miércoles, 29 de abril de 2015

"-En silencio la observo, como cuando me hipnotizan los colores del paisaje.
Y en ésa abstracción de la realidad, me fumo su imagen y me trabo con el brillo profundo de sus ojos.
Y ellos, sus dorados cabellos, danzan con el viento, van y vienen según su caprichosa dirección.
Mis manos se tienden al espacio en busca de la curvatura de su cintura, y un anhelo ansioso reposa en mis entrañas con el deseo alevoso de hacerme suyo por la mañana.
Entonces la veo desaparecer en el horizonte, como si fuera el sol del ocaso y mi mirada le sigue los pasos y se llenan de sed de sus besos mis labios.
Habita en cada pensamiento y mi boca solo sabe pronunciar su nombre, como un mantra que me eleva el espíritu y me alcanza un nirvana al que solo aspiran las almas puras.
Yo la espero en mi cama, con afanes de primavera, esperando que con su tibieza derrita el hielo polar de mi crudo invierno.
Pero es lo que no toco, o huelo, o saboreo lo que me ata con hilos invisibles a su bendita presencia.
Lo que late en mi pecho lo exhalo en suspiros, y tengo la absurda manía de buscarla en el brillo de un millón de estrellas y armar constelaciones nuevas con los lunares y pecas de su espalda.
Ella es ahora la musa de muchas de mis letras.
Ella es la fantasía que le he venido negando cada día a mi vida; para no caer de nuevo de rodillas, humillado y vencido por la realidad que abofetea mis humanas utopías.
Ahora, mis ojos descansan en sus formas, en la redondez de sus caderas, o en las huellas de sus manos.
Y un beso furtivo en la mañana, es más dulce que un café para la hora de escribir alguna blasfemia.
Mi alma todavía la aguarda, con la esperanza de que el destino apunte sus pasos hasta mi.
Yo todavía espero que no pierda el rumbo de sus sueños y que alguno de ellos coincida conmigo en esta vida.
Mi ser la espera, como una banca solitaria espera un par de amantes para la complicidad de un beso y un millón de descaradas caricias.
Le he guardado un beso, le he escondido una caricia, le he puesto en remojo un millón de orgasmos y he almacenado un montón de abrazos para cuando se me aparezca.
Me tengo reservado, para ella, para que disfrute lo poco que soy y lo mucho que la amo.
Yo miro al cielo, al horizonte, al final de la calle y de la esquina que se dobla, yo miro a todos lados, esperando que aparezca, que se quede y no se vaya jamás, nunca más.-"

-Lyon Heart-

domingo, 19 de abril de 2015

"-Yo ya había reprobado mi exámen de cordura, a mi la luna siempre me alumbró la pesadez de la vida y el aire que me costaba retener en mis pulmones siempre escapó en suspiros al vacío esperando llegar hasta su presencia y causarle un escalofrío.
El horizonte nunca estuvo al alcance de mis ojos, y el calor siempre me resulta esquivo en el invierno.
La luz del sol aunque me persigue no me alcanza y las estrellas juegan a las escondidas con mi destino.
Las nubes grises presagian aguacero de nostalgia a mis huesos y mi carne se consume en el ardor de los íntimos deseos de poseer algo que nunca fue mío.
Y ahí donde la turba se entretiene para decirle al mundo que respirar y moverse es vivir, yo fracaso en ésa mentira y prefiero gritarle al viento la furia de mis muchos años.
Yo no voy como alma en pena, de alma en alma, de cuerpo en cuerpo o de boca en boca, como un proxeneta de sentimientos superfluos.
Mis entrañas reclaman algo más que el agite de una cama, el sudor de la piel o el jadeo constante de una fugaz lujuria.
Mi hambre es por la trascendencia, por el disfrute profundo, íntimo y metafísico de las cosas, el ir más allá de las narices y el escarbar bajo la superficie de la máscara que todos usan para huir de la sofocante realidad.
Yo me nutro de las sonrisas o los abrazos espontáneos, de los sencillos, de los sin techo, de los que el mundo arrojó a la calle, al olvido, al viento y al frío, a la lluvia y al sol que calcina los huesos y los sueños.
He de saciarme en el dulzor de unos labios que habitan el futuro, y un cuerpo desnudo me aguarda para volar juntos debajo de una sábana blanca.
Mancharemos nuestra piel con el esperma y los fluidos, y muchos besos y caricias escribirán éste amor que guardo para la guardiana de mi sube y baja de emociones.
No me ata la cordura el mundo y sus prefabricadas reglas, no soy hijo del sistema, yo me muevo en la profundidad de unas aguas que nadie ni siquiera navega.
Quien se sumerja en este viaje infinito por el caos de mis ideas, no podrá escapar jamás a la relatividad de mi inconsciente, ni a la gravedad y peso de mis palabras.
Serán atados a mi por sus múltiples similitudes y leerán en mi propia vida, la tragedia de la suya.
Y el dolor que disfrazo les punzará el vientre y hará que rueden lágrimas en sus ojos.
En mi no hallarán consuelo para su mal de amores, no he sido bálsamo para nadie nunca, por que nunca herí a nadie con premeditación alguna.
Mas mi mano se tenderá para estrechar sus solitarios corazones y una palabra escrita siempre buscará estrujar sus almas y sacudir su mente, para que se hagan libres, para que abran sus alas y se echen a volar, para que salten al vacío y no teman decir la verdad nunca más, cueste lo que cueste.
Que den la vida por sus quimeras y que no teman los dedos que señalan sus pasiones, que no se pongan una mordaza de falsa moral en la boca para callar el clamor de sus espíritus combativos.
Que mueran de pie, como los héroes, como soldados de sus propias y épicas batallas.
Las guerras que peleamos todos a diario, en las calles, en las casas, en los trabajos.
Yo voy a marchar con paso firme hacia el ocaso de los días, con la convicción de que llevo dentro algo más valioso que la promesa de un alma eterna, o el final biológico de la carne y los huesos que sustentan la única realidad que la lógica del mundo acepta.
Voy hacia la trascendencia, de lo intrascendente, a lo inmutable de lo que se transforma constantemente.
Yo voy a donde todos quieren, pero temen, yo voy a la locura que niego y que todos de alguna forma experimentan.-"

-Lyon Heart-

lunes, 13 de abril de 2015

"-Yo la besé de todas las formas posibles, las inimaginables, las prohibidas, las que no mencionan los libros y los tratados.
Yo besé más que la estructura de su fina anatomía.
Yo la besé en todas partes, el todo y las partes.
Yo la besé con los labios y en los labios, en todos ellos.
Yo puse mi lengua en su boca y ella trenzó la suya con la mía y bailamos en el lascivia.
Y mis besos no pararon allí, se multiplicaron por su espalda y debajo de su mentón.
Fueron a parar a su vientre y de vez en cuando escalaron hasta su frente.
Yo le di besos que dicen que no se pueden dar.
Yo la besé con mi carne, con mi espíritu, con eso que llaman alma y que ella me extravió.
Yo la besé con la mirada, y mi mirada nunca dejó de hacerlo.
Yo le hago el amor en un beso y en un beso le entrego mi vida, mi aliento, mi cansancio, mi alegría de que exista.
Mi boca conoce el sabor de sus curvas y mis labios tienen una embajada en su espalda.
Yo siento ésa imperiosa necesidad de beberme el néctar de su boca y de devorarla palmo a palmo, centímetro a centímetro.
Yo tengo hambre de su carne y sed de su pasión.
Yo tengo ésa necesidad de tenerla dentro de mi, en lo profundo de mi ser, en el vacío que ocupa con su bendita existencia.
He perdido el control de mis actos, si alguna vez llegaron a pertenecerme, los he enajenado ahora.
Le pertenezco por completo, y me he vuelto adicto de sus manos cuando me tocan y del calor de su cuerpo cuando me entrelaza con sus brazos.
Yo estoy irremediablemente perdido en el hechizo de sus encantos.
Sus grilletes son el cariño y la ternura de su trato y las cadenas que me sujetan arden en el interior de su vientre repleto de orgasmos.
Así que todo lo que una vez fuí, ahora no soy más, todo lo que entregué ella lo tiene, todo lo que quise tener con ella, de ella ya es.
Yo me comparto, yo me entrego, ella me vive y me respira, mientras habito fugazmente en su multiverso.
No fue culpa mía, ni de nadie, ni del destino siquiera que juega un juego bizarro y perverso.
Ella apareció para alterar el campo gravitacional de mi propia vida.
No hay forma de escapar de su magnetismo y no quiero perderme nada de lo que acontece en el milagro de su presencia.
Yo morí un día, hace tiempo, yo perdí mi vida, en un beso, uno suyo, uno que le di esperando uno de vuelta, pero me fui en ella y aún no regreso.-"


sábado, 11 de abril de 2015

"-Me gusta mirarte, dejar que mis ojos te calquen invisiblemente, que no sientas que proyecto mi lascivia sobre las curvas de tus carnes.
Me gusta ir de tu frente hasta el ombligo que dejas ver y de tus pobladas cejas hasta el remiendo de tu pantalón.
me gusta retratarme en el sepia de tus ojos marrones y saborearme mientras observo la carnosidad frutal de tus labios.
Me encanta imaginar la talla de tu brasier o el de tu ropa interior, creer que puedo adivinarla si la palpo con la torpeza de mis manos.
Me gusta mirarte mientras bailas, o caminas, o te mueves por ahí, o cuando corres por la calle, me gusta mirar el vaivén de tus caderas al subir alguna escalera.
Me gusta tu cintura y lo uterino de tu vientre, me gustan tus manos y  la longitud de tus dedos.
Me encanta la forma de tu espalda y la puntita de tu nariz perfecta, cáliz de mis besos furtivos.
Me gustan tus formas, tus relieves, la curva que hace tu espalda sobre tus caderas, y la gesticulación de tu rostro representando tus estados anímicos.
Me gusta devorarte con mis ojos sin que lo sepas, aunque lo sospeches siquiera.
Me gusta que entres por mis ojos, te alojes en mi mente, me bajes por la garganta como saliva que trago, me aceleres los latidos, me pongas a sudar frío, me provoques el deseo y me subas los niveles de la líbido.
Me gusta que te hagas tentación a mi castidad.
Pecado que amenace con excomunión la integridad devotamente religiosa de mis pensamientos.
Me gusta verte prohibida, fuera de mi alcance, distante como galaxia y peligrosamente mortal como agujero en el espacio.
Me gusta el descaro de tu coquetería y la manera insolente como te le insinúas a mis demonios, de como tientas a la suerte con tu cínica sonrisa.
Morronga pervertida, me encanta todo lo tuyo, lo que seduce a la vista y lo que conquista con sabiduría.
Con la inteligencia de tus mozos años, con esa locura que representa reír todo el tiempo y sacarle la lengua a la amargura de la vida.
Quisiera robarte, secuestrar la alegría de tu mágica sonrisa y fugarnos juntos a ésos reinos de ensueño, a todas esas partes que te atraen tanto.
Mochilera de ilusiones, la hippie de sueños posibles sin viaje de humo o alcohol.
Quisiera contagiarme de tu buena vibra, solo para ver hasta donde te lleva la vida que te bulle por la cara de ponqué que le pones al destino, cuando éste te desafía y te reta con hastío y con rutina.
Tu vida es un goce completo, la ausencia total de un malestar colectivo, lo tuyo es un orgasmo prolongado que te produce solo el acto de respirar.-"

viernes, 10 de abril de 2015

"-Mira pues lo que ha hecho el mundo conmigo, le ha restado sabor a mi gusto y ha saboteado siempre mis ganas de respirar.
Le veo extrañamente a través de una ventana del bus, o del avión que vuela por encima de las tierras desconocidas.
Le veo pasar como una película derruida por los grises matices del tiempo y su implacable marca.
Y aunque lo recorra paso a paso, me pesa como fardo en la espalda.
Los días van y vienen como aves migratorias y migratorio se han vuelto mis ánimos, mi alegría y mis pesares.
El hambre me empuja a la cocina, o a la calle, ya sea para devorar dignidades o la bajeza propia de los canallas que nos someten con las mentiras que publican en los diarios.
Me estruja la tarde de melancolía el alma y la noche la pisotea en humillante llanto.
Mi soledad no es más que otra copa de vino que embriaga mis sentidos, para hacer eso precisamente, liberarlos de sensibilidad alguna, por algo o por alguien.
La tibieza de mi cama es un remedo del calor de aquel cuerpo que reposó en mi pecho.
Y la almohada es un muñeco relleno de trapos y tela barata, como el relleno del corazón que una vez me dijo que me amaba, cuando en realidad tal cosa no pasaba.
Una taza de café pone en reposo mis ganas de dormir, y el sueño anhelado no dura más de un par de horas, para regresar de nuevo a esta vida que se desvanece en horas y horas de mortífera rutina.
¿La has visto?, ¿a tu vida?, ¿ves como disimulas su provecho?, ya fuese con licor en la sangre o pasión en tu vientre, o una sustancia que envenene la percepción de tu mente. La realidad implacable nos persigue y nos alcanza, nos estrella contra el mundo, nos hace odiarlo y aborrecer su careta de perfección.
Así que acudes a los disfraces, al de gran ejecutivo, al de intelectual, al de adinerado, al de siempre alegre o deprimido suicida.
Al de diva de cine, al de mujer fatal, al de virtuosa recatada, o puta descarada.
Al de santo sin manchas en la sotana, o al de asesino de emociones.
Al de vendedor de presentes, al de traficante de inciertos futuros.
El pasado doloroso es una mancha que no sale con detergente del barato.
Olvidar sale tan caro como enamorarse del ser equivocado.
Así que de vez en cuando vienen a mi mente los recuerdos a escupirme un pasado saturado de triste memoria.
Se me revuelve el estómago y lo poco que allí guardo amenaza con salir por mi boca, en esta náusea permanente de la vida.
Esta renuncia irrevocable y no aceptada por continuar en la inútil lucha por sobrevivir a la costumbre.
Así que no me queda más que seguir "chapuceando" en este vaso con agua que me ahoga.
Arrastro la poca dignidad que me queda y me resigno a permanecer en este anonimato siniestro del olvido.
Entonces entrego mi destino a la dejadez, a mi intolerancia existencial.
Dejo que el silencio se apodere de mi mente por largos períodos y que el hastío amarre mi lengua para que no diga nada nunca.
Castro mi consciencia y todo deseo de despotricar de la humana condición.
Vegeto, esperando que un viento de novedad y frescura sacuda el calcio de mis huesos y haga bullir la sangre de mis venas.
Pero escasean los milagros en el cielo, y el universo está ocupado en su balanceo, como para andar violando sus propias leyes y perpetrar para mi algún evento inexplicable en el laboratorio de mi propia vida.
Me queda el recurso de rendirme a la estremecedora verdad de los acontecimientos y dejar que el destino haga conmigo como con todo el mundo, lo que se le de la gana.-"

miércoles, 8 de abril de 2015

"-Me voy desvaneciendo como neblina, como la tenue luz de la tarde cuando la noche le arropa con manto de oscuridad.
Y así mismo lo que por ella sentía. En el vacío de mi pecho, solo un lejano eco remeda mi palpitar.
Ajenos mis ojos se entretienen en multitudes, tan anónimas como yo.
Mis pasos ya no van con la prisa de la ansiedad por llegar a ningún lado.
Y mi mente dejó de acosarme con pensamientos inútiles.
Se me va la mañana leyendo los signos del cielo y el sol toca mi frente para recordarme mi celeste origen.
El frío me abraza con tal vehemencia, que parece amar la poquedad de mis años.
Voy de aquí para allá, como un viento vagabundo.
Dejo que el hastío le pase factura a mi manera optimista de enfrentar la rutina de mi existencia.
Soy un perro callejero, un gato de callejón, una rata de alcantarilla.
El abandono de la realidad hace palpable mi locura.
Mi trascendencia no está en el aire con el que se llenan mis pulmones, no con la tibia sangre que corre por mis venas.
Eso que llamo vida es un estado de somnolencia, que remeda en mucho el sueño de la noche y la muerte del sepulcro.
Mi mundo es una tira larga de imágenes repetidas.
Otro grano de arena en la inmensa playa de este universo.
Esta liviandad y ligereza me satura y aunque no me eleva, tampoco me pesa la gravedad de su naturaleza.
En este fluir de la vida, de observarlo todo sin participar en los eventos, es que la oscuridad me tienta con la adrenalina de lo prohibido.
¿Qué hago conmigo?, ¿qué le hago a mi ser?, ¿acaso le condeno prematuramente al decline de los años sin sentido?.
Voy a la cama y dejo caer más que mi cuerpo, dejo mis ganas y me entrego a los sueños.
En ése mundo onírico me extravío, me invento una vida nueva en aquel universo paralelo.
Y por unos instantes muero y nazco de nuevo cuando despierto.
Y trato de ver el mundo del que vengo de nuevo, con otros ojos.
No puedo con el hastío.
¿Cómo hago para no dejar que el mundo que todos aman se me venga encima y aplaste la escasez de mi esperanza?.
Ahora entiendo el ánimo del suicida y la tristeza del depresivo.
Comprendo la ansiedad del adicto a las drogas y la miseria del alcohólico.
Ahora entiendo por que todo el mundo quiere huir de si mismo, de la realidad a la que sobrevivimos, del dolor que soportamos, del hambre que aguantamos.
Ahora entiendo como agoniza el futuro en nuestras manos.
Como nos asesina el pasado y como nos martiriza el presente.
Ahora entiendo que no soy de ningún lado, que soy de esta vida otro penitente.
Soy una especie de carta sin destinatario y sin remitente.
Soy el acertijo que nadie resuelve, un símbolo que nadie entiende.
El encripto del universo que no cumple ningún especial propósito en el lenguaje del cosmos.
Yo soy otra luz que se extingue por el millón que se encienden.
Yo soy el todo de mi nada, yo soy la nada del todo.-"

lunes, 6 de abril de 2015

"-Podría decirse que ya no me ataca ese estado de ansiedad por lo desconocido de mi futuro.
Ni que el pasado viene seguido a martillarme con recuerdos dolorosos.
O que mi presente está perfectamente maquillado de felicidad y plenitud para la ocasión.
Podría decirse que ya no me angustian los recuerdos, ni las memorias.
Que una especie de letargo sumerge mi alma en el sofisma de una paz que llegó por si sola y sin ser invitada.
Podría decirse que la lluvia no está más asociada a mis estados de tristeza o melancolía.
Que el sol no es más que una promesa optimista de la venida de buenos y mejores días.
Podría decirse que duermo tranquilo en las noches, que el insomnio dejó de poseer la energía de mi cuerpo, que ya no lo agobia con cansancio, ni lo amenaza con locura.
Podría decirse que me he acostumbrado al lado vacío de la cama, al frío de la madrugada.
A la erección matutina y a la continencia obligada de mis ganas.
Podría decirse que doy pasos adelante, aún sin la perspectiva clara de un horizonte.
Podría decirse que estoy listo, preparado para salir al mundo y gritarle unas cuantas verdades.
Podría decirse que en mi pecho remendado siguen latiendo los pedazos de este corazón herido.
Podría decirse tantas cosas, mentirle a mi esperanza, ilusionar mi fe, hacerle trampa a mis ganas de verte y hablarte, ponerle una carnada a mi deseo y lujuria para que despierten de aquel sueño de olvido y distancia.
Podría amasar un futuro brillante en mis manos, o "cranear" una conquista importante.
Podría incluso desviar lo recto de mis pasos y torcer el camino de mis paradigmas.
Podría tejerme una manta fina de preceptos nuevos, de ideas vanguardistas, que me muestren falsamente sofisticado.
Que refinen el maquillaje de mi propia estupidez.
Podría cantar, reír, bailar, ponerme esa careta de alegría en este penoso carnaval, al que llamamos vida.
Podría fingir que todo va bien, que el éxito supura por mis poros y que emana de mi una luz que penetra cualquier oscuridad.
Podría indicar con vehemencia que ya te olvidé, que no vas más, que te quedaste atrás, como el día de ayer, como la semana pasada, el mes pasado, el año pasado.
Podría levantarme de nuevo y andar mi camino, solo como he venido a este mundo.
Podría encontrarme con alguien de nuevo, y enamorarme y entregarle en administración el vacío de mi pecho.
Podría ser un hombre nuevo.
 Podría, pero no quiero.-"