lunes, 21 de abril de 2014

"Que le diremos a la historia, si ya parece estar todo dicho, que le diremos a la memoria de aquellas guerras de antaño, de hermanos asesinando hermanos, de ideologías que llevaron en masa a la locura colectiva, a unos a las armas y la barbarie, a otros a la ignominiosa complicidad de la indiferencia, ante el dolor, la tragedia y el padecimiento de sus hermanos humanos.

¿Qué infierno le espera a quien viola y asesina niños y mujeres?, ¿qué karma debe pagar quien asesina por dinero?, ése que se vende al mejor postor para segar vidas, culpables o inocentes, mercenario de la tragedia, al que la vida le vale "huevo", gatillero alegre, matarife alevoso, cínico de la muerte a domicilio.

Asesinamos todo el tiempo, con pensamientos envidiosos, con palabras hirientes, con acciones denigrantes, llevamos en la boca una daga filosa que perfora sentimientos y desangra emociones, en nuestros pensamientos las psicopatía de un asesino serial, envidia, celos, ambición, rabia y todos los pecados capitales, que aguardan ser cometidos en algún momento.

Nos hacemos cómplices del crimen, del maltrato, del abuso, de la violencia hacia otros, e incluso en nosotros mismos.

Nos da lo mismo, si matan o roban al vecino, si violan a la hija de un desconocido, si atracan, si ponen bombas, si desaparecen, si del mapa los borran.

Es una película ajena, que solo vemos, para escandalizarnos, abrir la boca y cruzarnos de brazos.

Estamos de este lado, del más cómodo, en el que no nos pasa nada, en el que apenas y sentimos repugnancia, nos escandalizamos, nos compungimos hipócritamente, pero nada más.

Volvemos a nuestra zona de confort, dónde nunca nos pasa nada, gracias al dios a quien también le echamos la culpa por no hacer nada, con los malvados, los asesinos, pedófilos y violadores, los arrojadores de ácido, destructores de identidades, los sicarios de subasta, los que se venden al que más paga, los que venden veneno que los niños se fuman, sin terminar su escuela, los que que robando fácil se la ganan.

Y ni que decir de los que viendo la trampa guardan silencio, o le ponen precio a su dignidad cerrando la boca ante el robo, la calumnia, la mentira y la estafa, los de cuello blanco que van a prestigiosas universidades, a estudiar las leyes para saber luego como quebrantarlas, como huir ileso de las manos mutiladas de una justicia que no persigue sino a los de ruana.

Lo que duele no es la maldad que el mundo exhibe con publicidad periodística, lo que duele es la indiferencia ante la tragedia de nuestro hermano, mientras tu te llenas la panza con el abundante almuerzo que te das el lujo de regatear por cualquier causa, un niño muere de hambre en el áfrica, otro baleado o en un bombardeo en la franja de Gaza.

Mientras respiras, están matando, violando y masacrando por un montón de sucios billetes, por lo que en tu cabeza guardas y defiendes, por cualquier cosa te quitan la vida, y muchas veces por nada.

Somos carne de cañón, ratas de laboratorio, no respetamos nada, ni árboles, ni animales, nada, depredamos todo, todo lo destruimos, somos una plaga, una que consume el mundo, una enfermedad caníbal, en la que la selección natural, desnaturaliza el título de humanos que solemos ostentar, lucha salvaje del más fuerte, del más inteligente, del más apto, del que más plata tiene, más armas dispara, más poder ejerce, más dolor inflige, más tragedia y miedo causa."




domingo, 20 de abril de 2014

"No apareció en el horizonte, aún cuando la esperé durante tantos años, durante tanto tiempo.

Mis labios se quedaron con un beso haciendo pausa, mis ojos querían dibujar los contornos de su figura otra vez.

Las caricias en mis manos se durmieron, el calor de mi cuerpo se enfrió, las ganas de mi sexo se agotaron, se rindieron, de extinguieron, se apagaron.

No vendrás más a mis sueños, ahora solo hay vagos y difusos fragmentos de imágenes de un pasado, que cada vez de hace más lejano con el paso de los días, los meses y los años.

Le añadiste a la distancia física, una emocional, una psicológica, una existencial, una moral, una religiosa.

Hoy estás mas lejos que una estrella en el firmamento, ése que soñé compartir contigo a tu regreso, ése que prometiste, y al que abdicaste sin razón, sin por qué, sin explicación.

Silencio, es todo lo que recibí a cambio, silencio a todas mis preguntas, silencio a todo el amor que te tenía reservado, silencio que marchitó la flor de mi esperanza, silencio que hoy llena el vacío que dejaste en mi corazón.

No tomaré tu mano, ni caminaré nunca mas a tu lado, no me miraré de nuevo en los espejos de tus ojos, no se enredarán jamás mis dedos en la negrura de tus cabellos, no sentirán mis manos la suavidad de tus mejillas, no saciaré mi sed con la miel refrescante de tus labios.

No recostaré mi cabeza en tus piernas, ni nos meceremos juntos hasta que la mañana nos sorprenda, no nos daremos besos furtivos, prohibidos, tímidos y temerosos, no se repetirá nuestra primera vez, nuestro primer encuentro.

Quisiera olvidarte para siempre, borrarte de mi mente, lo he intentado infructuosamente, durante todo este tiempo, no ha sido posible, por alguna estúpida razón, sigues siendo lo primero en lo que pienso en la mañana, y mi último pensamiento se va a la cama con tu imagen.

Tu nombre me lo encuentro en anagramas en cada libro, revista, sopa de letras, periódico, y hasta en lo que ahora escribo.

Jamás he de volver a ser el mismo, fuí destruido, demolido, reducido a cenizas, átomo por átomo, partícula por partícula, molécula por molécula.

Fui afectado en todos mis tejidos, en mi cadena genética, dentro de mi, todo se hace y se arma ahora de nuevo, pieza por pieza, como un rompecabezas.

Hoy trato de escribir una nueva historia, doy pasos de tortuga a un destino incierto, quiero re inventarme, reestructurar mi vida, mis sentidos, mis sentimientos.

Uniré uno a uno mis pedazos, los trozos de este corazón desarmado, me tomaré el pelo con los dolorosos recuerdos, trataré de reírme en la cara del fracaso, haré de cuenta que todo fue un sueño, daré un giro completo a lo que fué mi vida, hasta ése trágico momento, no el de re encontrarme contigo, sino el de irte perdiendo en el devenir del tiempo.

Ha llegado el momento, de rendirme a mi destino, de dejar que todo pase, que todo fluya, en su monótono ritmo, que la vida me añeje poco a poco, que la luz de mis ojos se extinga cada día, que mi fe decline en las decepciones que habrán de venir, que mi esperanza se me vaya entre los dedos.

No pintaré más futuros hipotéticos contigo, no te veré vieja a mi lado, ni imaginaré más amaneceres desnudo contigo, ni cansado de hacerte el amor, no respiraré en mi memoria el aroma de tu piel, ni recordaré más el color de tu cabello.

Voy a tratar una vez más con lo imposible, con el deseo inútil de borrarte, de resetearte, de padecer una amnesia selectiva de todo lo que lleve tu nombre y apellido, para que no me siga doliendo, para que no me siga matando."






sábado, 19 de abril de 2014

"Dicen de mi, una y tantas cosas, se llenan la boca con puras pendejadas, me endilgan amores, tendencias sexuales, hasta me despojan de la ropa que llevo puesta.

Dicen que soy coqueto, infiel, puto, perro, una porquería con piernas, que estoy loco, que soy loca, que se me tostó el chip del cerebro.

¡Hipócritas mal nacidos!, no saben ni conocen de mi ni una jota, todo se lo figuran, todo se lo inventan, es la única creatividad que albergan en sus pequeñas cabezas huecas.

Dicen que soy un tonto, enamoradizo, un iluso, que no tengo los pies en la tierra, que ando de viaje siempre, que a lo mejor consumo drogas o me inyecto veneno en las venas.

Soy un paria, un idiota, un infantil, un niño grande, inmaduro y tonto, tan ingenuo que cualquiera con la mitad de materia gris en el cerebro podría engañarme y hacerme quedar como un imbécil.

Dicen que soy un mentiroso, una farsa parlante, que la mitomanía en mí es natural y casi una enfermedad terminal, que miento por instinto, que me quedan bien cocidas las falsedades que muchos se comen, que lo mio no es más que una patología psiquiátrica por aparentar lo que no soy.

Dicen que todo lo mío es ficción, la pantomima de una humanidad que no poseo, que mis demonios me superan en número y pecados, que no hay nada virtuoso en mí, que soy peligroso para quien me conoce, que soy una manzana podrida, un corruptor de menores, un alienador de mentes débiles.

Dicen que soy un lobo con piel de oveja, un depredador furtivo, un acechador virtual, un acosador de pubertas, un enredador, lisonjero.

Les diré quien soy, ¡partida de chingones!, soy común y corriente, más corriente de lo común, no me ando con pendejadas de las que tanto hablan en reuniones de amigos, los mismos que se te ríen en sus fucking caras, que dan la espalda y les clavan un puñal, que esperan la hora de que sus relaciones terminen para caerle a sus fucking novias, las mismas que hablan de tus defectos en las redes sociales.

La hipocresía no fue nunca lo mío, éso es para mediocres, para mentes tan reducidas que no caben en el cráneo de ningún reptil rastrero.

No enredo a nadie, no engaño a nadie, no necesito mentirle a nadie, si estoy loco, fue mi decisión, hay quienes se hacen los locos por aparentar, yo no necesito fingir mi locura, ella fluye de manera natural, y me queda bien.

Soy hombre y me gustan las chicas, no tengo nada en contra de la gente homosexual, son seres a los que respeto a profundidad, son humanos que se enamoran de otros humanos, así tengan el mismo sexo, más no soy gay, no soy depredador, soy yo quien le gusta a las jóvenes y no al revés, no obligo a nadie a hablarme, o a confiar en mi, es un riesgo que cada quien corre por su fucking cuenta.

No le echo los perros a todas, como suponen, solo a las que valen el riesgo, solo a las interesantes, las otras pueden pasar a la fila de chingonas, que han decidido hablar de mí a mis espaldas y levantarme falsos, así como se levantan la falda, para que se las chinguen todos los demás.

Hay una bola de pendejos envidiosos, cuyo recurso patético es la crítica destructiva que deja al desnudo la más vulgar mediocridad de sus mentes, no pueden ni por un segundo, ser originales en su proceder, hablar o pensar, son el calco de algo más, la copia burda, de una personalidad que no logran sustentar con argumentos.

La filosofía no les es de mucha utilidad, ni el humanismo científico que defienden con el filo de sus lenguas, más que con la astucia de la escasa materia gris que su cerebro sustenta.

Son los buitres a la espera de tu caída, carroñeros de tu vida, esculcadores de traseros, ni se fijan en el mal olor fermentado en sus bocotas y axilas.

Deberían ocuparse de si mismos, estudiar, leer, escribir, hacer algo útil con la inutilidad y ociosidad de sus fucking vidas!

Pero ni modo, ¿que sería de mi vida sin toda esta partida de boludos, haciéndome mala fama en la podredumbre de sus hediondas bocas?

A ellos les debo no caer en la misma mediocridad, el tratar de ser quien soy por encima de los esquemas, las putas reglas, y los paradigmas y dogmas que les fascina profesar.

Yo soy loco, puto, fornicario, endemoniadamente lujurioso, coqueto empedernido, me encanta la belleza femenina, de cualquier edad legalmente permitida, me vale madres lo que piensen de mí, no vivo por ningún puto entrometido, no le debo a nadie, más que a mí mismo, sigo mis reglas, le soy fiel a mi manera de sentir y de pensar, no le pertenezco a nadie, mi amor se lo doy a quien lo merezca, y mi cuerpo igual, no le hago mal a nadie, para que nadie me venga a chingar.

Mas si te metes conmigo, tente bien el trasero, que se te puede andar quemando y llenando de ampollas, y la pomada te puede estar quedando lejos, déjenme en paz, yo no solicito ser amigo de nadie, no lucho por estar en ningún lugar, ni en la vida, ni en el corazón.

El que me quiera, deberá conocerme primero, odiarme después y amarme de nuevo, con todo y defectos, con el excremento que pueda tener, para que me quieren santo e hipócrita, si siendo demonio se aproxima más a la verdad de mi ser, no me ando con idioteces, si quieres las rosas, acepta también las espinas, y si no te sirve, entonces cierra la boca, sacude el polvo de tu trasero, y sigue tu camino, en busca de otro más idiota."









viernes, 18 de abril de 2014

"Sin afán alguno de ofender, solo voy a señalar, a mostrar lo evidente, lo que todos ven, y se pasan por la faja, incluso la propia.

La hipocresía colectiva de la que participamos a diario, en los días que la iglesia santificó, y consagró para enraizar la tradición de un culto que carece de fundamento histórico, otra de sus muchas manipulaciones de la conciencia e ignorancia humana.

Como sea, la gran mayoría de la masa, se arroja a las calles en procesión, con lo mejor de su bisutería y tapicería, pero su fanatismo no les alcanza para abandonar por un solo día sus adicciones personales.

La exhibicionista usa su falda más corta y su escote más pronunciado, ella logra incluso distraer la homosexualidad de cualquier presbítero con la descaradez de sus ropajes, que más que cubrirle la desnudez, lo que hace es que los ojos de los lujuriosos le quiten la poca ropa que la cubre.

El reggaetonero, disimula su escandalosa vida en unos anteojos negros, que le disimulan el estado de narcosis permanente en el que mantiene, la música retumba a altos volúmenes, en sus oídos, mientras sus ojos escanean en la multitud, alguna gata para coleccionar, poco le importa la religión, ni el carnaval de imágenes llevadas al hombro.

La comunicadora del barrio, no deja de murmurar, su curiosidad se deposita ahora en las vidas y aspectos del común, ya no está en su ambiente de barriada, dónde todas las demás vidas importan, menos la suya propia, ella despotrica en críticas de sus semejantes, mientras empata su pecaminoso proceder, con un par de padrenuestros incompletos y unas avemarías a medio terminar.

El ricacho chicanero, con todas sus alajas, sus posesiones publicitarias, su pantalón de moda, sus anteojos de un millón de pesos, su acento extranjerizado por la ridiculez, una sonrisa tan hueca como su ser, una postura santurrona, más cuando se encuentra en la calle con algún pordiosero, le mira con desprecio y le ignora, prefiere entregar un billete arrugado que siga alcahueteando la pedofilia de su credo, que calmar el hambre de algún infortunado mal oliente.

Y ni que decir de los que abiertamente se van a los balnearios a rostizar sus pieles, a exhibir sus carnes, a beber, a fumar, a parrandear y a pecar como siempre, sin el más mínimo pudor o arrepentimiento, tienen un dios todo misericordia, un dios que todo lo perdona, un dios que ya pagó por sus pecados.

Lo que en principio fué una tradición sacra, una cuya solemnidad nada podía sobrepasar, es ahora la pantomima colectiva de quienes se presumen pertenecientes a una iglesia en decadencia, unos golpes de pecho que no alcanzan para redimir las conductas pecaminosas en las que no dejan de caer.

Los mismos que van a misa cada domingo, son los que gritan y golpean a sus esposas en noches de borrachera, los mismos que abusan de su propia sangre, que roban y mienten.

Las amantes se perfuman y se encopetan en las primeras filas de los templos pero dudo que se arrepientan de arruinar los matrimonios.

El drogo, no siente remordimiento por el corazón roto de su progenitora, el ya eligió el mundo sureal de los narcóticos, esos que efímeramente le extravían de la realidad, y que no le da para percibir el amor eterno de su propia madre ni el de nadie.

Es el asunto de este mundo, solo uno se sacrificó por todos, solo uno dió su sangre, solo uno murió por la verdad que defendía, solo uno fué fiel a sus principios, solo uno practicó el amor en todo su real sentido, y por el nadie es capaz de hacer sacrificio alguno, es la decadencia de las creencias, la muerte lenta de la fé, por causa de la moda y los tiempos modernos, es la pérdida de los valores y del respeto, ya no hay asuntos sagrados para nadie, o para muy pocos.

Me asquea parapetarme en una fé que no profeso, aparentar una fe en un Dios en el que no creo o al que no respeto, por ello no voy más a los templos, ni escucho sermones que no tomo como ejemplo, yo busco en mi interior y evalúo mis defectos, yo soy mi propio acusador, mi verdugo, mi abogado defensor, yo mismo me condeno y me absuelvo, yo entendí que no es pecado equivocarse, pecado es vivir equivocadamente, el pecado no es más que una culpa que te endilga la propia conciencia, esa que te dice que hiciste un mal.

Mas las cosas están tan patas arriba, que lo malo ya tiene cara de bueno, y lo bueno apesta, tanto como todo lo malo, pareciera que no hay malos, ni buenos, ni pecadores, ni pecados, todos estamos en lo correcto, o todos estamos equivocados.

Lo único real y cierto, es que compartimos el mismo infierno, con la esperanza inútil de alcanzar un cielo que quizás no existe, que solo inventamos para no perdernos."









jueves, 17 de abril de 2014

"Ni te enteraste siquiera, nunca supiste, tu cabeza estaba en otra parte, y tu corazón, aunque deprisa latía sobre mi pecho, añoraba los brazos de alguien más.

Ingenuo fuí al creer que las lágrimas que rodaron por tu rostro, las provocaba el hecho de encontrarnos efímeramente y no volvernos a ver en mucho tiempo.

No era más que remordimiento haciendo repuja en tu pecho, arrepentimiento, volver de repente a la conciencia, el despertar de una resaca de pasión y lujuria.

No te enteraste jamás,de lo que mi corazón te gritaba, de lo que mi cuerpo te reclamaba,de lo que mi ser te entregaba en besos, abrazos, caricias y esperma.

No entendiste mi dialecto, el de mis dedos por la desnudez de tu espalda, no mientras calcaba tu tatuaje con mi lengua, ése idioma escapó al entendimiento de tu políglota vida.

No comprendiste mi mirada, ni mi miedo a tenerte, ni el temblor en mi cuerpo cuando te estrujaba, no fuiste más allá de los hechos, de lo que había en frente de tus propias narices, no miraste debajo de la piel, sólo de las sábanas, unas que apenas y arrugamos.

No pudiste adivinar lo que nació en mi ese día, no lo que creció después, no lo que mataste enseguida, le diste alas a un sueño del que me despertaste, me animaste a volar, y en el aire me dejaste caer, me enseñaste a nadar en la turbulencia del oleaje, y me abandonaste en la mitad de la tempestad, me dejaste ahogar, que me hundiera hasta el fondo de un mar inmenso de soledad.

No hay diccionario que te enseñen el lenguaje de mis ojos, la lengua muerta de mis besos, los glifos de mis caricias, la criptología de mi sexo, lo que fué ya fué escrito, lo que fué olvidado dejado a un lado, lo que se ha perdido, no será jamás recuperado.

Todo queda en el archivo de la memoria, en los recuerdos difusos, en canciones que ya casi no resuenan en la radio, en uno que otro latido de éste corazón que ya no llora lágrimas de sangre.

El cielo no volvió a arropar celestino mi cariño, ése se marchó contigo para siempre, se fué prendido de tu pelo, estampado en tu piel, ése lo llevas contigo como la sombra que te sigue en los días de verano, es un viento que te pega en la cara y que no reconoces más.

Es un aroma a flores, un dejavú que hace que te interrogues, en dónde diablos estás.

Miras el horizonte, y aquel sol sigue siendo el mismo, que una vez vimos salir juntos en aquel hotel, miras la luna en la noche, y ella no ha cambiado, sigue siendo la alcahueta de un sueño que juramos hacer realidad en aquel bar.

Ahora soy yo el que no logra entenderte, entender tu silencio, tu indiferencia, la crueldad injusta de tu ser, soy yo el que necesita re aprender, re entender, re pensar y replantear su propia existencia, para no volver a caer, para no volver a sufrir, para no volver a perder."







"Yo también fuí crucificado, y también padecí persecución, yo también prediqué en el desierto de algunas mentes áridas de ideas, en algunos corazones resecos de sentimiento.

Yo también cargo una cruz de recuerdos, fuí azotado con indiferencia y crueldad, yo también fuí traicionado con un beso, con una promesa, en medio de la fiesta que celebraba mi corazón, por creerla mi alma gemela.

A mí también me negaron, y me niegan, dicen que no existo, que no soy hijo de Dios, que soy un hijo de pu..., un peligro, un falso profeta, un rebelde con causa perdida, un blasfemo, un charlatán.

A mí también me escupieron el amor que dí en la cara, me abandonaron cuando caí en desgracia, me abofetearon con silencio, se burlaron de mis sentimientos, apostaron por mi desdicha, se jugaron mi suerte en comentarios.

Mi pecho también fué traspasado, para ver si todavía vivía, más no brotó agua de la herida, brotó poesía, brotó sangre, no hubo clavos en mis muñecas, ni corona de espinas en mi cabeza, las espinas están clavadas en mi corazón, y en mi cabeza tus recuerdos.

Yo tuve sed, atado al madero del olvido, y un amargo sabor de boca, fué el vinagre que remojó la sequía de tus besos, los que ahora estampas en otra boca.

El universo me gritó en la cara: "¡he ahí a tu Karma!"
y fuí etiquetado "L...Rey de los Jodidos!".

A mi costado también hay un par de ladrones conmigo, uno que me quita el sueño, Insomnio le llaman...otro que me roba la paz...memoria le dicen.

No hay promesa de paraíso para mi tortura, ni esperanza de resurrección para este sentimiento terreno, no hay un cielo que me espere, ni vida eterna para un amor que fallece, no voy a sentarme a la derecha de nadie que la ciencia niega, no hay Arimatea que me baje del madero.

No recogen mi sangre en copas, no limpian mis heridas, no hay viuda que me llore, y mi madre no conoce mi martirio en esta cruz de amores.

Mi cama es la tumba que alquilo todas las noches, en la que envuelvo en mortaja este amor que aún por tí siento, un sudario de pasiones, de caricias y besos tuyos que se fermentan con el paso del tiempo.

No hay resurrección para mi, para este amor, y aunque diga una y mil veces al cielo "¿por qué me has abandonado?", solo responde el silencio...el tuyo, el que me hace descender hasta las profundidades de mi propio infierno.

Mi padecimiento no redime pecados, no borra las culpas de nadie, no he sido dado en sacrificio, no puesto en ofrenda como holocausto, aquí el cordero manso(menso) fué mi corazón enamorado, el que entregué con todo, el que ofrecí, el que fué despreciado, el que no fué aceptado como libación, ni como regalo.

No soy el redentor de nadie, ni el Mesías de ninguna causa perdida, no soy el elegido de ningún santo espíritu, no fuí ungido de piedad o sabiduría, no me transfiguró la gloria, ni me hizo caminar sobre las aguas de tristeza, ningún poder sobre humano, no sano leprosos, ni levanto de su cuadraplegia a ningún discapacitado, no le devuelvo la vista a ningún ciego, ni resucito de entre los muertos vivientes, ninguna alma perdida.

No he salvado nunca de la lapidación a ninguna prostituta, no he pronunciado sermón alguno a los pies de ninguna montaña.

Mas yo también fuí traicionado,  juzgado, condenado y castigado, yo soy de algún modo un nazareno, que pretendió salvarte y salió crucificado, que te quiso querer, y te quedó a deber".