"-Yo ya había reprobado mi exámen de cordura, a mi la luna siempre me alumbró la pesadez de la vida y el aire que me costaba retener en mis pulmones siempre escapó en suspiros al vacío esperando llegar hasta su presencia y causarle un escalofrío.
El horizonte nunca estuvo al alcance de mis ojos, y el calor siempre me resulta esquivo en el invierno.
La luz del sol aunque me persigue no me alcanza y las estrellas juegan a las escondidas con mi destino.
Las nubes grises presagian aguacero de nostalgia a mis huesos y mi carne se consume en el ardor de los íntimos deseos de poseer algo que nunca fue mío.
Y ahí donde la turba se entretiene para decirle al mundo que respirar y moverse es vivir, yo fracaso en ésa mentira y prefiero gritarle al viento la furia de mis muchos años.
Yo no voy como alma en pena, de alma en alma, de cuerpo en cuerpo o de boca en boca, como un proxeneta de sentimientos superfluos.
Mis entrañas reclaman algo más que el agite de una cama, el sudor de la piel o el jadeo constante de una fugaz lujuria.
Mi hambre es por la trascendencia, por el disfrute profundo, íntimo y metafísico de las cosas, el ir más allá de las narices y el escarbar bajo la superficie de la máscara que todos usan para huir de la sofocante realidad.
Yo me nutro de las sonrisas o los abrazos espontáneos, de los sencillos, de los sin techo, de los que el mundo arrojó a la calle, al olvido, al viento y al frío, a la lluvia y al sol que calcina los huesos y los sueños.
He de saciarme en el dulzor de unos labios que habitan el futuro, y un cuerpo desnudo me aguarda para volar juntos debajo de una sábana blanca.
Mancharemos nuestra piel con el esperma y los fluidos, y muchos besos y caricias escribirán éste amor que guardo para la guardiana de mi sube y baja de emociones.
No me ata la cordura el mundo y sus prefabricadas reglas, no soy hijo del sistema, yo me muevo en la profundidad de unas aguas que nadie ni siquiera navega.
Quien se sumerja en este viaje infinito por el caos de mis ideas, no podrá escapar jamás a la relatividad de mi inconsciente, ni a la gravedad y peso de mis palabras.
Serán atados a mi por sus múltiples similitudes y leerán en mi propia vida, la tragedia de la suya.
Y el dolor que disfrazo les punzará el vientre y hará que rueden lágrimas en sus ojos.
En mi no hallarán consuelo para su mal de amores, no he sido bálsamo para nadie nunca, por que nunca herí a nadie con premeditación alguna.
Mas mi mano se tenderá para estrechar sus solitarios corazones y una palabra escrita siempre buscará estrujar sus almas y sacudir su mente, para que se hagan libres, para que abran sus alas y se echen a volar, para que salten al vacío y no teman decir la verdad nunca más, cueste lo que cueste.
Que den la vida por sus quimeras y que no teman los dedos que señalan sus pasiones, que no se pongan una mordaza de falsa moral en la boca para callar el clamor de sus espíritus combativos.
Que mueran de pie, como los héroes, como soldados de sus propias y épicas batallas.
Las guerras que peleamos todos a diario, en las calles, en las casas, en los trabajos.
Yo voy a marchar con paso firme hacia el ocaso de los días, con la convicción de que llevo dentro algo más valioso que la promesa de un alma eterna, o el final biológico de la carne y los huesos que sustentan la única realidad que la lógica del mundo acepta.
Voy hacia la trascendencia, de lo intrascendente, a lo inmutable de lo que se transforma constantemente.
Yo voy a donde todos quieren, pero temen, yo voy a la locura que niego y que todos de alguna forma experimentan.-"
-Lyon Heart-