viernes, 10 de enero de 2014

"Nunca tuve muchas pretensiones con las damas, sin embargo no niego que me agradan las de  buen aspecto, ésas que te engañan con una cara linda, y un cuerpo maldecido de belleza extrema, más algunas no pasaron el exámen de conciencia, huecas y vacías por dentro, su afán estaba sincronizado con los artilugios del mundo material.

Mis ojos siempre buscaron más allá, más allá de las apariencias de la carne, de la juventud o la belleza, más allá de unos senos turgentes o un trasero levantado, mi alma siempre escudriñó debajo de la piel, muy pocas lograron atrapar mi atención, más he de decir que a todas y cada una les di lo mejor de mi.

Lo mejor de mi, no es de este mundo, no se toca, ni se besa, no va en orgasmos al vientre de ninguna, no está en la lujuria ni en la pasión, apenas si logran percibirlo en una caricia, mi amor siempre estuvo en mis palabras, en el aliento compartido, y en la profundidad de mis ojos, en los latidos de mi corazón adolorido, allí donde ellas no pueden ver, tocar, ni oler.

No verán en mi a ninguno de esos hombres que les gustan, los típicos galanes de cine o telenovelas, los de cuerpo atlético y escultural figura, no al hombre de éxito económico, forrado en billetes y cuya fama radica en todas las humanas cosas y objetos que acumulan, tanto como su ego, al que inflan, con historias de machos cabríos.

No soy el hombre del fútbol, ni los autos de carreras, no el de los trabajos rudos, el matarife que a todos imprime temor, no soy el que pisa fuerte, ni el que toca la puerta con rudeza, no soy el que mantiene el genio exacerbado, el que mira feo para inspirar un temor que nadie siente.

Yo soy uno diferente, uno que lee, uno que estudia, uno que trabaja en silencio, sin objeto de grandeza, uno que llora si le place, por las cosas que le duelen, uno que ríe, uno que guarda silencio, cuando no hay nada más que decir.

Yo no soy hombre ante los demás hombres, los demás son machos, varones, con mucha testosterona en el cerebro, tanta, que si no estás a su nivel, eres gay, un maricón que no debió parir tu madre, uno que no debió venir al mundo, no al de los machos.

Yo soy de los que venera la feminidad, de los que la respeta, de los que la exalta y la defiende, yo soy un hombre en contacto consciente con mis emociones, yo busco y persigo la igualdad de género, las mismas condiciones, las mismas oportunidades, los mismos derechos y obligaciones.

Mas muchas de ellas, a las que veneraba, se volvieron contra mi, me abandonaron, me injuriaron, me calumniaron, me vieron demasiado blando, demasiado dulce, demasiado afeminado.

A ellas les gustan machos, tiernos, lindos, pero machos!...jajaja, que confundidas están consigo mismas, que cuando se les aparece el tan anhelado príncipe azul, no es del tono de azul que les gusta.

Yo no las entiendo, nunca pude, no podré, dicen que no hay que entenderlas, solo amarlas, yo amé, a cada una, en su momento, he dado lo que puedo, lo que no, lo que quise, cuanto quise, y aún así no es suficiente, no para ellas, no para mi.

Quiero ser alguien especial, alguien atento, un buen jardín, tierra fértil que de frutos buenos, quizás mañana el destino envíe a mi vida a la mujer que quiero, a la que me complemente, a la que me acompañe, a una que alcahuetee mi locura, una que tolere mi mal genio, una que no crea que tiene que terminar de criarme.

Aguardo por ese ser, lo espero cada día que pasa, creí que había llegado tiempo atrás, no fué así, me engañé, como tantas veces en el pasado, solo que esta vez, dolió más, está vez mató más dentro mío, esta vez, el daño fué más extenso, intenso y profundo.

Aún así, abro mis ojos con la esperanza de verla en la parada del bus, en el asiento trasero de un taxi, caminando de frente por la acera de alguna calle, en el mostrador de algún almacén, sentada en algún escritorio o vendiéndome alguna baratija.

La veré, y cupido hará lo suyo, de nuevo, me la meterá por los ojos, luego la reproducirá una y otra vez en mi mente, le pondrá música de fondo, (espero que sea rock), y luego me la traerá en la noche, para quitarme el sueño, me despertará en la mañana, en erecciones involuntarias, me llenara la líbido de deseo, ella será la nueva maldición de mi vida, no habrá cosa que haga en que ella no esté, no pasará un minuto en el que no quiera estar con ella, me perderé de nuevo, en esa cosa absurda que llaman amor.

Seré de nuevo transformado, se dice que ellas tienen ese poder, el poder de hacerte mejor o peor, según la suerte del pobre diablo, según el diablo que le toque al pobre, yo solo espero ser feliz al lado de la que me toque, y hacerla feliz, si ella se deja, espero envejecer a su lado si quiere, espero que sea ella, a la mujer que ame, la que incinere mi cuerpo cuando muera, y arroje las cenizas a un río, o las guarde para si misma si así lo quiere.

Solo espero que llegue, pronto, tarde, pero que llegue."



jueves, 9 de enero de 2014

"Princesitas, de unos reyes postizos, alienadores, de esos que te programan neurolinguisticamente antes de nacer, ya te tenían reservada los colores de la ropa, la religión con la que salvarían tu alma inmaculada, el colegio de monjas mojigatas al que irías, el barrio libre de lacras en el que harían tu crianza...

Te enseñarían a sentarte, a vestirte para la ocasión, a guardar la compostura y el debido recato, frente a los hombres, la sumisión de un sistema, que te dicta lo que debes decir y como decirlo, tu madre sería tu tutora eterna, la que guarda los arcanos secretos de tu sexualidad temprana, tu periodo menstrual, tu intimidad, te concibieron un mundo donde la belleza y lozanía de tu piel es prioridad, juventud subastada, mentalidad encausada, fueron las muñecas, las cocinas y platos de juguete, los que perfilaron una vida de servidumbre, de sumisión a un príncipe azul desteñido de machismo absurdo...

Alcahuetas inconscientes del maltrato a la feminidad, tu madre y tu padre conspirando en el mismo sentido, en el orden pre establecido de las cosas, de las que se inventaron para mantenerte bajo un yugo, con la mordaza puesta en tus emociones, tus sentimientos y tus placeres...

Hubo una ablación de tus derechos, de tu ideología, te han construido un mundo para mantenerte más dormida que la bella del cuento de hadas, es tu vida un anhelo estúpido y sin sentido, un hombre perfecto, un hogar perfecto, unos hijos perfectos...

Mujer el mundo gira en torno tuyo, la industria y el comercio, toda la parafernalia que te seduce, con modas, accesorios, calzado, telenovelas y joyas, fama, fortuna y placer, todo lo que deja tu cabeza vacía de intelecto y te llena de plástico el espíritu, de silicona las tetas y el culo y de botox el rostro...

Sólo unas pocas almas libres escapan a la hipnosis colectiva de lo inútil y pasajero, no se venden tan barato, ni su cuerpo, ni su alma, no se subastan la virtud en internet, ni se ponen al mejor postor, no les importa el dinero, ni la fama de ningún hombre, no es el hombre, hombre por lo que tiene o lo que ostenta, el hombre es hombre, por lo que ama, valora, y respeta...

Unas pocas mujeres gustan de los libros, no de las telenovelas, unas pocas del estudio, no de embarazos prematuros, de vida libertina en discotecas, Unas pocas de las artes, las ciencias, las manualidades, no de la vida en pandillas, siendo las meretrices del crimen, las alcahuetas de la generación pandillera, que hace de la mujer un objeto...

Unas pocas sobresalen, pelean hombro a hombro, con el hombre y contra el macho, unas pocas se valoran y se dan su lugar, unas pocas viven libremente su sexualidad, con responsabilidad, sin presiones de la sociedad...

Amo las almas libres de aquellas mujeres que se levantaron del lodo que el hombre les pinta como realidad, de un paraíso ficticio de felicidad, de objetos que las adornan, mientras su cuerpo y su rostro es el bien más codiciado y comerciado del mundo...

Amo a la mujer que decidió ser mujer antes que todo, que ama como quiere y cuando quiere y a quien quiere, sin rendirle cuentas, más que a su conciencia...

De ese tipo de mujeres es que vale la pena enamorarse! y no se engañen hombres, no hay mujer puta, puta la vida que te jode a cada instante, la mujer escoge a quien se coje, no es meretriz quien busca el amor y no lo encuentra en quien la engaña y en quien le miente...

Se pues libre siempre mujer, rompe las cadenas de ignorancia que te mantienen atada y sumisa, estudia, trabaja, vive, fornica, haz el amor, folla si quieres, pero defiéndete con inteligencia y gallardía, no te dejes envolver en popelina, en seda y en lino, que no te pongan coronas, ni anillos, que no reduzcan tu vida a la cocina y los niños...

De una buena vez y por todas, despierta y se libre!"





"Ella lloró...
Por el amor que perdió un día, en una noche de locura, un amor fugaz, que solo la confundía...

Ella recordó el día que se conocieron, la luz del sol en la tarde, el llanto le hizo lago en los ojos cuando vió vacía la banca del parque, aquella en la que se sentaban a ver el sol descender por el horizonte...

Recordó sus ojos, penetrando el abismo insondable de su alma, descifrando las mutuas miradas, recordó como con sus manos dibujaba sus labios, sus mejillas, sus cejas, como los dedos se enredaban en sus largos cabellos, y esos ojos azules, tanto como el mar, en el que solía sumergirse...

Recordó la pasión con la que estrujó su cuerpo, los orgasmos que logró arrancar a gritos en aquella alcoba, iluminada taciturnamente por titilantes velas, la humedad de muchos besos que rodaron lujuriosos por todo su cuerpo, las caricias, los abrazos, las noches y las madrugadas de entrelazados cuerpos bañados en sudor...

Solía ir sola a los bares en los que bebieron cerveza, vino y café, imaginaba su presencia, sus palabras, los gestos de su rostro, la sonrisa que lograba dibujar una, en la austera y parca faz, que permanecía inmutable en el suyo...

Los niños lograban darle algo de alegría, algo de esa esperanza que se le escapó, que dejó ir, y que el mundo quiso quitarle alguna vez, por la ignominia que sintiera, al no reconocer públicamente sus propias emociones...

A veces caminaba sin rumbo en la noche con la esperanza de hallarle en alguna esquina, ni el estudio, ni el trabajo lograron nunca, borrar su imagen, buscó siempre su presencia a donde quiera que iba...

Museos y vitrinas, galerías y boulevares, todos destinos comunes, ahora vacíos, de todo el amor que una vez se prodigaron, en besos apasionados, y las caricias prohibidas de dos amantes, cuya moralidad, fué puesta en la palestra del escándalo...

Se vieron de nuevo, brevemente, y ya no fué lo mismo, y aunque ella quiso amarle, el amor, ya se había marchado, a otra cama, a otra vida, con otra persona, que no era ella...

Su corazón quedó partido, para siempre, con una herida profunda, imborrable, inolvidable, su sexo quedó marcado con hierro candente de una líbido, que quedó en animación suspendida...

Ella dobló la esquina, y volteó la página de su vida, se alejó como el sol de la tarde, con su vestido azul, con la melancolía guardada en su cartera, con el dolor de su alma guardado en los trozos remendados del corazón que le quedó...

No volvió a ser la misma, no era la misma sin ese gran amor, ése amor que fué su adrenalina, que le movía cada célula del cuerpo, cada neurona del cerebro, cada poro de la piel...

La amaría por siempre, así fuese un amor, de mujer a mujer..."



-Inspirado en la Película, Azul, es el color más cálido, la historia de Adéle-, ganadora de la palma de oro 2013-









sábado, 4 de enero de 2014

"La pena me sobrepasa, una agonía que se mueve entre mi pecho y mi estómago, entre un ataque al corazón, o lo que queda de él, y las ganas de vomitar mis entrañas, con todo lo que contengan, odio, rabia, llanto, cólera, amor, decepción, tristeza, amargura, todo lo que enloda mi existencia, toda la putrefacción que me persigue, que no me deja en paz.

Hoy tengo en mi interior, la hediondez de lo que se fermenta, de lo que se oxida con el tiempo, el deterioro de mi ser, no me soporto, juro que quiero estrellarme contra un muro de concreto y quedar inconsciente, en el coma profundo del tiempo y el espacio del cosmos.

Necesito sacudir mi ser, no puedo seguir de esta manera, está muriendo en mi, la poca bondad que me queda, el sentido de lo correcto, justifico mis actos más viles, con la excusa rebuscada de una humanidad que me sobrepasa, ¿tengo derecho a equivocarme?, por supuesto! soy humano, bah, ya no quiero ser así, no me soporto, me hastía la humanidad que ostento, me repugna, la alcahuetería de una psicología basada en la liberalidad de las emociones, que lo único que hacen, es lastimar, dejar heridas y profundas cicatrices, no me sana, la autoestima, ni perdones, ni absoluciones a los múltiples golpes que nos procuramos unos a otros, con la excusa de amar, convivir, coexistir, dejar fluir.

¿Por que diablos me pasa esto?, ¿para qué diablos?, ¿que quiere demostrar el destino conmigo?.

Lo que siento ahora me está destruyendo"




viernes, 3 de enero de 2014

"Escribiré de los recuerdos, de las memorias, de las evocaciones que hago ahora, después de tanto tiempo, han pasado meses, perdí contacto con tu ser, con tus palabras, con lo que solías escribirme, conversaciones, diálogos, disertaciones, todo lo abstracto y complejo del lenguaje, entre dos personas tratando de descifrarse la una a la otra.

Fui causa de una intriga, una interrogante en tu mente, una imagen que llenó de curiosidad tu ser, un enigma casi indescifrable, las preguntas iban y venían, el enigma creció, se mantuvo tras una careta de dolor y tragedia, un avatar siniestro, que necesitaba ser resuelto.

Hablábamos de lo cotidiano, tu trabajo, el mío, tus responsabilidades, tu cordura, tu juicio, mi desdén por los oficios inútiles del hombre, mi locura, mi enfermiza dualidad personal.

Yo quería ver en ti lo bueno, lo magnífico, lo especial, lo fuera de lo común, tu en cambio, rehuías, esquivabas, evadías, te refundías, lo negabas, siempre a la defensiva, con la natural reticencia, de quien se ve a sí misma, sin ninguna sobrenaturalidad.

Lo cierto es que mi vida tuvo un matiz menos sombrío por aquella bella época, y tus palabras lograban mejorar en algo mi declinante estado de ánimo, recuerdo abriste tu corazón de mujer, y a través de ti pude en algo entender un poco su naturaleza, arañé algo de entendimiento.

No recuerdo en detalle todas nuestras charlas, solo recuerdo que la noche se hacía corta, y el día interminable, las horas se escapaban raudas, y los dedos acusaban una fatiga ignorada, era un elixir intercambiar ideas y conceptos, sobre tantos temas contigo, una química en el lenguaje, un cóctel intelectual que nos embriagaba.

Siempre me hiciste falta, siempre regresaba, con el afán y propósito de hallarte, de leer un mensaje tuyo, no fué así, no sé que pasó contigo, pero si sé que pasó conmigo, pasó el tiempo, pasó por encima de mí, me aplastó con tu ausencia, y el silencio fue la banda sonora de una dolorosa separación.

Ahora vuelves, no hablas mucho, sigues evasiva, retraída sobre si, colapsada en tu silencio, no te casaste, te ennoviaste, pero no hablas del tema, solo quieres hacer memoria, yo solo quiero olvidar para poder seguir adelante, y vivir lo nuevo, sobrevivir al aquí y al ahora de mi patética existencia.

Solo hay algo que no cambia, cuando menos en mi, me encanta hablar contigo, me sana, me libera, me purifica, me aleja del dolor, me esconde de la pena, sigue siendo terapéutico el contacto con tu ser, con tus palabras, con tu silencio.

Sigue siendo un desafío para mi soledad, para mi pobre intelecto, sigue siendo exquisito intercambiar impresiones, puntos de vista, divergir en cuestiones, converger en emociones, darle la vuelta a nuestro mundo, asesinar la rutina con palabras, estar en contacto, aún estando lejos el uno del otro, tu allá siendo amada, yo acá, sepultado en la más absoluta cripta de soledad."







miércoles, 1 de enero de 2014

"Tan oscuro como su propio pasado, una especie de espectro siniestro, en una interminable noche, su mirada apenas y reflejaba un halo de tristeza, una especie de melancolía indescifrable.

Era el remedo sofisticado de un vampiro, la ropa oscura, solo ponía en evidencia, su desviada inclinación a las sombras, un luto auto-impuesto que lograba ocultar una tenue y difusa luz, que disimulaban sus pupilas, que refundía en sus entrañas.

Anteojos oscuros, como el largo de sus cabellos, tatuajes en todo su cuerpo, dibujos blasfemos, diseños anatemas, historias de tinta y dolor, uno que traspasó su alma, la única vez que amó.

Botas punteras, anillos góticos, como gótico su estilo, calaveras, cráneos, apología gráfica de una muerte en vida que lleva con orgullo a todas partes.

Camina firme, de frente al mundo, la sociedad le importa un culo, la gente que lo mira raro, le importa menos que eso, le vale madres los perjuicios, los dedos hipócritas que apuntan como revólver, le valen cojones las opiniones y las murmuraciones que como balas tele-dirigidas penetrar pretenden su humanidad puesta en duda.

Él sabe que hay almas más oscuras que la ropa que usa, y más podridas y huecas de lo que la gente supone de él., el sigue de largo por la calle, no mira a nadie, pero todos le miran como bicho raro, como alienígena llegado de otro mundo, la mayoría le ve con miedo, otros con suspicacia, con desconfianza, con desprecio.

Le ven como descendencia de satán, le etiquetan y le endilgan la consabida adicción a las mil y una drogas que existen, más el único vicio visible, penetra sus oídos con estridente sonido, embriaga sus sentidos con música, narcotiza su ser con la melodía maldita del rock, y del heavy metal.

De vez en cuando enciende un cigarro, mientras el humo se transforma en muchas figuras, las imágenes inundan su mente, sueños psicodélicos, el surrealismo de la locura en la que se ha convertido su existencia, desde que decidió salirse de los esquemas, de lo establecido, del puto sistema del que reniega cada vez que respira.

Es su existencia contra las reglas, sus preferencias sexuales, contra natura, su ideología contra los credos, es un acto de rebeldía que camina desnudo y viste de negro, contra los colores del "status quo".

La noche es su día, y el día una muerte auto-inducida, criatura de las penumbras, se esconde de todo aquello que le rechaza, que le hace repulsa sin causa justa, es la soledad su pan de cada día, lleva su dignidad en el bolsillo de atrás de su pantalón de cuero, y la rabia que carga por el mundo en la punta de acero de las botas que con orgullo lleva.

Patea a su paso, traseros de críticas, y las bolas del mundo moralista que le condena, su ropa, sus tatuajes, su mirada, su cabello, su color de cabello, su tendencia sexual, todo lo que los "normales", no aceptan de los "fenómenos".

El miedo es su leal amigo, mantiene lejos a los pendejos, a los que se sobre-valoran de vivir una aburrida vida de acuerdo a reglas que impuso a la fuerza el sistema, su apariencia le saca del común y cuadriculado contexto, de lo cotidiano, de la monotonía estructurada, en la que unos pocos, ponen a marchar como borregos al matadero al resto.

No se siente mejor, ni peor, de hecho, no siente nada, en ocasiones algo de furia, de rabia por la ignorancia, él simplemente no encaja, no pertenece al mundo en que le toca habitar, lo habita por inercia premeditada, pero siendo diferente, gana algo del respeto que él mismo no le tiene al mundo.

Su manera irreverente de vivir le ha ganado mala fama, en su casa, es la oveja negra de la familia, la "lampara" del barrio, un bicho "sombrío" de la cuadra, el satánico, el metalero, el punk, el gótico.

La razón por la que la señal de la cruz se dibuja con regular frecuencia en el cuerpo pecaminoso de las viejas mojigatas y santurronas de la cuadra, el objetivo de una cacería de brujas de los que ostentan autoridad policial.

Vivirá para siempre, aún después de muerto, será inmortal como el vampiro que remeda, no por que haya hecho un pacto con el diablo, el hizo un pacto con la diferencia, con la rebeldía, será recordado como el "raro". los chismosos se encargarán de recordarlo, de hacerlo eterno en la lisonja que brota, de sus viperinas bocas."







"Con la rabia de mis años, le arranco cada día pasos al adoquín de las calles, pinto de miradas el cielo azul que cubre los escasos cabellos que cubren mi cabeza, lleno mis manos con el espacio vacío que hay en mis bolsillos, oculto mis ojos en la oscuridad disfrazada de unos lentes oscuros, y mi tristeza va refundida en la sal de un par de lágrimas que siempre amenazan rodar suicidas por mi rostro.

Creo, ilusamente, a veces, que el viento me susurra tu nombre al oído, más es mi mente, la que desobediente, me representa en recuerdos, tus palabras, aquellas que dijiste, aquellas que no, las que te guardaste, las que te guardas para si, las que ahora endulzan los oídos de otros, las que llevan aliento, las que motivan, las que dan ganas de vivir, la banda sonora de una vida, que muere cada día.

Así están las cosas hoy por hoy, desde hace cuatro meses, desde que no se nada de ti, si vives, ¿como vives?, si duermes, ¿que sueñas?, ¿con quien sueñas?, si ríes, si lloras, si olvidaste finalmente, si amas de nuevo, o te quedaste sola.

Mientras tanto, desahogo mi pena, caminando extraviado, por calles desconocidas, fumándome el aire contaminado de la ciudad, tocando el frío concreto de muros pintados de olvido con mis manos, lanzando miradas suicidas al vacío de la noche, encegueciendo mis ojos con la luz del sol en la mañana.

De vez en cuando me pierdo en la multitud, buscando un rostro, uno hermoso, uno que se fije en mi, uno del que me enamore, unos ojos que me atrapen, que encarcelen mi alma, una voz, una que me hipnotice, que me idiotice, un ser que me narcotice, me quite la voluntad, me domine con la ternura de su ser.

Mas la naturaleza no suele repetir ciertas desgracias, no hay promociones en el destino, no pagas con uno el precio de dos, no hay tal fortuna, no para mi, dichoso aquél que mira ahora tus ojos, acaricia tu rostro, besa tu frente, prueba el sabor de tus labios, la humedad de tu sexo, que escucha en el silencio de la noche los latidos quedos de tu pecho, dichoso aquel que bebe la ambrosía exquisita de tu presencia, no solo en su cama, sino en su existencia.

Dichoso aquel que apuesta un beso tuyo en una partida de ajedrez, y aún perdiendo ante tu natural habilidad para la guerra de fichas y peones, gana una mirada tuya como premio de consolación.

Yo perdí la partida del amor, gané el premio mayor del olvido, suerte de indiferencia, fortuna de desdén, no soy nada, ni un triste recuerdo, nada que valga una sonrisa, mucho menos una lágrima.

Supongo que así fué escrito, por quién diablos no lo sé, se suele endilgar todo tipo de desgracias al destino, a Dios, ése en el que no crees, en él que me niego a dejar de creer, aún por haberme torturado con tu cruel abandono, sobrevivo a la experiencia masoquista de seguir pensando en ti, de seguir recordándote.

Algún día se me pasará, como una jaqueca, una fuerte resaca de mi existencia,  será uno de tantos recuerdos, una de tantas memorias sin sentido, ya no me dolerá más el pecho, ni el ego henchido de rabia y frustración, me reiré a carcajadas de mi mismo, de mi estupidez, de darle sentido a algo en el que fuí el único comprometido, me dolerá haber invertido, tanta energía, tanta emoción, y haber perdido tanto tiempo, en alguien a quien le importo un comino.

Mejor te doy de lo mismo, mejor intento olvidarte, negar que existes, volverme algo así, como un ateo de ti, blasfemar tu nombre, volverme un anatema de tu existencia, he de ser de ahora en adelante, un negador absoluto de lo que una vez pasó, a ver si logro curarme de una vez y por todas de esta locura que representó el amarte, tanto, mucho, demasiado, más de lo que se puede, más de lo que alguien común merece."