"¿Como entender?, lo que habita mi alma, ¿como lo que permanece en mi mente?, lo que no se cansa de recrear mis pensamientos, imágenes que no dejo de repasar cada día, cada noche, a cada instante.
Imágenes del pasado, de uno feliz, de uno que llenó de alegría mi vida, de instantes fugaces, de horas que pasaron rápidas ante mis ojos, pero que tatuaron recuerdos imborrables en mi terca memoria.
Pierdo la batalla contra el olvido, no es falta de fuerza de voluntad, como imaginan la mayoría, es la resistencia a ser derrotado, por el tiempo, que me amenaza cada día que pasa con amnesia, con la pérdida irremediable de las memorias adquiridas.
Aún late fuerte mi pecho, cuando clandestina, te apareces en mis pensamientos, cuando paso por aquellos lugares, donde caminamos juntos, dónde el destino jugaba a juntarnos.
Todavía se humedecen mis mejillas, ya no por la lluvia que moja mi cara, es la misma nostalgia que insiste en desbordar por mis ojos, cuando se me atraviesan tus recuerdos en mi cabeza.
No es el acto masoquista y victimista de alguien que gusta del dolor o la pena, es que hay más cosas hermosas que recordar, que aquellas que no lo fueron.
Recordarte ha sido para mi, repasar la memoria de mis genes, recrear la felicidad que se le escapa a mis días, cada atardecer, y cada vez que la luna se esconde tras la luz temprana del alba.
No puedo olvidarte, no puedo sacarte de mi mente, estás impresa, calcada, incrustada en lo más profundo de mi médula cerebro espinal, estás en mi, en mi ser, en cada rincón de mi alma, en mi torrente sanguíneo, en cada diástole y sístole de mi tonto corazón.
Te respiro en el aire puro de la mañana, me tocas los hombros con los rayos del sol del medio día, te me apareces como brisa, en el viento que sopla en la tarde, y poco después de que el sol se ha puesto en el horizonte, te dibujas en una cortina de niebla que no me deja ver mis pasos, esos que quisiera dar hacia ti.
Quisiera creer que no me has olvidado, que me recuerdas, y que como pensamiento, también entro de puntitas en tu mente, que puedo dibujar una sonrisa en tu rostro, con alguna tontería mía de la que puedas hacer memoria.
Para mi no fuiste un párrafo breve, ni un capitulo en mi historia, sigues apareciendo en esta novela de mi vida, ya no de manera física, eres un bello recuerdo, uno que guardo en mi pecho, así como un tesoro invaluable, como invaluable fué lo que sentí a tu lado, como invaluable fué el amor que sintió mi ser por tí.
Fué mi mundo cuando menos, más habitable, tenía más sentido, más lógica, tenía un propósito, un sabor, un gusto, la motivación de la que hoy carece en absoluto.
Ahora, sigo adelante, sintiéndome solo, rodeado de toda la gente que dice quererme, y a la que le digo que la quiero también, pero me faltas tú, la pieza que le hace falta al rompecabezas de mi vida, sin tí, el paisaje está incompleto, la partida inconclusa, el juego en tablas, le hace falta una nota a la melodía, una estrofa importante a la triste canción de mi vida.
Sé que existes, que estás ahí, ignoro si bien, o mal, ignoro todo de ti, no por voluntad propia, fué decisión unilateral, fuí apartado, considerado no apto, sin derecho a auto defensa, fuí hallado culpable, juzgado a priori y condenado, con sentencia de olvido e indiferencia ejecutada.
Sigo allí, viéndote a la distancia, como al principio de todo, de lo que no era antes que fuese, testigo mudo de tu silente vida, del borrón y cuenta nueva que iniciaste, hago parte de un pasado que reseteaste, has formateado esta breve e intrascendente historia, para ti.
Ojalá fuera tan fácil, sacarte de la mente, lo que inflama tu corazón, ojalá fuera tan fácil, desechar los sentimientos, como si fueran papel de toilette.
Dicen que debo olvidarte, yo sé que olvidarte, es mi derrota."





