ateísmo.

Modelo de conducta, es ahora el criminal, el tramposo, el que hurta sin ser visto, el que se sale con la suya, y que no es atrapado, el que "tumba" a los incautos, el que se hace rico con la ingenuidad ajena, el que logra burlar la justicia, los intelectuales del crimen, que estudian bien la jugada, para en caso de ser atrapados, no dejar prueba sustentable de sus crímenes, y no perder mucho, para cuando salgan libres poder disfrutar del botín "coronado", tranquilamente y sin cargos de conciencia alguna.

Robar, matar, prostituir, traficar, negocios redondos, los atajos facilistas de los que rinden culto al dios "plata", por que hay que ser ricos, famosos, bellos, altos, fuertes, de mejor estrato, de mejor posición social y económica.

Todos lo quieren, pocos lo logran, y los que lo hacen guardan dentro de si, la podredumbre de todos a los que pisotearon, todos a los que les mintieron y engañaron para satisfacer su afán de poder.

El pecado de este mundo es creer que hay vivir por encima de todo y de todos, una ley evolutiva que justifica la supervivencia del más fuerte, o del más "vivo", del más inteligente, del mas listo, del más apto, una ley que va en contravía, que nos hace más viles a través de los actos, más violentos y más inhumanos.

No hay alentador panorama, no, para quienes disparamos versos, no para quien apuñala lienzos con navajas de pinceles, no para quien hace estallar granadas de arte, en los muros de las ciudades, no, para quien estampa rebeldía en la piel y la carne a través de un tatuaje.

Se espera vivir, sobrevivir, con la certeza que es cuestión de tiempo, que una bala perdida te borre del mapa, en alguna calle o esquina, que algún "muerto de hambre" de dinero o drogas, vacíe tus bolsillos y tus esperanzas en el acto sucio de un atraco.

No se sabe a ciencia cierta, como ser feliz en medio de tanta maldad, como resistir a la tentación de mentir, robar, prostituir, y matar, como lo hace todo el mundo, como lo hace Vicente y toda su gente."
"Asomarme a la realidad cada día, poner mis ojos en acontecimientos cotidianos, la gente, en las paradas de autobús; estudiantes, comerciantes, amas de casa, niños con sus útiles escolares, toda la modorra del sistema, todos en fila, sumisos, inmersos hasta el tuétano en el "borreguismo".

¡Alienados todos!
Levantarse muy temprano, salir a toda prisa para el trabajo, que más parece un nombre comercial que disfraza de dignidad la esclavitud moderna, trabajas para ganarte el pan de cada día, para ganarte la vida, para pagar las deudas que has contraído, comprando cosas que no necesitas, de las que te antoja la televisión, o la envidia por los "cachivaches" de tu vecino.

Trabajas incansablemente, para poder llegar a fin de mes, y pagar los servicios, los impuestos, para la gasolina de la moto, o del carro, si es que se quiere contaminar el ambiente en dos o en cuatro ruedas, aunque es bien sabido que el hombre solo tiene dos piernas y dos manos y puede llegar a contaminar, más que cualquier auto.

Trabajas para pagar tus tarjetas, para poder seguir solventando el estilo de vida "snobista" que elegiste, para satisfacer tu afán de aparentar, de "chicanear", que tienes dinero, para presumir e impresionar.

El consumismo circula por nuestras venas, como un veneno imperceptible, y te inunda el torrente sanguíneo, así como la mente se inunda de pensamientos, encender la tele, es hacer estallar una granada publicitaria y comercial, que te alcanza con sus esquirlas subliminales, y que lesiona tus sentidos, te empuja a la compra y adquisición de bienes o servicios, que después resultan lo que no eran, lo que no anunciaron, hay quienes aseguran resistir a tal impulso, más les ves luego, comprando tonterías en navidad, y eso que presumen de ser ateos.

Caemos en la hipnosis de los medios, nos tragamos el cuento entero y sin pasante, aceptamos una realidad que otros construyeron meticulosamente, como un juego calculado, en el que pierdes todo, dinero, conciencia, dignidad y humanidad, hasta el alma está en juego, si crees que tienes una, (los ateos no tienen nada que perder, por supuesto).

Son los juego del poder, en que solo somos, títeres, marionetas, como veletas de tejado, de quienes mueven los hilos, y cambian la dirección de los vientos en el mundo moderno.

Depredadores, lo más excelso de la escala evolutiva, hambrientos de poder, dinero, política, publicidad, farándula y psicología, de la barata, de la que suele lavar muchos cerebros, de esa que se encuentra accesible a cualquier mente, la que te mantiene en el redil, de la vida, en los límites pre establecidos y debidamente demarcados, por los paradigmas sociales, políticos y económicos de la sociedad a la que sobrevivimos.

Te gastas la vida en un trabajo incansable, casi perpetuo, uno que consume la energía y vitalidad de tus años, de tu cuerpo, que se aprovecha de tus talentos y habilidades, recursos, recursos humanos, humanos que sirven y se someten a otros humanos, muchos que hacen ricos a pocos, muchos, entregando todo, dándolo todo, años de vida, de sacrificio, tiempo y calidad de vida dicen, todo para un "futuro mejor", uno en el que te hacen creer, uno que jamás llega.

Para eso madrugas, para estudiar, para "salir adelante", para progresar, para ser un o una profesional, para ganar mucho dinero y prestigio, para ganar reconocimiento, fama, para ser exitoso, para sentirte orgulloso cuando te digan "doctor" o "doctora", "ingeniero", "ingeniera", coleccionas títulos que puedas exhibir orgulloso en las paredes de tu propia oficina, títulos que inflamen tu ego y te hagan sentir un semidiós de hombres, ya no eres ignorante, ya eres culto, ya estás muy por encima del promedio, hombre y mujer estrato siete, ¡que va!, que estrato siete ni que nada, estrato sfera!.

Mas el juego está arreglado, ya se había hecho la trampa cuando echaste los dados proletario, unos pocos son los que ganan, se llevan la parte más grande del ponqué, pasando por encima de ti, pasando por encima de muchos, de todos, de los que sea.

A muchos les corresponde la vida de igual cantidad de sacrificios, para lograr un propósito, una meta, un fin, una victoria en un campo de batalla, con mucho cacique y poco indio.

Hay una élite, una que se conoce los trucos, una más inteligente, una mentalmente mas apta, mas digna, mas merecedora, del poder y la riqueza, que no puede estar jamás al alcance de todos, una que le hace trampa al sistema, que logra burlar los preceptos, una que se educa, para aprender los artilugios y eludir eficazmente los baches de la vida, son "avivatos", que se lucran de las oportunidades, se las adueñan y administran a su antojo, dejando en desventaja al resto, que son casi todos.

Los privilegiados de una sociedad cimentada en el sudor de nuestras frentes, en el esfuerzo de nuestro trabajo, de mucha gente que padece de sed y de hambre, son los "yupis" del sistema, quien obtienen el rédito,un sistema que hace cada vez más ricos a unos pocos, y cada vez más más pobres y miserables al resto.

Y es esta ignorancia colectiva, la que hace avanzar éste cáncer, que corrompe los pueblos, las ciudades, los estados, los países y al mundo entero, es un cáncer de conciencia, de abrir los ojos de una vez por todas y tomar las riendas de nuestro destino.

Somos esclavos, ciegos, sordos y mudos, los creadores de los sistemas nos mantienen adormecidos, entretenidos en la ignorancia, la oscuridad y el analfabetismo.

Quieren de ti varias cosas, tu dinero, tu vida, tu devoto y silente servicio, que trabajes juicioso, por el sueldo que a bien ellos quieran asignarte, que pagues puntualmente los impuestos, la renta, que no olvides dar tu diezmo cada domingo en la iglesia, que acates las normas, las justas y las que no lo son, que deposites tu voto por ellos, que los elijas para que sigan en el poder, para así poder garantizar tu trabajo y tus prestaciones, que guardes silencio, que no te rebeles, que no te alces en armas contra su injusticia, que no protestes por tus derechos, que reconozcas que son superiores a ti, por su dinero, poder, apellidos y trayectoria política, no eres su igual, ellos son superiores.

No te quieren libre, no inteligente, no educado, no saludable, no rebelde, te necesitan tal cual estás ahora, perdiendo tu valioso tiempo, gastando tu vida en objetos y cosas, distraído en tecnología, drogas, alcohol y sexo, que compitas por ser mejor, por tener más, más poder, mas dinero, más autos, más joyas, más mujeres, más prestigio, mas fama, mas estatus, más posición social, te necesitan para que sigas intentando infructuosamente ser como ellos.

Así estan casi todos hoy por hoy, o cuando menos, una gran cantidad, empujados por la ambición y la codicia, y en esa carrera frenética, empobrecen su vida, su salud, y enriquecen la vida y la salud de alguien más.

Calman su ansiedad y el estress que les produce el ritmo que llevan, comprando y consumiendo compulsivamente, llenándose de cosas y objetos que no necesitan, para impresionar a gente que no les importa.

Venden y subastan su alma al diablo, al señor de este mundo, dando valor a lo inútil y vano, a lo innecesario e intrascendente, desechando lo esencial y lo sublime.

Asomarme a la realidad no es otra cosa que un acto suicida de desear a cada instante la muerte, ser borrado del mapa por alguna roca espacial, un borrón y cuenta nueva colectivo, es desear un "reset" del sistema, un back up de lo que hemos perdido.

No queda otra cosa que empezar a cambiar las cosas, de verlas con otros ojos, toca empezar a cambiar nuestra vida propia, a ver si de uno en uno, éste mundo cambia algún día."



sábado, 25 de enero de 2014

"Otra noche, como cualquiera otra, no hay café que beber para soportar el insomnio, el sabor de mis lágrimas es el único cóctel de amargura que bebo a esta hora incierta.

Ni siquiera siento el paso del tiempo, y mis piernas se adormecen cada rato, por el peso de un cansancio que le gana la batalla a mis ganas de dormir.

No siento nada ahora, escudriño mi pecho, en busca del tonto que suele enamorarse de imposibles, sé que está allí, late quedamente, sé que sigue enfermo, convaleciente, remendado, atado con hilos los trozos que se lograron rearmar.


Me llena de hastío la vida, pocas cosas logran dibujar una sonrisa en mi vida hoy en día, la música logra anestesiar mi pena, de vez en cuando, una euforia casi extinta me asalta por sorpresa y se lleva escondida una alegría desterrada, emoción exiliada, a tierras de lejana amargura.

El mundo sigue como si nada, vacío, inundado de odio, en la podredumbre de la ambición por el oro y el poder, el consumismo ya no tiene límites, te venden tonterías, te dicen que las necesitas, te crees sus mentiras, te sumergen hasta el cuello en realidades secuestradas de ansiedad, hacen que tu futuro se prolongue en el tiempo, para que el miedo se apodere de tu vida, mientras ellos, se apoderan de tu dinero, vacían tus bolsillos, y dejan hueca tu mente, con programas de televisión y noticias de vano e inútil entretenimiento.

He vuelto a la rutina en la que me hallaste un día, el día en que no te conocía, en que no sabía siquiera que existías, el día en que todo era igual, monótono, simple.

Hace falta que caiga un rayo que sacuda de tajo esta realidad asfixiante, el hedor de una existencia corriente y sin la emoción de las hormonas.

Hace falta el sabor en la comida, el aroma de flores en el aire, la humedad de unos besos, en la boca, una caricia que ponga la piel de gallina y erice los vellos de los brazos, hace falta la estrechez de un abrazo que detenga el tiempo, y paralice, no solo el reloj, si no las partes impúdicas del cuerpo.

Debo dormir, darle descanso a mi cuerpo, y sueño a mis ganas de mantenerme despierto, sigo con la esperanza de saber de ti, saber si vives, si eres feliz, si sobrevives.

Me retiro por ahora al silencio, a la oscuridad, al calor de una manta que simula el calor de tu cuerpo, la luz de la mañana imitará el brillo de tu mirada, y el viento en mi cara, hará las veces de aliento tuyo en mi pecho, no estarás allí para abrazarte, tendré que "entrepiernar" a mi almohada, poco a poco se vuelve costumbre, existir en tu ausencia, aceptar que no estás, que quizás no vuelvas.

Espero encontrar el camino perdido, el rumbo extraviado, las huellas de los pasos recorridos, que la marea del tiempo ha borrado, espero no perderme de nuevo, en eso que llaman amor...¡ay amor!, ¡cómo me has dolido!"



"Estaban tan lejos el uno del otro, tanto como una galaxia distante del centro del cosmos, él sin embargo rompió el hielo del silencio, lanzando preguntas a quemarropa, Ella abrió su mente, y su corazón, el abrió la boca y desparramó su alma, sus secretos, el dolor y la pena de su alma, de su boca, brotaron las palabras que se volcaron sobre el teclado, transmitiendo su enojo, tristeza y frustración.

Del otro lado, ella leyó atenta, con curiosidad, pero con el alma predispuesta, con la empatía de su ser, leyó cada expresión, y sintió como aquella alma distante, se quitaba la ropa de la timidez, dos desconocidos, auto revelándose, confesando emociones, compartiendo experiencias.

El quiso interrogarla sobre asuntos que merodeaban en su cabeza, intrigas que le restaban horas de sueño en sus noches de bohemia melancolía, el quiso entender la naturaleza de lo que sacudía sus entrañas, y empapaba sus mejillas con lagrimas, agua salada, que ocultaba, que guardaba para si, como un pecado no confesado.

Ella, llenó de palabras sabias, su pantalla, le mostró las perspectivas de su mente, de su alma, de su corazón y de su espíritu, en el lado más imparcial de la naturaleza femenina, siempre hubo consuelo para el dolor padecido, consejo sabio, para las palabras que llevaban fardos de enojo, siempre guiando hacia la luz, aún cuando el sentía que lo que llevaba dentro, lo conducía a la profunda oscuridad del resentimiento.

El no derramó lágrimas en sus ojos, cuando menos, ella no podía verlo, pero sintió su tristeza, su angustia, la soledad traspasante de su corazón contrito, sintió compasión, y decidió sacudir su alma, con sabias reflexiones, le ayudó a drenar el mar salado de amargura que desbordaba su ser.

El se sintió en grata compañía, sintió que había soltado por un momento una pesada carga, la culpa se había ido por un instante, su semblante dibujó una caricatura de esperanza en su rostro, el testimonio de aquella dama, le sugirió un destino más optimista, una luz tenue, que brilla siempre al final de todo oscuro túnel.

Ahora, ya no eran un par de extraños, ahora se descubrían mutuamente, ella en lo que leía de él cuando escribía, y él, en lo que leía de ella, cuando le preguntaba, por las cosas que los hombres, ignoran de la naturaleza femenina.

Jamás hubo una charla tan sincera y clarificadora, ahora ya no había, cuando menos, sombras de dudas, que asaltaran por el momento, la escasa tranquilidad, que le era esquiva, desde hace tantos meses.

Quizás el vuelva a escribirle, a indagar a través de ella, el misterio de la conducta femenina, de las difíciles decisiones que suelen tomar las damas, y que resultan incomprensibles para la finitamente masculina.

El buscará a través de ella, las respuestas que el destino, no ha querido responderle, que ha preferido tatuarle de dolor y sufrimiento en el alma, ella es ahora un oráculo abierto, a la curiosidad de su ser.

El estará para ella, y ella quizás para el, siempre que el tiempo se lo permita."



"A veces, todo lo que necesitamos, es un alma, como la nuestra, sensible a nuestras penas, y nuestros esfuerzos, que entienda nuestras luchas y se conmueva con nuestras derrotas, que nos acompañe, aunque sea por un instante, y a pesar de las barreras y distancias, nos de una voz de aliento, una luz de esperanza, que ilumine un poco, las sombras que solemos dibujar en el sombrío paisaje de nuestra propia existencia."

Gracias, Magdalena!