sábado, 7 de diciembre de 2013

"Me despierto, como tantas veces, lleno de la misma incertidumbre, que sazona mi vida, esa que se pasea lentamente ante mis ojos, con una sonrisa disfrazada de optimismo...

Suelo asomarme a la ventana, con la idea absurda de ver en el horizonte, algún evento extraordinario que rescate mi existencia de la mortal monotonía de mis días, uno cada vez más gris que el anterior...

Repaso con mis ojos los rincones de mi habitación y con mi memoria los recuerdos de un pasado distante, feliz, donde cabíamos perfectamente tu y yo, sin la complicada pesadez de la existencia y los conflictos modernos que deterioran la conexión íntima de los seres...

Miro las sábanas de mi cama, y recuerdo aquellas que arroparon nuestra mutua desnudez aquel domingo en la tarde, miro la cama, y te busco en mi memoria, evoco entonces, la cama en la que recostada pude recorrerte con mi boca, calcando a besos tu figura...

Ahora mi mente, empieza el viaje, sumergida en el silencio, en los ecos de voces lejanas, de ruidos de autos, del viento que choca contra la ventana, de cantos furtivos de pájaros, de risas de niños en la calle...

Me parece escuchar a mi corazón palpitar en mi pecho, el susurro quedo de mi respiración cuando exhala el aire por mi boca, una sutil tibieza que embarga la frialdad de mi ser...

Cierro mi ojos, brevemente a la luz del día que se asoma en el horizonte, inhalo el aire enrarecido de nostalgia y melancolía, contengo una lágrima en mis ojos, y dejo que la congoja se repuje en mi pecho...

Me abandono ahora a los quehaceres del día, preparar una taza de café, ver las noticias, escuchar una canción en la radio, levantar una plegaria mental, deseando una felicidad para ti, y la paz de mi alma, esa que subasto cada día, a todas las deidades del azar...

Salgo a la calle, a batirme en duelo con la realidad, con el trafico, el bullicio estridente, la indiferencia fría y calculada de la humanidad que me circunda, con el odio colectivo que a veces me traspasa, con el hambre y la sed de los desposeídos, con el ego regordete de los "snobs" y la falsa moralidad de los "puritanos"...

Sobrevivo a la jornada, con algo de fé en mis bolsillos, con la leve esperanza de que algo extraordinario sacuda mis entrañas, a la espera siempre de un suceso inesperado que dilate mis pupilas y se clave en mi memoria como recuerdo, uno que ocupe el lugar en el que te has entronizado...

La tarde cae, con el peso del cansancio, el que se suele acumular en mi cuello, y que me hace cerrar los ojos con un sueño prematuro, que no logra sobrevivir a mis largas noches de insomnio...

Una cerveza, suele ser la recompensa al esfuerzo del día, una cerveza, materializa en mis labios, el sabor de tu boca lejana, la humedad de tus labios perdidos, una cerveza es el "souvenir" perverso, que te trae de nuevo, con la desgastada promesa de volver a verte algún día...

No hay consuelo, para los tontos, no para los que amamos así, no para los que entregamos todo, no para los que damos de más, no para los que renuncian a sí mismos, con la inútil fe de ser correspondidos de la misma estúpida forma...

Regreso a la intimidad de mi habitación, trato de ir a la cama desnudo, de pena, desvestido de recuerdos dolorosos, sin el ropaje de rencores absurdos, me voy a la cama, cansado, agotado de recuerdos, con una carga insostenible de memorias, es imposible huir de una ciudad que grita tu nombre en cada esquina...

Me abandono al sueño, a ése breve instante de inconsciencia, que se parece a un orgasmo, después de que la noche me amenaza extinguirse con la luz del alba, el insomnio me revuelca en la extensión de mi cama, y en los sueños, te encuentro sentada, no me miras, no me hablas, te levantas, y te vas, no me dices adiós, no me dices nada...

Despierto de nuevo, ha amanecido ya, y descubro que como en el sueño, así en mi realidad pasa, aún ya despierto me entero, que no me hablas, que cada ves te alejas más, que no me dirás nunca nada...

A veces pienso que ya he muerto, y que es en el silencio que me dejaste y en el que habito, donde la vida se me escapa..."





lunes, 2 de diciembre de 2013

"Hay una niña que desconozco, una mujer encapsulada en su alma, una que se agita y revuelve como demonio que quiere salir sin ser exorcizada...

Blasfema notas musicales, con la guitarra a la que abraza en un amor casi lésbico, y descarga la ira de la "mocedad" de sus años en retumbantes "rolos" de tambor...

Ella es anatema de las modas, de los modos, de los modales, dice lo que piensa, te lo grita, te lo lanza a la cara, te lo escupe con una sonrisa, te insulta inteligentemente, o como le salga, es un alma libre, no hay reja humana o divina que pueda atraparla...

Tan libre como una ráfaga de viento, tan fría como un témpano de hielo, mordaz y franca, no hay grosería en su repulsa natural de las cosas, simplemente es un ser que no encaja, y que no lo pretende, no lo ansía, no le importa, su alma esto no le reclama...

Lo de ella es perderse en melodías profanas, en la maldición de una letra proscrita, que vomite rock por sus entrañas, ella araña las cuerdas como un acto sado-masoquista y hace que su cuerpo se contorsione poseído de locura y frenesí descontrolado...

Yo no se si la han besado, no se si sobrevivió el que lo haya intentado, pero si llega a hacer el amor algún día, habrá un concierto de rock debajo de sus vírgenes sábanas, y no se perderá su virtud, si no que se elevará su alma, en un grito de pasión, en el "yeah" del rock, al que le vendió su alma...

Golpea con su mirada, aturde a veces con su silencio, y en esa rabia maldiciente que suele escaparse por su boca, en "hijueputas", y "maricadas", y todo ese cúmulo de "malparideces", que parecen vaciar de ira contenida y rabia repujada su ser, habita silente, una mujer, una diferente, una distinta, una que se sale del molde...

No será jamás tu esclava, ni tu ama de casa, no la convencerás de que se acueste contigo, por tu dinero, tu fama, tus riquezas, tu cara de idiota, no se casará contigo, ni hipotecará sus sueños, no venderá tan barato su alma...

Yo ya no sé como tratarla, me parece un cóctel peligroso, una pócima extraña, una mezcla de miel y veneno, que te endulza y luego te mata, un acertijo, el rompecabezas de toda mujer contenido en su ser...

Yo no pretendo entenderla, si acaso, escasamente puedo intentar descifrarla, es un espíritu libre, no es de aquí o allá, no pertenece a ningún lugar, supongo que es de ella misma, no sé si lo sepa, o lo entienda siquiera, pues a sus años breves y saturados de juventud, vive la vida como le viene...y generalmente le viene en gana la vida..."

-Para Juliana Gómez Layton, fiel lectora, "alcahueta" de mis letras-





"Yo solo quería...

Ver el amanecer abrazado junto a tí, mirar la luz del sol contenida en la pupila de tus ojos miel, ver el reflejo diminuto de mi rostro en el mar infinito de tu mirada, y decirte mentalmente "te amo"...

Entrelazar mis dedos con los tuyos, así como nuestras almas en un beso furtivo, recostar mi cabeza en tu regazo, dibujar "muñequitos" en tus piernas, jugar con las vellosidades de tus brazos...

Caminar tomado de tu mano, sentir la suavidad de tus caricias, el sonido de tu voz, como melodía celestial en mis oídos...

Ver el mundo desde otra perspectiva, la que en el amor nos unía, y matizaba para nosotros de alegría, de ésa que escasea hoy en la vida, y que se disfraza de momentos y de cosas que te satisfacen brevemente el vacío existencial que cargas...

Reír, llorar, cantar, bailar, atarme a tu cintura, vivir en la locura de hacerte mía, sin follarte, de atraparte con un ¿me quieres? y liberarte con un ¡para siempre!...

Amanecer contigo, desnudo de deseo, vestido de amor puro, a tu lado, sereno, callado, pensando en tí, en nosotros, en el plan maestro que nos conduciría a trascender lo efímero, y que convirtiera un "nosotros" en algo eterno, memorable, imborrable, inolvidable...

Un instante de muchos años, y unos años de bellos instantes, momentos de charla, de ajedrez, de filosofía, de religión, de libros y poemas, de cartas y cuentos, de cine "barato", de romance, de paseos por un parque, de cervezas en un bar, o en el andén de una calle...

Una palabra de aliento que brotara de tu boca, una que me diera fe, esperanza, que me hiciera creer que todo era posible, contigo, a tu lado, de mi lado, a mi favor, en contra de todos, en contra de todo, del que dirán, de la opinión de la familia, de la envidia de todos los demás...

Tu presencia, ni siquiera física, saber que existías ya era bendición en mi vida vacía, estar para mi, en mi tristeza, en mi melancolía, en mi llanto, en mi pena, así como en la alegría efímera, en las tonterías de las que ambos éramos cómplices y nos causaban risa...

Compartir mi mundo contigo, mis sueños, mis esperanzas, mis frustraciones, mis miedos, mis ganas de hacerle frente al destino, a la vida, de arañar el futuro a la sociedad que nos hipnotiza de consumismo, de tecnología, de religión, política y economía...

Encontrarme brevemente contigo en un beso profundo, en un abrazo silente, en la desnudez de tu piel sobre la mía, en un millón de caricias, que hicieran exudar los poros de tu piel, entrar en tu cuerpo con cariño y afecto, con respeto y delirio, que mi esperma fecundara tu corazón, más que tu vientre perfecto, llenar tus entrañas de amor pretendía, más que de sexo, hacerte llorar de alegría, más que de placer por nuestro encuentro...

Una vida juntos, un presente, un futuro incierto, un destino ininteligible, un acertijo mutuo, un reto para nuestras almas y nuestro intelecto, un sueño compartido, unas metas comunes, un camino recorrido hacia un lugar previamente concertado, pero al fin y al cabo desconocido...

Tantas cosas, tantos sueños, tantas ganas, un todo...

Yo lo quería, por que creía que a tu lado valdría la alegría y no la pena, por que a tu lado, la vida me sonreía por donde iba...

Que fueras el regalo cósmico, el premio, el dharma, la "jubilación"...

Pero hay algo doloroso, que hoy debo aceptar...que

Yo!...solo!... quería!

(tu no!)"


-Con todo cariño, para Mónica, en Argentina-





jueves, 28 de noviembre de 2013

"Quiero zambullirme en una profunda mirada, una que taladre mi mente, y esculpa en mi memoria su imagen, que sustituya recuerdos, que reemplace paisajes, que no produzca dolor, cuando las repase en mis sueños de cada noche...

Quiero el calor de un cuerpo al que pueda abrazarme, el olor de una piel que intoxique mi olfato, un hedor angelical que sature de feromonas mi nariz, la suavidad de una piel, en la que mis dedos se deslicen, como hoja de acero sobre hielo seco...

Quiero unos besos en la  breve extensión de mi rostro, que recorran mi cuerpo, sin el miedo del pudor, sin la contención de la castidad social y religiosamente impuesta, unos que trasciendan las fronteras de lo que se considera prohibido, unos que mojen mi líbido y empapen de morbo mis lujuriosos sentidos...

Quiero unas caricias, que levanten las vellosidades de mis brazos, que ericen mi piel de deseo y pasión, que hagan que la electricidad alojada en mi ser, convulsione de lujuria mi cuerpo entero, y que arranquen de mi cohibido sentimiento, gemidos quedos de placer sublime...

Quiero revolcar tu cama, que el piso se estremezca bajo nuestros cuerpos, quiero estrellarme contigo contra la pared del cuarto, empañar los vidrios de tu ventana, arrugar las sábanas, empapar de sudor tu pecho, tu vientre, tu espalda, empujar mi sexo, dentro de tu cuerpo, y traspasar tu alma, que mi esperma recorra tu vientre, y dibuje orgasmos en tu cara, hacer que tu corazón palpite fuerte en medio de tus pechos, y que de placer, broten de tus ojos lágrimas, que tus gritos y gemidos, rompan el silencio de la noche, y el sueño de los que se van temprano a la cama...

Quiero amanecer contigo, abrazado, "entrepiernado", tan enjuto y pegado, como un siamés, fundido en sudor y cansancio, quiero posar un par de besos en tu desnuda nuca, morder el lóbulo dulce de tus orejas, susurrarte un "te quiero, linda", muy quedo, que te de frío de nuevo, y reclames por un abrazo y un beso...

Quiero mirar, cuando duermes, y acariciar tu rostro, dibujar tus cejas con mis dedos, besar la punta de tu nariz perfecta, respirar el aire que exhala tu aliento, quiero mirar en silencio la desnudez de tu cuerpo, repasar las curvas, los accidentes anatómicos, quiero desearte de nuevo, llenarme de ganas los sentidos, "erectar" de nuevo mis sentimientos...

Quiero una noche de pasión, un día, una mañana, una tarde, veinte minutos, un par de horas, en la sala de tu casa, en la piscina, en el patio donde tiendes la ropa, en el comedor, en el ático, en el auto, en el ascensor que nos lleva a la oficina, después del almuerzo, en la ducha, en la banca de un parque solitario, a la luz de una luna llena que nos espíe...

Por que para amar no tenemos que escondernos, se hace la guerra abiertamente, en las calles de casi todo el mundo, más el amor, nos lo hace, en cualquier parte, y en cualquier parte, es hermoso hacer el amor, si es amor, lo que se hace...

Si es amor, lo que se siente, cuando me eclipso con tu cuerpo, cuando me fusiono con tu alma, en el amor y en el sexo..."





sábado, 23 de noviembre de 2013

"Despierto, del sueño profundo de haber amado, de haberme entregado, de haberlo dado todo de mí...

Confieso que esta realidad, de saber que todo fué un sueño, es lo más doloroso que quizás haya traspasado mi alma y mi ser en toda su vida...

Me siento aletargado por el tiempo, la ausencia, la indiferencia de la vida misma, pasan los días, pasa mi vida, frente a mis ojos, y es una película muda y en blanco y negro...

Recojo mis trozos, de las cosas que pienso, de las cosas en que creo, de lo que siento y guardo en mi corazón, de lo que me revuelve la mente y se revuelca en mi ser...

Será una suerte, que logre armar algo que sea de nuevo reconocible, que algún día se vuelva deseable, o por lo menos "querible", "besable", amable...

Darle un sentido, una dirección y un nuevo significado a una existencia que ha sido vaciada, removida, conmovida, buscar un norte, en el inmenso y agitado mar de confusión, en que mi alma navega, olas de incertidumbre, que amenazan, hacer zozobrar  el barco de sueños, que una vez parecieron posibles...

Levantarme del suelo, como quien emerge de una tumba, como aquel que resucita de su propia muerte, volver a arañar los sueños, al insomnio de las noches, en las que solía encontrarme contigo, clandestino, concubino de interminables charlas...

Que la música que dibujaba tu ser en mi mente, ya no me taladre más los oídos, ni se rasgue mi corazón cuando te traiga a mi memoria, que no te busque más en los rostros de otras mujeres, de tu misma estatura, del color de tus ojos, del largo de tu cabello, del aroma del perfume con que unges el cuerpo que alguna vez tuve acunado en mis brazos, hasta que el sol, se metía en nuestros ojos, como mis ganas en tu vientre...

Doy pasos de tortuga, sin tiempo, sin espacio en el que moverme, todo pasa lento, mi pena, mi llanto, tu olvido, todo está congelado, detenido, suspendido en el infinito vacío que dejaste en mi...

Solo yo que amé de esta forma se lo que duele, entregar un amor tan grande y un sentimiento tan fuerte, a quien no lo quiere más, haber creído en un sueño, haber tenido esperanza, haber depositado una fe y una confianza, solo yo sé lo que mi ser palpitó por ése ingrato ser...

No se perderá mi alma nunca más, no pasará de nuevo, no del mismo modo, no hay forma alguna de pasar de nuevo por el mismo dolor y pena, no habrá quien merezca más mi llanto, ni mis ganas de vivir, ni mi deseo vano de morir, me he dado cuenta, tarde, que nadie merece el amor que guarda mi corazón, les queda grande, se les hace un problema, que tanto sentimiento y poder penetre sus almas, y por eso, lo abandonan, lo ignoran, lo olvidan...

Recojo mis pasos, lo que me queda es seguir andando, mirando con indiferencia, dejando fluir al destino, al mismo que se burló de mi, contigo, al que me hizo creer y tener fe, al mismo que me esperanzó con la falsa promesa de un futuro a tu lado...

Que venga la vida, lo que queda de ella, que venga la muerte, cuando quiera, cuando se le de la gana, que me lleve, o me deje un tiempo más, a ver si el amor de una vez por todas se atreve a darme la felicidad que tanto le pido..."







jueves, 21 de noviembre de 2013

"Mas distinto, es el aire que respiro, si no es el mismo que exhala tu aliento...

Sin tus pasos, ya no tienen nombre, estas calles desiertas, y la lluvia, aunque caiga inclemente, no refresca la tierra, con el rocío de la mañana...

Y aunque el sol del medio día queme, ya su brillo declinante, no ilumina, los pasos aciagos de la sombra que proyecto, cuando camino errante...

Hay un silencio, por demás macabro, flotando en el aire, es la ausencia absoluta de tu presencia...

Hace frío como nunca, y mis pasos silenciosos, parecen arrastrarse en medio de la tarde, tratando de encontrar el brillo de tu mirada, en los ojos de alguien más...

Escarbo tu figura, en los tumultos de gente, que espera en los paraderos de buses...

Te busco en las ventanas de altos edificios, dónde se asoman las luces de la noche...

La radio me castiga, con la música que me trae a la memoria tu recuerdo, solo puedo tenerte en mis pensamientos, solo allí soy tu dueño, solo allí me apropio de tus besos...

Extrañarte es mi constante, el amarte mi principio, el perderte ha sido mi final, mi vida ya no tiene más sentido, que el sentido que le dió tu amor, tiempo atrás...


-De Ángel Gabriel, para Lucciana Fortuna Días-



"Mas sepa usted niña consentida, que mi alma dejó de pertenecerme, el día que su mirada se estrelló de frente con la atención de mis ojos...

Que mi cuerpo, tembló súbitamente y un cálido sudor recorrió mi espalda...

Que supe que me perdería para mi mismo, y que sería suyo para siempre jamás...

No se como le hace niña, para ir por allí saltando, corriendo, brincando en las aceras, jugando entre paredes blancas, pisando la arena de la playa y pateando piedras, con mi ser en sus manos...

Como es que te has ido perdiendo en la jungla espesa del asfalto, mientras que enormes edificios distraen tu mirada, de cuando en cuando...

Mientras mi recuerdo, lucha día a día por no desvanecerse entre tu memoria...

Le haces falta a mi vida, como el aire mismo a mis pulmones, que no hay más luz, que la que dan tus ojos, cuando les veo, en una de mis fotos...

Que ando a oscuras, vagando en calles desoladas, tanto como mi propia vida, y que la vida misma, pasa frente a mis ojos, como una triste película...

Que el viento, calla si murmuro tu nombre...

Que viajo ensimismado en el pensamiento inútil de estar a tu lado, aunque fuese por solo un instante breve, te alcanzo con mis pensamientos, que suelen tener alas y volar a tu encuentro...

Me sueño, estrechando la fragilidad de tu cuerpo, abrazando la calidez de tu cintura, besando la redondez de tu rostro...

Sueño perderme en lo profundo de tu mirada, y que me arrebates la vida, extrayéndome el aire en un profundo beso...

Cuan Feliz fué mi vida, cuando llegaste...regalo del Universo, respuesta de mi clamor, lo más anhelado de mi ser...


-De Ángel Gabriel, para Lucciana Fortuna Días-