miércoles, 10 de septiembre de 2014

Miércoles 10 de Septiembre de 2014
 
 
"-Quisiera imaginar que la mañana no lastima tu mirada, cuando la luz del sol se mete por tu ventana, que no te duele la cabeza con el concierto de trinos de las aves que te dan los buenos días.
Quisiera imaginar que tus pasos presurosos no te conducen a brazos ajenos, que tu sonrisa no va a parar a los ojos de otro enamorado, que tu boca no bendice de besos su rostro, que tus manos no se deleitan con la aspereza de una vellosidad en aquel extraño rostro.
Quisiera imaginar que las horas no se hacen tu cómplice en el crimen de olvidarme, que mi recuerdo titila débil en el brillo de una estrella distante, de esas que miras en la noche justo antes de acostarte.
Quisiera imaginar que tus oídos no se endulzan con la miel de boca extranjera, que tu palpitar no se acelera si una mano aventurera se cuela por entre la falda o debajo de tu blusa, en busca de un sutil gemido de placer y locura efímera.
Yo quisiera imaginar que te vas a la cama con un libro, un taza de té caliente y una foto que te haga memoria de este fantasma que desaparece a la distancia.
Quisiera imaginar que eres libre, que no le perteneces a nada, ni a nadie, que tu vida no tiene dueño, que no le vendiste la alegría a la utopía de un vaporoso sueño.
Quisiera imaginar que me guardas muy profundo, escondido quizás, a la vista de tus entrañas, en aquel rincón dónde solo habita para ti lo sagrado de la memoria.
Quisiera imaginar que aún me amas, así como yo lo hago, aunque solo sea en mi imaginación.-"

jueves, 12 de junio de 2014

"Le cedo mi poder al vino, mi escasa fuerza de voluntad, le entrego mi dolor, le dejo en sus manos mi angustia, a su custodia mi desesperación, y su cuidado mi abandono.

Él, conoce el breve camino a la inconsciencia, al estado nebuloso y confuso de la mente, una especie de embolate, de viaje astral auto inducido, en el desvarío de una noche de juerga, que te borre trágicas memorias, y que cuya resaca te haga el milagro de anestesiarte dolorosos pensamientos, que aquella muerte consentida de células cerebrales, mengüen la capacidad de los recuerdos, de venirse así sin avisar, y pegar fuerte en el pecho.

Licor, embriaga mis penas, no intentes ahogarlas, las muy perras saben nadar, y lo hacen en sincronía perversa y cruel, con aquellas melancólicas melodías, cuyas letras y música se hacen imágenes, con nombre y apellido,de aquel fantasma en que se ha convertido, aquella a la que una vez amé, y que ahora se ha ido.

Una tras otra las botellas hacen fila, los tragos se desvanecen en mi boca, y pacientemente la nostalgia se filtra hasta mi sangre, hace guardia con tristes recuerdos, mientras el licor en mis venas hace recorrido alegre, enervando mis sentidos, aflojando mi lengua y de vez en cuando, desabrochando la bragueta de mi pantalón.

Licor que mi realidad deforma, la llena de luces de colores, la doblas y con ellas las figuras, pones a mi pequeño y encogido mundo a dar vueltas, licor que enlagunas mi conciencia, que refundes la memoria, que hinchas mi mirada, y que la extravías de la luz.

Licor que purgas mis entrañas, tanto como quisiera yo lo hicieras con lo que me duele, con lo que me pesa, con lo que me lastima y me castiga, con lo que llena de lágrimas mis ojos, y de rabia mis entrañas, licor que anisas el aliento de mi boca, el sabor de mis labios, que elevas mi ego aterrizado y lo liberas de su natural encierro, que le añades osadía a mis temores, que derrumbas tapias de cobardía, que fragmentas cortinas de timidez.

Licor que me pone alegre, contento, o que me reduce en un momento a tristeza, que me lleva a la euforia, o me deja caer en un sentimiento depresivo y suicida, que me disfraza de buena gente, o que le baja los pantalones al hijo de puta que escondo profundamente.

Excusas tengo para ingerirte, a pequeños sorbos, a vasos o a bocanadas, como bebiéndome la amargura de la vida, pretextos para hacerme tu fiel esclavo, tu servidumbre, para rendirte pleitesía cada fin de semana, en una especie de ritual bohemio y suicida, en donde matar pretendo con aguardiente, ron, cerveza, vino, brandy o chicha, lo que mi alma le escupe a la mente, un rostro casi olvidado, una caricia perdida, un amor extraviado en otras sábanas, irreconocible en otros cuerpos.

Licor, contigo le doy alas mi natural demencia, contigo mi adrenalina fluye en torrente y no se acobardan mis ganas, no hay mujer lo suficientemente altiva y soberbia, orgullosa y altanera, que bajo tu efecto e influjo considere fuera del alcance de mi deseo.

No sois la panacea, no aliviarás mis dolores, no eres la medicina de mi enfermedad mental, no me curas las heridas, sos mas bien una especie de placebo, un contentillo momentáneo, una especie de felicidad tan efímera como un orgasmo, una de las tantas adicciones que sirven a los escapistas de los dolorosos estados de inconsciencia, que solemos habitar.

¿Que sería de la vida sin los beneficiosos y probados efectos del licor?, ¿qué sin la música que suele acompañarle, junto con la danza y el baile?, quizás la experiencia más insípida del universo, o simplemente un disfrute o un sufrimiento a quemarropa de lo que llamamos vida, y éstos, licor, música y baile, van todos tomados de la mano, son hijos y hermanos de un mismo padre, los tres suelen encontrarse y actuar juntos, o incluso por separado.

El licor sin la música, solo embriaga, la música sin licor, no anima al cuerpo ni al alma, y bailar sin música es una ridiculez absurda, a menos que suene en tu cabeza, pero cuando embriagado se baila y se canta, se le hace el amor a la vida, se le hace una burla al destino, se mofa uno de la realidad en su propia cara.

Licor, como cualquier adicción o vicio, siempre hallarás quien te ataque y te defienda, tus defectos y cualidades, tus efectos y consecuencias, sobre lo que me haces, y lo que le haces a todo aquel que te ingiera."


















lunes, 9 de junio de 2014

"Hablaré de tí, de lo que se adivina al verte, de ése silencio que no revela nada de tu ser, hablaré de tu mirada, la que refunde el significado de tu alma, hablaré de tu pelo, tan rebelde como tu propia esencia, hablaré de tus manos, que no estrenan caricias todavía.

Hablaré de la lluvia con la que juega a ser rocío en tu cara, hablaré del viento que no te pega sino que besa tu espalda, hablaré de la mañana que se queda atrapada en el brillo de tus ojos, y hablaré de la sonrisa que se hace mueca sería en lugar de carcajada.

Hablaré de tu simpleza y simpatía, de esa timidez que mimetiza un injustificado miedo, hablaré de la inocencia de tus años, de los llantos mudos, de las noches en vela, de la rabia que hace repuja en tu pecho, hablaré de la modestia y humildad de tu presencia.

Hablaré de la irreverencia con la que te mofas del mundo y sus trivialidades, de como le sacas a golpes música a los tambores, de como los redobles te aceleran la adrenalina de la vida, y le inyectan furia a la monotonía siniestra que amenaza tu vida.

Hablaré de lo que fui testigo, de unos ojos que todo lo esculcan, de una mirada que retrata y hace radiografía, de una que lo dice todo sin el uso o abuso del habla.

Hablaré de la honestidad que se asoma en tu rostro, del agrado o desagrado de un millón de vainas de las que participas, hablaré de ti como si te conociera, como si fueras de hace muchos años, de hace muchas vidas.

No te pareces a nadie, con nadie te comparo, más debo decirle al mundo que tu verdad se escapa por cada centímetro de tu joven piel, que los hipócritas no te llegan a los talones, que son solo estúpidos en sus ideas y manera de proceder, que no conocen del silencio inteligente, que les es extraño una persona 
diferente.

Hay tanta mugre suelta en el mundo, tanta inmundicia que se atreve incluso a señalarte, unas serpientes con rostros de ángel, demonios que enmascaran su vileza, en la "belleza" de su piel, más por debajo no pueden escapar a su vil naturaleza, rastrera y fastidiosa, lengua de reptil, más lisonjera que cualquiera, no hay filosofía en su nombre, ni miel en sus iniciales, pero es tan odiosa como pudiese imaginarse.

Escapas a toda esta podredumbre, sales invicta, sales inmaculada, como te sumerges en estas aguas infestadas de alimañas, bichos rastreros como sus engaños.

Que hermoso es saber que habitas un mundo ajeno a estas pendejadas, que tus sueños son tus cohetes y tus alas, que vuelas lejos en el alado de unas pocas letras o palabras, que tus libros son tus mejores amigos, y que no te aferras a nadie, ni a nada.

Desbarata esta pantomima llamada vida, quítale la ropa a la realidad que todos compartimos, escúpele al viento tu verdad, vive como te plazca y a nadie complazcas, y si alguien te insulta o te rebaja, no dejes que tan pocas cosas te minimicen, no valen nada!

Te agradezco estar allí tendiéndome la mano, levantando mi ánimo, cuando yo mismo lo arrojo como basura al piso, te agradezco la confianza, la fe y fidelidad a mis escritos, a la grosería que se filtra entre los párrafos, no son escritos para idiotas, para los alienados del mundo y sus banales excentricidades, mis palabras calan en los sensibles, los tontos, los inocentes, a los inteligentes no les sirven, su ego es tan grande, que no hay talla de calzón que les sirva para contenerlo, mucha testosterona en unos casos, en otros exceso de progesterona, les hincha el calzón y el sostén, pero les mengua la materia gris del cerebro y las neuronas.

A los pseudo-académicos, a los que se parapetan en la filosofía que ni siquiera entienden, para esos, un pañal usado o una hoja de papel higiénico, les cuadra perfectamente, con lo que rellena sanitariamente su ser, con lo que les viene como cólico del corazón y les brota como vómito de la boca.

Gracias por seguir mis pasos, mis gateos en el mundo de las letras, ojalá me veas caminar un día, ojalá podamos caminar juntos las mismas vías..."

viernes, 25 de abril de 2014

"Mataron un amor, lo acribillaron con mentiras, se desangró de indiferencia, el olvido lo asfixió, hasta que dejó de respirar.

Quedó tendido en medio de la calle, en medio de la noche, nadie pudo ver el asesino, huyó silente, sigiloso, sin ser detectado, sin dejar rastro.

Ése amor cayó de repente, se desplomó y no volvió a levantarse, dicen que agonizó lenta y cruelmente.

Hoy es el sepelio, las honras fúnebres de ese sentimiento, que estuvo en cámara ardiente durante algunos meses, siendo llorado y lamentado, extrañado por su único y solitario doliente.

Nadie vino a reclamar su cuerpo, nadie se apareció a reconocerlo, es ahora un N.N., que será sepultado en la común fosa de los tristes recuerdos, en el cementerio de pasadas memorias.

Le espera una tumba de olvido, una fría lápida de silencio, no hay tierra que lo reciba, será un corazón de piedra, quién haga las veces de lúgubre cripta.

Quisieron cremarlo y reducirlo a cenizas, para arrojarlas al viento, o a un río de lágrimas que todavía caen de vez en cuando, pero prefirieron echarle tierra al asunto, tal ves su deudo cree que puede ser llamado algún día a resurrección en el bíblico día del levantamiento de los muertos.

Ése amor reposa ahora en una fría y solitaria tumba, una que nadie visita, una que se adorna con flores de ausencia.

No hubo oración, ni sermón de despedida a su querida memoria, no hay descanso eterno, ni brilla para el la luz perpetua, no hay quien lo saque de pena, ni lo lleve a descansar."





"Coqueto dicen que soy, por que me seducen las bellas mentes, las inteligentes, las abiertas de par en par, las que no tienen espacio para los prejuicios, los tabúes, los sociales preceptos, las que no se doblegan ante los dogmas, las que no se fanatizan en banalidades, las que no subastan su conciencia, las que no se ponen grilletes de credos ni escrituran su libertad en contratos matrimoniales.

Me seducen las bellas ideas, las bellas palabras, los bellos sentimientos, las hermosas acciones, tanto como los bellos rostros, la buena actitud, como la lozanía, turgencia y voluptuosidad de un sensual cuerpo.

Me seducen los bonitos ojos, si de ellos emana una sincera mirada, me seduce una boca, si de ellos emerge la melodía de un poema, o sus labios jugosos me insinúan una noche de besos (perdón), versos, si se hacen prosa en mi cuello y poesía erótica en el papel en blanco de mi espalda.

Yo no tengo la culpa, de que sean tan bellas las mujeres, ni que su hermosura, esté tan repartida en tantas.
Puedo desearlas a todas y a cada una, fantasear con ellas, imaginarlas, anhelar un millón de aventuras con todas ellas, pero mi alma solo quiere a una, una sola a quien amar, a quien cuidar, a quien hacerle el amor cada mañana, o cada tarde o cada noche, o cada vez que se le pegue la regalada gana, una que trascienda de la noche a la mañana, cada día de la semana, cada día de mi vida, una con quien pueda envejecer, una que no huya, que no salga corriendo a la primera adversidad, que aún sintiendo miedo, quiera permanecer hasta el final, que me acepte como soy, y como pueda llegar a ser.

Yo admiro la belleza, yo me deleito en ella, no soy ciego, y el ciego la belleza en los sonidos la experimenta, y los sordos la música disfrutan en la vibración de la naturaleza que les rodea, yo la veo en todo, y en todas, por que de algún modo, todo es bello y las mujeres bellas son todas ellas.

La belleza es un asunto de percepción, y cada quien decide en donde y en quién verla.

En mi realidad de humano, una araña es un monstruo de ocho peludas patas, en la realidad de la araña, soy un mutilado que no tiene si no la mitad de extremidades y pretende negarle su derecho de existir aplastándola.

Hay personas atractivas en todo lado, y hay fealdad postiza hasta en un diseño de sonrisa, en una pose fingida de modelo de revista.

Hay gente bonita muy mala, y gente fea muy buena, hay feos con corazón, y bonitos sin alma.

Lo bueno y lo malo, lo bello y lo bueno, de la misma lluvia se escampan.

El sol para todos y para todas, las sombras con su luz, aclara!"



"No te lastiman mis palabras, te lastima que no digan lo que quieres de ellas escuchar.

No te lastima el destino que ellas puedan tener, te lastima que el destino no las conduzcan a tí.

No te lastima que no cante, te lastima que la melodía que entono, no te mencione en ninguna parte.

No te lastima mi silencio, te lastima imaginar que estoy enojado, que no quiero hablarte, que no tengo nada importante y valioso que decirte.

No te lastima que me aparte, que me aleje, te lastima que a otra me aproxime, que me le acerque.

No te lastima que te ignore, te lastima que mi atención, esfuerzo y tiempo, lo gaste con otra que si lo aproveche.

Tú esperabas de mi algo que no puedo darte, yo solo de mi ser, te ofrecí una parte, tu fuiste la que esa decisión de aceptarla tomaste, y con ella conformarte, luego quisiste más, y mas no podía yo darte.

Ahora que cambia la marea, yo soy el malo del paseo, el que te abandona a tu suerte, el que se hace de la vista gorda con tu dolor, un desagradecido más y un aprovechado de tu buena fe y amor.

Yo te digo: es mejor herir con la verdad, que agradar con hipocresía, tú me ofreciste una amistad, y eso creí que de tí recibiría.

Una sin contratos, ni prevendas, sin imposiciones, respetando libertades, cautelando independencias, protegiendo integridades, valorando dignidades, sin preceptos, condicionamientos, concesiones o emocionales chantajes, cada uno tan libre de ataduras y obligaciones como fuera posible darse.

Yo si quiero ser tu amigo, pero si no te sirve, lo que soy ni lo que te ofrezco, entenderé tus particulares motivos, aceptaré y trataré de asimilar la decisión que tomes basada en tus personales razones, pero ten presente estas cuestiones.

Quien sacrifica amor por amistad, o amistad por amor, no reconoce la valía de una mala transacción de emociones."



"Pobres niños ricos, a quienes la vida los ha castigado y maldecido con fama, gloria, poder, honra, fortuna y dinero, cosas que se canjean y cotizan bajo el mismo concepto y valor.

Pobres niños ricos, cuyos ilustres apellidos, y esos ancestrales lazos familiares, les anteceden y preceden a donde quiera que vayan, que les abren todas las puertas, y que les tapizan y alfombran de elogios y adulaciones los pasos que dan, los mismos niños de cabeza acomodada que andan escoltados por su ego rechoncho y abultado, tanto como las cuentas corrientes de sus papitos, por el orgullo y distinción de ser fulano de tal.

Pobres niños ricos, cuya extrema riqueza y exagerada fortuna, les crea y les alimenta esa falsa sensación de invulnerabilidad, de inmortalidad, de impunidad.

El dinero es el fin que justifica sus medios, sus actos, sus pensamientos y sentimientos, se convierte en su más valiosa herramienta y en un poderoso instrumento, en la justificada excusa para arriesgarlo todo, darlo todo, intentarlo todo, a cualquier costo, a cualquier precio.

Pobres niños ricos, que crecen con la idea de que todo está a la venta, las cosas, las personas, los sentimientos, la mente, el corazón, el cuerpo, el alma, el espíritu, la dignidad, la inteligencia, el honor, el sexo, lo que se puede ver, oler y palpar, lo que no, también creen que precio puede tener, si se ofrece lo suficiente.

Creen poder comprar todo lo tangible y todo lo que escapa a su mortal y material entendimiento, su propia megalomanía, es una especie de ariete, que derriba toda frontera, toda barrera social, política, moral, religiosa, psicológica, filosófica y por supuesto económica.

Su venerado dios dinero, es su única fé, su credo, su dogma, su paradigma, su obsesión, su estandarte, por encima de todo, de todos, de sí mismos, lo harían todo por seguir siendo ricos.

Pobres niños ricos, cuya autoestima se sustenta y se reafirma en la posesión y colección de objetos a los que se aferran como garrapatas a la carne, objetos en los que gastan una fortuna para impresionar a otros menos ricos en materia gris, y en espíritu.

costosos y caros amigos, compran aduladores del poder que les da el dinero, visten a la moda, pues la ropa les es tan importante como cualquier persona, siendo cualquier persona, menos importante que la marca de su ropa, ahorradores mezquinos son algunos, prefieren vivir de las apariencias y los apellidos, mientras sus tripas les silban de hambre y tacañearía absurda.

Gastar les calma las crisis nerviosas, se curan la depresión coleccionando cosas, personas, experiencias que puedan publicitar, que mejoren su fama, imagen y buena fortuna.

Su afán de ostentar es compulsivo, una maniática-mediática conducta, casi involuntaria, pero fría y calculadamente premeditada.

El dinero, se convierte en una prótesis a su mutilada y discapacitada naturaleza humana, algo con lo que no se puede llegar a vivir si hace mucha falta.

No conocen el hambre, ni la carencia, más que a través de las noticias de periódicos que consideran mentirosos, exageradores de la realidad y amarillistas de la tragedia ajena.

Por supuesto que saben del trabajo, quienes sudaron su frente y doblaron su espina dorsal para amasar fortuna a costa de su propio esfuerzo y salud, pero también los hay que saben del trabajo duro, por que lo ven hacer por otros para beneficio de ellos.

Pobres niños ricos, cuyas vidas privilegiadas y bendecidas por las autoridades del clero y la política, se ven amenazados, por una masa ignorante, una chusma de envidiosos, y resentidos sociales, parias que carecen de buenos modales y buenos apellidos.

Pobres niños ricos, que deben soportar la compañía de toda esa plebe, que pretende ilusamente tener la clase, y distinción que les caracteriza desde antes de nacer, ¿como diablos se les ocurre que puedan siquiera pretender ser como ellos?, ¿como pueden ser tan igualados?, ¿no pueden ubicarse bien, y ver que no son como nosotros?, ¿somos la élite del ego?.

Pobres niños ricos, aún a pesar de todo su dinero, y el poder que les inflama el ego, padecen de enfermedades terminales, como cualquier pordiosero, también les da hambre, mal aliento, y cuando mueren, si no son cremados, los gusanos los devoran como a cualquier cristiano.

Ni todo el oro del mundo les puede dar la inmortalidad, algunos mueren con estilo, estampillados contra un muro en sus ferraris, en sus porches, y lambourginis, en sus aviones privados, ahogados en sus tinas con enchape de oro.

En medio de las cirugías tan plásticas como sus propias vidas,  con las que mejoran el aspecto de su superficialidad, pero no el aspecto de su alma, añaden artificialmente belleza a su vanidad mundana, pero no se operan el corazón egoísta que se les pudre en el interior y corrompe el resto de sus entrañas, allí donde reposa su mayor fealdad.

Todo lo que quieren o se antojan lo pueden comprar, en efectivo, cheque o crédito, pero con dinero contante y sonante no compran la paz de sus conciencias, ni el sueño para su insomnio, ni la cura a su cáncer terminal, ni el milagro de caminar para su cuadraplegia, ni el amor en sus matrimonios de encanto, ni la felicidad para sus vidas llenas de cosas y vacías de humanidad, no pueden comprar la sinceridad de un amor, la lealtad de una amistad, un perfume fino apenas y disimula la hediondez de su trasero, o el mal aliento de sus refinadas y políglotas bocas.

Un generoso diezmo podrá perdonar sus múltiples pecados de la carne, pero no les aparcará un lugar en el cielo, que creen se vende como privada propiedad.
Se vestirán de seda y chiffón, de lino fino, pero será lo único fino que poseerán jamás, no ocultarán su ser mezquino ni el bajo precio en el que su negra alma cotiza en la bolsa de los verdaderos valores.

No tengo nada en contra de los que nadan en dinero, hay fortunas bien habidas, con sudor y esfuerzo, con dignidad y trabajo duro, son pocas, como las brujas, pero que las hay, las hay.

Mi problema es con los que hacen del dinero un instrumento del mal, uno que usan para humillar, para denigrar, para rebajar, para pisotear, para comprar la dignidad, para pagar el trabajo sucio del homicidio a un enemigo, para sobornar la ley, para comprar la conciencia, para imponer la voluntad a la fuerza.

El dinero, puede ser como muchas cosas que se usan, una bendición o una maldición, como instrumento y como medio, esto depende, del ángel o el demonio, que lo gasta o que lo usa."