lunes, 14 de abril de 2014

"Hoguera no te extingues, llama vívida que perfora la oscuridad de la noche, un ardor lejano, lenguas de fuego en las entrañas de una tristeza arraigada en el abismo profundo de una soledad declarada.

Una gastritis de mariposas, una cardiopatía de sentimientos, un edema cerebral de recuerdos, el envenenamiento de un amor altamente tóxico, enfermedad terminal, cáncer de emociones.

No veo la mejoría con la medicina que me recetó el tiempo, no hay pastillas que borren la memoria, ni inyecciones que inhiban el efecto doloroso de los recuerdos, no hay cirugía que extirpe un tumor de amor, ni radio terapia que impida crecer un sentimiento en cada célula de tu cuerpo.

No hay cura para el mal de amores, y un amor así está mal, está enfermo, como enfermo es quien lo padece, quien lo sufre y lo retiene, quien se aferra al sufrimiento como madero en el océano.

Debo soltar, dejarlo ir, que se hunda en la profundidad, y empezar de nuevo, a nadar a la orilla del mundo, de uno nuevo, de uno desconocido, de uno que no he visto jamás.

Debo dejar de arrastrarme adrede en el fango de los inútiles reproches, debo abandonar mi papel de víctima, y seguir endilgándole un karma a mi victimario, ya caerá su torre de papel, bajo el peso de sus letras, su boca será su verdugo, sus palabras dictarán sentencia sobre su vida, serán el resultado de sus hechos quienes hagan de juez en su propia existencia.

Yo ya no quiero esta cruz auto impuesta, una que pesa, que saca ampolla, que deja llagas en mi piel, en mi alma, que me hace nazareno en una semana que no es santa, en un mes que no es abril, en un año que no es bisiesto, en una década que no es memorable, en un siglo que no trasciende la historia.

No eres el cristo que parte mi historia en dos, ni el profeta que anuncia un armagedón en mi vida, eres más bien un nombre y un apellido que blasfema lo sagrado del amor al viento de la indiferencia, algo así como una música profana y anatema, un himno a la ignominia que nadie se sabe y que nadie más entona.

Polvo eres y en polvo te convertirás, en cenizas, en tierra seca, en inerte desierto, en aridez perenne, una roca vacía, un cometa vagabundo del espacio infinito, una luz que el cosmos apaga con la inmensidad de las sombras.

Llegará el ocaso para tu día, tu cuarto de hora pasará, sin dejar huella, sin dejar rastro, serás un crimen impune, memoria de un extraño, el olvido te inmortalizará, una amnesia existencial habrás de padecer, como si no hubieses vivido jamás.

No habrá libro que te mencione, ni letra de canción que te haga memoria en la boca de un juglar vagabundo, las fotos contendrán una imagen irreconocible de un pasado sin gloria, serás un rostro más en el collage de los colores, de las razas, de los sexos.

Tu nombre no estará en el pié de página de los libros de filosofía que tanto te gusta leer, no habrá mención alguna de tu presencia en la metafísica del ser, ni siquiera una reseña de algún artículo de prensa, quizás, si mucho,  el obituario de un evento desafortunado.

No te deseo el mal, ya naciste así, sin alma, sin corazón, sin sentimientos, con lepra de emociones, nada te ata, te sientes libre de hacer lo que quieras, a quien quieras, cuando quieras, como quieras, sin dolor, sin pena, sin remordimiento alguno, sin sentimiento de culpa que te oprima el pecho, y te trasnoche en insomnio la conciencia.

No quiero verte caer, no quiero verte, no quiero saber de ti, no quiero recordarte, que se me olvide tu nombre, tus formas, tus modos, el sonido de tu voz, la comisura de tu boca, el aroma de tu piel, los contornos de tu cuerpo, que se me olviden las fechas, los días, los meses, que no tenga memoria alguna de tu ser, que para mi no existas, que de mi mente te borre.

Que no me importe más tu ser, ni tu vida, ni tus actos, ni tus palabras, ni lo que dices sentir, una especie de amnesia auto inducida es lo que quiero padecer"





viernes, 11 de abril de 2014

"Que tonterías las que abordan mi mente, un sin números de quizás, de tal veces, nada física ni químicamente comprobable, todas suposiciones, proyecciones inconscientes, pretensiones, conjeturas, nada que tenga sustento, nada que no pueda caerse por su propio peso.

No son mentiras, ni calumnias, tan solo es una imaginación activa, una que dibuja eventos, una que crea mundos, que destruye y colapsa universos, una que se monta en la película, una que fabrica historias novelescas.

Estoy mas tuerca floja de lo que pensaba, el shampoo parece haberse corrido del todo, no razono con lógica, no hay lógica en lo que pienso, en lo que siento, en lo que digo, en lo que hago, así de ilógica es mi vida sin tí, como repite en su canción Arjona.

Siento amor, siento rabia, siento tristeza, y me sonrío cuando me decías que me amabas, subo y bajo como montaña rusa, en un carrusel de confusas emociones se marea mi alma, en una ruleta rusa, se juega la suerte de mi cordura, queriéndote y odiándote al mismo tiempo.

Es obvio que hay un ego herido, que unas expectativas no fueron satisfechas, que hay frustración y celos enfermizos, como enfermizo es este amor que por ti siento, como esta rabia que me carcome, sabiendo que te importa una mierda mis sentimientos, así de fría como las cervezas con sabor extranjero que bebes ahora, así de cruel, como el universo que te puso una vez en mis brazos y luego te me arrebató.

Que hastío es todo esto, yo amando a quien me ignora, a quien nada importo, soy objeto de la burla ajena, por sentir esta estupidez que testarudamente albergo.

¿Por que me tuve que enamorar de tí?, ¿por qué diablos fuí tan tonto y tan ingenuo?, ¿por qué tan estúpido en creer que sentirías lo mismo por mí?, ¿que le apostarías a lo nuestro?, ¿que pelearías, que me darías la mano, si me encontraba en el suelo?, ¿que no te rendirías, que no me negarías, por fuertes que fueran los vientos?

Me doy lástima, no cabe duda que mi estupidez me sobrepasa, me presumo inteligente, pero en asuntos del corazón, mi retraso mental es evidente.

No sé amar, no de la forma que aman los demás, los demás solo dan de lo que les sobra, yo todo lo doy, yo espero ser correspondido, a los demás les importa un pito, yo me entrego, los demás solo pasan el rato y viven el momento.

Algo estoy haciendo mal, algo malo pasa en mi, algo sucede a mi vida y a mi alrededor que aún no entiendo, todos actúan de acuerdo a sus instintos, a la lógica programada del mecanicismo y de los paradigmas de los tiempos modernos.

Yo sigo idealizando la utopía de un poder que dice tener eso que llaman amor y que parece no poseerlo.

Estoy harto de amar y no ser amado, de darlo todo y recibir migajas, de dar atención y ser ignorado, de recordar, mientras soy olvidado, de conservar un amor en mi alma, mientras soy reemplazado.

¡Venga soledad! y quédese conmigo, vaya momificando mi existencia, deje que el tiempo llene de arrugas mi rostro y me arrugue de miedo el alma, que me ajen los recuerdos, que envejezca mis emociones, que sea desvencijado lo que en mi corazón guardo.

¡Que venga la polilla!, el óxido, que las arañas hagan lo suyo y tejan lo tétrico al rededor de lo abandonado. Que el polvo y la podredumbre corroan.

Todo será cenizas un día, todo desaparecerá definitivamente, no quedará nada, no memoria, no evidencia, solo silencio, solo un secreto, uno que no se cuenta, uno que se tergiversa.

No seremos nada, seremos lo que antes fuimos, dos extraños, yo aquí y tú allá, yo pretendiendo que vivo en tu memoria, tu fingiendo no haber muerto para mi."



"Historia de amor editada, cuento de hadas censurado, crónica tergiversada intencionalmente, una noticia archivada sin el más mínimo escrutinio, una historia jamás contada, un cuento olvidado, rumor de pasillo, chisme barato.

A cenizas de olvido queda reducido el amor, ante la calcinante temperatura de la indiferencia, se consume hasta los cimientos, en el horno crematorio de la crueldad y la frialdad del alma.

Esperas que el tiempo haga lo suyo, que todo caiga en el olvido, que sea borrado, que se aje, se deslustre, se diluya, y desaparezca, que no deje rastro, que no deje huellas, que desaparezcan las pruebas, que se extravíen las evidencias, para mostrar un nuevo rostro, un nuevo color de cabello, uno que disfrace tu pasado, uno que esconda la vergüenza de tus pecados.

Vuelves a la multitud de tus máscaras, a tus fachadas sociales, a la estelar actuación de tu vida de película, una donde nadie sabe quien eres realmente, donde nadie te escudriña, donde nadie te esculca, donde nadie tiene acceso a tus memorias.

Estás en el estado más furtivo de tu existencia, pretendiendo no ser, habiendo sido, pretendiendo no estar, cuando permaneciste, pretendiendo no haber sentido, cuando fuiste estremecida, pretendiendo no haber fallado, cuando caíste hasta el fondo.

Te levantas un muro de silencio, una tapia de miedo, una muralla que no muestre lo árido de tu territorio, lo vasto de tu hastío, reemplazaste tu esencia, te repites que te abres a lo nuevo, y lo nuevo no te llena, es mas grande hoy que antes tu vacío.

Llenas tus ojos de panoramas maravillosos, paisajes de postal, de imágenes fantásticas, de colores nuevos nunca antes vistos, de historia, de la trascendencia de la geografía que ahora te rodea,  más tu nuevo mundo te satura, lleno de cosas, vacío de esencia, de sentido, de lógica, se ve bien, pero no sabe igual una vez que lo pruebas.


Te entretiene tu nueva realidad, te distrae, te saca de órbita y te embriaga de novedad, pero cuando el sol se oculta y te refugias en la festividad de la noche, y cuando un par de cervezas, o de copas de vino, nublan tus sentidos, te llega el bajón de la nostalgia, la melancolía de tierras lejanas, de esas que pisaste una vez, de esas de las que huiste.



Una vida nueva, una apariencia nueva, una imagen nueva, te pintas de nuevos matices, te apareces presumiendo nuevo hábitat, ahora en otro meridiano es donde te escondes del pasado.



Yo pensé que la distancia sería una desgracia al separarnos, mas no fueron los kilómetros los que nos separaron, fue tu falta de fe en todo, en mi, en ti, fue tu miedo a desprenderte de la vida que te construiste, el miedo a tu carcelero, elegiste el lado más cómodo, guardaste silencio sobre asuntos importantes, te hiciste cruel e indiferente ante mi propio sufrimiento.



Solo te fuiste, huiste, te escondiste, desapareciste, metiste tus temores bajo tierra, en otra tierra, te escabulliste, no hay servicio secreto allí que te investigue, nadie que esculque tu pasado, nadie que te haga preguntas incómodas, nadie que se meta en tu vida, nadie que juzgue tus actos, ni tus decisiones, ni tus elecciones.



Esconderse de sí mismo siempre será la táctica facilista de quien no tiene valor, sino para herir, tirar la piedra y esconderse, ocultar la ignominia en una máscara de dignidad, en una vida nueva, con sonrisa fingida, huir de un pasado que lastima, el karma de hacer las cosas del modo equivocado, es mimetizarse en algo que tarde o temprano caerá por su propio peso, un círculo vicioso que terminarás repitiendo, con el que me reemplazaste,  en tu nuevo mundo, en tu nuevo infierno."







miércoles, 9 de abril de 2014

"Derraman lagrimas una vez más mis ojos, se inunda mi alma de nuevo por una antigua herida, una que no cerró del todo, una que todavía duele, una que pica, una escoriación del ser.

Mi dolencia no tiene cura, el tratamiento parece no surtir efecto alguno en el mal que me agobia, mi plan de vida toma otro rumbo, el que le dan día a dia mis cansados pies.

Es una renuncia constante a lo planeado, a lo premeditado, es una interminable cadena de eventos improvisados, voy como veleta, que el viento enruta, hoy estoy aquí, queriendo estar allá, hoy estoy allá, necesitando vivir aquí.

Vagabundo es mi pensamiento, nómada mi memoria, exiliado está mi sentir al respecto, vivo enajenado, desorientado, sin un norte para mi existencia, confundido, perdido, extraviado, espero que la vida me sorprenda, o me asuste según a ella le parezca.

Todo lo que una vez tuvo sentido, se ha venido abajo, como castillo de naipes, las viejas estructuras morales, la ética caduca de una escolaridad obligada, una religiosidad puesta a prueba, una fe que se desvanece ante la crueldad de la vida misma, el arraigamiento de la desesperanza, con cada acto de traición, con cada mentira, con cada promesa rota y sin cumplir, con cada decepción amorosa.

Mis dudas, más que razonables, siguen siendo cuestionables, son el ropaje con el que visto mi escaso intelecto, aquella cosa de la cual echan mano los académicos, para encumbrar su ego y menospreciar el pensamiento ajeno, de quienes no llenaron de libros su mente, a quienes las puertas de la educación siempre permanecieron cerradas.

Yo ya no intento discutir, ni polemizar sobre los asuntos triviales en los que el mundo se entretiene, falacias inútiles, métodos sonsacadores de hipnotismo barato, el modo subliminal de mantenerte dormido en tu propia ignorancia, una de la que te jactas, y que luces orgulloso, cuando caes en el juego de lo que te induce el colectivo consumista.

Mi identidad no logra mantenerse intacta, en un mundo de hipócritas, la mentira tiende a ser más refinada, se hace técnica y sofisticada, aún para los expertos de siempre, políticos, burócratas, burgueses, hijos doctos de la santa madre iglesia, los de linaje prestigioso, los de billetera gorda, aquel a lo que a todo le ha puesto un precio, aquel que se vende y su propio valor se rebaja, en un mundo donde las ideas se regalan, la escasa moral se vende barata, y la poca dignidad humana se subasta.

Testaferros del sistema, hipotecamos nuestra esencia, nos ponemos los grilletes de una vida de esclavitud, de trabajo y lucha incansable, de competencia salvaje contra los demás, la necesidad paranoica de sobresalir, de tener más, de ser más, de saber más, y mientras más se busca, menos se encuentra, y más se sigue perdiendo, creyendo que se está ganando.

¿A cuantos pisoteas para sentirte grande?, ¿A cuantos humillas para sentirte poderoso?, ¿de cuantos te burlas para exhibir inteligencia?, ¿de cuantos te aprovechas, para vivir en el lujo y el confort?, ¿a cuantos les has robado los sueños, la plata, las ideas y la vida entera?, ¿a cuantos les has visto la cara, y te burlas, creyendo que te sales con la tuya?

La vileza te precede a donde quiera que vayas, ¡rata de alcantarilla!, ¡cucaracha rastrera!, ¡vil reptil!, porquería con piernas, estiércol y escoria, basura que no se recicla, te haces una vida, destruyendo muchas otras, dibujas una sonrisa en tu cara de hipócrita, con el pincel untado de lágrimas, sudor y sangre, de los que lastimas.

El infierno no es castigo para un alma tan perdida, ni borrarte del libro de la vida como amenaza la santa biblia, la muerte es misericordiosa, incluso con seres tan malvados que tantas canalladas ostentan, no parece haber castigo suficiente para los victimarios, la justicia los esquiva, parece no tocarlos, han torcido las leyes a su favor, para salir airosos de cualquier delito, la impunidad es su seguro, la garantía de seguir viviendo de acuerdo a lo que su bolsillo les permite comprar, incluso la vida misma."




"Me pidieron un poema oscuro, uno cuya negrura sobrepase el color de la noche mas aciaga, no sirvo para darle ese matiz a mi existencia, se equivocan quienes ven negatividad en mis palabras, quienes atisban oscuridad en mis letras.

Trataré de complacer a los amantes de las sombras, a los que gustan de lo tétrico, lo torcido, lo bizarro de la existencia, ésa que es monocromática y lúgubre.

Teñiré estas palabras de negro, como el alma de los mutiladores de esperanzas, de los asesinos de ilusiones, de los masacaradores de sentimientos.

Mortandad de emociones, estado de coma de los valores, ética agonizante, tinieblas de confusión, una eternidad nocturna, el anestesiamiento de los sentidos, un sopor insoportablemente existencial.

Una ceguera de lo que brilla, la ignorancia adrede de lo que resplandece, daltonismo consentido, para ver la vida en negativo, pesimismo, derrotismo, una angustia consentida y premeditada, el síndrome de un odio, un rechazo y una persecución inexistente.

Paranoia auto-inducida, psicodelia alimentada de narcosis, rabia saturada de música anatema, blasfemia que brota en vulgaridad y soez lenguaje de tu boca, una rebeldía sobre-actuada, antisocial y renegado carácter que te aparta, incluso de tu propia realidad.

Ira que te consume, rabia que calcina tus entrañas, estado permanente de aborrecimiento del sistema, un hastío que te cuelgas al cuello, que cargas en la espalda como pesado fardo, anhelo de muerte, de un final súbito y definitivo, que apague la pena, el dolor, el sufrimiento masoquista.

Tu oscuridad te colapsa, te hunde y te refunde, afloran las ganas de convertirse en asesino, de asesinar en otros lo que no se deja matar en ti mismo, con una mirada de odio, de indiferencia, de desdén y desprecio por una inteligencia que no ves en los demás.

Te sientes bicho raro, desencajado del mundo y su hipocresía, te da nausea lo divino, se satanizan tus creencias, tus paradigmas te provocan asco, no soportas la melosería y cursilería de los días, de las cosas, del hombre y sus triviales asuntos, el amor es una burla a tu inteligencia, a lo negro que te abarca.

Mundo de lodo, barro, pantano, lo denso y pegajoso, lo escabroso de la vida, que es una muerte vivida, soportada, un colectivo de destrucción, la descomposición lenta y macabra de lo intangible, de eso que llaman ser, de ése algo que llena la oscuridad de tu propio vacío existencial.

Utopía del terror, un temor que te ancla de por vida, un pensamiento suicida que te acecha, aprietas la quijada reteniendo tu energía, empuñas una daga invisible con el que te apuñalas la memoria, con todo el dolor que te han causado, con el que has padecido, eres una bomba de tiempo, una que estallará en el rostro de la realidad, una que teñirá de tragedia, la vida de otros.

Así de oscura es la gente que rellena el espacio de este mundo, de esta realidad que apesta a muerte, a odio, a ira irracional, a desprecio colectivo.

No haré jamas versos más negativos, la mierda tiene un canal de salida, y no deben ser jamás las letras mías."




martes, 8 de abril de 2014

"En el borde del silencio hace equilibrio mi alma, en la cornisa más alta de mi escarpada soledad, allí donde tu voz no hace mas eco, no hay murmullo que el viento repita a mis oídos, ya no leo tu nombre en el canto de los pájaros, no hay estrellas en el cielo que dibujen la constelación de los lunares de tu espalda.

De aquel tatuaje, la tinta se decolora en unos labios ajenos, y el rostro desdibujado de tus orgasmos, es el espectáculo mórbido, de otros ojos lujuriosos, no hay conjunción de almas en dos cuerpos que convulsionan en las sábanas de una extraña cama, ni ruido de colchón viejo que retumbe en la recámara.

El traqueteo absurdo, no es más que la agonía de un amor hueco, que se va vaciando de lujuria, que desgasta las ganas en sudorosos cuerpos desnudos, eclipse de sentimientos que agonizan, una cúpula inerte de ayes, y gemidos, pantomima de un placer fingido, teatro y ópera de pasión ejecutada.

Como marionetas cansadas, la pausa postcoito, nos une en un abrazo obligado, más nuestras almas están desligadas de nuestros mutuos sentires, nuestras mentes evocan la pasión de otros cuerpos, nuestro deseo está en manos ajenas.

Fingimos en la cama, en la vida, le mostramos al mundo lo que quiere ver, una pareja perfecta, una que se ama, una que está unida por lazos de conducta social admitida, una bendición divina, legalizada en papel, con tinta de juramento ante el altar de un Dios impuesto.

Mas la comunión de nuestros seres no existe más, está rota como la conexión con el cosmos, nuestro entendimiento se basa en simples coincidencias, en gustos compartidos, en objetivos insulsos que nos conducen siempre en la misma dirección, una que ninguno conoce.

En el mundo de las apariencias, el que más logra aparentar es el que lidera un carnaval de hipocresías, la máscara ostentosa de una devota esposa, el rostro cruel de un marido infiel, él ante el mundo es una oveja más del rebaño, ella es la loba en celo que engaña a su dueño.

Cada quien habita su propio infierno, y convive con sus propios demonios, cada quien esconde en su alma los más oscuros secretos, los más lujuriosos pecados, las más viles y canallas mentiras, ellos juegan a engañarse, ella fingiendo un extremo placer que no siente cuando se entrega, y el haciéndole creer que es la única en su vida.

Son tal para cual, nebulosas de mentiras, galaxias de engaño, taimados comunes, la verdad se va por el agujero negro de una realidad a la que no pueden ver con sus ojos, no está a su alcance, no al de sus almas, se perdieron, mientras jugaban a lastimarse.

Qué patético es este amor sin amor, esta pasión sin lujuria, este sexo sin ardor, este matrimonio sin comunión, esta pareja tan dispareja, él, que la ve a ella como objeto de posesión, y ella que se deja poseer sin ofrecer querella.

A ella solo le importa la fachada que le muestra al mundo, la casa impecable repleta de cosas que no podrá llevarse cuando muera, las joyas, los trajes, el cúmulo de bisutería barata, disfraces, máscaras, ella se siente orgullosa de estar casada, de exhibir un papel y un apellido que no es suyo, ella consiente dentro de si el ser vilmente engañada.

Ella está en su lado más cómodo, el de la plata, la de su marido, que también es de ella, según la ley que le ampara, hombres y mujeres de egos compartidos, éso es sumas cuentas lo que los mantiene unidos, eso es en resumen lo que también los separa."



domingo, 6 de abril de 2014

"Yo tengo que guardar mi distancia de ti, pretender que no me inspiras nada, que no provocas nada, que no me produces sensación alguna con tu mirada.

Yo debo fingir que no me gustas, que eres como cualquiera, y ante cualquiera debo negar lo que se agita en mis entrañas, cuando siento tu presencia.

Yo debo usar una máscara que disfrace de indiferencia, lo que siento, lo que pienso, lo que sueño contigo, yo debo bailar una música ajena, cuando quiero escuchar solo la melodía de tus palabras.

Yo debo repetirme a mi mismo lo prohibido de verte, de hablarte, de entablar una amistad contigo, yo debo ignorar el morbo de los curiosos y disimular que te conozco siquiera, para que la envidia no te alcance, para que su mala vibra no te toque siquiera.

¡Ay niña hermosa, si supieras lo que yo siento, lo que yo pienso, lo que yo sueño, lo que me imagino, aún cuando no te tengo!

Yo no envidio a tu dueño, al que escogiste para el juego del amor, aunque confieso, que el muy suertudo, si puede estamparte besos, enredar sus dedos en tu cabello, acariciar tu cuerpo, tomarte de la mano y presumirte como objeto.

Mi deleite está en mirarte, en admirarte, en contemplar lo profundo de tu ser, lo que hay detrás de aquellos hermosos ojos, apreciar la alegría detrás de tu sonrisa, ése montón de cosas intangibles que yo puedo tocar con unos versos.

Yo te calco en mi memoria, no para recordarte, sino para no olvidarme jamás de ti, yo quisiera atraparte en un abrazo, secuestrar tus manos brevemente, que me mires fijamente y me extorsiones la voluntad.

Solo es una fantasía, un hermoso sueño, la melodía inconclusa de una sinfonía ajena, por que he de mirarte lejos, esa es mi condena, verte feliz al lado de alguien más,  y pretender que no me afecta.

Debo seguir soñándote, percibiéndote como la realidad te trajo a mi vida, como estrella distante, como galaxia inalcanzable, estás a años luz de mi locura, y yo a años luz de tu inocencia.

Provocación del universo, tentación del infinito, lo más prohibido que me haya gustado en la vida jamás, un karma soportable, un riesgo asumible, un pecado sin redención aceptable, un infierno al que me iría con un beso robado de tus labios."